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Universidad de
Buenos Aires
Facultad de Psicología

PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS
2º Parcial

Profesor titular: Juan Jorge Michel Fariña
Profesora: Lic. Mariana Pacheco
Alumnas: Castignani, Cinthia LU: 33155223/0
Ortiz, Guadalupe LU: 32311146/0
Comisión: Nº 20 – Jueves 11:00 a 12:30hs.

19 de Noviembre - 2do cuatrimestre 2009

“The Stone family”

Reseña del film:

“The Stone family”, del director Thomas Bezucha, es un film de origen estadounidense que salió al mercado de la industria cinematográfica en el año 2005.
Se trata de una comedia de tinte romántico con destellos de dramatismo, en la que el azar vendrá a jugar un papel cardinal, haciendo de los encuentros entre los diferentes personajes un verdadero viraje en el acontecer de sus vidas.
Sarah Jessica Parker, Meredith en la película, es una mujer de negocios y exitosa, que está en pareja con Everett, encarnado por Dermot Mulroney, quien a su vez tiene una ocupación similar a la de ella. Ambos llevan un ritmo de vida agitado en la ciudad, entre reuniones y llamados a sus celulares. La historia comenzará a cambiar de color en navidad, en el momento en que visiten la casa de la familia de Everett, donde la familia de éste hará su aparición.
Diane Keaton, quien en la película es Sybil Stone, madre del novio, será una mujer fresca y espontánea que lucha contra el cáncer, quien bogará por la felicidad de su familia. Su honestidad excesiva afectará la sensibilidad de Meredith en más de una ocasión.
El patriarca de la famila Stone, Kelly, interpretado por Craig T. Nelson, será un hombre fraternalmente comprometido con el bienestar de su familia, al igual que su mujer.
Luke Wilson, en el papel de Ben, uno de los cuatro hermanos de Everett, será un hombre seductor, despreocupado y pícaro que se inmiscuirá en el destino de Meredith, dándole al mismo un vuelco inesperado.
Claire Danes, quien interpretará a Julie, la hermana y consejera de Meredith, adquirirá al igual que Ben, un rol fundamental en la trama sentimental de la pareja de protagonistas.
Amy Stone, encarnada por Rachel Mc adams, vendrá a ocupar el lugar de la hermana menor, quien invertirá su tiempo celando a su hermano y complicando la estadía de Meredith en dicha morada.
La familia de Everett estará compuesta por algunos personajes más, a saber, por su hermana Susan, quien tiene una hija de alrededor de siete años y por su hermano Thad, un joven hipoacusico, cuya orientación homosexual será perfectamente aceptada y asumida por todos, al punto de tomar a su pareja como parte del círculo íntimo.
Meredith, en principio no caerá del todo bien dentro del núcleo familiar de Everett, hecho que ocasionará en ella gran incomodidad, y por el cual se suscitarán una serie de altercados. El único que la aceptará será Ben. Esto, provocará que deba llamar a su hermana Julie, a quien solicitará consuelo de manera presencial, haciendo que también ésta se hospede en casa de los Stone. Una noche, en el transcurso de una cena, surgirá en la conversación la temática de la homosexualidad. Las opiniones pacatas de Meredith sobre el tema incomodarán a todos y propiciarán una fuerte discusión entre ella, el sr. Y la sra. Stone. Luego de dicho suceso, la protagonista se retirará desconsolada de esa casa, chocando su auto al frente de la misma. Los ruidos del impacto, harán que Ben acuda en su ayuda, y posteriormente la invite a tomar unas copas. Una vez en el bar y estando ambos un tanto “alegres” a consecuencia del alcohol, se encontrarán con dos enfermeros, uno de los cuales, será un ex novio de la hermana menor de los Stone, Amy. Meredith, invitará al joven a pasar el siguiente día, navidad, en casa de los Stone. Simultáneamente, Everett y su hermana Julie, saldrán a buscarla por la ciudad. En esas circunstancias, ambos descubrirán su amor el uno por el otro. En la mañana, Meredith despertará desnuda en la cama de Ben, creyendo haber tenido relaciones sexuales con él. Azarosamente, Kelly, el padre de familia, abrirá la puerta de la habitación y se encontrará con que su nuera (Meredith) ha pasado la noche con uno de sus hijos, y no precisamente con el que era su novio, sino con otro (Ben). Meredith, angustiada por tal situación, saldrá de la habitación y andará por la casa tratando de disimular lo acontecido. A su vez, su hermana Julie se encontrará llorando en el baño por no conseguir quitarse de su dedo el anillo con el que Everett propondría matrimonio a su hermana. Esta situación, se originó por la solicitación del joven (Everett) a su cuñada (Julie) para que se lo pruebe, para de esta manera poder ver como quedaría puesto el anillo en una mano femenina. Al presenciar todo este acontecimiento, Meredtih, descubrirá que su novio tenía intenciones de proponerle matrimonio, hecho que la incomodará aún más, sobre todo luego de lo supuestamente acontecido.
En el momento en el que la familia se reúna para hacerse entrega de los regalos navideños, hará su aparición el joven enfermero con el que Meredith y Ben habían compartido la noche anterior en el bar. Este, comentará a la familia que el motivo de su visita se debe a una invitación efectuada por la joven la noche anterior. Este suceso, pondrá a Meredith en evidencia frente a todos, lo que generará, ataque de llanto mediante, que ella se adelante a los hechos y le conteste a su novio negativamente a la propuesta de matrimonio y a su vez, confiese haberse acostado con su cuñado Ben, quien lo negará de manera rotunda, puesto que en verdad jamás aconteció tal cosa y todo fue una falsa creencia de Meredith, producto de su estado de confusión por el alcohol. En este momento, Everett, entre atónito y furioso, le indicará a la muchacha que él no le propondría nada, que sí había estado entre sus planes hacerlo, pero que ya no era así. Esto, relajará las ansiedades de Meredith y luego de ello, cada uno de los personajes podrá hacerse cargo de sus verdaderos deseos.
Everett, formará pareja con Julie, su ex cuñada y Meredith, empezará una nueva relación junto a Ben, como lo quiso desde el primer momento en que lo vio, al encontrarlo frente a frente, en la casa del que entonces era su novio, y al bajar de una escalera.

Circuito de la Responsabilidad:
Para abordar el análisis de este film, tendremos en cuenta la responsabilidad subjetiva, entendida como aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente, sujeto no autónomo que, por definición, no es dueño de su voluntad e intención. “Este tipo de acciones involuntarias, conllevan un propósito que el actor de la acción desconoce; de este modo, el sujeto no se atribuye responsabilidad en relación a ellas” . Por otra parte “la responsabilidad interpela a un sujeto, quien debe o puede dar respuesta, responder, por su acto” .La responsabilidad subjetiva se da en tres tiempos. El primero de ellos, el tiempo 1 (uno), es donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso, y que se supone, se agota en los fines para los que fue realizada . En el film con el que estamos trabajando, podemos observar el comienzo del Primer Tiempo del Circuito de la Responsabilidad Subjetiva, a partir del momento en que Meredith se encuentra reunida en la cena con la familia de su novio Everett y se produce una discusión debido a ciertas palabras que ella dice y la familia no acepta. Luego de ello, la joven se retira ofendida, y tras ella sale en su búsqueda su cuñado Ben, con el que decidirá concurrir a un bar y tomar unos tragos, aún a sabiendas, de los efectos que el alcohol produce en las personas. De este modo, terminará durmiendo en la habitación con Ben.
Es así que se abrirá un tiempo 2 (dos), donde la situación anterior se verá confrontada con algún factor que actuará como el indicador de un exceso en lo acontecido. En este tiempo, el universo particular, soportado en las certidumbres yoicas, se resquebrajará posibilitando la emergencia de una pregunta respecto a la posición que el sujeto tenia en un comienzo. En consecuencia de lo recientemente expuesto, encontramos el paso al Segundo tiempo del Circuito de la Responsabilidad Subjetiva dentro de la película, basándonos en la aparición de varios Indicios externos e internos. Dentro de los Indicios externos, ubicamos el hecho de que luego de tomar unos tragos y, pasada la noche, Meredith y Ben, amanecen juntos en la misma habitación. En un momento dado, su suegro, el sr. Stone, ingresa a la habitación del joven y la ve a ella en su cama. Este suceso, actuará posibilitando la interpelación, lo que generará en principio, el asombro de ella, para después dar paso a otras figuras de la culpa. Otro hecho que ubicamos como ocasionando la interpelación en ella, es la llegada del enfermero, novio de su cuñada, el cual llegará a la casa de los Stone diciendo que ya conocía a Meredith, puesto que había pasado la noche anterior en el bar junto a ella. Este suceso, despierta en Everett gran curiosidad respecto adonde había pasado la noche su novia. Estos indicadores, provocarán en Meredith el sentimiento de culpa y “la interpelación, apuntará a horadar el campo del saber, haciendo lugar a la producción de verdad” .
Finalmente, llegaremos a un tiempo 3 que verificará la responsabilidad subjetiva, “una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto” , desvinculándose totalmente de aquel Sujeto predecible del Tiempo 1. Es así, que estaremos en presencia de un Tiempo 3 del Circuito de Responsabilidad Subjetiva, donde la protagonista se encontrará a sí misma yendo más allá de sus propios límites. Así, saldrá del mundo exigido del tiempo 1, para introducirse en uno Impredecible donde ya no hay vuelta atrás, haciéndose responsable de lo ocurrido. Consideramos, de este modo, que dicho tiempo se pone de manifiesto cuando Meredith le confiesa a su novio que no quiere casarse con él (esto sin que él todavía le haya propuesto matrimonio) debido a que había pasado la noche junto a su hermano Ben, hecho que como bien sabemos, ha sido el fruto de un malentendido de parte de ella. De manera consecuente con dicha toma de posición subjetiva o acto ético, se verá hacia el final del film, que en la navidad siguiente Meredith se encontrará en pareja con Ben, hecho que dará cuenta del sentimiento amoroso que ella tenía por el que un tiempo atrás fue su cuñado. En este momento del film también se podrá observar la consolidación de la relación entre Everett y Julie (hermana de Meredith), plasmando la atracción que el muchacho sentía ya anteriormente, cuando estaba de novio con Meredith, por ella. En resumidas cuentas, en un tiempo tres, en el desenlace de la película, veremos a los personajes principales confrontados con sus verdaderos deseos, a la vez que actuándolos y siendo felices, signo patente del estilo hollywoodense.

Hipótesis clínica:
“La hipótesis clínica, será la encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificandolo, resignificación que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias” .
Siguiendo el film en cuestión, podemos plantear la siguiente hipótesis clínica:
“Meredith posee un deseo de índole sexual hacia Ben desde el primer momento en que lo vio, en casa de los Stone mientras bajaba la escalera”.
Para arribar a dicha hipótesis, nos basamos en varias situaciones de la película, por situar sólo algunos ejemplos:
- El primer momento en el que se conocieron hubo un cálido y sugestivo intercambio de miradas.
- Meredith buscó contención en la persona de Ben en más de una oportunidad.
- El momento en que acepta ir a un bar con Ben y compartir unos tragos.
- La angustia que experimenta la muchacha ante la situación en la que se encuentra, signo que marca la presencia de un deseo Inconsciente hacia Ben.

Ya que nos metimos en el terreno del deseo, podemos agregar una propuesta que Lacan realiza hacia el final de su seminario acerca de la ética. Este, nos dirá que la única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido ante su deseo. “El sujeto cede en el camino del deseo para amoldarse a los mandatos del superyo. El yo no es propietario del deseo, pero sí diremos que el sujeto es responsable de su puesta en acto” . Por lo tanto, sostenemos que Meredith es responsable de un acto, y ese acto inscribió el deseo, como precio del deseo dice Mosca, carga con lo real de la culpa que prefiere llamar responsabilidad. En lo que sigue, hablaremos de dos conceptos sumamente importantes en el análisis de la responsabilidad, a saber, el azar y la necesidad. Respecto a esto, Mosca nos indicará que la responsabilidad del sujeto se hallará en la grieta existente entre esas dos categorías, agregando que en aquellos casos en los cuales rijan por completo la necesidad y el azar, no será pertinente hablar de responsabilidad en tanto tal.

Azar:

Nos parece pertinente iniciar esta sección del trabajo citando a Mosca, quien en el libro “Ética, un horizonte en quiebra” y más precisamente, en el capítulo VIII, titulado “Responsabilidad: otro nombre del sujeto”, nos dice: “El azar implica incertidumbre y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre. Agrego, entonces, ¿Cómo habría acto sin el azar, si hubiera pura determinación significante?” . Asimismo, Mosca, hace referencia a la conceptualización freudiana del aparato psíquico, el cual es concebido como una especie de maquinaria que calcula los acontecimientos de manera acorde a los deseos del sujeto. Lo que ocurre, es que dentro de dicho cálculo hay algo que se escapa o excede sus dominios, dejando una diferencia o falla irreductible. De este modo, podemos señalar, que el aparato psíquico “es una máquina fallida que funcionando a pérdida recorta lo no calculable” . Es así, que Mosca nos invita a pensar en la dimensión del azar, haciendo referencia a que ciertos aspectos de la vida del sujeto serán inmanejables, incalculables. A su vez, la singularidad de la situación con la cual el sujeto será llamado a confrontarse en el acontecer de su vida, se verá tocada por la esfera de lo impredecible. Mosca, y esta vez adentrándose en el terreno psicoanalítico, sostendrá que “lo real de la pulsión, la singularidad del objeto de goce, es el núcleo de la singularidad del sujeto. Esto abre un campo de impredecibilidad” .
A partir de lo dicho recientemente, podemos deducir, que este autor, cuando se refiere al azar, lo hace basándose en dos planos fundamentales en los cuales éste puede surgir, a saber, en la esfera de la experiencia externa y en el plano constitucional del sujeto, cuyo carácter subjetivo lo dota de una impredecibilidad absoluta.
Por su parte, el profesor Fariña, indicará que el nombre con el que lenguaje cotidiano designa el azar es la suerte.
A continuación, pasaremos a puntuar los principales fragmentos fílmicos, que creamos, estén atravesados por el factor del azar:
1) Que a Meredith, la protagonista, le presenten a Everett, su pareja, en Hong Kong, lugar al que había viajado para participar de una conferencia por motivos laborales.
2) Que Everett tenga un hermano, Ben, que justamente sea portador de ciertos atributos que harán que Meredith se termine por enamorar de él.
3) Que Everett decida llevar a Meredith a la casa de su familia y allí ella conozca a Ben.
4) Que luego de una discusión con los Stone, Meredith decida irse a un hotel y el sr. Stone le exija a toda su familia que se la vuelva a recibir en la casa. De esta manera, ella podrá volver a entablar un vínculo con Ben.
5) Que Meredith tenga una hermana, Julie, que justamente sea portadora de ciertos atributos que harán que Everett se termine por enamorar de ella. Esto contribuirá en el inesperado devenir de los personajes.
6) Que Meredith, luego de una discusión con los Stone, choque con su auto, hecho por el cual Ben saldrá a asistirla y finalmente terminarán bebiendo en un bar, lo que los acercará aún más.
7) Que en ese mismo bar se encuentren con el ex novio de Amy y lo inviten a festejar navidad al día siguiente. El joven los pondrá en evidencia delante de los Stone, hecho que contribuirá en el acto ético que Meredith decida llevar a cabo.
8) Que Everett y Julie salgan en su búsqueda, lo que hará que ambos se terminen enamorando e indefectiblemente influyendo en el acto ético de Meredith.
9) Que su suegro entre impredeciblemente en la habitación de Ben y la descubra a ella allí y en paños menores. Este hecho, también contribuirá en el acto ético que Meredith decida llevar a cabo.
10) Que Everett solicite a Julie se pruebe el anillo y ella no se lo pueda quitar. Este acontecimiento marcará un antes y un después, puesto que para Everett implicará el indicio de que es con ella con quien en verdad desea casarse y en Meredith significará la toma de conocimiento de la propuesta matrimonial que Everett le estaba próximo a efectuar, lo que suscitará en ella una ansiedad tal, que la llamará a tomar una posición al respecto.

Necesidad:

El concepto de necesidad, como nos explicará el profesor Fariña, recubre todo aquello que va a ocurrir de manera inexorable, pero no sabemos cuándo exactamente, y que en la cotidianidad recibe el nombre de destino.
La necesidad es entendida como la relación causa y efecto. Mientras la necesidad establece dicha relación, el azar, la desconecta. Comprende todas las determinaciones que esperan al sujeto antes de su nacimiento. Es decir, implica todo el universo previo que la persona no elige. Dentro del personaje de Meredtih, podemos situar como necesidad el tiempo histórico en el que nació, en el cual las familias modernas, como los Stone, aceptan abiertamente la homosexualidad de sus hijos, algo impensado unos años atrás. Este efecto de la necesidad, sumado al factor azaroso que hará que en la cena se toque fortuitamente la temática de la homosexualidad, generará que los ideales de Meredith entren en plena contradicción con los de los Stone, provocando la discusión que motorizará el encuentro con Ben.
A su vez, otro punto que podríamos atribuir a la necesidad, se refiere al hecho de que, como bien sabemos de la mano de Lacan, cada sujeto habla la lengua propia de su familia, la cual influirá de manera rotunda en las elecciones que éste realice a lo largo de su vida. De este modo, podríamos pensar que Everett, al encontrarse con una no aceptación de su novia por parte de su familia, puede haber cambiado su mirada hacia ella, hecho que contribuirá con que se enamore de otra mujer, facilitando así, la toma de decisión de Meredith.
Sumado a ello, el que la familia de Everett sea de determinada manera, o que tenga una ideología determinada, con la que ella chocará, es algo que preexiste a su existencia, algo que ella no eligió. Siguiendo la línea del influjo que ejerce la familia, podemos simultáneamente vincular la elección amorosa de Meredith a sus modelos o imagos parentales, los cuales de seguro han ejercido una influencia sobre ella, haciendo que se incline por un tipo de hombre como Ben. De este modo, otro indicio de necesidad lo hallamos en su propia estructura familiar por lo que acabamos de explicitar, pero también por los efectos que dicha estructura ha ejercido en la constitución de su identidad, haciendo de Meredith una mujer conservadora y abocada a su trabajo. Es así que, su familia, aparte de otorgarle una identidad y un modelo de elección amorosa, la ha provisto de una hermana que se terminaría enamorando de su novio, afectando de esta manera el curso de su vida.

Culpa y responsabilidad:

Iniciaremos esta sección del trabajo, situando algunas palabras de Mosca, “Responsabilidad es otro nombre del Sujeto, ésta es la cuestión central” , y otras de Lacan, “De nuestra posición de Sujeto somos siempre responsables…” , por implicar ambas una excelente síntesis acerca de lo que hablaremos a continuación. El término responsabilidad, deriva del vocablo latino responderé, el cual alude a una respuesta. De allí se desprende la caracterización de responsable como alguien de quien se espera una respuesta.
La responsabilidad, además, atañe al sujeto incluso allí en lo inconsciente, ese terreno oculto a nuestra consciencia, del que nada sabemos y que tantas veces se nos revela a través de formaciones tales como, los lapsus, los sueños, los actos fallidos, etc, sorprendiéndonos de nosotros mismos.
Respecto a esto, será Freud quien diga que “…el contenido del sueño –rectamente entendido- no es el envío de un espíritu extraño, es una parte de mí ser…” .
La responsabilidad, interpela al individuo, quien deberá responder por sus actos.
Entendemos al acto, como aquella decisión que es tomada independientemente de los otros, por fuera de la ley y la moral (entendida como aquella categoría siempre producto de una época histórica, que permite la convivencia entre los hombres) la cual acarreará consecuencias en la persona que la efectúe y a su vez, también en otros, para quienes mi acto constituirá una acción. Ariel, uno de los autores del programa caracterizará la responsabilidad como aquella habilidad para responder y, agregará, que el sujeto es simultáneamente moral, neurótico, jurídico y religioso. Con ello, intentará decirnos que en los diferentes planos de la vida, el sujeto, se verá llamado a tomar decisiones, las cuales serán valoradas o castigadas a partir de diferentes parámetros. Es decir, por situar un ejemplo, la responsabilidad por las decisiones morales, serán reducidas para el sujeto, al hecho de ganarse el amor o el odio de sus otros significativos. De este modo, diremos que existe responsabilidad respecto a la demás personas, a nuestra propia neurosis, a las leyes, a lo que dicta la religión y finalmente, respecto a nuestro silencio, del que sólo uno sabe, y el cual implicará una mirada introspectiva e íntegramente subjetiva de nuestra parte, ante aquellas situaciones que desborden nuestros sistemas de representaciones, mostrando de esta forma su insuficiencia. Por otro lado, D’Amore, adicionará un condimento extra a la cuestión, diciéndonos que no puede haber responsabilidad subjetiva sin culpa y agregará que “la responsabilidad subjetiva es otro nombre del sujeto, del sujeto en acto” .
El derecho, ha ido situando, ciertas figuras de desresponsabilización, a saber, los locos, los niños y aquellos que han sido presas de la emoción violenta al momento de cometer un acto. Por otro lado, diremos que es la culpa, producto de la interpelación subjetiva, la que mueve u obliga al sujeto a responder por sus actos, es decir, a hacerse cargo y a asumir una posición. “La responsabilidad subjetiva es la culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice; una singularidad que emite un sujeto…” .
Luego del momento de la interpelación, se despliega para el sujeto una gama de posibilidades; a saber, el sentimiento de culpa, la negación, la proyección, la intelectualización y toda formación sintomática en general.
En el caso de Meredith, protagonista de nuestra película, podemos contemplar, de manera patente, en un primer momento, luego de lo supuestamente acontecido entre ella y su cuñado, la figura de la proyección, la cual se plasma en una cachetada que ella imparte a Ben, responsabilizándolo así de los hechos. De esta manera, y siguiendo a Freud, ella se está ahorrando algo, y ese algo es efectivamente, el reprocharse ser una mala e infiel persona. En un momento posterior a la proyección, Meredith comenzará a experimentar la negación, e intentará desplazarse por la casa de los Stone como si nada hubiera ocurrido. Luego de ello, será el sentimiento de culpa el motor de la situación, el que hará que la joven grite a los cuatro vientos no querer casarse con Everett y a la vez, confiese lo acontecido, para de esta manera hacerse cargo de su deseo, dando lugar al efecto sujeto de la responsabilidad subjetiva. Lacan, postulará que de lo único que puede hacerse responsable el sujeto, es de ceder ante su deseo. Y esto es justamente lo que Meredith no hizo, puesto que tomó las riendas de la situación, negándose a casarse con un hombre al cual no amaba y animándose a abordar a uno al que sí.

Análisis a partir de las categorías:

El Universo inicial de Meredith, dentro del cual tenía la certeza de amar a Everett y toda su vida era perfectamente calculada y predecible, se verá desbordado a partir de su acto singular de acceder a ir con su cuñado al bar, tomar unos tragos y amanecer en la misma habitación, lo cual comportará un antes y un después en su vida. Algo ha pasado allí y ya nada volverá a ser igual. Así, eso que antes era su todo (casarse con su novio) pasará a ser solo una parte, es decir, devendrá como un particular; y se abrirá un nuevo Universo (ya latente en el primero) en el cual Meredith, optará por enfrentarse con una nueva pregunta que emergerá en ella, a saber, ¿Quién soy? ¿Qué quiero para mi y para mi vida?
De este modo, ella cambiará vertiginosamente su posición subjetiva, la cual siempre es singular, dejando de ser ese sujeto predecible del tiempo uno. La escena en la que ella se dirige a la habitación de Ben y le da un abrazo en su cama, dará cuenta de la emergencia de ese nuevo sujeto, frente a ese nuevo universo que se le ha desplegado ante sus ojos.
A partir de las irrupciones de ciertos indicios significativos para el sujeto, se producirá un quiebre de su universo particular. Cabe mencionar, que el eje de lo particular es el eje de lo que existe, es cerrado y completo, mientras que la singularidad irrumpe como algo distinto dentro de ese universo, conformando un nuevo universal. De este modo, la consistencia yoica se verá atravesada por el deseo inconciente, el cual se expresará más allá de la voluntad e intención consciente. En resumidas cuentas, cuando hagamos referencia a “un horizonte en quiebra”, estaremos hablando de esto mismos, del universo singular del sujeto que como un horizonte podrá quebrarse, la moral, y por ende deberá ampliarse y volverse a soldar con la emergencia de una nueva singularidad, la cual comportará un nuevo acto ético.

Bibliografía:
 Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letras Viva, 2006.
 Desastres y catástrofes. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado también en la página Web de la cátedra www.psi.uba.ar
 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores, 1984.
 Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
 Kletnicki, A.: Niños desaparecidos: lógica genocida y apropiación ilegal. En Daniel Feierstein y Guillermo Levy (comp.): Hasta que la muerte nos separe. Poder y prácticas sociales genocidas en América Latina. Ediciones Al Margen, Buenos Aires, 2004.
 Lo Giúdice, A.; Olivares, c. (2006) “Identidad y responsabilidad”. En Violaciones a los derechos humanos frente a los derechos a la verdad e identidad, Abuelas de Plaza de Mayo, Buenos Aires.
 Michel Fariña, J. & Gutierrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
 Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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