por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Prof. Titular Regular Lic. Juan Jorge Michel Fariña
Cátedra I

Segundo Parcial

Ayudante de TP: Lic. Mariana Pacheco
Co-ayudante de TP: Flavia Naves
Comisión: 3

Alumnos:
D’Ortencio, Ticiana. L.U: 31.091.231/0.
E-mail: ticiana.dortencio@hotmail.com
Herrera, Luis Alberto. LU: 28.936.988/0.
E-mail: luispuchi@hotmail.com

Cuatrimestre: Verano
Año: 2011

El viejo y la Lisa

Los Simpson es una serie televisiva de animación considerada como una sátira de la sociedad. Es una familia compuesta por padre (Homero), madre (Marge) y tres hijos: Bart (10 años), Lisa (8 años) y Maggie (todavía un bebé).
El episodio seleccionado a los fines del presente trabajo, involucra como personajes principales a la pequeña Lisa Simpson, y al viejo Charles Montgomery Burns.
Lisa es una niña de ocho años, con un elevado rendimiento académico, a menudo definida como muy madura para su edad, y conocida por su firme idealismo y moralismo. Vegetariana, budista y ecologista, la pequeña Lisa siempre cuestiona los valores del mundo adulto.
Por otro lado tenemos a “Monty” Burns, dueño de la Planta Nuclear de Springfield (donde trabaja Homero), quien además de multimillonario es un hombre avaro, amargado, egoísta e insensible, que representa el típico estereotipo de jefe capitalista que no desea más que agrandar su fortuna. Es el personaje más malvado de la serie.
Como parte de un proyecto escolar de reciclaje, el Señor Burns fue invitado a la escuela de Lisa para dar una charla acerca de negocios, la cual comienza: “Familia, religión, amistad, son los tres demonios a aniquilar si quieren triunfar en los negocios”. La pequeña Lisa, muy interesada en el emprendimiento escolar, le pregunta si su Planta tiene programa de reciclaje, obteniendo como respuesta: “Ah, la madre naturaleza necesita favores […] ella inició la lucha por sobrevivir y ahora quiere renunciar porque está perdiendo […] pues creo que podemos prescindir de ella”.
Luego de este primer encuentro, y por diversas circunstancias, el Señor Burns queda en la ruina, y tras un incidente va a parar al Asilo de Ancianos. Lugar a donde la niña Simpson acude en busca de basura para reciclar (aún cuando su profesor había decidido cancelar el proyecto). Allí Burns la reconoce por su voz “tan chillona y desagradable”, se acerca a ella y le dice:
Burns: ¡Tu, la chiquilla revoltosa!
Lisa: Me llamo Lisa, Señor Burns, Lisa Simpson.
Burns: No me interesa como te llames, estúpida, dime si me ayudas a recuperar mi dinero…
Lisa: Yo nunca lo ayudaría, es el peor hombre sobre la tierra.
Burns (señalándola): Voy a reconstruir mi imperio, y la persona que me ayudará es esa niña.
Luego de varios intentos logra convencerla, pero ella le pone como condición que debe invertir el dinero que gane en causas nobles, en nada malvado. Él acepta y le extiende la mano diciéndole trato hecho. Pasan varios días juntos reciclando basura, y vendiéndola, hasta que un día Burns abre una planta de reciclaje. En el evento de inauguración, comenta que el 10% del crédito es de su pequeña socia, argumentando “de no haber sido por su infecciosa moralidad, no estaríamos aquí para inaugurar la Planta de Reciclaje Pequeña Lisa”.
La niña se encuentra encantada con las instalaciones que son de material reciclado. Pero resultó ser que la planta reciclaba animales marinos, capturándolos con una red de aros de plástico (en uno de sus anteriores encuentros, Lisa le había mostrado que esos aros podían atrapar animales, por lo que había que cortarlos) que barría el fondo del mar, arrastrando todo ser vivo que se interponía en su camino. Luego esto era molido, enlatado, y comercializado como una pasta marina. Anonadada, la niña le dice:
Lisa: ¡Usted no cambió nada, sigue siendo malvado. Y cuando intenta ser bueno, es todavía más malvado!
Burns: Pero no entiendo, […] Tu lo inspiraste, pequeña Lisa. (Al decir estas cinco últimas palabras, el tono de voz del viejo se vuelve más tenebroso)
Lisa corre horrorizada por las calles de Springfield, donde se ve a la gente sacando la basura a la calle, en lo que parece ser un ejército de reciclaje, y va gritando: “Alto, no reciclen, es un crimen, ayudan al Señor Burns”.
Vecinos: Pero tu nos dijiste que recicláramos. Nos convenciste de que era bueno
Lisa: ¡No, es malvado. Por favor, dejen de reciclar!
De regreso en su hogar mientras hablaba con sus padres y se reprochaba: “Fui una tonta en ayudar a ese horrible hombre”, recibe la visita de Burns quien le comenta haber vendido la planta de reciclaje por 120 millones de dólares, y le ofrece el 10% por haber sido su asesora. Le pone el cheque en frente de sus ojos.
Lisa: ¡Cielos! Nunca había visto tanto dinero… Pero no puedo aceptarlo sabiendo de donde viene… ¿O si?
Mira a sus padres buscando una respuesta. Homero mira azorado, y Marge le dice que siga su conciencia. Lisa agarra el cheque y lo rompe. La madre la apoya diciéndole que hizo lo correcto, al tiempo que Homero cae desmayado a causa de un infarto (en realidad, cuatro infartos simultáneos).

De la inocencia a la responsabilidad subjetiva

La Responsabilidad Subjetiva, “aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención” , puede plantearse en un circuito de tres tiempos lógicos que darán cuenta “del accionar de un sujeto y su posición en dicha decisión” .
En el presente análisis, trazaremos el Circuito de la Responsabilidad en la pequeña Lisa.
En primer lugar, diremos que en el momento en que Lisa se encuentra en un proyecto escolar de reciclaje, Burns pierde su fortuna, y se encuentran en el Asilo de Ancianos cuando él había sido llevado allí por equivocación y ella fue de casualidad a buscar basura. Esta coincidencia de tiempo y espacio, es producto del Azar. Azar que ha configurado este primer encuentro, en el cual el Señor Burns le pide ayuda a Lisa para recuperar su Imperio. Es pertinente también, definir la Necesidad de la situación. Entendiéndola como “determinación significante” , ubicamos la conciencia ecologista de Lisa, su ímpetu por cambiar el mundo, incluyendo a las personas que en él habitan.
Ahora bien, en un primer momento, la niña “lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida” . En este Tiempo 1 ella decide ayudar al Señor Burns, creyendo que su accionar terminaría allí, en simplemente, ayudar a un hombre a recomponerse económicamente, y ¿por qué no?, moralmente. Toma esta decisión desde una posición de una persona segura de sí misma, sin dudas. Ella sabe bien quién es ese hombre que le pide ayuda, ella sabe perfectamente que el Imperio del Señor Burns no era sólo económico, sino también, un Imperio de maltrato y odio no sólo hacia la naturaleza, sino hacia la humanidad misma. Pero la pequeña con sus ocho años y su, como bien dijo Burns, infecciosa moralidad, decidió ayudarlo concientemente, creyendo que él podría cambiar.
Al finalizar el recorrido por la Planta de Reciclaje, y creyéndose satisfecha por el increíble cambio acontecido en su nuevo socio, Lisa recibe una advertencia de la realidad, las cosas no habían sucedido como ella esperaba. Ubicamos como Tiempo 2, las palabras de Burns: “Tu lo inspiraste pequeña Lisa”, las cuales golpean a la niña como una bofetada, interpelándola acerca de los límites que (no) ha tenido su accionar. Este Segundo Tiempo, esta interpelación, funda el Tiempo 1 como tal, “el Tiempo 2 se sobreimpone al Tiempo 1, resignificándolo” . El sujeto ya no se encuentra seguro, y duda. “Las cosas fueron más allá -o más acá- de lo esperado” .
Cuando Burns pronuncia esas cinco palabras, lo hace con un tono tenebroso. Pareciera que durante el episodio, nosotros también vemos al viejo desde los ojos de Lisa, y que en ese momento, la realidad vuelve de golpe, y nos recuerda de quién estamos hablando. Eso fue lo que aparentaría haberle sucedido a la niña.
Ante la interpelación de este segundo tiempo, la niña responde a través de la culpa moral, y en un intento por enmendar la situación sale corriendo y gritando para persuadir a sus vecinos que dejen de reciclar. La culpa se ubica en el eje Particular, en el eje de la moral.
Tomamos este sentimiento de culpa, como “hilo conductor para encontrar la dimensión de responsabilidad subjetiva” . La culpa, como condición del circuito, “es lo que ob-liga a responder” .Puede verse como el universo simbólico de la niña tiembla, algo ha puesto en quiebra su horizonte moral, permitiendo la emergencia de una singularidad. Se increpa por haber ayudado a tal hombre, le dice a sus padres, pero en realidad a ella misma, “Fui una tonta en ayudar a ese horrible hombre” (Tiempo 3). La niña ha entendido que algo en su accionar ha producido las consecuencias nefastas que hemos visto. Da un salto más allá, logra alcanzar el otro andarivel, el del eje de lo Universal-Singular. Es en este momento en que la Ética emerge como un horizonte en quiebra. Se quiebra el horizonte moral posibilitando la pregunta acerca de su posición inicial, y habilitando la emergencia de la singularidad.
En términos lógicos, el Tiempo 2 ha fundado el Tiempo 1, interpelando al sujeto en tanto su accionar. Lisa ofrece una respuesta a esta interpelación. Una respuesta (culpa mediante) que puede verse como un pasaje al Tiempo 3, tiempo de la Responsabilidad Subjetiva, relación ética entre el sujeto y su deseo. Responsabilidad que se ubica en la grieta entre la Necesidad y el Azar. La Lisa del comienzo del episodio, no es la misma que al final del mismo. Su universo se ha ampliado dando lugar a una singularidad. La persona que realiza la acción en el primer tiempo, es una niña con fuertes creencias en el bien, fuertes creencias que la llevan a ayudar al ser más malvado de Springfield, creyendo que sería por un bien mayor, el de la Madre Naturaleza, y que además, podría ayudar al Señor Burns a ser un mejor hombre. En este sentido, Lisa obró por y a través de su moral. Sin embargo, como respuesta a la interpelación del Tiempo 2, ante la caída del sentido que denota el punto donde se manifiesta la falta estructural, se produjo el Efecto Sujeto, un acto en el que el que se produce es un sujeto de deseo. La niña ya habrá entendido que no depende de ella el bien, que no está en ella la posibilidad de cambiar el mundo, y que las buenas acciones, no deben hacerse a través de cualquier medio. Este efecto sujeto, ubicado en la dimensión ética, este acto en el que el sujeto se produce, es un Acto Ético en tanto se produce un sujeto de deseo inconciente. Ella sabe que reciclar no es malo per se, pero ha entendido el verdadero alcance que ha tenido su accionar.
La Hipótesis Clínica que soporta el movimiento del Tiempo 2 sobre el Tiempo 1, y su resignificación, se sienta sobre las bases de su propio deseo inconsciente. Esta hipótesis es la que liga los excesos en el Tiempo 1 que han sido denotados en el Tiempo 2. Como ha dicho Fariña, explicará la responsabilidad del sujeto por la acción emprendida en el Tiempo 1, a la luz de los elementos que lo interpelan en el Tiempo 2.
¿A qué debe responder la pequeña Lisa ante tal interpelación? ¿Por qué ha decidido ayudar al Señor Burns? Algo que opera como punto ciego en su deseo inconsciente la ha hecho confiar en el viejo, creyendo que ella era capaz de cambiar al hombre, ya que ella sería capaz de cambiar al mundo.
Sin quererlo, y con sus mejores intenciones, la pequeña Lisa Simpson ayudó al viejo Burns a reconstruir su Imperio, como ya dijimos, económico y de maldad y desprecio por la naturaleza y por la humanidad misma.

“De nuestra posición de Sujeto somos siempre responsables…
el error de buena fe es entre todos el más imperdonable…”

Circuito de la responsabilidad

Bibliografía consultada

• D’Amore O. (2006) “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Volumen I: Fundamentos. Letra viva, Buenos Aires.
• Domínguez, M.E. (2006) “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Volumen I: Fundamentos. Letra viva, Buenos Aires.
• Fariña, J.J. (1999) The Truman Show. Versión resumida de la clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ el lunes 8 de noviembre de 1999.
• Lacan, J (1966), “La ciencia y la verdad”. En Escritos II. Accedido en-línea 27/02/2011. http://www.scribd.com/doc/6998897/LACAN-Escritos-2-Seis-La-Ciencia-y-La-VerdadPDF
• Lewkowicz, I. (2002) “Particular, universal, singular”. En Ética. Un horizonte en quiebra, Eudeba, Buenos Aires.
• Mosca, J.C. (2002) “Responsabilidad: otro nombre del Sujeto”. En Ética. Un horizonte en quiebra, Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G.Z. (2006) “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Volumen I: Fundamentos. Letra viva, Buenos Aires.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: