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- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 24
A.T.P.: Lic. Alejandro Ollier
Ayudante: Giselle Sajanovich

Eliana Florencia Gil L.U.: 31934079/0 Tel. 15-6862-2308
(elu_2110@hotmail.com)
María Amanda López L.U.: 29241946/0 Tel.15-6844-8353
(lopezmandi@gmail.com)

2o Cuatrimestre
2009

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y – si resulta pertinente - el efecto particularista.

Historia
El siguiente Parcial Domiciliario, se realizará basado en un cuento del escritor Argentino, Eduardo Álvarez Tuñón, titulado “La Suprema Ayuda”.
EL cuento relata la historia de cuatro amigos trabajadores de la construcción. Trabajan juntos desde los comienzos en el rubro de cada uno y a lo largo de los años fueron creando entre sí un fuerte lazo de amistad. El tiempo transcurre y juntos, Bruno, Ángel, Antonio y Hugo, van compartiendo y ayudándose incondicionales en cada etapa nueva de sus vidas, siempre juntos.
A los fines del trabajo tomaremos a Hugo como personaje central del análisis.
Pasado algunos años en los que no tuvieron inconvenientes en lo laboral, la situación económica del país influye en ellos de tal modo que llega a parecerles imposible cualquier idea de progreso. Es en este contexto que uno de ellos logra conseguir un proyecto que les asegurará a los cuatro un sueldo fijo por los siguientes tres años y, pese a que todos saben que será un gran esfuerzo, quizás demasiado, puesto que habrá mucho por hacer y ellos ya no son los jóvenes de los primeros tiempos, resuelven aceptar el desafío, entendiendo que seguramente será su ultima gran oportunidad.
El cuento comienza relatando el presente de los personajes. Hugo y su mujer asistiendo a la jura como contadora de una de las hijas de Ángel, a la que sólo asistirán tres de los cuatro amigos, porque Ángel, está muerto. El relato da cuenta de que para Hugo era difícil asistir, ya que él era uno de los responsables de lo ocurrido con Ángel. Además ese misma semana tendría lugar el festejo por los 15 años de la otra de las hijas de Ángel y él había sido el elegido para acompañarla del brazo en el ingreso al salón, ya que era su padrino.
Hasta aquí sabemos que Hugo y sus amigos, comparten un secreto que ronda sobre la muerte de su amigo y que sólo al final nos es esclarecido.

Diez años atrás, trabajando en el proyecto mencionado, Ángel comenta que no se había levantado bien, que estaba mareado y le dolía el cuerpo, pero que iba a quedarse a trabajar igual. Al poco tiempo de comenzar con las actividades de cada uno, Hugo ve que Ángel se desploma en el piso del galpón, corrió a ayudarlo vio que no reaccionaba y tenía el cuerpo frío, llamó a gritos a sus dos compañeros y todos comprendieron que Ángel había muerto.
Es a partir de allí que deciden que arrojarían el cuerpo de Ángel, para que el seguro tenga que pagar por el accidente y así, podrían ayudar a la esposa e hijas de su amigo

Al menos estaban asegurándose de que cobraría una indemnización. Hugo expresa entonces lo que los tres sentían. “Después de todo ¿quién nos va a ver? La Caja va a pagar, y si hay una viuda con hijos no van a discutir el accidente”.
Bastan estas palabras, prácticamente no lo discuten y realizan el acto, suben el cuerpo de Ángel hasta el noveno piso y lo arrojan desde allí.
Al caer el cuerpo inerte, “pudieron ver con pánico y sorpresa, que Ángel, al caer, volvía
en sí, que sus brazos intentaban inútilmente, aferrarse a algo y dibujaban el signo de la desesperación. Entonces escucharon su grito terrible, el eco de su grito y el ruido final de todo cuerpo al caer”.
El cuento en su totalidad es anexado al final del trabajo.

Análisis del Cuento

El análisis recae sobre el personaje de Hugo, análisis a través del cual intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. A partir de esto, se intentará esbozar una hipótesis clínica.
Puntearemos un primer tiempo, donde el sujeto lleva a cabo una acción para lograr un determinado fin, pero que, como bien podemos intuir, “no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la intención de su yo” . Un segundo tiempo, donde el sujeto es interpelado por aquel acto, que vive como ajeno pero que le pertenece. Resignificandose así, su acción. Finalmente, un tercer tiempo, donde el sujeto debe responder por sus actos. Debe asumir su responsabilidad subjetiva.
Finalmente, la hipótesis clínica intentará dar cuenta de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto. Y que hacerse cargo de ese deseo, asumirlo, implica para él tomar una decisión.

Siguiendo lo pedido en la consigna, lo que se desarrollará a continuación, es el llamado circuito de la Responsabilidad.

Hipótesis Clínica

Tiempo 1 Tiempo 2

Tiempo 3

El mismo está compuesto por un Tiempo 1, donde el sujeto, en este caso Hugo, lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida.

En el caso del cuento, este tiempo 1, lo pensamos para el momento en el que Hugo (y los tres amigos) toma la decisión de arrojar el cuerpo de Ángel y así asegurarse que será evaluado como un accidente, y la familia de su amigo podrá, pese a la desgracia, por lo menos cobrar la indemnización del seguro.

Tiempo 2
En este tiempo se reciben de la realidad indicadores que dan cuenta de que aquella conducta realizada en el tiempo 1, produjo efectos más allá o más acá de lo esperado, de que algo anduvo mal.
El sujeto se ve ahora interpelado por esos elementos disonantes. Algo de esa diferencia le pertenece. La Hipótesis clínica que se ubica en la parte superior del esquema, es la que buscará explicar el movimiento que supone que el tiempo 2 ha resignificado al primero. Es este movimiento el que abre la potencialidad de un tiempo 3, el tiempo de la responsabilidad.
En el caso del cuento que estamos analizando, podemos ubicar al tiempo 2, en aquel momento en que “Ángel, al caer, vuelve en sí”, y descubren entonces que estaba con vida.

Hagamos por ahora un paréntesis en lo que al circuito de Responsabilidad se refiere, para incorporar algunos otros desarrollos teóricos.
Al hablar de Responsabilidad subjetiva, vale aclarar que nos distanciamos de aquello que es entendido por Responsabilidad en una dimensión Jurídica, objetiva y moral, donde la razón y la intencionalidad son conceptos fundamentales para determinar la responsabilidad y con ella culpabilidad del sujeto.
Tomaremos en cuenta para trabajar sobre el circuito antes mencionado, a la Responsabilidad en su vertiente subjetiva. Jinkis planea que el “saberse” culpable de una situación, abre la posibilidad de enfrentarnos a otro tipo de responsabilidad. Entonces hablará de responsable, al referirse a aquel sujeto que, no dice que sea consiente de lo que hace, ni que se haga cargo de lo que dice, sino aquel que es culpable por lo que hace y dice.
De esta forma, nos ubicamos en otro plano, aquí ya no cuenta la intención ni la consciencia, se despliega una dimensión deseante más allá de ella, y por la que el sujeto deberá responder,
Es la culpa, la que exige una repuesta, es la presencia de la culpa como reverso de la responsabilidad, la que nos habla de un efecto de interpelación subjetiva, que obliga ahora al sujeto a dar-se una respuesta.
En el caso del personaje del cuento, Hugo, podemos rastrear como pasado un tiempo, aparece una interpelación por lo ocurrido, las explicaciones y justificaciones encontradas, sólo calman por un momento y como plantea Mosca en su texto sobre responsabilidad, llega un punto en que “(…) ni la apelación al puro azar, nueva máscara del “destino”, es buen escondite para el sujeto (…)”. En varios pasajes es claro como la culpa, o alguna de sus figuras, (reconocimiento, arrepentimiento e intentos de reparación) están presente en este personaje, el pasaje quizás más claro es cuando, al cumplirse un año de la muerte de Ángel, Hugo les cuenta a los únicos otros conocedores del secreto, que ese día se había sentido mal y tuvo miedo de morirse, y aclara “no por mí, ni por Celia (la esposa). Tengo miedo de morirme, porque no quisiera encontrarme con Ángel. No tendría qué decirle, No me atrevería a mirarlo a los ojos”. (Pág. 72).
La culpa vela y devela algo de la responsabilidad pendiente. Sabemos que la responsabilidad se ubica en la brecha entre la necesidad y el azar, decimos en la brecha porque, cuando en una situación rige acabadamente necesidad o azar, no hay lugar para la pregunta por la responsabilidad subjetiva.
Tanto Hugo como sus compañeros, intentan explicar lo sucedido desde el azar o el destino, esto queda claramente graficado en la frase que uno de ellos dice en la que sería una última reunión, de aquellas que habían mantenido durante un año todos los martes, desde la muerte de Ángel. Es Antonio quien en un arrebato de agotamiento por dar vueltas sobre aquello, sentencia casi a los gritos “Nosotros hicimos otra cosa. Lo que pasó nos es ajeno. Nos dimos cuenta tarde que entre los actos de los hombres y su resultado está Dios (…) somos una fuerza vacía que cree que existe y es solo un instrumento de aquello que ignora” (Pág. 73). Lo que puede leerse como un intento de racionalizar lo sucedido, en un intento por calmar sus culpas.
Pero ante este argumento que Hugo necesita reforzar y volver a escuchar, intentando convencerse, podemos oponerle aquella frase que Lacán plantea en “La ciencia y la verdad”: “De nuestra posición de sujeto somos siempre responsables…el error de buena fe es entre todos el más imperdonable”.
Es así que en el cuento, el único aspecto que podría atribuírsele al azar, fue el momento y el lugar en que se desvanece Ángel, ya que la historia seguramente hubiera sido otra, si eso mismo le sucedía en su casa, o hasta solo en la calle, podría también haber sido en la construcción, pero en horario de plena actividad, donde hubiera sido imposible tomar esta decisión entre ellos.
Pero en esta situación particular nada nos indica que el azar o la necesidad, fueran determinantes del hecho, con lo cual se acentúa la responsabilidad, como pilar fundamental de la decisión tomada por el (los) protagonistas.

Por otro lado, ubicaremos las categorías de universal – singular y particular; categorías que no pueden comprenderse por separado. Ubicamos como universal en esta narración la muerte, aquello que nos atraviesa a todos. Esto universal está unido a lo singular, porque puede tomar distintas formas de acuerdo a la singularidad de cada sujeto. Y a su vez este eje de lo Universal – singular es atravesado por una dimisión particular ligada al desarrollo histórico, la moral, valores, sistemas y principios que le son propios.
En este relato lo singular, entendido como aquello que hace tambalear las consistencias previamente instituidas, una de las infinitas formas posibles de realización de lo universal lo ubicamos en el momento en que decide/n, desde la singularidad de la relación de cada hombre con la ley, arrojar el cuerpo de Ángel desde el 9no piso de la obra. Y por último lo particular, aquello que como código regula una situación, lo que tiene que ver con la subjetividad, la profesión que ejercían los tres amigos y la relación tan cercana que mantenían. Ubicamos esta dimensión en la realidad económica por la atraviesa el país, y a Hugo como miembro de aquella parte de la sociedad que puede pensarse como la más fuertemente atravesada por la crisis por pertenecer a un sector con trabajo precarizado. Es algo de lo particular que sostiene la decisión en dicho eje, como así también los valores morales y la representación que tienen de la amistad.

Continuando con lo expuesto se plantea el concepto de acto ético, entendiéndolo como aquella decisión que se toma por fuera de los otros, por fuera de lo moral, por fuera de la ley, por fuera del temor. Esta decisión no se retrasa, pero no se precipita. Está referida a una decisión y no a una acción. La misma tiene consecuencias tanto para quien la produce como también para los otros (aunque para los otros el acto es una acción) por eso, según lo postulado por Ariel que “nadie puede juzgar a otro por su acto, pero si por sus acciones” Es por lo recién mencionado que se sostiene que el acto ético se observa en la narración en el preciso momento en que Hugo toma la decisión de arrojar a Ángel desde la parte mas alta de la construcción en la que estaban trabajando. Tanto él como sus otros dos amigos sin mencionar palabra alguna, sin consulta, sin dudar toman tal decisión de manera conjunta.

Retomemos ahora el circuito de la Responsabilidad que habíamos planteado, del cual dijimos que estaba compuesto por tres tiempos. Nos quedaría por analizar e intentar articular al cuento, el tiempo tres.
Este es el tiempo de la Responsabilidad subjetiva, en él, se produce un efecto sujeto. Este efecto sujeto implica el acto, y es ético, porque es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconsciente. Se dirá que este sujeto del Tiempo 3, no es el mismo que el del Tiempo 1. Como plantea Oscar D`Amore, “la interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo ,ob-liga a retornar sobre la acción, y en efecto el psicoanálisis procede de este modo, retorna sobre la acción más moral, favoreciendo la interpelación para la responsabilidad subjetiva. El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética”.
Por lo recién expuesto creemos que el personaje elegido, Hugo, no arribó, por lo menos hasta donde el cuento nos permite pensarlo, a este tiempo 3.
Entendemos que el recorrido que realiza en el circuito llega solamente hasta la interpelación subjetiva, donde se resignifica el momento 1 y aparece entonces la culpa. Esta culpa no puede ser atravesada por Hugo, no encontramos indicadores que nos hagan pensar que hubo un cambio de posición. Por el contrario podemos ubicar aquí, una de las posibles respuestas que intenta darse el sujeto, pero que no implican una responsabilización subjetiva. En su lugar, como plantea D´Amore en el texto ya citado, es la culpa la que por distintas circunstancias, no favorece el efecto sujeto y en su lugar podrán aparecer formaciones o transformaciones a modo de respuesta a la interpelación. Creemos que en Hugo esta culpa es mantenida, pero sin el advenimiento del sujeto. Va pasando por diferentes respuestas, al principio se reprocha por la decisión, después proyecta la culpa en el “destino”, pero en ambos casos, sólo sabemos que la culpa da cuenta de que hay algo pendiente.
Cualquiera sea la posición adoptada frente a lo ocurrido, las respuestas a la interpelación, se diferencian del efecto sujeto que proviene de la responsabilidad subjetiva.

Por lo analizado hasta aquí, nos atrevemos a esbozar la siguiente hipótesis clínica, entendiendo que la misma esta en relación con aquello que el sujeto debe responder en términos de responsabilidad subjetiva y que se diferencia de las formas de la culpa con que el sujeto puede presentarse. Nos informa acerca del sujeto, pero esa información no esta disponible en la consciencia del mismo.
A lo largo del cuento pueden recogerse varios indicios de una fuerte identificación entre Hugo y Ángel. En algún punto podría decirse que sus vidas corren en paralelo, de hecho Ángel siempre decía que los cuatro debían atravesar al mismo tiempo las mismas etapas “porque solo así continuarían siendo amigos de la misma manera” (Pág.66) y es así como ocurría.
Al ver desmoronarse a Ángel, Hugo pudo verse reflejado también en ese punto. Ángel lo enfrenta con las limitaciones propias que la edad les fue imponiendo; con ya no poder; con los miedos que aparecen ahora a diferencia de aquellos primeros tiempos de juventud cuando se creían inmortales y llenos de energía.
Ese proyecto había sido pensado como su última oportunidad, Hugo no sabe, pero sabe, que no está dispuesto a dejarlo pasar, a enfrentarse a esa pérdida.
El cuerpo viejo y dolorido de Ángel, es un reflejo de su propio cuerpo, por eso es necesario deshacerse rápidamente del mismo, para poder seguir viviendo.
Esta es la hipótesis clínica que podemos conjeturar y entendemos que es por la que Hugo debe responder. Responder por ese deseo, del que no puede dar cuenta desde lo consciente y que implica deshacerse de lo que representa el cuerpo de su amigo.

Dijimos que Hugo no llegó al tiempo 3, puede verse como sigue sin atravesar la culpa, pese a los que podrían verse como intentos fallidos de reparación, como cuando asiste a la entrega del título de una de las hijas de Ángel, o cuando acompaña a la menor en el ingreso al salón de su fiesta de 15 años y se preocupa hasta de vestirse correctamente para no estar ridículo y “agregar un daño más, aunque fuese mínimo, al que ya había causado, sin que lo supiera, en la vida de su ahijada”. (Pág.60).
Estos intentos fallidos de reparación, terminan ubicando a Hugo en el lugar de Ángel en más de una oportunidad, como la tarde en que estaba probándose el traje para ir a la fiesta y “sentía que lo estaban disfrazando de Ángel, que iba a ocupar su lugar y que el destino lo había llevado a usurparle ese momento con el cual tal vez había soñado…”. (Pág. 75)
Paradojalmente, termina él, por ocupar el lugar de ese cuerpo que desechó.

Bibliografía

 Michel Fariña, J. (1998). Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.

 Tuñon, Álvarez Eduardo “Reyes y mendigos”. “La suprema ayuda”.Ediciones deldragon. 2005.



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