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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Facultad de Psicología
Ética y Derechos Humanos
Cátedra I: Prof. Lic. Juan Jorge Michel Fariña
Segundo parcial
Docente:
Lic. Soledad Pérez Michielli

Comisión: 18

Alumnas:
Luciana Carestia L.U.: 29.800.983/0
María Soledad Zaldua L.U.: 26.624.214/0

Segundo cuatrimestre
Año 2009

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
• Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
• Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
• Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y -si resulta pertinente- el efecto particularista.

Capítulo de Los Simpsons: “Bart la madre”:
Sinopsis:
La familia Simpsons se encuentra en un parque de diversiones familiar. Cada miembro de la familia participa de diferentes juegos de los cuales se obtienen tickets para ser cambiados por obsequios. Nelson, amigo de Bart, también se encuentra allí y cambia sus tickets por un rifle. Se da una conversación entre los niños que es escuchada por la madre de Bart, quién le prohíbe a su hijo juntarse con Nelson aludiendo que es un chico conflictivo.
Más tarde, Bart desobedeciendo a su madre, se dirige a la casa de Nelson con la intención de utilizar el rifle. Una vez allí, Nelson lo desafía a matar un pájaro que se encuentra en un árbol. El pequeño se niega, pero tras las reiteradas burlas, decide realizar el disparo apuntando al árbol en lugar de al ave a quién termina matando de todas formas ya que el rifle tenía la mira desviada. Cuando cae en la cuenta de lo sucedido se acongoja.
Marge se entera de que su hijo no obedeció su petición y decide ir a buscarlo. Allí se encuentra con la situación descripta anteriormente. Bart intenta ocultarlo pero su madre advierte el pájaro muerto en el piso. Ante las insuficientes explicaciones del niño y la petición de un castigo por lo sucedido, su madre toma la postura contraria argumentando que no tiene sentido castigarlo ya que él siempre hace lo que quiere.
Cuando su madre se va, Bart descubre que en el nido hay dos huevos y decide llevárselos e investigar los cuidados necesarios para que puedan sobrevivir. En un comienzo lo hace a escondidas hasta que es descubierto por su familia y esperan juntos el nacimiento de los pichones que para sorpresa de todos terminan siendo lagartijas.

Desarrollo:
Nos proponemos en nuestro trabajo realizar un análisis que nos permita pensar si se puede hablar de responsabilidad subjetiva ante las acciones que lleva a cabo uno de los protagonistas de la serie, Bart Simpson. Para ello, desplegaremos los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad.
Según María Elena Domínguez este circuito “(…) está compuesto por un tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada.”
Podríamos ubicar este tiempo 1 en el momento en que el pequeño Bart estando en la habitación con su hermana Lisa, decide hacer caso omiso al pedido de su madre de no juntarse con Nelson. No solo la desobedece sino que tampoco escucha a su hermana quien le recuerda la prohibición de su madre, a lo que él responde “ella no me intimida, hago lo que quiero y cuando quiero”.
Una vez en la casa de Nelson, Bart pide usar el arma y su amigo, al escuchar el canto de un pájaro, accede diciéndole si se atreve a matarlo. Bart se niega en un principio, pero ante las burlas insistentes de Nelson, apunta al nido y al observar al ave por la mirilla desvía el arma para no pegarle. Aún así, al disparar cae el pajarillo muerto ya que el rifle tenía la mira desviada. Bart se acongoja argumentando que no era su intención mientras Nelson lo felicita por su hazaña.
Cuando Marge se entera que su hijo no obedeció su petición decide ir a buscarlo. Al encontrarlo y descubrir que ha matado al ave, el niño intenta disculparse argumentando que no había sido su intención y pide ser castigado. Ante este pedido, su madre responde: “¿Con qué objeto Bart? Te castigo, te castigo y te castigo… pero jamás entiendes. ¿Sabes una cosa? Haz lo que quieras. Deseas jugar con esos delincuentes, bien, diviértete matando criaturas”.
Aquí, en la respuesta de su madre, es donde podríamos ubicar un tiempo 2. El tiempo de la interpelación, de la sorpresa. Algo de la acción del tiempo 1 fue más allá del objetivo. Como planteamos anteriormente, Bart ha desobedecido a su madre como lo hace con frecuencia, pero esta vez frente a lo sucedido se encuentra con la ausencia de castigo.
En la hiancia entre los tiempos 1 y 2, podemos encontrar la hipótesis clínica respecto de la responsabilidad del sujeto. No podemos pensar al circuito de la responsabilidad, sin la misma. La hipótesis clínica refiere a la posición del sujeto en relación con su deseo, desconocido por éste.
“Cuanto mas renuncia el sujeto al deseo, mas se acomoda a las demandas superyoicas, paradójicamente mas culpable se siente.....solo se puede ser culpable de haber cedido en su deseo.”
Ahora bien, en este caso ¿Cuál sería este deseo inconciente que lleva a Bart a realizar la acción?
Sigmund Freud, en su texto “La novela familiar” plantea que “son frecuentísimas las oportunidades en las cuales el niño es menospreciado o en que por lo menos se siente menospreciado, en las cuales siente que no recibe el pleno amor de sus padres o, principalmente, lamenta tener que compartirlo con hermanos y hermanas.”
Conociendo las características de los diferentes personajes de esta serie, podríamos pensar que el lugar en que se posiciona Bart para diferenciarse de su hermana Lisa, hija prodigio, responsable y obediente, es el de “rebelde”, que “hace lo que quiere y cuando quiere” sin importarle ser castigado. Ahora bien, lo que podríamos preguntarnos es, ¿Bart realmente desea ocupar este lugar?
Uno podría pensar, si nos quedáramos en el plano de lo conciente, que si Bart supuestamente “hace lo que quiere y cuando quiere”, el “haz lo que quieras” de su madre debería confirmarle su posición y sin embargo lo interpela.
Podría pensarse que vacila el fantasma de su posición de “rebelde” y se abriría paso su deseo inconciente de “ser otro” en esa familia. Ante la demanda de un castigo y frente a la no respuesta por parte de su madre, se da lugar al deseo. Deseo que siempre se abre paso, que insiste, que se impone.
El hecho de no ser castigado, lo interpela y lleva a Bart a responder. El pequeño se siente culpable porque no sólo ha desobedecido, sino que con la muerte del pájaro ha ido más allá, al punto de que su madre no responde como lo haría habitualmente.
Sentir culpa es la primera respuesta, es lo que hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder. Es decir que, el primer tiempo se resignifica, a la vez que se constituye, por la retroacción ejercida desde el segundo tiempo. La culpa, de esta forma “(…) facilita una respuesta que aunque no es considerada todavía tiempo tres –aquel de la responsabilidad subjetiva- responde a la interpelación”
Creemos en este caso que, a través de la culpa, el pequeño Simpson se vio llevado a responder, de esta forma abriendo la posibilidad de un tiempo 3. Entendemos el tercer tiempo del circuito como el tiempo de la responsabilidad, donde el sujeto se hace responsable de su deseo implicando un cambio de posición subjetiva.
“Llamaremos responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención.”
Una vez que la madre lo deja sin castigo frente a su accionar, Bart decide acercarse al nido, les habla a los huevos que encuentra allí diciéndoles que su madre ha sufrido un accidente por culpa suya, pero que él se encargará de cuidarlos y se los lleva. Investiga sobre los cuidados necesarios y prepara, en su casa del árbol, todo un sistema para dar calor e incubarlos hasta su nacimiento.
Creemos que si sólo se tratara de sentimiento de culpa, Bart hubiese comunicado a Marge su decisión y de esta manera “lavar su culpa” ante su madre demostrándole que es capaz de realizar una buena acción. Sin embargo, el pequeño realiza todos los cuidados necesarios en soledad, como si lo hiciera “para sí mismo”, diluyéndose la culpa y responsabilizándose por lo hecho. Tomando los aportes de J. Jorge Fariña, podríamos pensar que se trata de un acto ético: “(…) que se realiza siempre “en soledad” (…). Se trata del sujeto y el sentido singular de su acto.”
Nos parece importante agregar un acontecimiento que sucede casi al finalizar el capítulo. Él cuida estos huevos, y al nacer resultan no ser pichoncitos del pájaro sino lagartijas. Bart se acerca al profesor Skinner, especialista en el tema, quién le dice que deberían matarlas ya que las mismas no son buenas para el ecosistema. Bart se niega a dejar que las maten y huye con ellas diciéndole a su madre que no puede permitirlo, que fue él quien las ayudó a sobrevivir y no dejará que las maten ahora.
Tomamos este fragmento del capítulo porque a nuestro parecer, Bart pareciera sentirse responsable por ellas desde el momento en que, habiéndolas dejado sin madre, fue él quien las cuidó hasta su nacimiento. Podríamos pensar que se trata de “una transformación de la cual el primer sorprendido es el propio protagonista.”
Vemos entonces, que el sujeto queda tambaleándose frente al cambio en su posición subjetiva, pudiendo dar de esta forma una respuesta que lo coloca en el eje universal- singular rompiendo con ese universo de lo particular en el cuál venía asegurándose. Ignacio Lewcovitz afirma que “la singularidad es aquello que viene a desbordar el universo” .
Intentaremos por último, ubicar las categorías de necesidad y azar en nuestro trabajo. Entendemos por necesidad, a aquello que excede al sujeto, aquello que esta escrito y que, de alguna manera funda la situación. Suceso que ocurre de manera inexorable. En nuestro ejemplo podemos ubicar la necesidad en el disparo, lo colocamos en el orden de la necesidad ya que todos sabemos que si una persona aprieta un gatillo inexorablemente saldrá despedida una bala y esta impactará sobre la primera superficie con que haga contacto, en este caso el pájaro.
Ahora bien, por otro lado tenemos al azar, definido como aquellas situaciones que están por fuera de la voluntad del sujeto. Son del orden del azar la casualidad, la suerte, el accidente. Aquí ubicamos el hecho de que la mira del rifle se encontrara desviada. ¿Podía saber esto Bart? No. Esta información es comunicada por Nelson luego de que Bart efectuara el disparo. Podríamos pensar entonces, que el accidente fue una combinación de necesidad y azar.
En su texto, J. Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar.

Bibliografía:
 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Fariña, Juan Jorge Michael: Del acto ético” en Ética: un Horizonte en Quiebra. Eudeba, Buenos Aires, Cap. VI, 2005.
 Fariña, Juan Jorge Michel. Ficha: The Truman Show.
 Freud, Sigmund. La novela familiar , T. IX, Amorrortu, Buenos Aires,1978
 Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, Cap. III, 2005.
 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, Cap. VIII, 2005.
 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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