por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2do Parcial
Filme: TAKEN (Busqueda Implacable)

Titular de cátedra: FARIÑA, Juan Jorge Michel

Ayudante de Trabajos Prácticos: NOAILLES, Gervasio

Comisión Nº: 8 – Miércoles de 21.30hs a 23.00hs.

Alumnos:
Julián Masri LU 32.636.751.0

Fecha de entrega: 27/10/10

Segundo cuatrimestre – 2010

Consigna de Evaluación

1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Sintesis del filme
En EE.UU
El film nos va presentando varios personajes en el recorrido de la historia, sin embargo no va a ser necesario presentar en este recorte más que tan sólo algunos de ellos. En una de las primeras escenas conocemos al Sr. Mills que sólo mas adelante podremos nombrar por su nombre completo, allí cuando la ex esposa se dirija a el llamándolo por su nombre de pila, Bryan. Bryan Mills es un hombre de alrededor de cuarenta y cinco años que muestra cierto carácter obsesivo. Algunos de los rasgos de carácter se nos hacen visibles en la escena en la tienda en la que según dice el vendedor ya se ha presentado varias veces a inspeccionar un minicomponente que se propone comprar y en la escena en la que Bryan se encuentra envolviendo el regalo con cierto esfuerzo por hacerlo de manera prolija. En una escena inmediatamente posterior el personaje principal ya presentado se encuentra entrando a una fiesta multitudinaria en una casa de película. Alli se propone encontrar a su hija, quien cumpliera 17 años, la bella Kim, pero en su lugar es interceptado por su ex esposa, Leonor, la madre de Kim, quien lo induce a dejar el regalo junto con los demás. Una relacion poco feliz es fácilmente evidenciada en esta escena en la que Leonor no se deja llamar amistosamente Lennie por su ex marido. En medio de esta escena tensa entre Leonor y Bryan aparece Kim, quien con gran excitación se acerca corriendo al padre y lo abraza. Algo nos indica que la relacion entre Bryan y Kim no es muy fluida pues el regalo del que se trata es un karaoke, elección que hace el padre en función de la ilusión de ser cantante que supo invadir a su hija en su infancia. Inmediatamente un caballo asoma por el parque y Kim sale corriendo en su encuentro olvidando la presencia del padre y su regalo, se trata de otro regalo.
En la escena siguiente se nos aclaran varios puntos en relación a la vida de estos tres personajes. Bryan Mills es un agente del gobierno de los Estados Unidos ya retirado quien parece haber descuidado la relación con su ex esposa y su hija en su tiempo de actividad y actualmente se propone retomar el vinculo con su hija pero evidentemente se encuentra con varios obstáculos, pues poco sabe de ella ya que se perdió toda su infancia y parte de su adolescencia. Una o dos escenas más adelante Bryan recibe una invitación de su hija para almorzar juntos, sólo ellos dos. Sin embargo, cuando se encuentra en el restaurante detrás de Kim aparece Leonor, cuestión que incomoda a Bryan. Ni bien comienza la conversación Kim le cuenta con mucho entusiasmo que fue invitada por su amiga Amanda a pasar las vacaciones en Paris, donde serian alojadas por sus primos. Sin vacilar Bryan comprende de que se trata, pues al ser menor solo puede salir del país previa autorización de sus padres. En un principio Bryan se niega a firmar la autorización aunque finalmente se presenta en la casa de su hija con la autorización firmada pero con tres condiciones. 1) Tener el teléfono y la dirección del hospedaje; 2) Saber en dónde y con quién se va a quedar y; 3) Que lo llame al aterrizar y cada noche antes de ir a dormir.
En Paris
En el aeropuerto de Paris Amanda y Kim conocen a Peter, un apuesto muchacho de lugar que muy amablemente se ofrece a compartir un taxi. Las lleva hasta la casa de los primos de Amanda y las invita a una fiesta que va a dar un amigo suyo. Amanda acepta rápidamente a pesar de que Kim intenta poner reparos advirtiéndole a su amiga que recién lo acaban de conocer, sin embargo la escena sigue su curso y combinan para que Peter las pase a buscar a la noche e ir juntos a la fiesta. En los minutos posteriores el espectador se puede dar cuenta que algo terrible se avecina, Peter comunica por celular el paradero de las chicas estadounidenses a algún interlocutor que la cámara no nos permite conocer pero inmediatamente podremos saber de qué se trata.
Una vez dentro del departamento Kim encuentra varias llamadas perdidas de su padre y lo llama para comunicarle que todo anda bien. En ese preciso momento en que Kim está hablando con su padre varios hombres entran en el departamento y Kim, desde una habitación puede ver como golpean y se llevan a su amiga y advierte que vienen por ella. El padre, que al parecer sabe demasiado sobre el tema, le va dando indicaciones para poder reconocer a los secuestradores hasta que finalmente Kim es encontrada y es llevada para ser prostituida o vendida en el mercado de mujeres.

Análisis
El personaje que tomaremos es el de Kim, puesto que encontramos en este personaje un circuito de responsabilidad que no será muy difícil ubicar. En el filme son abundantes los personajes que atraviesan por el tiempo 1 y 2 del circuito, sin embargo elegimos a Kim, la jovencita virgen de 17 años, porque intentaremos dar un rodeo más ubicando una hipótesis clínica que señale al menos algo de lo que nos ha dejado Freud en su enseñanza sobre la responsabilidad subjetiva y el deseo inconsciente, pero sobre todo y tomando como referencia al personaje Ibbieta de El Muro, creemos que será posible situar un tiempo 3 en el circuito de la responsabilidad.
Sabemos que “Nuestro circuito de la responsabilidad (…) está compuesto por un tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que supone, se agota en los fines para los que fue realizada…” . Esta primera escena, que hasta aquí y por sí sola no nos indica absolutamente nada, la podemos ubicar en el conjunto de acciones que implican un viaje exclusivamente de diversión para Kim, pero particularmente en la decisión de aceptar sin demasiados reparos las propuestas de Peter, desde compartir un taxi hasta aceptar la invitación a la fiesta pero puntualmente el hecho de haberle dado la dirección. Hasta aquí no habría nada extraño, sin embargo el diablo mete la cola y el azar entra en juego. El apuesto joven parisino que Kim conoce en el aeropuerto era cualquier otra cosa menos lo amable que aparenta ser, en su lugar, se trata del eslabón de una cadena armada alrededor del tráfico de mujeres y las redes de trata, un informante, el primer contacto con la mercadería. Lo azaroso es aquello que escapa a la voluntad del sujeto, es decir, no hay sujeto allí donde hay azar, por ello es necesario que se abra una grieta entre el azar y la necesidad para que podamos hablar de responsabilidad subjetiva.
Este tiempo 1 se ve confrontado “…en un tiempo 2 con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido otrora. Tiempo donde el universo particular soportando en las certidumbres yoicas se desquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo [circuito]” . Si en el tiempo 1 encontramos elementos consonantes con el yo, es decir, que le dan consistencia, en el tiempo 2 será cuestión de encontrar aquellos elementos disonantes, eso que le es extraño al yo y que en tanto tal produce angustia. Una angustia que es la manifestación del encuentro con la falta en el Otro, con su castración, vacilación del fantasma que se pone en juego al ser desplegada la pregunta neurótica. Es en ese punto en donde el sujeto no encuentra garantías en que surge la interpelación, “…el cortocircuito pone de manifiesto el quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva. Es el plano de la existencia yoica que se ve atravesado por el deseo” . Ubicamos este tiempo 2 en el filme en aquella escena ya mencionada en la que Kim está hablando con su padre y ve por la ventana como se llevan a su amiga –situación ante la cual irrumpe el llanto como modo de expresión de la angustia- y se encuentra a la espera de que la vengan a buscar a ella. Sin embargo es posible ubicar el sentimiento de culpa que invade a Kim instantes antes de que suceda lo inesperado, allí en el momento en que el padre le pide hablar con uno de los primos para asegurarse que todo ande bien y ella responde que los primos no se encuentran en Paris y que ella no sabía nada al respecto. En relación a la culpa podemos decir que ésta “…constituye el reverso de la responsabilidad. Cuando la responsabilidad se halla ausente, aparecerá como sustituto, como contraparte, el sentimiento de culpa” . En este punto hay que introducir dos elementos inherentes al circuito de la responsabilidad subjetiva: en primer lugar, la interpelación subjetiva y luego, la culpa subjetiva, o si se prefiere sentimiento de culpa, que ya es señal de que la interpelación ha puesto en marcha al circuito subjetivo. La culpa es una respuesta ad hoc a la interpelación, es decir, dado el tiempo 2 -que es el tiempo de la interpelación en el circuito-, se funda en su resignificación al tiempo 1, facilita una respuesta que, aunque no es considerada tiempo 3 -aquel de la responsabilidad subjetiva-, responde a la interpelación. La retroacción que genera la interpelación resignifica porque liga a los elementos disonantes que se convierten entonces en un tiempo 1, es decir que, el tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa. Estamos diciendo que dado un tiempo 2 de la interpelación, la ligadura al tiempo 1 es ya una respuesta a esa interpelación. Tomando a Freud decimos que la responsabilidad se da en relación a aquel propósito inconsciente que propició la acción, ajenamente a la voluntad del yo.
La hipótesis clínica será la encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo 2 se sobreimprima al tiempo 1 resignificándolo, es decir, se trata de encontrar cuales son los elementos significantes que interpelan al sujeto preguntándonos ¿de qué es responsable el sujeto?
Decimos que la culpa aparece allí inclusive haciéndose cargo de aquello por lo que no es culpable, pues de lo único que es culpable el sujeto es de su deseo. En ese sentido podemos afirmar que la culpa vela y devela, oculta y pone en evidencia algo en lo tocante al deseo. En ese sentido y en función de pensar un hipótesis clínica posible podemos afirmar que Kim es responsable de algo del orden del deseo que se puso en marcha cuando decidió no poner reparos a la peligrosidad con la que se enfrentaba al aceptar compartir un taxi con un extraño; y si hilamos más fino podemos pensar que algo en lo tocante a su propia sexualidad se pone en juego allí para Kim.
¿Podemos acaso situar un tiempo 3 en el circuito de responsabilidad arriba mencionado? ¿Se puede ver algún cambio de posición en el sujeto respecto de sus circunstancias? De ser así, estaríamos hablando entonces de un tercer tiempo, aquel que atañe a la responsabilidad subjetiva, una propuesta que supone un cambio de posición del sujeto respecto de sus circunstancias, un acto que implica una decisión tomada por fuera de los otros, sin los otros; implica una decisión por fuera del campo de la moral. Es una decisión que no se calcula, en la que el sujeto no tiene garantías, no espera. El acto ético produce al sujeto, un nuevo sujeto, es un pasaje simbólico. Este tercer tiempo en el circuito de la responsabilidad no es algo que podamos afirmar que suceda en el caso de Kim, sin embargo podemos ubicar hacia el final de la película una serie de avatares que se podrían pensar en términos de un cambio de posición, allí donde la protagonista retoma el vinculo con su padre -que hasta aquí no había sido sin la presencia de la madre- y vuelve sobre su deseo de ser cantante. Un acto que produce un sujeto.

Bibliografía general

1) D´Amore, O.; (2006) “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En La transmisión de la ética. Clinica y deontología. Vol I. Fundamentos, Letra Viva, Buenos Aires.
2) Dominguez, Maria E.; (2006) “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. En La transmisión de la ética. Clinica y deontología. Vol I. Fundamentos, Letra Viva, Buenos Aires.
3) Fariña, J. J. M. y Gutiérrez C.; (1996) “Veinte años son nada” en Causas y azares. N°3. Buenos Aires.
4) Lewkowicz, I.; (2002) “Particular, universal, singular”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
5) Mosca, Juan C.; (2002) “Responsabilidad otro nombre el sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires
6) Schejtman, Fabian.; (2002) “Seminario: Histeria y Otro goce” En Cizalla del cuerpo y del alma. La neurosis de Freud a Lacan. Berggasse19, Buenos Aires.
7) Sartre, Jean P.;(1975) El Muro. Losada, Buenos Aires.



NOTAS

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