por 

Consigna de la evaluación:

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación.
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista

“THE BLACK SWAN”, DE DARREN ARONOFSKY

En el presente trabajo se abordara el recorte del material cinematográfico del film “Black Swan”, con el objetivo de ubicar allí una singularidad en situación a partir del emplazamiento del los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, incluyendo las categorías y conceptos que forman parte del mismo, y que permiten en su conjunto la construcción de una hipótesis clínica presuntiva que den cuenta de un posible lugar que toma el sujeto frente a la toma de una decisión.

Una mujer se despierta entre una leve sonrisa y el asombro, para luego comentarle a su madre: “anoche tuve un sueño muy extraño, estaba bailando el cisne blanco” (personaje del Lago de los Cisnes). Así comienza la historia de Nina Sayers, una bailarina de 28 años que pertenece a la compañía de ballet dirigida por Thomas Leroy. Su vida se ve consumida por su profesión, carrera fomentada por Erica, su madre, desde muy pequeña. Ambas viven en un pequeño departamento de Nueva York. Su cuarto nos brinda un panorama bastante claro sobre la subjetividad que la habita: paredes con empapelados de mariposas, una cama con cobertores blancos y rosas, ositos y conejos de peluches por doquier, una pequeña caja musical. Y es que podríamos afirmar que, a pesar de su edad, Nina es una “mujer aniñada”, la “niña adorada” de su madre. Ella se encarga de cuidarla y controlarla a todo momento. La arropa durante las noches, la ayuda a vestirse y desvestirse, le cura sus heridas. También le corta las uñas y se preocupa por una pequeña erupción en la espalda de Nina -pedimos que se retengan estos últimos detalles a los que haremos referencia más adelante-. Como ex-bailarina que es (dejó su carrera para criar a Nina) no duda en aconsejarla, sea para fomentar su carrera o para evitar que comenta los mismos errores que ella.
El relato nos ubica en los preparativos de una nueva etapa en la compañía. Tras un mal año, la apuesta es arriesgada: realizar una puesta en escena diferente de “ El Lago de los Cisnes” en la que la protagonista encarne el papel de la reina del lago, papel que implica representar tanto al cisne blanco, como al cisne negro. Por una lado esta la inocencia, la pureza, la gracia; y por el otro, la astucia, la vileza y la sensualidad. Para ello será necesario reemplazar a la bailarina principal de la compañía, Beth (bailarina cuyo prestigio parece sostenerse en glorias pasadas) para colocar a una nueva figura.
Luego de una audición fallida, Nina decide ir al día siguiente para hablar directamente con Thomas. Al entrar a su oficina le comenta: “solo quería decirte que practique la coda (baile del cisne negro) anoche y lo terminé, pensé que deberías saberlo”. En ese momento Thomas le confirma que desgraciadamente ya ha elegido a otra bailarina, por lo que la invita a retirarse. Decepcionada, Nina se dispone a abandonar la oficina, cuando Thomas cierra la puerta frente a su rostro para interrogarla: “¿eso es todo, no vas a intentar hacerme cambiar de opinión?, ¿debiste pensar que era posible?, ¿de otra forma, que estarías haciendo aquí toda producida?”. Se refiere a que se ha pintado los labios y se ha peinado y vestido especialmente para la ocasión, cambiando su manera de vestir habitual. Nina le aclara que solo fue “a pedir por el papel”. Luego de una breve lección sobre la danza, la pasión y la trascendencia, Thomas se abalanza sobre ella para arrebatarle un intenso beso. Ante la sorpresa de la situación, Nina se libera de él mordiéndole el labio, luego pide disculpas y se retira de la oficina totalmente conmovida.
La entrevista fue un desastre. No solo no consiguió mostrar su coda terminada, sino que sabe que el papel ya fue asignado a otra. Resignada, Nina acude igualmente al ensayo. Allí se entera que hubo una modificación en los papeles y que ella es la nueva bailarina principal. Sorprendida y feliz por la noticia, y luego de recibir las felicitaciones de sus compañeras, lo primero que hace es encerrarse en el baño para llamar y comentarle lo acontecido a su madre: “¡Él me eligió, mami. Voy a ser la nueva reina del lago!”. Pero su momento de felicidad, emoción y llanto se ve desvanecido cuando, al salir del cubículo, se encuentra con una pintada en el espejo. Alguien había escrito la palabra “puta” en él. Aterrada y avergonzada, se apresura a borrar tal injuria.
Hemos decidido hacer un parate en el relato de la película para introducir lo que hasta aquí nos permite desplegar algunos elementos pertinentes relacionados con el Circuito de la Responsabilidad.

Nina vive una realidad que se reduce meramente al baile y a una relación sumamente apegada con su madre. Aquí podría pensarse en un primer momento del circuito de la responsabilidad (aun no fundado), en el cual el sujeto se encuentra sumido en un guión escrito por Otro, adormecida en los significantes de un Otro que determinan su vida, lo cual resulta tranquilizador y cómodo. Este Otro podría estar encarnado en su madre, quien parecería elegir el futuro de su hija. A su vez, se trata de una madre que controla absolutamente todos los movimientos de su hija, y la trata como si todavía fuese una niña. Nina es su “hija adorada”, quien siempre brillara, mas allá de los obstáculos que se le puedan presentar. De esta manera, podemos entrever cómo todo a su alrededor confirma y reafirma a esta “niña a-dorada” que busca un ideal brillante. Frases como “hermoso como siempre Nina, relájate” -coreógrafa-, “eres la bailarina mas dedicada de la compañía” -madre-, “te veo obsesionada haciendo cada movimiento perfectamente bien” -Thomas-, son ejemplo de su obsesión por la “perfección”, por el control de sus movimientos, de su cuerpo. Sumida en este mundo, como sujeto particular, ubicamos una entrada situacional en la que el sujeto realiza una acción que se agota en los fines para los que fue realizada, acción con objetivos determinados en la que el sujeto de la voluntad, conciente de sus actos, desconoce la existencia de un segundo plano consecuente de la decisión tomada: Nina decide dirigirse a la oficina de Thomas a solicitarle el papel de Reina Cisne, producida para la ocasión. De esta manera, la acción se agota en los fines para los cuales fue realizada, aunque no obtenga lo que fue a pedir.
Creemos que aquí puede ubicarse algo del orden de la necesidad, puesto que en el mundo de la danza, cuando una bailarina llega a cierta edad debe abandonar su profesión. Es el caso de Beth, la ex figura de la compañía, quien sabe que su estadía en la compañía está determinada por el destino, “por aquello que va a ocurrir inexorablemente” , a causa de su edad el efecto es tener que abandonar la danza. Se abre asi una vacante, alguien debera ser elegida como figura principal, sea Nina u otra bailarina.

Luego de unos minutos se hace presente la escena en la que Thomas le arrebata un beso. Es aquí cuando podríamos ubicar un tiempo 2 (que funda el circuito de la responsabilidad) en el cual algo de aquel beso interpela a Nina. Tiempo 2 que denuncia un “más allá” de la finalidad por la que fue iniciada la acción en el tiempo 1, hasta aquí aquella decisión de “producida, pide el papel” no era mas que eso, es solo a partir de una segundo momento que la acción es resignificada, cobra otro valor para el sujeto. Se abre así un momento en donde se derrumban las certezas, “esa hiancia, ese punto de inconsistencia, lo interpela, llama al sujeto a responder” . Nina está obligada a responder no desde el campo de la moral, de las buenas o malas intenciones que pudo haber tenido, sino a responder por su deseo. Es la culpa “de lo que hace y dice” lo que la llama a responder.
Cabe destacar que, en la escena del beso es Thomas quien toma la iniciativa, quien avanza sobre ella. Se produce una situación de abuso, pero sin embargo es ella la que pide perdón por lo sucedido. A nivel moral no es responsable de lo que ocurrió, ella solo fue a pedir por el papel. La excusación ante la mordida es una de las especies de respuesta que, representando el sentimiento inconciente de culpa, indica el taponamiento de la responsabilidad subjetiva. Es un intento por cerrar el circuito para volver al campo de la moral. El sentimiento de culpa se mantiene sin el advenimiento del sujeto. Dicha respuesta desde el yo le permite a Nina seguir con los ensayos como habitualmente lo hace.
Sin embargo, la interpelación generada por el beso sigue latente en Nina, dicha interpelación, como se menciono anteriormente, deja al sujeto ubicado en un lugar llamado a responder, es decir, debe pagar por una deuda, Nina es culpable por haber cedido en su deseo. Es aquí cuando la escena del baño cobra importancia. Una vez que Nina se sabe “elegida” por Thomas, la interpelación generada por el beso cobra toda su intensidad.
Es en este punto en donde podemos plantear una hipótesis clínica acerca del deseo que la moviliza. El hecho de haberse vestido para la ocasión le genera cierta incomodidad. La palabra “puta” escrita en el espejo le hace referencia, deviene un significante que liga los elementos disonantes que surgieron a partir de la resignificación en el tiempo 2 del tiempo 1: los labios pintados de rojo, la vestimenta provocativa, el pelo suelto. En otras palabras, son el beso, el vestirse ataviada y la obtención del papel, la conjunción de elementos que permiten que algo del deseo de Nina se conmueva. Éste estaría en relación a la sensualidad femenina, podría entreverse una pregunta por su propia sensualidad/sexualidad y por aquello que la hace deseable para el Otro. Ambas cuestiones estarían en íntima relación al límite a la exogamia que la madre impone sobre Nina. Saberse “elegida por Thomas” (sea para el beso, sea para el papel) despliegan la problemática que envuelve a Nina en relación al lugar que ocupa en el deseo del Otro. En otras palabras, podríamos conjeturar que la problemática de Nina gira en torno a encontrar un lugar en el deseo del Otro acorde a su propio deseo, otro que abra el camino para la realización de su feminidad, permitiendo el pasaje a la exogamia.

A partir de aquí, las cosas ya no serán iguales. El cuestionamiento de aquello que representa la feminidad la pondrá en jaque. Situaremos dos escenas más para dar cuenta primero del efecto que se genera a partir de la resignificación del tiempo 1, es decir de un sujeto que comienza a abandonar el guión escrito por otro y se encamina hacia otro nombre de sujeto. La segunda escena dará cuenta de la emergencia de una singularidad ética, en el cual podriamos pensar un pasaje de un “producida, pide el papel” a “producir un nuevo papel”.
Ha llegado la noche y Nina se dispone a dormir. Ha vuelto a su casa luego de una fiesta de gala en la que ha sido anunciada como la nueva bailarina principal. Mientras su madre la desviste observa que la erupción en la espalda se ha acrecentado. A pesar de los intentos de Nina por relativizar la marca en su piel, Erica la lleva arrastrando hasta el baño para hacerse cargo de la situación: “Te estuviste rascando otra vez, pensé que habías dejado ese hábito repugnante… no te preocupes…. compraré ese maquillaje caro y lo cubriremos, nadie lo verá.”, le dice mientras le corta las uñas.
En esta escena resulta pertinente destacar que por un lado, la erupción en la espalda de Nina ya no es solo una mancha como antes, podemos suponer que en un principio Nina se rascaba y la madre logra sustraerla de tal costumbre, Nina acepta renunciar a aquel goce. A partir del pasaje por un tiempo 2 algo cambia, se despierta un costado sensual/sexual en la subjetividad de Nina que retoma ese “habito repugnante” y la mancha se acrecienta. No obstante, continúa sometiéndose a sus cuidados: la madre le corta las uñas. Se pone en juego nuevamente el limite a un goce masturbatorio, Nina no logra aun hacerse responsable de su deseo ni de correrse completamente del lugar familiar asignado por la madre de “la dulce niña de mama”.

En la segunda escena, Nina y su madre se encuentran en medio de una conversación un tanto incomoda para las dos. Erica esta preocupada porque Nina se la pasa hasta altas horas de la noche ensayando con Thomas. Es en ese momento cuando alguien llama a la puerta. Erica se apresura a responder ahuyentando a la extraña, “no era nadie”, comenta. Pero Nina descree de su madre y se dirige hacia la puerta. Al abrirla se encuentra con Lily, una de las bailarinas de la compañía, quien la invita a tomar unos tragos. A pesar de las indicaciones de su madre (“querida, entra que esta la cena; es muy tarde, mañana tenés que bailar, necesitas descansar”), Nina decide desoírla y se va con su amiga. En un primer momento se encuentran cenando, la conversación no parece ser del todo confortable para Nina, las continuas preguntas de Lily le resultan algo invasivas. En el trascurso de la noche, Nina se muestra cada vez mas desinhibida y finalmente se entrega a experiencia llena de emociones y lujuria.
Podríamos ubicar en esta escena, un momento de responsabilidad subjetiva, un tiempo 3 en el que se produce otro nombre del sujeto y a partir del cual se responde a la interpelación surgida en el tiempo 2. ¿No es el desoír a la madre lo que le permite actuar conforme a su deseo y dirigirse a vivir una situación en la que ella ocupa un lugar de mujer, en donde la sensualidad y la sexualidad sean los protagonistas del baile? Estaríamos conjeturando que este acto ético representa la singularidad relacionada con un cambio de la posición subjetiva en relación a la sexuación, a su lugar como mujer con el pasaje a la exogamia.
El tiempo 3 implica una respuesta diferenciada a la interpelación, de esta manera los elementos disonantes que surgieron a partir del tiempo 2 (labios pintados, vestimenta provocativa, pelo suelto), que en su momento fueron ligados en el significante “puta”, ahora estarían en relación a su deseo inconciente de ser una mujer sensual, ya no remitirían al ser “puta” sino al ser-mujer. Habrá que ver si la irrupción de esta singularidad le permite a Nina hacer de estos elementos disonantes parte de su universo particular.

Para concluir y a modo de sintetizar meramente la situación analizada, abordaremos las categorías de universal-singular y particular. En el recorte de este caso, observamos que el campo de lo particular se juega en el tiempo 1 en el cual Nina vive una vida de niña adorada, avocada a la danza y guiada por el guión moral escrito por su madre que le permite estar entre otros y posicionarse en el mundo. A su vez, podemos pensar que en este caso se esta ante un efecto particularista generado por la madre (siempre y cuando se tome a Nina y Erica como un “todos”), quien lleva el particular de una relación madre-hija endogámica al campo de lo universal. De alguna manera la madre logra que su hija se abstenga al baile y al lugar de “niña de mama”, cuidada y protegida por ella. Este efecto genera la abolición del universal de la exogamia y por ende coarta toda vía para el advenimiento de una singularidad. Esto tiene lugar hasta el momento en que un beso interpela a Nina, algo se conmueve, los ideales de la madre tambalean y Nina se ve compelida a responder. El universal del pasaje a la exogamia encuentra una manera singular de emerger, al menos por un instante, en el momento en que decide irse con su amiga - ese “salir a tomar algo” sería el particular/cultural que sostiene lo singular/universal- a pesar de la negativa de su madre. Así, es posible que algo de su deseo se realice en una singularidad que viene a deshacer el efecto particularista y ampliar el universo del personaje. Estaríamos hablando de un horizonte particular/moral que viene a ser quebrado por una singularidad ética.

BIBLIOGRAFIA

• D’Amore, O., “Responsabilidad y culpa”, En La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Vol. I Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Fariña, J., “Responsabilidad: entre necesidad y azar”, Ficha de cátedra, 2011.
• Fariña, J., “The Truman Show”, Versión resumida de la clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, 1999.
• Gutiérrez, C., “Diagnostico y Responsabilidad”, En Revista Argentina de Psicología, APBA, Numero 45, pp.93-98, 2002.
• Jinkis, J., “Vergüenza y Responsabilidad”. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires, 1987.
• Lewkowicz, I., Gutiérrez, C., “Memoria, Victima y sujeto”, En Índice, publicación de la DAIA, 2005.
• Mosca, J.C., “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”, En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.
• Salomone, Gabriela Z., “El sujeto autónomo y la Responsabilidad”, En La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Vol. I Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Segunda Evaluación de Psicología, Ética y D.D.H.H:

Catedra 1:
Prof. Tit. Reg. J.J. Fariña

Profesora:
Ana, Corinaldesi

Alumnos:
Frank, Tamara
Tokuhara, Christian

Comisión: 4

Verano 2011



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: