por 

MINORITY REPORT:
John y Lara Anderton son un matrimonio joven cuyo hijo ha desaparecido. De un día para otro, sin que nadie pueda rastrear su paradero, desapareció de la nada.
No está muerto, pero hace seis años que no se sabe nada acerca de su vida. Luego de una previsible búsqueda, tan prolongada como vana, la incertidumbre subsiste.
Ambos quedan en quiebra. Lara, aislada en una casa de campo, ni siquiera puede volver a estar con su marido. La culpa –bajo la forma siempre injusta de los reproches nunca dichos–, le impide volver a verlo.
Como contraparte de la depresión de su esposa, John Anderton ha encontrado una fuente perturbada para su vida, con la presencia de sedantes y drogas pesadas. Ascendido a detective, encabeza un ambicioso proyecto policial destinado a erradicar los asesinatos, deteniendo a los perpetradores antes de que los crímenes sean cometidos. La obsesión del protagonista por la eficiencia resulta así una manera reparatoria de su propia negligencia en la desaparición del hijo. Pero intervenir por adelantado para evitar otros crímenes, no lo sustrae de su angustia sino que lo sume cada vez más en ella. El personaje queda preso de la repetición. En lugar del trabajo de duelo, una perpetua evocación de la mujer y el hijo perdidos.
La trama de la historia lo lleva incluso a incorporar un dato inesperado: el minority report. Los precognitivos, no se equivocan, pero a veces discrepan. A la manera de un tribunal integrado por tres jueces, los fallos no siempre son unánimes. En ocasiones, uno de los precog queda en minoría. Esto supondrá un nuevo desafío para el detective John Anderton, especialmente cuando se entera de que la lógica totalitaria ha suprimido estos dictámenes minoritarios para hacer más creíble el sistema.
Pero la historia tendrá un giro inesperado. Esta vez anticipan un crimen en el que el propio detective es el asesino. Tomado por la lógica anticipatoria, John Anderton deberá lidiar con su propia sentencia previa. Resignado, va al encuentro de su víctima, pero todavía esperanzado en algún minority report que le ofrezca una probabilidad para zafar del destino.
Pero ya en la escena del crimen el orden de necesidad se impone como irreversible. No existe minority report para su caso y como si eso fuera poco, su anunciada víctima resulta ser un monstruo. El criminal reconoce impunemente haberse ensañado con el pequeño niño. ¿Qué hacer con el asesino de un hijo? John Anderton no tiene dudas. Estuvo seis años esperando ese momento y sabe qué es lo que hay que hacer. Apunta, decidido a hacer justicia. Pero en el instante crucial, cuando cae la aguja del horizonte temporal del crimen, desiste de su acción.
Al desistir en ese último instante, se abre a lo imprevisible. Recibe entonces un comentario por parte de su víctima. Una revelación que no podía preverse. Porque no son palabras que podían haber sido dichas antes, sino que acontecen allí: son invención de esa pausa.
Va en busca de su mujer y por primera vez pueden hablar del hijo perdido. Pueden evocar e imaginar un niño más allá del trauma.
Todo el film vale esa decisión. El sujeto decidió ir en busca de un destino diferente. No retrocediendo en el tiempo para prever lo imposible, sino buscando en el porvenir de un nuevo hijo.

¿Qué pasaría si pudiéramos anticipar los crímenes que van a cometerse y lográramos intervenir para evitarlos antes de que ocurran?
Si los crímenes son desbaratados antes de ser cometidos y los delincuentes detenidos por adelantado ¿Cómo podemos estar seguros de que el homicidio necesariamente ocurriría?
La responsabilidad es un tema que concierne al campo de la ética, interpela a un sujeto, quien debe “si o si” dar respuesta, responder por sus actos. La responsabilidad es referida a la singularidad de un sujeto en la singularidad de su acto. Ahora bien, se podrían, a su vez, delimitar dos polos: necesidad y azar.
Las personas no somos responsables de todo lo que nos sucede. Cuando en una situación rige por completo el orden de necesidad, la pregunta por la responsabilidad del sujeto carece de toda pertinencia. “Responsable es aquél del que se espera una respuesta”. Hoy en día, hemos inventado un nombre cotidiano para designar aquello que va a ocurrir inexorablemente. Ese nombre es destino.
¿Cuál es el nombre cotidiano con que designamos al azar? Efectivamente se trata de la suerte, además de “Coincidencia” “Casualidad”, “Accidente”.
Así, la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar.
El “Minority Report” puede ser leído como esa cuota de imprevisibilidad que distingue siempre a la raza humana. Cuando todo indica que necesariamente algo va a ocurrir, los sujetos podemos hacer algo con el azar y cambiar el curso de los acontecimientos. Al desistir de su acción, los sujetos le abren camino a lo imprevisible.

Podríamos hacer referencia también a modo de ejemplo de necesidad y azar, lo propuesto por Sartre en su obra “El Muro”.
La responsabilidad interpela al sujeto, quien debe o puede dar “respuesta”, responder por su acto. La responsabilidad hace referencia a la singularidad de un sujeto en acto.
Con respecto a la obra de Sartre podríamos cuestionar ¿el personaje de Ibbieta es leal o es un traidor? ¿Es inocente de su ignorancia?
La exculpación posible para Ibbieta es la ignorancia y el azar. El azar quiso que con su elección de una confesión mentirosa terminara, aun si saberlo, diciendo la verdad. Los hechos se encadenaron azarosamente para producir finalmente ese penoso resultado del asesinato de Gris. Ibbieta es responsable de haber hablado, de su deseo de querer vivir, por lo menos un poco más. Creyéndose más allá del bien y del mal, en su omnipotencia desafía al azar. Era altamente improbable que Gris estuviera en el cementerio, pero no imposible. De hecho, Gris estaba allí.

Los policías del futuro podrían retroceder el tiempo, anticiparse a los hechos e impedir que el crimen se consume. Pero ¿Cuál seria el sentido de esta intervención desde la perspectiva del sujeto?
¿Como tildar a un sujeto de asesino si todavía no cometió el asesinato?
Se separa al sujeto de su acto, pero el acto no puede ser anticipado. Se sustrae al sujeto, se lo inculpa por lo que todavía no hizo. El Departamento del Pre crimen, penaliza las intenciones, no las acciones. Además, al ser seres simbólicos, siempre estamos regidos bajo la necesidad y el azar, y frente a la improvisación.
La responsabilidad subjetiva es aquello que perteneciéndole al sujeto le es ajeno. Aquí el sujeto es un efecto, es un efecto de la palabra que lo divide.
El sujeto es responsable subjetivamente de aquello que desconoce de sí mismo, aun de aquello que el mismo de acuerdo a sus valores morales no estaría dispuesto a reconocer como propio.
La responsabilidad jurídica es un concepto específico y bien recortado en función del sistema de referencias legales, diremos que constituye una de las formas de responsabilidad moral, aunque no se agota en ellas.
Habiendo conceptualizado la responsabilidad subjetiva y jurídica, estaríamos en condiciones de postular que el personaje donde se situaría la responsabilidad subjetiva y donde lograríamos encontrar sesgos de responsabilidad moral y jurídica es John Anderson. Ya sea por la desaparición de su hijo o por el hecho de apresar a sujetos que todavía no han cometido un delito, (interviniendo en ello la legalidad).
Cabe destacar, que se perdió de vista la singularidad, decisión e imprevisibilidad de cada sujeto. Como ya se dijo anteriormente, el sujeto esta determinado siempre por la necesidad y el azar y las decisiones que tome estarán siempre ligadas a la propia producción del sujeto.

¿Qué pasaría si el sistema falla, si hay un error y se penaliza anticipadamente a un inocente? Están en juego tanto la moral, (lo que esta bien y lo que esta mal), como la ética al abrirse estos interrogantes para el sujeto.

Los tiempos lógicos del circuito de responsabilidad:
En un tiempo 1, el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. Adviene luego lo que llamamos un Tiempo 2, es decir, una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal.
Basándonos en los conceptos postulados, podríamos ubicar los tres tiempos de la responsabilidad en el personaje de John Anderson:
Tiempo 1: Podría identificarse en el momento en que desaparece su hijo (desaparece de la pileta, de la nada, sin rastro alguno y no logran encontrarlo), e ingresa como detective al departamento del Pre crimen para poder evitar que otras personas padezcan lo mismo que él padeció y prevenir los crímenes de la ciudad.
Tiempo 2: Podríamos ubicarlo en el momento en que John descubre su propia sentencia previa e intenta revertirla. Se sumerge en una búsqueda intensa de ese destino que se le deparó y del cual no se resiste a aceptar. En medio de este escenario, descubre la existencia de los minority report, y el rumbo de su objetivo cambia. Quiso encontrar el suyo y finalmente descubrió que no tenía.
Al encontrarse con su “supuesta” victima, descubre que era el asesino de su hijo desaparecido. En la escena se logra ver como John lucha con su deseo de justicia, su ira y su elección de cambiar su destino. El decidía, solo él. Cuando resuelve no matarlo, el hombre le confiesa que fue una puesta en escena, que lo habían contratado para hacerse pasar por el asesino, que era un complot en su contra. Solamente pudo escuchar esas palabras y descubrir el fraude por haber modificado su destino, por el hecho de optar por algo diferente a lo que tenía deparado.
Tiempo 3: Podría ubicarse cuando conoce la verdad de la ineficacia del Pre crimen y cuando acepta y asimila la desaparición de su hijo.
Luego de lo que sucedió John se refugia en la casa de la esposa y logra alfin hablar con ella sobre el hijo, logra mirarla, logra llorar y ambos pueden hacer el duelo.
Después de todo lo que transcurrido, y después que se descubren las trampas, mentiras y ambiciones que estaban ligadas a la policía, se cierra el departamento del Pre crimen y se liberan todos los “pre asesinos”. En la escena final se pude apreciar como John, se liberó de la carga que llevaba y, sobre todo, se dió la oportunidad de intentar ser feliz, de comenzar denuevo, de formar una familia con la llegada de su nuevo hijo. Solamente al enfrentarse a su destino, logro revertirlo y salir adelante.

Estaríamos incondiciones hacer referencia nuevamente “El Muro” de Sartre para ampliar el concepto de los tiempos lógicos de la responsabilidad.
El tiempo 1 se caracteriza por una acción del sujeto que se agota en los fines para la cual fue concedida. El sujeto aparece en pleno uso de sus facultades; cuando Ibbieta hace una “jugarreta a los falangistas y dice que Gris esta en el cementerio. En el tiempo 2 ocurre algo que viene a interpelar la acción del sujeto en ese tiempo 1. En este tiempo 2 aparece la figura de culpa que es el punto de interpelación, la culpa vela, oculta. El sujeto se pregunta por aquello que hizo en el tiempo 1; Ibbieta se pregunta que hizo cunado quiso hacer una jugarreta. El tiempo 3 da cuenta de un sujeto admirado por aquello que ha producido como sujeto del deseo, sujeto del inconciente; Ibbieta quería vivir más tiempo.

La responsabilidad y la culpa:
El tiempo (T1) es aquel en donde el sujeto no presenta quiebres. Sin embargo, en un segundo tiempo (T2), aparece en el sujeto la interpelación subjetiva dependiente de la culpa, la cual los obliga a resignificar el tiempo uno.
Se puede afirmar, que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, ya que si no se presenta la culpa, significa que uno como sujeto no se está responsabilizando ni haciendo cargo del acto.
En John podríamos observar que su culpa radica en la desaparición del hijo; inconscientemente se reprocha el no haberlo visto, el no haberlo evitado, el haber ido a ese lugar en ese momento. La obsesión de John por el Pre crimen, el salvar a tantas victimas y prevenir fatalidades, podría entenderse como otra forma de saldar su culpa por la desaparición de su hijo y así, lograr mitigar su dolor.
Podríamos hablar también de culpa en John en el alejamiento con su esposa, ya que después de lo que sucedió, no pudo hablarle, ni mirarla. Sin olvidar además, su depresión y su adicción a las drogas. En varias escenas se lo puede observar angustiado, retraído en el pasado, con remordimiento, mirando videos de su familia, de su hijo, de su esposa, cuando estaban juntos. John muestra las miserias de su vida, un castigo que intenta revertir ayudando a los demás.
Para finalizar, cabe destacar, que al enterarse de los llamados “minority report”, John comienza a cuestionarse la validez y confiabilidad del Pre crimen. Se pude apreciar en él un desconcierto. Comenzó a poner en tela de juicio todo en lo que él había creído fielmente, de lo que había basado su existencia todos esos años a razón de la perdida de su hijo desaparecido. Se puede apreciar la responsabilidad en su mirada.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: