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- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
PARCIAL DOMICILIARIO
Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra: I Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña
Comisión: 24 A.T.P.: Lic. Dora Serué

Violeta E. Aravena LU: 29276257-0 email: eri_kill007@hotmail.com
Marcela Zajaczkowski LU: 32480901-0 email: kramelito2000@hotmail.com

2o Cuatrimestre
2010

PELÍCULA: TITANIC

TITULO ORIGINAL: TITANIC
DIRECCIÓN: James Cameron
REPARTO: Leonardo Di Caprio - Kate Winslet – y otros
AÑO: 1997
PAÍS: Estados Unidos
GÉNERO: Romance. Drama. Aventura.

RELATO DEL ARGUMENTO:
El 10 de abril de 1912, cuando Rose DeWitt Bukater tenía 17 años embarcó en el viaje inaugural del lujoso transatlántico Titanic junto su madre, su prometido Caledon Hockley y el mayordomo de este, Lovejoy; de regreso a Estados Unidos después de un viaje a Europa. Se trataba de un matrimonio de conveniencia planeado por la madre de Rose, Ruth, puesto que después de la muerte de su marido, madre e hija habían visto como heredaban tan sólo una enorme cantidad de deudas y veían peligrar su prestigiosa posición social, encontrándose prácticamente arruinadas. Así la joven se ve obligada a casarse con Hockley, heredero de una enorme fortuna, un hombre al que apenas conoce y al que no ama. Una vez a bordo del barco, Cal le hace a la joven su regalo de bodas, uno de los diamantes más grandes y valiosos del mundo, la legendaria piedra azul que fuera usada por Luis XVI: El corazón del Mar.
Viéndose en la encrucijada, atrapada en una situación y un futuro que no soporta, Rose intenta suicidarse tirándose por la borda. Es entonces cuando conoce a Jack Dawson, un joven artista que viaja en tercera clase y que acaba convenciéndola para que recapacite y no salte: sin embargo, Rose resbala y casi cae, de no ser por Jack que la ayuda a volver a cubierta. Enterado de lo sucedido, el prometido de Rose, como agradecimiento lo invita a compartir la cena con ellos y contar su hazaña. De esta manera Jack entra en la vida de Rose y paulatinamente, termina enamorándose de él; no obstante, su madre le prohíbe estar con Jack, ya que si Rose no se casa con Hockley, se verán sumidas en la miseria, por su parte, Hockley, que sospecha de una relación entre su prometida y su rescatador, la amenaza y le recuerda que como su prometida, le debe fidelidad. Rose hará caso a su madre y a Hockley e ignorará a Jack, así se lo hace saber a este, pero, aunque no está conforme, este le confiesa su amor, y le asegura que entiende que decida dejarlo, pues no tiene ningún futuro que ofrecerle.
Pero finalmente, reflexiona, dándose cuenta de que, aunque es pobre, Jack es la persona más humana, sensata y digna de su amor que ha conocido, por lo que decide ir a buscarlo en la proa, en donde se dan su primer beso. Luego de esto, Rose lo lleva a su camarote y le pide que la dibuje desnuda usando solo el “Corazón del Mar”, que Cal le había dado como regalo de compromiso.
Rose le asegura a Jack que cuando lleguen a Nueva York se escapará con él. Poco después, son testigos de la colisión del barco contra un iceberg, que lo daña sin remedio. Mientras tanto, Cal descubre el dibujo que Jack le hizo a Rose, y decide vengarse acusándolo de haber robado el "Corazón del Mar", la policía del barco lo detiene y lo esposa en una tubería de su oficina.
Rose asegura que Jack no ha sido, pues ha estado con ella todo el tiempo, pero Cal consigue que crea en él y se la lleva para que embarque en uno de los botes salvavidas y se salve. Pero Rose se da cuenta de que el hombre de su vida está en peligro de morir ahogado, y corre a buscarlo. Tras intentos de pedir ayuda en vano, empuña un hacha para incendios y libera a Jack.
Ahora, Jack y Rose deben luchar para encontrar una salida, pero descubren que se encuentran encerrados en tercera clase junto a más pasajeros. Finalmente logran salir de allí. Ya en cubierta, Cal y Jack tratan de persuadir a Rose para que suba a un bote; pero dándose cuenta de que no puede dejar a Jack, salta del bote y se reúne con él en la escalera de primera clase. Enojado, Cal toma la pistola de Lovejoy y los persigue escaleras abajo. Una vez que se queda sin munición, se da cuenta que ha puesto accidentalmente el diamante en un abrigo que le dio a Rose. Desiste de esto y una vez arriba, ve a una niña pequeña y finge ser su padre para que lo dejen subir al bote. Este bote es uno de los últimos que quedan en el barco. Cuando Jack y Rose suben de nuevo a la cubierta, ya no quedan botes, así que deciden dirigirse hacia la popa del barco. Finalmente, el barco se parte y comienza su descenso final, lanzando a todos a las heladas aguas del océano. Jack y Rose se separan bajo las aguas, pero rápidamente se vuelven a reunir. Alrededor de ellos, miles de personas están muriendo por ahogamiento o hipotermia.
Jack ayuda a subir a Rose a una tabla de madera del barco, pero él no puede subir. Mientras están allí, Jack le hace prometer a Rose que nunca se rendirá, que pase lo que pase, luchará por sobrevivir. Cuando uno de los oficiales del barco vuelve con el bote vacío a rescatar gente del agua, Rose trata de despertar a Jack, pero se da cuenta de que éste ha muerto en el agua helada. Ella pierde toda esperanza, y quiere quedarse y morir con Jack, pero recuerda la promesa, así que empieza a llamar a dicho oficial, mientras el bote se aleja sin escuchar sus gritos.
Despega la mano de Jack de la suya, dejando desaparecer su cuerpo en el océano. Arrojándose al agua, toma el silbato de un oficial muerto, y sopla hasta que los del bote lo oyen, y vuelven a rescatarla. Ya a bordo del Carpathia, Rose ve a Cal buscarla entre los supervivientes de tercera clase. Tapándose la cara, evita que él la vea. Cuando el Carpathia está llegando a Nueva York, Rose se registra como Rose Dawson, dando así comienzo a su propia vida.
A partir de ése momento es ella quien toma las riendas de su propia vida, sintiéndose libre y haciendo todas las cosas que prometió a Jack que algún día harían, como cabalgar a lomos de un caballo, subirse en la montaña rusa del puerto de Santa Mónica, volar en avión...
84 años después, mientras ve la televisión, Rose se entera de que el dibujo que Jack le hizo ha sido encontrado por un cazatesoros que buscaba el "Corazón del Mar", Brock Lovett, al cual llama para decirle que ella es "la mujer del retrato". Ya en el barco de Lovett, Rose cuenta su historia. Esa noche, a los 101 años, Rose muere naturalmente, pero se da a entender que se reúne con Jack.
ANÁLISIS
El análisis recaerá sobre el personaje de Rose, quien a partir de una situación limite, comenzará una serie de cambios que la llevarán a una completa transformación como sujeto. Se intentará dar cuenta para ello de su responsabilidad subjetiva, la cual se desplegará en tres tiempos lógicos, y se ensayará una hipótesis clínica para dar cuenta de la irrupción de su deseo.
El comienzo de la película nos ubica en el personaje de Rose mostrándola como un individuo (todavía no correspondería llamarla sujeto) completamente obediente, sin deseos ni voluntad propia, alienado a los significantes de un Otro que se muestra como completo. Rose relata como son sus sentimientos en relación con el viaje que va a emprender, cuenta como el Titanic representa para la mayoría el barco de los sueños, pero para ella significa todo lo contrario, representa el medio por el cual será devuelta a Estados unidos, encadenada como esclava. Está comprometida con alguien a quien no ama, obligada por las circunstancias económicas, puesto que de no casarse, ella y su madre terminarán en la ruina.
En una escena posterior, se puede ubicar la vacilación del fantasma, cuando en el transcurso de una cena de gala, Rose proyecta su vida hacia delante, imaginando aquellas cosas que no la hacen felíz como propias de su cotidianeidad, se da cuenta que esta imagen que imagina de sí misma es insoportable por lo que decide tirarse por la borda del barco, justo cuando esta por saltar, Jack la interrumpe pidiéndole que no salte, ella le pide que la deje en paz pero el le dice que no es posible por que ya esta involucrado y de saltar ella, tendrá que saltar el también para salvarla, Rose no salta, el síntoma es ego sintónico, se halla en la misma sintonía del yo, se agota en lo que podríamos pensar es el carácter o forma de ser de Rose, podemos ubicar aquí el primer tiempo de la responsabilidad en la que el sujeto lleva adelante sus acciones con un determinado objetivo. A partir de ese momento comienza una relación entre ambos que lleva a Rose a replantearse cada vez más el camino que está tomando su vida, lo cual comienza a interpelarla como sujeto. Se pregunta por aquellas cosas que ha tenido su vida siempre, y que no la convencen a futuro, manifestando la emergencia de la singularidad. Esta amistad que de a poco irá transformándose en amor, la lleva a descubrir que hay otros mundos que conocer y miles de vidas por vivir, tornando la suya cada vez más insoportable. Sin embargo, es a partir de estos últimos acontecimientos en los que Rose se encuentra en una encrucijada, seguir con el mandato de su madre, o responder a su deseo, Recordemos que Freud nos señaló que cuanto más renuncia el sujeto al deseo, más se acomoda a las demandas del Súper yo, paradójicamente más culpable se siente. Jack le confiesa su amor, pero ella lo rechaza, desde lo moral, tranquilizando así la sensación de culpa que le podría haber generado otra respuesta.
Finalmente, Rose reflexiona, puede ver que aunque Jack si bien no tiene recursos materiales, es mucho más lo que tiene para ofrecerle, decide estar con él, huir con él, es entonces cuando la dimensión del azar se hace presente, lo incalculable, algo completamente ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad de Rose, y por lo tanto, algo de lo que no puede hacerse responsable, el Titanic choca contra un iceberg, el hundimiento es inminente, Rose sabe que miles de personas morirán y corre junto a Jack hasta que lo inculpan del robo del diamante, aunque duda, termina por confiar en él y escapa de Cal para poder salvarlo del lugar donde lo tienen preso, corren juntos, saben que deben luchar para encontrar una salida casi imposible, es entonces que Cal y Jack tratan de persuadir a Rose para que suba a uno de los botes salvavidas, Rose insegura sube, en el momento en que el bote desciende, como hubiera sido en la caída de su suicidio, viendo el rostro de Jack que la interpela desde arriba, viendo que abandona su libertad e independencia huyendo en ese bote, sabiendo que sobrevivirá para tener una vida de esclava, es que salta de nuevo hacia el Titanic, corre a los brazos de Jack y le dice “si tu saltas, yo salto, recuerdas” es aquí donde la ligadura fantasmática ha tambaleado y revela el cortocircuito, este tiempo al que llamaremos segundo tiempo de la responsabilidad, el síntoma pierde su sintonía yoica y se transforma en un objeto de padecimiento del que quiere librarse, el síntoma es egodistonico, la culpa por no abandonar a Jack y retribuirlo, hace a la retroacción, saber que no hay ninguna esperanza de salvación para Jack, que es mentira que podrá escapar junto con Cal, hace que retorne sobre la acción por la que debe responder, la interpelación exige una respuesta, este tiempo 2 se sobreimprime al 1 resignificandolo, este es el tiempo donde lo particular se agrieta dando posibilidad a una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo, “momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” .
Consideramos que, al igual que el acto de Antígona cuando desobedece la orden de Creonte, el acto de Rose entra en la dimensión de acto ético, que trasciende lo particular, porque no es un acto destinado o dirigido al Otro, no se juega en la lógica de la demanda, sino que está completamente guiado por el deseo. Es, por ende, un acto en soledad, un acto que implica una fuerte apuesta subjetiva y frente a la cual no hay garantías. No hay significantes previos capaces de inscribir este acto ni de predecir sus alcances, la misma Rose no es capaz de comprender, en un primer momento, su decisión. Se ha separado de esa “completud” ficticia pregonada por su Madre y se encuentra sola con su deseo. Se ha inaugurado así el tercer tiempo de la responsabilidad, en el que el sujeto toma posición frente a su acto.
Este cambio de posición es la apertura de un tiempo 3, el de la responsabilidad subjetiva, es decir, el efecto sujeto, que también es una respuesta a la interpelación pero ya ubicados en la dimensión ética, Rose y Jack resisten juntos el hundimiento hasta ultimo momento, finalmente cuando ya se encuentran a la deriva en el atlántico y entre miles de personas, es que Jack encuentra una madera a la que Rose sube, él como un ello que aplasta su superyó implacable, le hace prometer a Rose que no se rendirá, y que vivirá su vida como quiere vivirla, libre, ella se lo promete. Jack muere y Rose lo suelta y lo ve hundirse, luego nada y toma un silbato, con el que llama a los botes que regresan para salvarla, es entre lo inexorable de la muerte, que corresponde al orden de la necesidad, ya que no sabemos cómo ni cuándo, pero todos sabemos que algún día vamos a morir, y el azar del choque del Titanic que se ha generado una grieta donde el deseo ha encontrado su lugar para manifestarse, el sentimiento de culpa se diluye, Rose se responsabiliza frente a su deseo, deseo de vivir libre, Sin embargo este acto se demuestra a su vez como incompleto, porque puede ser revertido en cualquier momento en que Rose cambie de idea y decida buscar a Cal. Es por ello que este tercer tiempo no se agota aquí, ya que el acto ético no es de una vez y para siempre, es una apuesta que requiere ser sostenida y reafirmada continuamente, y esta necesidad se le presenta a Rose nuevamente y ella vuelve a renovar y reforzar la apuesta, vemos una clara muestra de ello en la escena siguiente donde a bordo del barco de rescate y mientras observa la estatua de la libertad, un tripulante le pregunta su nombre y ella responde “Rose Dawson” cambia su apellido para no ser reconocida por Cal que la busca implacablemente ya que Rose aún lleva el diamante en el abrigo. El hundimiento y la muerte de Jack pueden ser entendidos como un singular que modifican a lo particular previo y al universal que hasta aquel momento imperaba en Rose: ser hija de su madre y responder a su palabra, tal como fue enseñada.
Rose supo quién era en ese momento, a partir de ahí se acabaron las dudas. Es este acto entonces, el que cierra el tercer momento de la responsabilidad y su más perfecta realización. La apuesta ha sido a todo o nada, ya no puede ser desecha. Se ha inscripto por completo en el campo de la ética, y paga por ello con el sentimiento de culpa (ya que, de acuerdo con Lacan, sólo se puede sentir culpa por haber cedido en el deseo). Este acto de Rose termina con la culpa sentida por no haber hecho lo que quería su madre, la culpa por no haber cumplido con los estándares de su educación, la culpa por querer ser libre. Es este acto mas que ningún otro el que inscribe a Rose en el campo de la ética, el que la hace responsable de lograr llevar la vida que quería, y en la escena final, devuelve al mar el diamante que representa el poder de su libertad, el deseo de ser libre de las cadenas materiales, acto que no puede ser anulado, que la transforma en sujeto, que anula las dudas y angustias, haciéndola verdaderamente responsable de su deseo.
Por último, podemos considerar, siguiendo a Lacan, que el circuito de responsabilidad requiere un cuarto tiempo para estar completo, un tiempo del “saber-hacer-con” ese deseo. Éste se inaugura, para Rose, en el momento en que decide tomar las riendas de su vida como respuesta que termina con esa enfermedad de la pregunta, síntoma que no busca reconocimiento en el Otro y abre las puertas del acto responsable.

HIPÓTESIS CLÍNICA
Rose se nos presenta en un primer momento en una posición claramente neurótica, como un personaje completamente tomado por la lógica de la demanda, completamente alienado a los significantes del Otro que se muestra como completo. El haber dejado que elijan y decidan por su vida y el intento fallido de suicidio son acciones completamente coherentes con esto.
Sin embargo, esta última acción, evidentemente contraria a su deseo, marca un antes y un después, abre la puerta para que éste se manifieste a partir de repetidas situaciones que la interpelan en tomar decisiones por ella misma.
Finalmente Rose decide cambiar su nombre, y esta no es una acción cualquiera, sino una que recae finalmente sobre el sujeto, poniéndose este en acto, junto con el Titanic, muere también Rose Dewitt Bukater, ya no vera a su familia, ni a su futuro marido, a partir de allí Rose Dawson será producto de una operación de implicancia subjetiva, donde se hace responsable de un lugar propio, un lugar de mujer, ya no de hija rebelde, un lugar en la causa por su deseo. En el duelo por su amado la libido regresa al yo, introyectandose al objeto amado pasando a ser desde ese momento parte misma del yo, la palabra de Jack fue entonces en Rose su propia palabra.

BIBLIOGRAFÍA

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Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de clase teórica. Publicado en la página web de la cátedra.

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Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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