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Tráfico de órganos y turismo de trasplantes. Formas de inscripción del horror en el cuerpo

por García Karo, Tamara

En el presente artículo nos serviremos del film Simpathy for Mr. Vengeance del director Park Chan Wook para interrogarnos sobre las posibles cuestiones éticas en torno al trasplante de órganos, en especial, cuando –como en esta ocasión- se transforma en un caso de tráfico de órganos.

Así como existen secuestros de niños por parte de redes ilegales de adopción o para explotación sexual (prostitución y pornografía), las hay dedicadas al comercio criminal de órganos. Con lo cual, un nuevo producto –una mercancía- ha entrado en el mercado de consumo, de la oferta y la demanda: los órganos humanos.

En el mundo cinematográfico se han producido diversos films que han tratado el tema del tráfico de órganos. Entre ellos, en el film Coma  [1] se muestra cómo en un instituto médico clandestino se mantenía en vida vegetativa a pacientes que quedaron ex profeso descerebrados en actos quirúrgicos para que luego le sean extraídos sus órganos.

El presente film es un ejemplo extremo de este nuevo fenómeno en el que algunas personas venden sus órganos por dinero en diversos centros clandestinos, y otras son víctimas del secuestro de su persona y robo de sus órganos.

El escenario disparador

Simpathy for Mr. Vengeance es la primera película de la trilogía sobre la venganza del director surcoreano Park Chan-Wook. Seguida por la segunda obra de la trilogía, que se ganó la popularidad, Oldboy, y la tercera Simpathy for Lady Vengeance.

El film narra la historia de un joven obrero industrial, Ryu, quien presenta una discapacidad, es sordomudo. El escenario es un lugar llamado Seúl en Corea del Sur y transcurre en el año 2000/2001.

Ryu, vive con su hermana quien está enferma y necesita urgente un trasplante de riñón. El film muestra una escena en la que de niños los hermanos jugaban en un muelle de su pueblo. Ryu, se muestra muy preocupado por la enfermedad de su hermana y hará lo imposible para salvarla, a pesar de que el costo que pagará será demasiado alto.

En un primer momento, él se ofrece como donante de órgano, pero su sangre no es compatible con la de su hermana por lo cual debe buscar un donante o adquirir un riñón en el mercado negro al costo de diez millones de wons, dinero con el que no cuenta.

El film nos presenta diferentes diálogos entre Ryu y su novia, Cha Young-Mi. Ante la desesperación por salvar a la hermana, piensan todo tipo de planes para conseguir el dinero. Sin embargo, aún más lejos de contar con esa suma se encontrará Ryu al ser despedido de su trabajo. Su novia logra convencerlo para llevar a cabo un plan, y no va a ser cualquier plan, será uno cuyo eje sea la venganza: secuestrar a una de las hijas del dueño de la fábrica para la que trabajaba.

Con la trama del film el director nos va llevando hacia determinados ángulos que nos van formando una imagen un poco más abarcadora del escenario de la ilegalidad en el mundo del trasplante de órgano, de la complejidad de la vida humana en sociedad atravesada por las diversas vestiduras que el azar y la necesidad imponen, sometida a imprevistos, reacciones inesperadas y en exceso violentas. Esa violencia que cuando acontece se reproduce en modo desmedido. Más ciertamente, la percepción de violencia tiende a generar en las personas reacciones violentas como cuando creen necesario defenderse. Sin la objetividad de la justicia, la violencia crece espiraladamente, se vuelve imparable, sin límite tal como ocurre en el film. Los personajes de la obra son personas que trabajan, que tienen una familia, que lleven una vida dentro de los parámetros de la normalidad. Pero cuando la casualidad, los accidentes e incidencias desafortunadas se juegan de improviso, los lleva hacia situaciones límite que provocan reacciones vengativas trágicas. La venganza, no los llevará hacia un límite, sino hacia un espiral de venganza que no halla la punta final.

El verdadero trasfondo ético, no sólo bordea la cuestión del consentimiento de aquellos a quienes se le extrae un órgano, sino que abre el interrogante sobre cuál es el límite y costo sobre la suciedad e ilegalidad en la que se produce el fenómeno del tráfico de órganos. El costo es alto, se sacrifica una parte del cuerpo [2], un órgano por dinero. Los órganos, ya no sólo son una parte del cuerpo sino un medio útil para obtener dinero, son materia prima (Kletnicki, 1999).

Podemos sostener que nos encontramos ante una nueva economía política sobre el cuerpo humano. Un cuerpo humano que se va desarmando por las sucesivas donaciones (Cambra Badii, 2012) realizadas en el mercado del consumo.

La Declaración de Estambul sobre el tráfico de órganos y el turismo de trasplantes [3], refiere que el trasplante de órgano ha permitido que cientos de miles de pacientes a nivel mundial puedan continuar con su vida y mejor calidad de la misma. Destacan que es una avance de la ciencia y la tecnología, a la vez que señalan que estos progresos se encuentran manchados por el tráfico con seres humanos que se usan para extraer órganos y sobre personas ricas que viajan al extranjero (no adrede se los ha denominado turistas) para comprar órganos a población con menor recurso económico.

Nos encontramos ante un nuevo escenario donde los órganos humanos pasaron a tener el valor de mercancía. El trasfondo, es un mercado negro mundial que garantiza la libre circulación de estas mercancías –los órganos- para la realización de los trasplantes desde lo ilegal. Es decir, se trata en estos casos de usos de la ciencia y la tecnología, ambas asociadas a la noción de progreso, con fines destructivos sobre el cuerpo humano y degradante de lo humano. Para asegurar la hegemonía de la vida se realizan prácticas aberrantes de extracción de órganos. Procesos que conllevan hacia un alto nivel de violencia para asegurar la dominación de la vida de algunos al costo de la muerte de otros. Con estos últimos, nos referimos a aquellos donantes que consintieron o no (muchos son secuestrados y se les extraen sin consentimiento algún órgano) a perder (extracción) un órgano. La periferia, aquellos que pagan un alto costo con el cuerpo (por eso economía política de los cuerpos), es la que padece del negocio de los cuerpos por un órgano.

Un componente letal más de la posmodernidad que permite vislumbrar una más de las nuevas catástrofes a las que conducen algunos usos de la ciencia y tecnologías en nombre de la inmortalidad y hegemonía de la vida. Componente que señala la naturaleza violenta de la renegación del hombre sobre su mortalidad, y también del derecho y la técnica, que advierte sobre los peligros de un humanismo que invisibiliza una de las condiciones del hombre, su mortalidad.

Condición de ilegalidad

Todos los países requieren de un marco normativo regulatorio para administrar la donación de órganos y las actividades de trasplantes como así también garantice la salud del donante y del receptor como también aplicación de normas y prohibiciones sobre prácticas no éticas.

Según informes [4] el tráfico de órganos [5] y turismo de trasplantes [6] desde la condición de la ilegalidad tiene como motivo la escasez de órganos para ser trasplantados.

Considerando que los donantes con menos recursos económicos o más vulnerables son el blanco de la comercialización de trasplantes, sostenemos que el tráfico de órganos y el turismo de trasplantes violan los principios de igualdad, justicia y respeto de la dignidad humana. Por ello, inexorablemente se produce una injusticia.

Salvo en un número restringido de países, la venta de órganos está penada por la ley. A pesar de ello, a partir de la posibilidad que otorga la ciencia y la tecnología del trasplante de órgano, la necesidad de recibir un trasplante generó el llamado tráfico de órganos. Este consiste en la entrega voluntaria de un órgano a cambio de una remuneración o también el movimiento que se ha producido en los últimos tiempos es la obtención criminal de órganos. Con ello nos referimos a la extracción de órganos de una persona sin su consentimiento, lo que lo deja en lugar de víctima, de objeto de la manipulación caprichosa de otro, lo que en frecuentes ocasiones deja como secuela un daño físico o provoca la muerte.

En el film, hay una escena que roza el horror. Unas escenas previas a llevar adelante el plan del secuestro de la hija del dueño Ryu opta por vender su riñón a cambio de dinero para poder pagar el costo del trasplante de su hermana con riñón de donante compatible. La señal para que sea reconocido por los hombres del centro, es una rosa. Lo llevan hasta el lugar donde realizan tal extracción de órgano para su venta. Vemos el suburbio en el que se halla este centro de operaciones, la imagen muestra una edificación abandonada, con polvo lejos de cumplimentar las condiciones de higiene que una operación de tal índole requiere. Está a la vista la clandestinidad. Al llegar a uno de los últimos pisos por la escalera, Ryu conoce las manos de quien hará el corte en su cuerpo. Hay un instante previo a la operación, en el que la médica se coloca unos guantes de plástico e intenta inyectarse. Pero no puede, su pulso le falla a causa del temblor en sus manos. EL joven Ryu se acerca, toma la aguja sin guante alguno y le da la inyección, así como quien hace un favor. Sin embargo, este no será agradecido. La escena posterior nos muestra al joven desnudo tirado sobre el piso polvoriento con una herida en la zona del riñon; con una marca que nos habla de una inscripción inesperada del horror (Tignanelli). A su lado, la rosa seca, muerta, sin el dinero que iba a obtener como pago por su riñón.

Esos guantes de plástico: ¿son guantes de cirujano o guantes de otra cosa? ¿O son usados como quien teme ensuciarse? Ellos son marca de otra cosa…se está llevando a cabo una operación que es sucia y ensucia.

Conclusión

El silencio y la falta de una condena explícita son indicadores de la permisibilidad existente hacia prácticas violentas e ilegales con un alto costo en el cuerpo de quien dona y quien recibe.

Acciones atroces que exhiben, en diferentes escenas del film, la desesperación por continuar la vida y el negocio de los órganos.

El sólo hecho de que exista convención sobre trata de personas marca la importancia del fenómeno.

Hoy, gracias a la difusión de fotos, información, no existe la posibilidad de que alguien se atribuya ignorancia. Todos sabemos lo que ocurre en el escenario ilegal de los trasplantes de órganos.

Consideramos que el sólo hecho de saber, nos atribuye responsabilidad al respecto, y en tanto practiquemos el silencio, ello no nos quita participación –pasiva- de la trama de complicidad y silencio.

Referencias

Cambra Badii, I. (2012): “La angustia ante la finitud”, en Michel Fariña y Solbakk (Comps) (Bio)ética y cine. Tragedia griega y acontecimiento del cuerpo, Buenos Aires: Letra Viva.

Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional. En: http://www.uncjin.org/Documents/Conventions/dcatoc/final_documents_2/convention_%20traff_eng.pdf.

Declaración de Estambul sobre el Tráfico de órganos y el turismo de trasplantes (2008). En:http://www.cucaiba.gba.gov.ar/Bibliografia%20Canuelas%202013/declaracion%20de%20estambul.pdf

Haimovich, E. (2011): “Corte y sutura”. En Haimovich y Kreszez Fantasía: Metapsicología y clínica, Rosario: Homo Sapiens Ediciones.

Kletnicki, A. (1999): “Re-producción de lo anónimo”, en Michel Fariña y Gutierrez (Comps) Ética y Cine, Buenos Aires: JVE Ediciones.

Tignanelli, A.: “Negocios entrañables”. En sitio web: eticaycine.org



NOTAS

[1Coma dirigida en 1978 por Michael Crichton está basada en una obra escrita por Robin Cook. Se trata de una doctora que sospecha que en el hospital donde desempeña su práctica sucede algo siniestro. Pacientes relativamente jóvenes que fueron sometidos a tratamientos quirúrgicos quedan en estado de coma y son trasladados a un instituto que los mantiene en una especie de terapia intensiva con potencial recuperación. Sin embargo, el objetivo es que mueran después de que los órganos pasibles de ser trasplantados le hayan sido extraídos.

[2Hay un pasaje de Lacan de la clase del 8 de mayo de 1963 del Seminario X que menciona el psicoanalista Haimovich respecto a la articulación de la carne y la ley: “El compromiso del hombre que habla en la cadena significante, (…) no está (…) sino en que siempre hay en el cuerpo, e inclusive a causa de ese compromiso de la dialéctica significante, algo separado, algo hecho estatua, algo desde ese momento inerte: la libra de carne.” En esta clase Lacan está haciendo referencia a la figura del mercader de Venecia para ubicar que “es la libra de carne la que nos recuerda la ley de la deuda y el don”, y que “es siempre con nuestra carne que debemos saldar la deuda” (Haimovich, 2011, p. 32).

[3Participantes en la Cumbre Internacional sobre Turismo de trasplantes y tráfico de órganos convocada por la Sociedad de trasplantes y la Sociedad Internacional de nefrología en Estambul, Turquía, del 30 de abril al 2 de mayo de 2008.

[4Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional

[5El tráfico de órganos es la obtención, transporte, transferencia, encubrimiento o recepción de personas vivas o fallecidas o sus órganos mediante una amenaza, uso de la fuerza u otras formas de coacción, secuestro, fraude, engaño o abuso de poder o de posición vulnerable, o la entrega o recepción de pagos o beneficios por parte de un tercero para obtener el traspaso de control sobre el donante potencial, dirigido a la explotación mediante la extracción de órganos para trasplante. Basado en el Artículo 3ª del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar el tráfico de personas, especialmente de mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional. En: http://www.uncjin.org/Documents/Conventions/dcatoc/final_documents_2/convention_%20traff_eng.pdf.

[6La comercialización de trasplantes es una política o práctica en la que se trata al órgano como una mercancía, entra en el mercado de la oferta y la demanda. Puede ser comprado, vendido o utilizado para conseguir beneficios materiales. Con el término viaje para trasplantes se denomina al traslado de órganos, donantes, receptores o profesionales del trasplante fuera de las fronteras jurisdiccionales dirigido a realizar un trasplante. De este modo, el viaje para trasplantes se convierte en turismo de trasplantes en tanto implica el tráfico de órganos o la comercialización de trasplantes, o en caso de que los órganos, profesionales y centros de trasplante que se dedican a suministrar trasplantes a pacientes de otro país debiliten la capacidad del país a ofrecer servicios de trasplantes a su propia población.




Película:Simpatía por el Señor Venganza

Titulo Original:Sympathy for Mr. Vengeance

Director: Chan-wook Park

Año: 2002

Pais: Corea del Sur

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