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Psicología, Ética y Derechos Humanos - Cátedra I

Titular: Prof. Fariña, Juan Jorge Michel

Análisis cinematográfico “Tenemos que hablar de Kevin”

Prof. Regular Adjunta: Lic. Gabriela Mercadal
Co-ayudantes: Lic. Luján Arana
María Elena Rodríguez Zambade
Comisión: 14
Alumnas:
María Andrea Giuseppucci DNI: 31658951
Mariana Benelbas DNI: 30083221

Segundo cuatrimestre 2012

RESUMEN
En el presente trabajo nos disponemos a realizar un análisis del film “Tenemos que hablar de Kevin” para dar cuenta de la relación entre el Deseo y la Responsabilidad de Eva, el personaje que tomamos como eje para el análisis del recorrido (no lineal) por el circuito de la Responsabilidad, situando los tiempos que lo conforman y delineando un cambio de posición subjetiva del personaje elegido.
Partimos del enigma, interrogándonos por los recuerdos de la protagonista. Estas preguntas nos invitaron a transitar por un camino ético, a partir de lo simbólico, de lo propiamente humano. Abriendo preguntas que pudimos responder mediante la noción de Acto que nos responsabiliza, ni moral ni jurídicamente, sino subjetivamente, dando cuenta del Deseo Inconsciente que lo guía.
Este resquebrajamiento del Universo nos permitió esbozar una Hipótesis Clínica que se fundamentó a partir de un tercer Tiempo caracterizado por el Efecto Sujeto.
Identificamos también la presencia de las categorías de Necesidad y de Azar. Y la presencia de las Figuras de la Culpa en el actuar de nuestra protagonista.
Recorremos estos tópicos sostenidos desde un marco teórico conceptual psicoanalítico.
El análisis que presentamos fue llevado a cabo utilizando fuentes bibliográficas consultadas a lo largo del cuatrimestre, aportes sobre la temática de la función simbólica materna trabajada desde diversos autores y contando también con la supervisión de nuestras docentes de cursada.

DESARROLLO
“más allá de cualquier zona prohibida
hay un espejo para nuestra triste transparencia”.
Árbol de Diana - Alejandra Pizarnik

Resumen de la película
La película elegida para el análisis es “Tenemos que Hablar de Kevin”, dirigida por Lynne Ramsay. Se trata de una co-producción de EE.UU e Inglaterra, del año 2011. El film es una adaptación de la novela homónima de Lionel Shriver.
El personaje a analizar será el de Eva (interpretado por la actriz Tilda Swinton). La película presenta un relato alternado entre el tiempo presente de Eva, y el tiempo pasado, mostrado a través de flashbacks donde la protagonista recuerda momentos de su vida familiar y momentos de su vida en pareja (sin hijos).
La historia narra, alternando los tiempos, el asesinato que comete Kevin (hijo de Eva y Franklin) contra su padre (Franklin), su hermana menor (Celia) y contra algunos compañeros de colegio, a la edad de 15 años. Este suceso y la vida actual que lleva Eva a partir del mismo, se presentan en la película intercalados entre los recuerdos que se despiertan en Eva desde el momento de los asesinatos, recuerdos centrados en la relación de ella con su hijo, desde la concepción hasta el momento actual.

Análisis de la película
"El papel de la madre es el deseo de la madre. Esto es capital.
El deseo de la madre no es algo que pueda soportarse tal cual,
que pueda resultarles indiferente. Siempre produce estragos.
Es estar dentro de la boca de un cocodrilo, eso es la madre.
No se sabe qué mosca puede llegar a picarle de repente
y va y cierra la boca. Eso es el deseo de la madre.
Entonces, traté de explicar que había algo tranquilizador.
Hay un palo, de piedra por supuesto, que está ahí,
en potencia en la boca, y eso la contiene, la traba.
Es lo que se llama el falo. Es el palo que te protege si,
de repente, eso se cierra”
Lacan, J. El Seminario, libro 17, capítulo 7

Iniciaremos el análisis del personaje de Eva situando los Tiempos que conforman al “Circuito de la Responsabilidad” enlazados con la Hipótesis Clínica, e introduciremos los conceptos que consideramos acordes al análisis y que hemos trabajado durante el recorrido por la materia.
El circuito de la responsabilidad está compuesto por dos tiempos lógicos, y la relación establecida entre ellos requiere del après-coup. En el tiempo 1 “se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso, que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada”

Como tiempo 1 recortamos una escena que Eva recuerda en relación a la concepción de Kevin. La película permite al espectador suponer que Eva ha consumido alcohol o drogas, pasea junto a su marido bajo la lluvia sonriendo y cantando. Tomamos precisamente como Tiempo 1 aquel en el que la protagonista y su marido, tienen relaciones sexuales. Franklin pregunta a Eva si lo que están haciendo es “seguro” aludiendo a la no utilización de preservativos. Eva responde que no es seguro, dice “es peligroso”, Franklin le pregunta luego si está segura de hacerlo (sin protección) y Eva responde que sí. A continuación se muestra la escena en la que Eva embarazada de algunos meses se mira ante un espejo. El rostro de Eva es serio, de displicencia ante esa imagen que el espejo le devuelve.
La acción realizada de tener relaciones sexuales, tendría como fin lograr una situación de placer y satisfacción. Ahora bien, esta relación sexual culmina con la concepción de Kevin. Es decir que a la acción inicial que se supone se agota en los fines para los que se realizó, se le agrega un “peligro” en el decir de Eva. El peligro o amenaza es el de quedar embarazada. ¿Qué hace Eva con este embarazo? Ella permite que siga su curso y tiene así a Kevin, su hijo.
Podríamos situar diversas acciones de Eva en relación a este hijo, que se presentan como recuerdos en ella, a partir de los asesinatos que realiza Kevin. En general los recuerdos que tiene Eva presentan como elemento común el rechazo hacia este hijo.
El universo de discurso de Eva, restringido como todo universo, y ciego a las restricciones que lo fundan, se logra evidenciar a través de la película a partir de las rememoraciones de la protagonista sobre distintos momentos de su vida. En este universo particular de Eva, situamos aquellas costumbres y valores compartidos que se manifiestan por ejemplo en los recuerdos que tiene sobre su matrimonio, vínculo con su marido marcado por la alegría, por la libertad en el disfrute de la sexualidad, y posiblemente por el consumo del alcohol o de ciertas drogas. Los recuerdos que muestran la llegada de Kevin ponen en evidencia cómo la nueva situación pareciera alterar aquello a lo que Eva daba prioridad. A partir del nacimiento, Eva quien es presentada como una exitosa escritora de viajes, deberá permanecer más tiempo en su hogar para cuidar a Kevin, deberá ocuparse de alimentarlo, higienizarlo, calmar su llanto, brindando su tiempo y su espacio. Otro recuerdo de Eva estando embarazada es en una clase de gimnasia para mujeres embarazadas, las mujeres sonríen, conversan entre ellas, acarician su vientre. Eva las observa, pareciera sentirse ajena al sentimiento de alegría que comparten las otras embarazadas. Su rostro es duro, mira con indiferencia su panza y se retira del lugar.
Ante esta temática de la maternidad, Eva deberá responder, no sólo frente a su hijo, sino también frente a su marido, en su rol de madre, así como frente a la comunidad en la que vive. En este sentido ubicamos este universo particular en correspondencia con la moral, con “lo que es pertinente a la conducta social de un sujeto entre otros” .
Ubicaríamos en la situación de la concepción las categorías de Necesidad y de Azar. Si la decisión de tener relaciones sexuales sin protección tiene como una de las posibilidades la unión de dos células: el óvulo y el espermatozoide, en el caso de que esto ocurriera, el embarazo sería, necesariamente, producto de esta unión, siendo que la “necesidad” establece una conexión entre causas y efectos. Es decir que para que una mujer quede embarazada es necesario que una pareja tenga relaciones sexuales sin protección de métodos anticonceptivos. Por otra parte Eva juega con la posibilidad de que esto ocurra o no, signando a esa relación el carácter de “peligroso”, y de falta de seguridad. Algo del orden de la incertidumbre se juega en esta escena particular que recortamos. “El azar implica incertidumbre y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre” . Eva sabe que para embarazarse necesita tener relaciones sexuales sin uso de métodos anticonceptivos; pero la falta de certezas e incertidumbre acerca de la posibilidad de embarazarse en esa situación en particular en la que mantiene relaciones sexuales con su marido sin cuidarse, sería del orden del azar, ya que no siempre que se tengan relaciones sexuales sin protección daría como resultado un embarazo.
Hasta el momento se presenta como un enigma el por qué la protagonista accede a tener relaciones sin protección, ¿qué peligro se correría si quedara embarazada? ¿Quién peligraría en estas circunstancias?
Es interesante que en el momento de dar a luz, Eva recuerda la voz de la enfermera que le repite varias veces: “Eva no te resistas”. Eva se resiste a que Kevin salga por el canal de parto, en relación a esto podríamos plantear que no existe instinto alguno que impulse a ser madre. Desde el psicoanálisis la maternidad estará en relación con la mediación simbólica. La procreación es aquella acción biológica compartida con las demás especies animales y la función de filiar es específicamente humana. “Por ejemplo puede haber una madre embarazada que de a luz un niño y que no desarrolle sobre el mismo deseo materno… Es a partir de la mediación instrumental y normativa de la ley que filian a ese bebé, es decir, que lo incluyen en una cadena simbólica, otorgándole un lugar, un nombre…” El encuentro del aparato psíquico del naciente es con los procesos psicosomáticos que se han despertado en la madre, a partir de la presencia de la representación hijo, la cual puede comenzar mucho antes del momento del nacimiento del mismo. La categoría de “cuerpo imaginado” o “Sombra hablada” propuesta por Piera Aulagnier daría cuenta del conjunto de enunciados que dan testimonio del anhelo maternal, es el lugar que la madre le otorga al hijo antes de su nacimiento, investidura, placer anticipado, para la creación del cuerpo erógeno (manera de sexuar al bebe, de nombrarlo, etc). Este fragmento del discurso se anticipa a la enunciación que el niño hará sobre sí mismo. “(....) Así como no hay cuerpo sin sombra, no hay cuerpo psíquico, sin esa historia que es su sombra hablada. Sombra protectora o amenazante, benéfica o maléfica, que protege de una luz demasiado cruda o que anuncia la tormenta: pero, en todos los casos, sombra indispensable, pues su pérdida entrañaría la de la vida en todas sus formas...” . Este trabajo psíquico materno estructurante y anticipatorio, la misma autora lo denomina “Violencia primaria” acción por la cual se instala en la psique del niño una forma de circulación y descarga del placer, motivados en el deseo que impone la madre.
El universo particular que hemos delimitado en Eva es como todo universo, restringido. Ignacio Lewkowicz plantea que cada universo “es ciego a la restricción que lo funda. Esas exclusiones no son discernibles de antemano. Las exclusiones se instauran implícita y ciegamente en el acto mismo de instituir un universo, una situación, una ley o un lenguaje. Tal universo ignora lo que excluye” . Eva tendría un saber sobre este hijo, Kevin la obliga a renunciar a ciertas actividades reconocidas por ella como placenteras, podríamos pensar en el uso de las drogas, en el tiempo de la pareja, o en el tiempo de ocio de Eva, reducidos desde la llegada de este hijo. La película permite inferir que el saber de Eva sobre este hijo es además un saber que coloca a Kevin como el niño “problemático”. En una escena Eva consulta a un doctor cuando Kevin es pequeño preguntando por señales de autismo dado que Kevin no le responde, o no le devuelve la pelota en un juego. El título de la película “Tenemos que hablar de Kevin” reflejaría está posición de Eva de colocar las dificultades presentadas en el niño y no en el vínculo.
Nos preguntarnos que sucede en Eva cuando observa a su marido disfrutar de este hijo, desearlo como padre. Mas precisamente nos podemos preguntar que se juega en Eva en la renuncia del ser mujer para dar lugar al ser madre. En relación a este tema de la renuncia Lacan ubica que la frustración está en el centro de la relación entre madre e hijo. “La madre como mujer guarda un deseo que excede a su hijo; esto retorna en la subjetividad del niño como el enigma del deseo del Otro” . Es la renuncia la que funda el lugar materno, ahí es donde se encuentra la madre “¿Qué es una madre? La que cede a su objeto más preciado, la que por su castración se somete a la ley paterna en una renuncia del lado de la cultura. Para que el orden humano sea tal, no solo se requiere a un padre, niño y madre, también a la ley, término que ordena las distintas funciones, que permite que de la cría nazca un hijo encadenado a una genealogía fundadora. Es la instancia de la ley la que instituye y nombra todos los lugares”.
La película muestra una escena de la vida actual en el que Eva regresa a su hogar luego de conseguir un empleo, en su regreso ve a muchos niños en las calles pidiendo dulces por ser la noche de Halloween. Eva entra a su casa y los niños comienzan a tocar la puerta pidiendo dulces. Eva busca en su casa y no encuentra, no responde la puerta y apaga las luces. Los niños empiezan a tirar comida hacia la casa. En este momento Eva se tapa los oídos y tiene un recuerdo: Kevin tiene un año de edad aproximadamente y está en la cuna. Eva está sentada a su lado, lo mira y le dice “Mamita era feliz antes de que naciera Kevin. Ahora mamita se despierta cada mañana deseando estar en Francia”. Nos preguntamos por qué ese recuerdo aparece en este momento. Es la fiesta de Halloween y en ella es común lo que se conoce como “Truco o Trato”. En esta leyenda se asegura que lo ideal es aceptar el trato, de lo contrario un espíritu maligno haría “truco” para maldecir los hogares y a sus habitantes causando infortunios. Se ha traducido “truco o trato” por “susto o dulce”, así los niños piden dulces de casa en casa, si los adultos les dan dulces han aceptado el “trato”, de lo contrario los niños arrojan huevos, y espuma de afeitar contra las viviendas. Creemos que no es azarosa dicha asociación. El pedir dulces estaría en relación con el alimento. La alimentación es pensada en relación a la madre y al vínculo entre madre e hijo como una de las primeras experiencias de satisfacción. Dice Freud “De la primeras relaciones sexuales en la época de la lactancia queda gran parte como resto, después de separada la actividad sexual, de la alimentación. Este resto prepara la elección de objeto, ayuda a volver a constituir la felicidad perdida” . Es la representación de la experiencia inaugural de placer que condensa sentidos, pulsa y deja marcas de procesamiento psíquico. Si estas marcas se instauran bajo el principio del placer, zona-objeto se fusionan. Por el contrario, si prevalece el displacer, originado en la ausencia de objeto, o en su inadecuación por exceso o por defecto, lleva a la inscripción de un pictograma de rechazo. Sello de este encuentro inaugural. El recuerdo que se despierta en Eva está marcado por el rechazo a este hijo, el “trato” que no sucede con los niños en la fiesta de Halloween se podría trasladar al trato que tampoco se hace efectivo en relación a Kevin. Trato o pacto que estaría en relación al deseo, a la posibilidad de alojar a Kevin como hijo, libidinizandolo, permitiendo elp pasaje del puro soma al cuerpo de deseo y de amor. Otro recuerdo que sigue esta línea es aquel en el cual Eva explica a Kevin la llegada de su hermana Celia. Eva dice a Kevin que podría gustarle tener a alguien con quien jugar, a lo que Kevin pregunta qué sucede si no le gusta, entonces su madre le responde “te acostumbrarás”. Ante esta respuesta Kevin dice “que estés acostumbrado a algo no significa que te guste, vos estás acostumbrada a mi”. Eva permanece en silencio unos momentos y le responde “sí, bueno…en unos meses todos nosotros vamos a acostumbrarnos a alguien nuevo”.
Plantea Lacan “La demanda en sí se refiere a otra cosa que a las satisfacciones que reclama. Es demanda de una presencia o de una ausencia. Cosa que manifiesta la relación primordial con la madre, por estar preñada de ese Otro que ha de situarse más acá de las necesidades que puede colmar. Ella lo constituye ya como provisto del "privilegio" de satisfacer las necesidades, es decir del poder de privarlas de lo único con que se satisfacen. Ese privilegio del Otro dibuja así la forma radical del don de lo que no tiene, o sea lo que se llama su amor” . En relación a esta cita situamos una escena en la que Eva tiene a Kevin en brazos y no logra calmar su llanto. Lo pasea en cochecito por la calle y permanece unos momentos al lado de hombres que trabajan con perforadoras. Eva muestra alivio al escuchar el ruido de las perforadoras que tapan el llanto de Kevin. Llanto que Eva no logra decodificar ni aliviar. Si una madre logra realizar el pasaje de la necesidad del niño a la demanda, encarnará a un Otro primordial. “El sujeto humano es por excelencia un ser simbólico. Lo simbólico es esa operación por la cual un objeto es representado por otro que no está presente y del cual recibe los atributos y las razones de su comportamiento” .
A partir del recorrido por estos recuerdos podemos pensar en la dificultad que ha tenido Eva para permitir con la llegada de Kevin el ingreso de aquello que hace a lo específicamente humano, el ser simbólico, propio de la dimensión de lo Universal-Singular. Es sobre esta dimensión que se comienza a situar el horizonte de la ética. La dificultad de ingreso de lo universal-singular estará en correspondencia con las categorías del Lenguaje-Habla.

Dentro del Circuito de la Responsabilidad, la acción realizada en el Tiempo 1 se ve confrontada en un Tiempo 2, cuando algún indicador, señala un desborde, un exceso de lo ocurrido anteriormente.

Situamos entonces como tiempo 2 el asesinato que realiza Kevin contra su padre, su hermana, y sus compañeros de colegio. “Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebrajan posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” . Tiempo de interpelación que despierta una serie de recuerdos en Eva centrados en la relación de ella con su hijo, en general marcados por el rechazo o desencuentro entre ellos, como por ejemplo el recuerdo que precisamos en el tiempo 1.
Adentrándonos en el Tiempo 2 creemos de importancia marcar dos escenas sobre la vida actual de Eva, es decir, ya sucedidos los asesinatos, y que consideramos que darán cuenta de las Figuras de la Culpa. En una primera escena Eva está comprando en un supermercado. En una de las góndolas ve pasar a una mujer, Eva se esconde de ella, tratando de que ésta no la vea. En la caja del mercado las mujeres se cruzan, Eva baja la vista, y nerviosa paga rápido sus compras para salir del lugar. La mujer de quien se esconde es la madre de una de las alumnas del colegio que Kevin asesinó. Más allá de la incomodidad que desde el sentido común puede provocar encontrarse con una mujer que ha perdido a su hija por una acción cometida por un hijo propio, se trata de situar aquello que justamente excede al sentido común. ¿Qué lleva a Eva a querer esconderse, por qué baja la vista cuando se encuentra con esta mujer?. “La vergüenza nos pone en la pista de un sujeto interpelado por aquello que, aunque vivido como ajeno, le pertenece y perturba su intención consciente, confrontándolo a un punto de sin-sentido” Esta hiancia invita al sujeto a responder.
Tomamos como segunda escena aquella en la que Eva sale de una oficina en la que acaba de conseguir un empleo. Eva alegre por ello, camina sonriente. En la calle se cruza con dos mujeres, una de ellas dice en voz alta, “parece que alguien está contento” y le pega una fuerte cachetada. Eva se queda parada sin hacer nada. Un compañero del nuevo trabajo se acerca y pregunta “¿qué fue eso?”. Eva responde “nada…no, no, fue mi culpa”. Nuevamente aquí se trataría de una mujer que ha perdido a su hijo en el colegio al que asistía junto a Kevin. ¿De qué culpa habla Eva? pareciera que Eva sabe que algo le pertenece. Ella se sabe culpable. En esta acción ¿podríamos pensar que la protagonista al no responder a ese golpe dado, y al presentarse como culpable por mostrarse contenta, evalúa su accionar como moralmente malo, reprochándose por ello y sabiéndose culpable?. La culpa es “una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva: es una condición sin clivaje. Es la culpa, lo que ob-liga responder” . Es la culpa la que hace a la retroacción en el circuito de la responsabilidad, es decir, la que hace volver sobre la acción sobre la que debe responderse.
Que la culpa actúe como tapón o como facilitador de la emergencia subjetiva, posibilitará o no la apertura de un Tiempo 3. El hecho de que a Eva le advengan recuerdos que pareciera que la atormentan y que se centran en su rol de madre permitirían pensar que algo de aquel suceso que marcamos como tiempo 2 la conmueve, la ob-liga a resignificar aquellos elementos que aparecen como “disonantes” convertidos ahora en un tiempo 1. Retomamos la pregunta inicial acerca del “peligro” al que alude Eva en el momento de tener relaciones sexuales sin usar métodos anticonceptivos.¿Por qué Eva lleva adelante una situación que está para ella signada por el peligro? El vínculo tiene una estructura bifronte, con una cara interna y externa, ¿será este “peligro” de carácter bifronte, se tratará del peligro de seguir a su propio deseo y de ceder ante él?
“Acudiremos al apres coup freudiano para poder retroactivamente hallar en el lazo asociativo entre 1 y 2, una hipótesis clínica, que sitúe la naturaleza de esa ligadura. Es decir, si algo ha emergido en el segundo tiempo des-ligado del universo particular, éste buscará religarlo hallando una explicación a su presencia. Finalmente será necesario un Tiempo 3, que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado” . De este modo lo que planteamos como Hipótesis Clínica es la responsabilidad de Eva sobre el deseo de hijo. Eva es responsable de dejarse castrar, “atravesar” por Kevin, permitiendo el pasaje de la omnipotencia al no-todo. Kevin comete los asesinatos utilizando arco y flecha, “atravesamiento” que se hace efectivo en Eva, quien sería responsable de incorporar la falta aceptando así la falta del Otro.
En relación a esto último, en una de las escenas finales Eva visita a Kevin en la cárcel de menores y le pregunta “¿quiero que me digas por qué?”. Kevin responde a esto “pensé que lo sabía, ahora no estoy tan seguro” (por primera vez se lo observa angustiado). “La responsabilidad es una respuesta a la castración y cada quien responde con su síntoma a la castración estructural, al agujero en la estructura: que no hay relación sexual”
Los puntos de ruptura en donde se manifiesta la falta estructural son los puntos en los que se pueden suponer las mayores potencialidades del Efecto Sujeto, coincidente con un Tiempo 3 en donde se verifica la responsabilidad subjetiva, es decir, aquella que permite al Universal-Singular ponerse en juego, develando la lógica del no-todo. Es en el abrazo final de Eva que estrecha contra ella a su hijo en donde leemos este Acto Ético. “Ese universal de la castración simbólica no se realiza si no en la forma de lo singular. Es decir, nada sabemos de él, sino a través de su emergencia singular” , que recortamos en este abrazo.
Desde el día de los asesinatos se muestran cuatro visitas de Eva a Kevin en la cárcel de menores (a lo largo de dos años). En las primeras tres visitas el contacto visual entre ellos es casi inexistente, Eva abre la boca intentando hablarle y no puede. En la escena final, cuarta visita, se muestra a Eva por primera vez observando a su hijo con otra mirada. Le dice “No te ves feliz”. Kevin la observa y le responde “¿alguna vez lo he sido?”. Luego pregunta “¿sabes qué día es hoy, sabes por qué me dejaron venir a visitarte un lunes?”, Kevin responde “sí, es mi aniversario”. Eva dice “dos años, han pasado dos años, mucho tiempo para pensar…. (silencio).” Creemos que esta frase y el consiguiente silencio, no está dirigida sólo hacia Kevin, sino hacia ella misma. Como plantea Ignacio Lewkowicz saber algo es no tener que pensar en eso. Justamente cuando la dimensión del saber flaquea, aparece el pensamiento, por eso aparece la ética como disciplina del pensamiento, dejando a un sujeto desnudo, sin recursos previos que lo orienten desde ese momento. Responsable es aquel del que se espera una respuesta. No se trata de una respuesta negadora de la situación sino de una respuesta que supone un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias. Algo de ese universo previo que ubicaba a Kevin como el niño problemático en sus conductas (sea por la indiferencia, la apatía, la rebeldía adolescente) como aquel del cual debían “hablar”, podría comenzar a resquebrajarse.
Eva pregunta a Kevin “¿Quiero que me digas por qué?”. Kevin responde a esto “pensé que lo sabía, ahora no estoy tan seguro”. Eva permanece unos momentos con la mirada perdida en un punto, hay un gesto sutil en ella en el que asiente con su cabeza como si “algo” comprendiera. Acto sutil en el que quizás podemos leer una respuesta, “no se trata de un mecanismo consciente ni voluntario. Es una transformación de la cual el primer sorprendido es el propio protagonista” Un oficial avisa “el tiempo se acabo”. Eva se acerca a Kevin con los brazos extendidos y lo estrecha contra ella en un abrazo mientras sostiene su cabeza. Abrazo que simbolizaría una apertura, que daría cuenta de la incompletud. El sujeto que adviene en el Tiempo 3 difiere de aquel que marcamos en el Tiempo 1. Quizá Eva ahora sí pueda soportar la renuncia. “El de nuestro Tiempo 3 es el sujeto de la renuncia. El que puede sustraerse al dormir en los signos de un guión ajeno. El que enfrenta su existencia. El que está dispuesto a quebrar el último de los horizontes que aún permanecía intacto y abrir con decisión la puerta de la incertidumbre” .

Conclusión
“Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo”.
Oliverio Girondo

Dado que la materia permite realizar su recorrido a partir de materiales audiovisuales, y ya que se trata de la Ética de lo “simbólico”, quisiéramos concluir el análisis de la película con una imagen que consideramos que representa un final, que es el de nuestro trabajo, y una apertura, la de Eva, en su deseo de ser madre.

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