por 

Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires

Psicología, Ética y Derechos Humanos-
Cátedra Prof. Fariña

Segundo Parcial Domiciliario

Díaz Domínguez Carolina
DNI: 28464033
Comisión TP N°7
2° Cuatrimestre de 2009

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente – el efecto particularista.

Sinopsis del Film

El film seleccionado para dar cuenta de la consigna es “Siete almas”, a continuación daremos una breve descripción de los datos del film y la sinopsis.
Título: Siete almas
Título original: Seven pounds
Dirección: Gabriele Muccino
País: Estados Unidos
Año: 2008
Fecha de estreno: 16/01/2009
Duración: 123 min.
Género: Drama
Reparto: Will Smith, Rosario Dawson, Woody Harrelson, Michael Ealy, Barry Pepper, Elpidia Carrillo, Robinne Lee, Joe Nunez, Bill Smitrovich, Tim Kelleher
Web: www.sietealmas.com
Productora: Columbia Pictures, Escape Artists, Overbrook Entertainment, Relativity Media

Siete almas es la historia de suspenso de un hombre, Ben Thomas (Will Smith), empleado del departamento del Tesoro de los Estados Unidos, quien compelido por un trágico accidente (donde mueren siete personas, entre ellas su esposa), se ha embarcado en una misión para mejorar las vidas de unos completos desconocidos, para, en cierto modo, ajustar las cuentas consigo mismo.
La película plantea cuestiones acerca de la vida y la muerte, la culpa y el perdón, los extraños y la amistad, el amor y la redención, y busca la conexión entre esos lazos que unen el destino de la gente de una manera sorprendente.
Todo comienza con una lista de siete nombres: Holly Apelgren, Connie Tepos, George Ristuccia, Sarah Jenson, Nicholas Adams, Ezra Turner y Emily Posa. Lo único que todos tienen en común es que cada uno de ellos han llegado a un punto en sus vidas en que necesitan ayuda desesperadamente, financiera, espiritual o médica y que sin saberlo, han sido elegidos cuidadosamente por Ben Thomas para formar parte de su plan de redención.
Una vez que el plan está en marcha, nada puede alterarlo. O eso es lo que él piensa. Pero lo que nunca esperó era enamorarse de uno de esos extraños.
Ben se siente solo y distante, y completamente incapaz de sentirse unido a la humanidad a la que pretende prestar ayuda - hasta que conoce a Emily Posa (Rosario Dawson), una vital paciente cardiaca, que tira por tierra todos sus planes, y logra inyectar un poco de emoción y regocijo a su vida. Se acerca a él y pone del revés su visión del mundo y de lo que es posible... complicándolo todo en el proceso.

Desarrollo

En el film seleccionado, el protagonista toma como misión, el ayudar a otras personas con el propósito de remediar, de alguna manera, la culpa que siente tras el accidente automovilístico, que deja sin vida a siete personas, entre ellas su esposa.
Es a partir de esta acción llevada a cabo, que podemos ubicar la responsabilidad subjetiva, responsabilidad que solo es posible encontrar en ese punto medio entre el azar y la necesidad.
Todo circuito de responsabilidad será definido en tres tiempos: el tiempo 1 entendido por la “acción consciente y voluntaria que un sujeto realiza, acción con determinados fines que se agotan para lo que fueron concebidas”; un tiempo 2, “tiempo de interpelación” que resignifica el tiempo 1 y un tiempo 3 que consiste en hacerse cargo del acto, enfrentar su existencia.
Como Tiempo 1, encontramos el propósito de ayudar a siete personas. El protagonista selecciona cuidadosamente a las personas que recibirán su ayuda, estas deben tener la característica de ser “buenas personas”, tal como él las define a lo largo del film. Asimismo, hace un listado de las mismas, siguiendo un orden, en donde el ayudar a la última persona implica dar su vida.
El tiempo 1 se puede ubicar recién a partir de un Tiempo 2. Este último lo encontramos en el momento en que el protagonista conoce finalmente a la séptima persona de la lista, y se enamora de ella.
Ben conoce a Emily, paciente cardiaca que necesita desesperadamente un trasplante de corazón para seguir con vida, y que según el plan el protagonista donara a la misma.
Es a partir del encuentro con Emily que su plan parece tambalear.
En los momentos en que Ben se encuentra solo en su casa recuerda el momento del accidente, y vienen a él imágenes del mismo y de su esposa, pero al ir relacionándose con Emily estas imágenes ya no son tan crudas como al inicio del film.
Ben comienza a darse cuenta del sentimiento que Emily despertó en él. El protagonista se ha enamorado y trata de tomar distancia, de no enfrentarse a este sentimiento, pero le resulta imposible esta lucha.
Esta situación es la que interpela al sujeto, lo hace cuestionarse, le sobre avisa un suceso, algo que va más allá de lo esperado por él, que viene desde el exterior, y es aquí donde aparece la pregunta sobre su responsabilidad.
A partir del encuentro con el objeto, todas las acciones realizadas en el tiempo 1, que apuntaban a concretar el encuentro y a su vez frustrarlo, ahora van a tomar otro sentido.
Es el tiempo 2 que muestra el punto de falla del punto 1, lo que se creía cerrado y acabado es ahora resignificado y es entonces que a partir de este momento se resignifican las acciones que ubicamos en el tiempo 1.
Para comprender el concepto de responsabilidad subjetiva, seguimos a Gabriela Salomone quien plantea: “…mientras que la responsabilidad subjetiva interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconciente, la responsabilidad jurídica se plantea en función de la noción de sujeto autónomo, la cual restringe la responsabilidad a la égida de la conciencia, al ámbito de la intencionalidad conciente.”
Es esta interpelación la que deja ver una hiancia en ese campo universal, que constituía la acción del tiempo 1, mostrando ese punto de inconsistencia, que constituye la singularidad de la situación el cual llama al sujeto a responder. Abriéndose así el campo de la responsabilidad subjetiva.
Por otro lado, Oscar D`Amore, define que la responsabilidad supone “salir garante de alguno (o de sí mismo) en relación a algo y frente a alguien”. …la responsabilidad interpela a un Sujeto, quien debe, o puede, dar “respuesta”, responder, por su acto.” 2
Dentro de esta responsabilidad ubicamos una responsabilidad subjetiva que atraviesa a todos los hombres en algún momento de sus vidas. Esta supone un sujeto escindido, manejado por su inconsciente que impide al individuo actuar exclusivamente de acuerdo a su voluntad. La parte autónoma del sujeto, no puede hacerse cargo de lo que en él no esta a su alcance, no se puede responsabilizar por las acciones del inconsciente.

A partir de estas definiciones de responsabilidad, podemos observar que en el protagonista existe una deuda, hay una culpa que lo ob-liga a pagar, a re-spondere. Sabemos que la culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, esta es la situación en la que se encuentra inmerso Ben, se siente culpable por el accidente y es a ello a lo que responde con su acción, con su decisión de dar su vida por las muertes que ocasiono.
Esta culpa depende de una operación simbólica, aquí es donde ubicamos la interpelación subjetiva. Dicha interpelación es la que pone en marcha todo el circuito, y es desde la culpa donde se siente obligado a responder.
Dijimos al inicio del desarrollo que la responsabilidad subjetiva solo es posible encontrarla en un punto entre azar y necesidad.
Se podría decir que el hecho del accidente automovilístico, que provoca la muerte de su esposa y de las otras personas, fue puramente por azar, como el hecho de que Ben sea el único sobreviviente.
Esto que no puede ser determinado de antemano, lleva al protagonista a tomar esto azaroso como una necesidad de ayudar, ya que responde a esta causa con un efecto, el sentirse culpable de la situación, culpable de las muertes, y emprender la acción de remediar esta culpa situándose como instrumento al servicio del otro, es su destino el ayudar a, el brindar ayuda a siete personas, es su misión en la vida.
Cabe resaltar que en el momento en que se produzco el accidente, es el protagonista el que va conduciendo, y es justo en ese instante que baja la mirada del camino para leer su celular, es ahí cuando lo encandilan las luces al frente y pierde el control del volante.
Pero el situarnos en algunos de estos dos puntos, implicaría borrar al sujeto del inconsciente, quitando toda posibilidad de respuesta subjetiva, la cual no se ubica ni en un extremo ni en otro, sino en el medio de ambos como mencionamos al inicio del desarrollo.

Hipótesis clínica

En relación a la hipótesis clínica, podemos decir que Ben responde a la necesidad de acceder a la demanda del Otro, característica de la estructura neurótica, implicando el desencuentro con el deseo propio. El proponerse a si mismo la misión de ayudar a los demás, con el fin de dar su propia vida, podría ser visto como una manera de exiliarse de la realidad, de evadir su propio deseo.
Pese a esto podemos observar que hay intención de algo más con Emily, y no es alguien más a quien ayudar.
Vemos, a lo largo de su relación con ella, como Ben va cediendo a su deseo, corre ante sus llamados, cuida de ella en el hospital, saca a pasear al perro, arregla sus maquinas de imprenta.
En una de las ultimas escenas del film, accede a una cena que Emily le ha preparado, decide ponerse la ropa que ella le ha comprado, baila con ella, y es el quien da el primer beso.
Observamos que el fantasma vacila en el momento en que Ben mantiene relaciones sexuales con Emily, es en este momento donde podríamos ubicar un Tiempo 3.
Tras el acto sexual, Ben declara su amor a Emily, y hablan de formar una familia, de tener hijos, y ella menciona su deseo de encontrar un donante para poder continuar con vida y seguir a su lado.
Este encuentro con el deseo, según Lacan, provocaría la angustia en el protagonista, quien luego de que Emily se durmiera sale corriendo a buscar explicaciones de la doctora de Emily, a interrogarla sobre posibles tratamientos que no sean la donación del órgano. Es aquí donde identificamos que el sujeto ha asumido la responsabilidad sobre su deseo inconciente y ha actuado en relación a él.
Ubicamos en éstas escenas el tiempo 3 ya que indica un cambio de posicionamiento del protagonista, es en este momento que Ben se hace responsable de su deseo y decide dar marcha atrás a su plan inicial.
Este tercer tiempo corresponde al tiempo de la responsabilidad subjetiva propiamente dicha. Es el tiempo del acto donde aparece el efecto sujeto.

Eje universal-singular

Desde una perspectiva lacaniana podríamos ubicar la responsabilidad en el eje universal-singular. Lo universal refiere a la castración simbólica, aquello que nos marca, que deja una huella e inscribe una falta en relación al deseo. Este hecho es universal ya que se les impone a todos los individuos, incluso a los que todavía no han nacido, ya que antes de nacer nos encontramos atravesados por un lenguaje y una cultura, es decir , ya estamos inmersos en un mundo simbólico.
En el caso del film podríamos ubicar el eje universal-singular en el momento en que el protagonista realiza el duelo, ante la pérdida del objeto de deseo. Este duelo se sostiene y se apoya en lo particular y es a través del particular que lo Universal- Singular aparece.
Universal, singular, particular son tres dimensiones que siempre van juntas ya que no existe la posibilidad de un eje sin el otro. Es por eso que podemos situar lo universal en relación a la pérdida de objeto, lo singular al duelo y lo particular la forma en la que este se lleva a cabo.
Lo particular lo podemos ubicar en el momento en que Ben decide llevar a cabo diferentes acciones con el fin de ayudar a otras personas, llegando incluso a dar su vida. Es este particular el soporte del eje Universal- Singular y a partir de que hay una singularidad, se amplía el universo simbólico; hay un plus en su universo. Ese es el acto ético; es la puesta en juego de lo universal-Singular, desde lo particular. Se trata del Sujeto y del sentido singular de su acto.
Consideramos que a través de la decisión de dar su vida, pero ya no por medio de la culpa que lo interpelaba, sino por amor a Emily, es que se convierte la acción del tiempo 1 en acto ético, producto de aquello singular que rompe con lo universal suplementándolo.

Finalmente, podemos decir que Ben produce un cambio a nivel subjetivo, pudo hacer frente a los fantasmas de su pasado, pudo enfrentarse con su deseo de amar, pudo reconocerse nuevamente como sujeto, posicionándose como sujeto deseante, quien renuncia a su vida en pos del amor. Es desde esta posición que podemos hablar del tiempo 1 como acto ético, en tanto que se produce un sujeto de deseo inconciente.

Bibliografía

Ariel, Alejandro. La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo.
Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Fariña, J. (1992). Ética profesional .Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.
Freud, S. (1925). La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Revista Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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