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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Materia: Psicología, ética y DD. HH
Cátedra: Fariña Juan Jorge Michel
Comisión: 19
Ayudante: Pérez Ferretti Fernando
Alumno: Borrás Camila
L.U: 327608160
2º parcial
Fecha de entrega: 10/06/2010
Película: “Sexto sentido”

SINOPSIS
El psicólogo infantil Malcolm Crowe, vive con el horrible recuerdo de un paciente al cual trató erróneamente y a quien condujo a la muerte intentando ayudarlo. En su búsqueda de redención se fija en Cole, un niño de 9 años extraño e introvertido que necesita un tratamiento inminente. Decidido a compensar su pasado error, Malcolm tratará de acercarse a él y ayudarlo, y poco a poco, irá ganándose su confianza. Será entonces cuando Cole le cuente por primera vez el secreto que lo atormenta: posee un don que le permite ver y escuchar a los espíritus de gente muerta. Estos fantasmas parecen querer ayuda de Cole, y el niño vive horrorizado de ellos y de sí mismo. Según él, esos espíritus son gente muerta que cree estar viva, y su incomunicación les causa sufrimiento. Malcolm, hará todo lo posible para hallar una cura.
En el desenlace de la película, Cole termina armándose de valor y aceptando su don, y descubre que los espíritus que lo acompañan no pueden dejar el mundo de los vivos porque su vida o sus acciones no han sido concluidas, y que sólo una persona viva lo puede realizar. Malcolm, por su parte, descubre que él mismo está muerto, sin saberlo, siendo otro de los muchos espíritus a los cuales Cole ve y escucha. Murió asesinado por su propio "paciente fallido" antes de que éste se suicidara, y por eso, salvo Cole, todos los demás personajes lo han ignorado. Al saberlo, Malcolm descubre que al ayudar al niño finalmente ha "finalizado sus asuntos", y ha quedado en paz, por lo cual se marcha tranquilo al más allá, diciéndole antes unas palabras de despedida a su mujer mientras duerme.

DESARROLLO
El análisis de la responsabilidad subjetiva se centra sobre el personaje del Dr. Crowe, psicólogo de niños reconocido por la ciudad de Filadelfia debido a su excelente trabajo. El contrae una doble deuda: marital y profesional. Ha dejado de lado a su mujer para dedicarse a su trabajo, y no ha podido ayudar a un paciente hace varios años atrás.
La situación planteada en la película configura un circuito de la responsabilidad que consta de tres tiempos lógicos.
En el Tiempo 1, el sujeto lleva adelante una conducta con fines determinados, en el supuesto de que su accionar se agota en esos objetivos. En el tiempo 2, la realidad le presenta indicadores al sujeto que lo ponen en alerta respecto de que algo anduvo mal, que las cosas fueron más allá de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por esos elementos, resignificando el Tiempo 1. El tiempo 3 es el que verifica la responsabilidad subjetiva. Es “otro nombre del sujeto”. El efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, lo que implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. Es una respuesta de dimensión ética.
Con respecto al Dr. Crowe, el tiempo 1 se puede ubicar en el momento en que éste, 10 años atrás, toma en tratamiento a Vincent Grey, un niño con desórdenes anímicos, callado, y con mucho miedo, al que todos llamaban “el raro”. La acción llevaba a cabo por el doctor, es decir, aceptar a este niño como paciente, se encuentra en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso. Esta acción que supuestamente se termina en los fines para los que fue realizada (el tratamiento analitico exitoso), se ve confrontada con un tiempo 2 “donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo” . Este tiempo 2 se ubica en el momento en que Vincent Grey, 10 años después de haber sido tratado por el Dr. Crowe, se mete una noche en su casa, con el fin de matar al doctor, por haber prometido ayudarlo a superar su miedo, y no habiendo cumplido con esa promesa. El Dr. Crowe lo confunde con un ladrón e intenta calmarlo, pero Vincent, fuera de sí, le recuerda quién es y qué sucedió 10 años atrás. El ahora adolescente, inmerso en un estado de emoción violenta, le dispara al doctor dándole muerte, para luego suicidarse. Aquí emerge una singularidad que pone en evidencia la incompletad del universo previo del sujeto, y así derrumbándose los ideales que lo sostenían. Es decir, las cosas no salieron como Malcolm esperaba o creía que habían salido, ya que Vincent vivió esos diez años atormentado por su situación. No pudo ayudar a este paciente, como había ayudado a tantos otros, y estos indicadores de la realidad lo interpelan, lo llaman a responder. Esta interpelación exige respuesta, es lo que genera deuda, culpa en sentido lato.
A partir del episodio con Vincent Grey, el Dr. Malcolm (sin saber que ha muerto) decide redimirse por el error cometido para superar la culpa (estructural), interesándose por el caso de Cole, un niño de 9 años con las mismas características que Vincent, y que le recuerda mucho a éste último. Toma a Cole como paciente, ya que esto sería a su vez como ayudar también a Vincent. Pero luego de un tiempo siente que no está pudiendo ayudarlo, y decide renunciar a ser su doctor. Cole le pide que no lo deje solo, que él es el único que puede ayudarlo, y le confiesa su gran secreto: ve gente muerta. A partir de este momento, se verifica un tiempo 3 que da cuenta de la responsabilidad subjetiva, una toma de posición por parte del sujeto, en relación a lo universal. El Dr. Crowe hace todo lo posible para ayudar a Cole, logrando finalmente que el niño ya no le tema a los fantasmas, y pueda convivir con ellos, volviéndose un mediador que posibilita que éstos muertos salden sus deudas pendientes en el mundo de los vivos, para poder así descansar en paz.
En esta historia, se pueden ubicar los elementos del azar y la necesidad, lo situacional no calculado. La necesidad, por un lado, tiene que ver con aquello con conecta la causa y el efecto, implica algo que inexorablemente va a ocurrir. Es el destino, la fatalidad. En este caso, Vincent, al no poder superar su miedo y su condición, era probable que en algún momento de su vida tuviera un final trágico como el que tuvo, debido a la dificultad y sufrimiento de vivir en esa situación. Junto a la necesidad, debe combinarse el azar para explicar lo sucedido. El azar es aquello que tiene que ver con la suerte, con la casualidad, y con lo accidental. Este desconecta la relación causa-efecto. Fue Vincent al que se le adjudicó el don de ver espíritus, pero podría haber sido otro niño. Fue Vincent también, el paciente con el que Malcolm falló, pero podría haber sido otro. El azar es leído retroactivamente como necesario, ya que si no hubiera ocurrido, si Vincent no hubiera tenido ese don, y si no hubiera sido él el “paciente fallido”, el Dr. Crowe quizás nunca hubiera muerto asesinado, y por lo tanto nunca se hubiera interpelado por su error.
Cuando rigen por completo la necesidad y el azar, no puede preguntarse por la responsabilidad del sujeto, pero cuando se produce una grieta entre ellos, se establece un tiempo 2 genuino que interroga verdaderamente al sujeto, posibilitando la pregunta por la responsabilidad subjetiva. Es decir, este desenlace ocurre, porque Malcolm es responsable de no haber logrado ayudar a Vincent cuando éste lo necesitaba.
Entre el tiempo 1 y 2 hay un lazo asociativo que permite retroactivamente establecer una hipótesis clínica, acerca de aquello respecto de lo cual se espera una respuesta de parte del sujeto, y situando así la naturaleza de esa ligadura. Se busca re-ligar lo que emerge en el segundo tiempo, hallando una explicación. El Dr. Crowe es responsable de no haber sabido tratar a Vincent, quizás porque tenía el deseo inconsciente de fallar en su labor, dejar de ayudar a sus pacientes, para ayudarse un poco más a sí mismo y a la relación con su mujer que estaba descuidando, como ésta le recordaba permanentemente. Deseo inconsciente ya que quizás no era capaz de enfrentar concientemente sus problemas, y admitir que para mejorar su matrimonio, debía dedicarle menos tiempo a su profesión, y dejar de recibir parte de ese reconocimiento de la sociedad. De este deseo inconsciente Malcolm no sabe nada, ya que su objetivo conciente era llegar a ser una gran profesional, ser reconocido por los demás, y obtener logros en este aspecto.
El doctor desafía de esta forma a la necesidad y al azar, ya que quizás era improbable pero no imposible que en un futuro, Vincent decidiera vengarse por esa falla, siendo que era un niño con desórdenes emocionales, y del que no se sabe a ciencia cierta como puede reaccionar.
De lo único que es responsable Malcolm es de la puesta en acto de su deseo. Como precio de ese deseo, carga con la responsabilidad. Es responsable de no haber podido ayudar a Vincent, y que a causa de esa falla, éste último haya decidido suicidarse. Haciendo referencia a la culpa en sentido estructural, puede decirse que ésta ob-liga a dar una respuesta a la interpelación subjetiva (sin ser todavía un tiempo 3) que pone en marcha al circuito de la responsabilidad. La culpa que siente el Dr. Crowe hace que retorne sobre la acción por la que se debe responder, para volver al surco de lo moral. Esta respuesta a la interpelación configura varias posibilidades que conforman las figuras de la culpa, que taponan el circuito. En la película puede verse el sentimiento de culpa en la escena en que Malcolm llega tarde al restaurant donde está cenando su mujer recordando el aniversario de casados. Él (sin saber que está muerto) se excusa por haber olvidado el aniversario y llegado tarde. Le pide perdón, y reconoce que ha estado ausente, distante, y que eso a ella le molesta. Pero argumenta que le dieron una segunda oportunidad con el caso de Cole, y que no la puede desaprovechar. Retorna sobre la acción (del descuido de la relación) porque es el trabajo mismo de la interpelación. El doctor se esta culpabilizando moralmente por sus acciones, pero esto no favorece el efecto sujeto en el caso con su esposa.

Esta película tiene con el cuento “El Muro” de Sastre, algunas similitudes y diferencias.
Por empezar, se desarrollan en escenarios y épocas distintas. El personaje de Ibbieta se vio envuelto en una situación límite, en la que debía priorizar su vida y delatar a su amigo Gris, o salvarlo y morir fusilado, en el marco de una guerra civil, es decir que hablaríamos de un escenario de catástrofes. La situación a la que se enfrenta el Dr. Crowe, se desarrolla a lo largo de varios años de su carrera profesional.
Ibbieta, en esa situación de vida o muerte, termina siendo responsable de la puesta en acto de su deseo inconsciente de seguir viviendo. Es decir, los hechos (que finalmente encuentren a Gris en el cementerio y lo maten) son efecto de su responsabilidad, pero allí el azar y la necesidad, juegan un papel muy importante. Ya que el azar quiso que Gris decida cambiar su escondite anterior por el cementerio, y esto coincida con la burla de Ibbieta al pronuncia la palabra “cementerio”.
Malcolm, también tiene responsabilidad subjetiva al no haber podido ayudar a Vincent Grey, pero aquí el azar y la necesidad no fueron quizás tan importantes en ese momento con su paciente (o al menos no se observa en la película), ya que no sería indicado afirmar que no se curó “por azar”, sino que jugaron otros factores (el grado de gravedad, el apoyo de la familia, etc.) además de la falla del psicólogo.
Ambos personajes sienten culpa por sus actos, por lo sucedido, pero ninguno de los dos puede hacer nada para devolverles la vida a esas personas fallecidas. Sin embargo, Malcolm sí puede buscar una redención, y lo logra ayudando a otro niño con iguales características que su ex paciente. Así salda su deuda y puede por fin abandonar el mundo de los vivos.

BIBLIOGRAFIA
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NOTAS

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