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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

PSICOLOGIA ETICA Y DERECHOS HUMANOS
CÁTEDRA I
Prof. Titular: Fariña, Juan Jorge Michel

PROFESORA: Brunetti, Marcela

AYUDANTE: Levato, Florencia

ALUMNAS: Camacho, Sabrina Andrea L.U.: 32260790/0
González, María Agustina L.U.: 29147457/0

COMISIÓN: N° 14

FECHA DE ENTREGA: 7/06/10

Primer Cuatrimestre del 2010
1- Eduardo Laso en su comentario sobre la película Sexto Sentido (Titulo original: The Sixth Sense) centra el análisis de la responsabilidad subjetiva en el personaje del Dr. Crowe, quien tiene una doble deuda: marital y profesional. Postergó a su mujer Anna por su trabajo y no supo escuchar a un ex paciente, Vicent. Será junto a Cole, un niño de ocho años, quien escucha y ve a las almas en pena, con quien “se ocupará de saldar, y restablecer el daño simbólico que los fantasmas encarnan en esta historia”. Será dando lugar al “poder decir”, por medio de Cole como mediador, aquello no dicho por esas personas, ahora muertas quienes tendrán la posibilidad de ocupar otro lugar y descansar en paz.
Podemos inferir que la hipótesis clínica propuesta por Laso se encuentra en el momento en el que el Dr. Crowe, frente a la insistencia de las apariciones fantasmáticas y el temor que éstas provocan en Cole, le propone qué en vez de huir, escuche a la gente muerta y que averigüe qué quieren.
De este modo le posibilita al niño tener otra posición respecto de lo que le ocurre, no sin consecuencias para el Dr. Crowe, ya que esto, le posibilita resarcir su “deuda”, a nivel profesional que a diferencia de lo ocurrido con su ex paciente Vicent, a quien no pudo ayudar y le “fallo”, ahora podrá ayudar a Cole a enfrentarse a los fantasmas que lo acosan, y ese niño podrá confesarle a su madre su secreto, mejorando la relación con ella. Y es a partir de que Cole le transmite un mensaje de su abuela a su madre, que ésta podrá reconciliarse con su madre muerta, ahora sabiendo que ella está orgullosa de su hija todos los días. Y por ultimo pero no por eso menos importante, también va a producir en Cole un quiebre a nivel subjetivo posibilitándole ser un niño entre otros. Esto se ve reflejado en la escena en la cual se está preparando para protagonizar en su colegio el personaje del Rey Arturo, pudiendo mantener un diálogo con el espíritu de una persona del pasado quemada en ese lugar, y a su vez agradeciéndole a su profesor haberle dado ese papel en la obra. Logrando “maniobrar” esto que se le presenta y que hasta el momento había sido insoportable para el sujeto.
Y así como el Dr. Crowe pudo resarcirse a nivel profesional también podrá, a partir de un diálogo con el niño, resarcir su deuda marital. Será nuevamente Cole quién vuelva a mediar frente a esta situación, diciéndole que vaya a hablar con su mujer mientras ella duerme y pueda decirle todo lo que siente y la importancia que ella tiene en su vida. Lo cual le permite al Dr. Crowe poder descansar en paz y dejar que su mujer continúe con su vida.

2- Ubicaremos el circuito de la responsabilidad subjetiva partiendo de la escena en el hospital (luego de que Cole fuera atacado en el cumpleaños de su compañero de curso por un espíritu), donde que se establece una conversación entre el Dr. Crowe y Cole. Éste pide que le cuente una historia de por qué está triste, ya que sus ojos se lo han develado. El Dr. le cuenta una historia, su propia historia, dando cuenta de que había cometido un error: había fallado con un ex paciente por no haberlo podido escuchar y por consecuencia tampoco lo había ayudado, y fue a partir de ese momento que su vida cambió, ya no fue el mismo que era y desde entonces no ha podido olvidar esta situación.
“…Y entonces un día, Malcolm conoce a este niño maravilloso. Un niño excelente. Le recuerda mucho al otro pequeño. Y Malcolm decide intentar ayudar a este nuevo niño...” (*)

Es a partir de este momento que el niño decide confiarle al Dr. su secreto: “veo gente muerta”.
Esta escena es la que tomamos como tiempo 1 ya que, como dice Fariña en la clase Responsabilidad: entre necesidad y azar, “el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los que fue concebida”. Consideramos que Crowe va a ver a Cole para ayudarlo pero lo que no sabe es que este niño tiene un secreto igual al de Vicent y al de su mujer a quienes no había sabido escuchar.

Ubicamos el Tiempo 2 cuando el Dr. Crowe le dice a Cole que ya no puede seguir ayudándolo, ya que no le ha prestado suficiente atención a su familia y que va a transferirlo a otro profesional y Cole le dice: “¡No me falle!, no se dé por vencido. Sé que usted es el único que puede ayudarme… ¿me crees verdad?, Dr. Crowe, Ud. cree en mi secreto, ¿verdad? ¿Cómo puede ayudarme...si no me cree?”
Es en ese momento en el que el Dr. Crowe decide ir a escuchar las cintas de los archivos de las sesiones con su ex paciente Vicent, y descubre un diálogo entre dos personas que no estaban allí en el momento de la entrevista. Crowe decide ayudar a Cole y le pregunta: ¿qué cree que los fantasmas necesitan? Ambos concuerdan en que vienen a buscar ayuda. Le propone que en vez de huir frente a los fantasmas que lo acosan, averigüé que quieren.
De este modo pueden construir algo diferente a partir de esa decisión, algo que va más allá del mero azar. Hay algo ahí que lo sorprende a Crowe, algo que lo interpela, un significante que retorna, una “falla” en su vida, una deuda con un ex paciente, con su mujer, pero principalmente con él mismo, algo que no lo deja descansar en paz y por lo cual necesita regresar al mundo de los vivos para poder reparar, saldar sus deudas, la culpa y poder decirle a su mujer que ella fue lo más importante en su vida. Así le permitirá a Anna poder rearmar su vida, procesar su duelo, sin que él tenga la necesidad de regresar, permanecer, persistir y volver desde la muerte al mundo de los vivos, para expiar una culpa. Qué a partir de este momento cobra otro sentido. Lo anteriormente planteado nos permite pensar en un tiempo 3 en el que se produce en el sujeto un cambio de posición subjetiva que tiene que ver con el sujeto del inconsciente. El primer sorprendido es el sujeto, marcando un antes y un después frente a esa situación, pudiendo resignificar al tiempo 1 de por qué se había interesado en Cole ofreciéndole su ayuda, ya qué ayudando al niño él podría resarcir su deuda profesional y marital, y de este modo se irá diluyendo a partir de la interpelación subjetiva el sentimiento de culpa. Esto es posible debido a la reparación simbólica; posibilitando la emergencia responsabilidad subjetiva y ausencia de la culpa, una vez que ella ha sido reparada.

Nuestra Hipótesis Clínica será planteada a partir de esta decisión en la que Cole le pide a Crowe que no le falle siendo que él es el único que puede ayudarlo, pero para eso él tiene que creer en el secreto confesado por el niño. Esto interpela a Crowe, lo divide, lo interroga y lo sorprende tomando la decisión de escuchar las cintas de las sesiones con su ex paciente Vicent, a quién no escucho y no pudo ayudar.
Crowe es quien se acerca al niño proponiéndole un juego para que confíe en él y poder ayudarlo ya que éste le hacía acordar a Vicent. Luego siente que no va a poder ayudarlo pero algo lo interroga cuando Cole le dice: “¡No me falle!, no se dé por vencido. Sé que usted es el único que puede ayudarme… ¿Cómo puede ayudarme...si no me cree?” se produce una repetición de aquello que no ha sido soportado, de lo que no se ha puesto en palabras e insiste nuevamente para poder reparar algo del orden de no tramitado simbólicamente: haber fallado, deuda marital y profesional.

3- En la historia narrada a lo largo del film van ocurriendo una serie de sucesos que nos hace pensar las cuestiones acerca de hasta donde el sujeto es responsable por su actos, donde hay límites en cuanto a su accionar.
Retomando una de las preguntas formuladas en el teórico desgrabado de Fariña ¿Cómo discernir responsabilidad y azar en un caso así? En dicho teórico se define como Necesidad a todo aquello que es inevitable que acontezca, se trata de hechos inexorables.
En cuanto al Azar, entendemos aquello que se designa cotidianamente como “suerte”, como hecho fortuito, algo no calculable.
La relación que se establece entre necesidad y azar es que “si necesidad establece una conexión entre causa y efecto, azar desconecta tal relación” (1).
En relación a la película encontramos hechos que se ubican en el orden de la necesidad y el azar tales como el disparo que aparece en la primera escena, se trata del disparo que Vincent le propina al Dr. Crowe y a sí mismo, ya que el hecho de que la bala en su recorrido atraviese los distintos obstáculos es un hecho necesario, el recorrido que debe terminar. En relación al azar podemos inferir que primeramente fue un hecho azaroso que dicha escena suceda el día en que el Dr. Crowe junto a su mujer celebraban la mención de honor recibida por su excelencia profesional.
Otro hecho que encontramos en relación a la necesidad y al azar es cuando el accidente automovilístico sucede a pocos metros de donde se encuentran Cole y su madre, dicho accidente pudo haber pasado en otro lugar y sucedió justo allí.
Dichos sucesos fueron recortados en este marco ya que no presentan grieta alguna donde pueda surgir alguna singularidad en situación que implique al sujeto en su acto.

4- Podemos ubicar en Crowe las siguientes figuras de culpa que se le presentan bajo la forma de autorreproche: Vicent y su mujer Anna, a quien descuido, la puso en segundo plano y no pudo escuchar ni ayudar, esto entra en relación con su necesidad de reparar su doble deuda marital y profesional que se le posibilita saldarla cuando tiene una nueva oportunidad para ayudar a Cole y a aquellos fantasmas que hasta el momento no podían descansar en paz.

5- Cuadro comparativo entre Ibbieta y el Dr. Crowe.
IBBIETA DR CROWE

TIEMPO 1: ES EL TIEMPO DONDE SE REALIZA UNA ACCION EN CONCORDANCIA CON EL UNIVERSO DE DISCURSO EN EL QUE EL SUJETO SE HAYA INMERSO.

Frente a la cercanía inevitable
de la muerte Ibbieta decide jugarle una
broma a los falangistas . Debido a que
la noche anterior ya se había desprendido
de toda atadura a la vida. Les dice: “Gris está escondido en el cementerio”.
(afirmación) I El Dr. Crowe decide ir a buscar al niño, y
proponerle un juego para poder
ayudarlo.
Momento en el que decide contarle su historia, en la cual había fallado y no había sabido escuchar; Cole decide develar su secreto.

TIEMPO 2: ALGÚN INDICADOR SEÑALA UN EXCESO EN LO ACONTECIDO. TODAS LAS CERTIDUMBRES YOICAS SE RESQUEBRAJAN. ES EL MOMENTO DE LA INTERPELACIÓN SUBJETIVA.

sUSujeto de la perplejidad, cuando se entera que
Gris estaba escondido en el cementerio. Se
he hecha a temblar. ¿qué hizo cuando quiso
hacer una burla, que hizo en el tiempo 1?
¿En el cementerio? (interrogación)
D Responsabilidad de la elección de la palabra
Cementerio.
Resignifica la acción emprendida en el
tiempo1
Crowe cree no poder ayudar a Cole y le propone una derivación. El niño le dice: “no me falle, usted es el único que puede ayudarme”. El Dr. Crowe decide escuchar las cintas, descubre las voces y le propone a Cole que en vez de huir enfrente a los fantasmas que averigüe que quieren.

TIEMPO 3: EFECTO SUJETO, ES OTRO NOMBRE DEL SUJETO, DONDE PUEDE RESPONDER DESDE UNA POSICION DISTINTA. NOCION DE ACTO EN LA QUE EL SUJETO SE PRODUCE.

¡e ¡ En el cementerio! se ríe tanto que se le
caen lágrimas. Algo se produjo como
sujeto de deseo. Si bien la noche anterior
ya se había despedido de tolo lo que lo
que lo unía a la vida, no había querido
dormir para no perder ni un minuto
de su vida.

El Dr. Crowe con la ayuda de Cole, puede saldar su deuda profesional y marital. Tuvo otra oportunidad y ahora se puede ir en paz sin tener la necesidad de regresar. Cambia su posición subjetiva y la culpa desaparece.
Así también Cole tuvo la posibilidad de restablecer el vinculo con su madre y de ésta con su abuela, y por sobre todo logró posicionarse como un niño entre otros. Pudiendo “saber usar” eso que hasta el momento lo había estado perturbando.

• ANEXO

1- Comentario de la película Sexo Sentido- De Maldiciones y fantasmas por Eduardo Laso.

De maldiciones y fantasmas
por Laso, Eduardo


Título original: The Sixth Sense
M. Night Shyamalan / Gran Bretaña / 1999

¿Por qué son tan fascinantes las historias de fantasmas? ¿Su atractivo se vincula con resabios de miedos infantiles aún no superados? ¿O son los fantasmas un modo de encarnar el retorno de algo no saldado, no tramitado en el pasado? ¿Qué son en el fondo los fantasmas? Tomar el tema sin ponernos metafísicos o religiosos, tal es la propuesta para pensar en ellos. “Sexto sentido”, el exitoso film de M. Night Shyamalan [1], nos invita a sumergirnos en ese mundo maldito: el de las existencias que no encontraron justicia o reconocimiento, el de aquellas que no tuvieron oportunidad de inscribirse en la memoria, el de las que fueron reprimidas y que de algún modo retornan, aquellas por las que no hemos terminado de hacer duelo por su pérdida y vuelven en nuestros sueños. En ese borde entre la vida y la muerte, la deuda y su saldo, la memoria y el olvido, la culpa y la responsabilidad, allí se encuentran nuestros fantasmas.
¿Qué es una maldición?
“Maldición” viene del latín maledictio. Se trata de una imprecación con que se manifiesta enojo y aversión hacia personas o cosas, o el deseo de que a alguien le sobrevenga algún daño. La maldición es un mal-decir, un decir-mal respecto de otro. Se opone a la bendición, al bien decir o decir bien respecto de otro.
Los relatos de terror y los mitos populares nos tienen habituados a las historias de maldiciones: casas malditas o bosques malditos o muertos malditos. En todos esos relatos se repite una misma estructura:
1. En determinado momento del pasado ocurrió un hecho sangriento que no fue resuelto, que permaneció oculto e ignorado, o que es mantenido en secreto por algunos personajes responsables del suceso. El hecho atroz ha eludido así no sólo la entrada en el campo de la justicia, sino también en el orden de lo simbólico compartido.
2. Ese suceso no tramitado simbólicamente, no ingresa en la temporalidad como algo del pasado, sino que permanece fuera del tiempo y repitiéndose en un eterno presente, insistiendo en ingresar en lo simbólico. La escena atroz se repite para quien quiera se aproxime al espacio que se encuentra maldito. La imposibilidad de ingresar ese suceso en lo simbólico absorbe la escena del mundo y arrasa con todo aquel que se aproxime a su espacio.
3. El cese de la maldición se logra haciendo entrar aquello que permanecía sin decir o mal dicho en el orden del bien-decir: revelación del secreto y entrada de la justicia, realización de los rituales correspondientes, reconocimiento y castigo de los culpables, etc.
Hay una relación entre aquello que no ha advenido a un bien decir, aquello que ha quedado excluido de la palabra, y la insistencia de eso silenciado por encontrar repetitivamente una manera de ingresar en el orden simbólico.
¿Qué es un fantasma?
En los relatos y mitos, los fantasmas son almas en pena, seres que han muerto pero que retornan del más allá, almas malditas que cohabitan entre los vivos durante un tiempo. ¿Por qué retornan los muertos? Porque tienen algo que decir que no ha sido dicho o escuchado en este mundo, porque hay una deuda que saldar. Existe un desgarro en el orden simbólico por el que retornan, denunciándolo. En los mitos, el fantasma es indicador de un daño o resquebrajamiento del orden simbólico que debe ser reparado, so pena del retorno de ese daño como venganza o destrucción de la realidad misma.
Así, en Hamlet de Shakespeare, el fantasma del padre, muerto en la flor de sus pecados, le transmite al hijo el modo en que fue asesinado por su hermano, así como la responsabilidad de vengarlo y de enmendar el deseo de la madre. En Macbeth, otra obra del bardo inglés, las víctimas de la ambición sin límites del rey retornan como fantasmas para acosarlo.
Un film paradigmático de que los fantasmas aparecen como efecto de un trastocamiento de lo simbólico es Poltergeist [2]. En este film, una empresa inmobiliaria inescrupulosa hace un negocio inmobiliario, construyendo viviendas en lo que era un cementerio indio. Se atenta así con el carácter sagrado de la sepultura. Para la empresa, ese territorio sagrado puede ser arrasado y transformado en casas para la venta. Se barre así con la memoria y el carácter humano de aquellos que murieron, en nombre del progreso y el capital. No es de extrañar que aparezcan entonces los fantasmas como un retorno de eso que fue dañado, para reclamar por sus fueros.
La misma situación podemos encontrar en films como Ghost, Los otros, Ecos mortales, o La maldición. La lista es innumerable. Incluso en aquellos films de fantasmas en los cuales no hay fantasmas –relatos tales como Otra vuelta de tuerca de Henry James, o El gato negro, de Edgar Allan Poe–, las apariciones fantasmáticas se manifiestan como el retorno alucinatorio de una falta no saldada en la conciencia culpable de un personaje. Apariciones que sólo desaparecen cuando el sujeto confiesa su culpa o la salda con su muerte.
En los relatos de fantasmas suelen encontrarse varios lugares típicos o comunes:
La maldición del pasado
El niño inocente como mediador
El médium como aquel que puede traducir en palabras el daño simbólico que ha ocurrido
El/los testigos, que son los que se terminan llevando a cabo la reparación simbólica
El/los culpables del daño, que suelen terminar siendo castigados.
Estos lugares a veces pueden duplicarse o conjugarse en un mismo personaje. Por ejemplo, en Sexto sentido se conjugan el niño inocente y el médium; en Los otros, los niños inocentes son también los fantasmas.
Los fantasmas aterrorizan a los que los ven, pero no son necesariamente malvados. Ellos suelen encarnar un daño en el orden simbólico humano que debe ser restablecido, el retorno de algo que no fue escuchado. Su presencia denuncia algo de lo que el mundo no quiere saber nada.
Si son almas en pena, ¿de qué pena se trata? Ellos son seres malditos, en el sentido de mal-dichos. Hay un mal-decir respecto del sujeto, que retorna para que una palabra justa pueda decir bien. Los muertos sin sepultura, los muertos injustamente, las víctimas de una violencia que no ha sido condenada por la justicia, los suicidas (aquellos que atentaron contra la dimensión sagrada del propio sujeto), son todos ellos potenciales fantasmas.
Toda sociedad tiene sus fantasmas, toda sociedad tiene a sus seres malditos. Los nuestros son los desaparecidos, los muertos por exclusión social y por falta de sanción de la justicia. Son los que no descansan y retornan en los sueños colectivos, son los que nos señalan insistentemente que ha habido un daño en la red social que requiere ser reparada desde la justicia y la memoria, porque de lo contrario retorna como venganza. Por eso no es importante la pregunta de si existen realmente, sino más bien qué real excluido o rechazado están señalando. "Dime qué fantasma te acosa y te diré qué deuda simbólica está en juego".
No hay descanso para los muertos sin sepultura, para los matados sin justicia. Y en estos relatos de fantasmas se nos propone la ilusión de que todo el orden de la realidad se revela contra esto: los culpables no podrán dormir a la noche porque sus fantasmas lo acosarán, hasta que el daño simbólico sea reparado.
Lamentablemente los verdugos suelen dormir bien, dado que los fantasmas no existen. En cambio las maldiciones sí existen, y sociedad que no salda sus deudas con el pasado a través de la memoria y la justicia –que son los modos sociales de producir un bien-decir– mantiene una maldición que se permuta de generación en generación para repetirse, como una pesada hipoteca.
Los mitos de los fantasmas niegan el otro mito de que en el más allá se saldarán todas las deudas de este mundo. Los fantasmas reivindican la instalación de una justicia en este mundo y que si no la hay, entonces lo que se abre es la dimensión del horror y la venganza.
Sexto sentido
En Sexto sentido hay un psicólogo, el Dr. Crowe, que tiene una doble deuda: marital y profesional. El ha postergado a su mujer por su trabajo, y no ha sabido escuchar a un paciente. También hay un niño que puede escuchar y ver a las almas en pena. Juntos se ocuparán de saldar, de restablecer el daño simbólico que los fantasmas encarnan.
El niño se siente aterrorizado por las apariciones que insisten en presentarse ante él. Y el Dr. Crowe encuentra finalmente un modo de que él pueda tener otra posición respecto de lo que le pasa. Le propone que en vez de huir, los escuche, averigüe qué quieren. Esta solución le posibilita al niño no evitar los fantasmas pero sí tramitar simbólicamente, por su mediación, el daño que ellos encarnan. Al hacer esto, los fantasmas, que hasta ese momento del film se presentaban de modo terrorífico, devienen de pronto objeto de pena por parte del espectador, para que el horror se instale ahora en el mundo de los vivos y sus actos atroces.
El film nos muestra una galería de espectros: desde las víctimas acalladas de la historia oficial –esos muertos ahorcados que aparecen en un una escuela pública del Estado– hasta el envenenamiento de una hija por parte de una madre inescrupulosa. Y el niño se vuelve un mediador que posibilita develar y saldar las deudas del pasado para que los espectros descansen en paz. Logra incluso facilitarle a la madre la reconciliación con su propia madre muerta, al transmitirle el mensaje que nunca había escuchado de su boca: que ella estaba orgullosa de su hija.
El fantasma es también el modo de retorno de aquellos seres queridos que perdimos. Un trabajo de duelo implica un proceso doloroso que convoca a la memoria de aquel que se perdió, para darle existencia dentro de nuestro psiquismo, hasta que de a poco vaya desapareciendo, deje de ser convocado y hacerse presente en nuestros pensamientos. Dejar de darle al ser que se perdió una existencia psíquica en nuestros recuerdos, abandonar lo perdido para volver a dirigirse al mundo, tal es la tarea dolorosa y no siempre exitosa a que obliga un duelo.
La esposa del Dr. Crowe está de duelo por haber perdido a su marido. Esto es lo que sabremos al final del film, ya que todo el tiempo tenemos el punto de vista del muerto, es decir, del personaje de Bruce Willis. El no sabe que está muerto. Él existe como fantasma porque su esposa lo duela, lo convoca, lo recuerda. En el final del film, el Dr. Crowe recibe de su “paciente” su propio mensaje en forma invertida. El niño le dice que para reconciliarse con su esposa le hable de lo que siente por ella, y que lo haga cuando ella duerme, es decir, en el único lugar en el cual los vivos y los muertos se encuentran: en los sueños. Ante su esposa dormida, él le confiesa que ella siempre fue lo más importante para él, mensaje que ella necesitaba escuchar para poder procesar su duelo. Entonces un anillo matrimonial cae al piso y la verdad se le revela al Dr. Crowe: él es el objeto que ella ha perdido. Es un fantasma de los recuerdos de su amada esposa, y como tal sabe ahora que tiene que ausentarse para que la vida de ella pueda proseguir. Al asumir el destino de su propia desaparición para que la vida de la que ama pueda continuar, el personaje del Dr. Crowe deviene sin dudas uno de los más conmovedores y trágicos que nos haya dado el cine.


[1] M. Night Shyamalan nació en Madrás, India, en 1970, y fue criado en Estados Unidos, país donde ha desarrollado su carrera como director de cine y guionista. Ha escrito el guión de Stuart Little, así como el de sus propios films: Praying with anger, Rude awakening, Sexto sentido, El protegido, y Señales.
[2] Hooper, T.; Poltergeist, EE.UU., 1982

• BIBLIOGRAFIA

 Michel Fariña. Responsabilidad: entre necesidad y azar- Clase desgrabada.

 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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