por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS.
CAT. I
PROF. TITULAR REG. JUAN J. MICHEL FARIÑA

Segundo examen parcial domiciliario: “El circuito de la responsabilidad en el film Toy Story 3”

Alumnas: Bruno, Flavia Eugenia L.U.: 343918120
Torres Galban, Daniela L.U.: 315110230

Comisión: 9 Prof. Juan Jorge Michel Fariña

En el presente trabajo nos proponemos realizar una lectura del film Toy Story 3 desde el circuito de la responsabilidad. Comenzaremos por hacer un pequeño recorte del film y luego desarrollaremos de qué modo tal circuito tiene lugar en el caso de Andy, nuestro personaje elegido.

RECORTE DEL FILM
Han pasado ya 11 años, Woody y sus amigos están hoy dentro de un baúl, hace tiempo que Andy ha dejado de jugar con ellos y han intentado ya miles de estrategias y planes para que ello vuelva a ocurrir. Pero los planes de los juguetes fracasan porque entre tanto Andy ha crecido, ya tiene 17 años y está a punto de marchar a la Universidad. La estrategia “Vuelta al juego” ha sido la última oportunidad, Woody comunica al resto que sabían que esto algún día pasaría, todos los juguetes pasan por eso, deben prepararse para ir al Ático. Una gran paranoia se acrecienta en los juguetes: su destino se ha vuelto incierto y la posibilidad de ir a la basura existe, Woody trata de calmarlos diciéndoles que Andy los conservará a todos en el Ático: “No van a desechar a nadie, Andy no lo haría”.
Los juguetes se esconden porque Andy se está acercando a la habitación, ingresa además su madre con una caja: “Muy bien Andy, tienes mucho que hacer, todo lo que no se va a la Universidad, queda en el Ático o se va a la basura”. Andy continúa con su notebook sin prestar demasiada atención a los dichos de su madre; pero ésta insiste: “Andy hazme caso, tienes que tomar una decisión”. ¿Qué hacer con todos sus juguetes?, su mamá da algunas opciones: donarlos a Sunnyside (guardería) o venderlos; a cada una de esas cosas Andy responde negativamente y pronuncia la siguiente frase: “Nadie va a querer esos viejos juguetes, son basura”. Su madre le advierte que algo deberá hacer antes del viernes (día en que Andy marche a la universidad).
Andy tiene que decidirse: toma una bolsa y coloca dentro de ella a todos los juguetes, menos a Woody que lo coloca en la caja de las cosas que se llevará a la universidad. Woody mira primero desconcertado la bolsa de juguetes, pero luego observa que Andy toma la escalera que lleva al Ático. De repente su hermanita, Moly, aparece requiriendo la ayuda de Andy para empacar otros juguetes. La bolsa queda sola en el piso, y como la escalera que lleva al ático es desplegable, al no haber ningún peso que la sostenga abajo, se repliega sobre sí misma y se cierra. La mamá de Andy, ignorante de esto, cree que la bolsa que ha quedado sola en el medio del pasillo es basura y la lleva a la calle. Los juguetes, que han logrado zafarse de la bolsa de basura, piensan que Andy ya no los quiere y entonces toman la decisión de marcharse a la guardería. Woody que ha visto lo sucedido consigue llegar con el grupo e intenta advertirles de la terrible equivocación que se produjo. Sin embargo los juguetes, convencidos de que su dueño ya no los quiere, se introducen en la caja que va a Sunnyside creyendo encontrar otros niños que los quieran.
Lo verdaderamente importante para nuestro recorte sucede cuando uno de los ojos de la Sra. Cara de Papa, que ha quedado en la casa de Andy, observa la siguiente situación: como una escena de cine mudo, vemos a Andy subiendo al Ático para asegurarse de que sus juguetes han llegado a su destino inicial. Pero descubre que eso no sucedió, se acerca a su madre, y por los ademanes que hace podemos inferir que está molesto, le señala que él había dejado algo en el suelo: la bolsa de juguetes. Su mamá lleva las manos a su boca, mostrando la sorpresa que le genera su gran error, y Andy lleva su mano a su frente como no pudiendo creer lo que ha sucedido con sus juguetes. Los juguetes, que están viendo la escena por el ojo de la Sra. Cara de papa, se dan cuenta que Woody no ha mentido, Andy no quería desecharlos. Toda una serie de obstáculos se presentarán en el camino a casa de Andy que quieren emprender los juguetes y, paradójicamente, el camino a casa será en un camión de basura.
Ya en la casa de Andy, Woody se mete en la caja que va camino a la Universidad y el resto en la caja del Ático, pero Woody pronto comprende que no pueden separarse los juguetes, y mientras Andy se despide de su mamá, escribe en un papel una dirección que es el de la casa de Bonnie, una niñita sumamente cariñosa que ama a sus juguetes. Woody coloca el papel sobre la caja donde están todos los juguetes y él mismo se mete dentro de ella.
Andy encuentra la caja y se alegra de volver a ver a sus juguetes, le pregunta a su madre: “¿Tú crees que deba donarlos?”, la madre responde que es una decisión que él debe tomar. Andy decide llevar los juguetes a casa de Bonnie. “Tienes que prometer que cuidarás muy bien de todos ellos, son muy importantes para mi”, dice Andy al entregárselos a Bonnie. Pero Woody ha quedado en la caja y Bonnie lo advierte. Andy no comprende que hace Woody allí, cuando su destino era la caja de la universidad. Bonnie alza su mano para tomarlo pero Andy estrecha a Woody contra sí, lo mira con nostalgia, un suspiro escapa de su boca: “El es Woody, él fue mi amigo pues… desde que tengo memoria, es valiente como todo buen vaquero, y listo…y gentil. Pero lo que hace especial a Woody es que jamás te va a abandonar, jamás. Él estará contigo pase lo que pase”.
Andy vuelve por última vez a sus 7 años, aunque más no sea por unos minutos, y juega con sus amados juguetes junto a Bonnie. Pero ha llegado el momento de partir a la Universidad, y antes de subir a su auto ve como Bonnie alza el brazo de Woody para que lo salude, Andy se sorprende a sí mismo, y otra vez un dejo de tristeza y nostalgia se dibujan en su cara, pero se permite despedirse de ellos: “Gracias chicos”. A la distancia Woody responde: “Adiós vaquero”.

CIRCUITO DE LA RESPONSABILIDAD
Creemos necesario justificar primero nuestra elección de tomar a Andy como el personaje en relación al cual estudiaremos la responsabilidad. Andy debe tomar una decisión respecto a qué hacer con sus juguetes y si bien pareciera que la hace de forma deliberada y conciente, hay indicadores clínicos que dan cuenta de que algo no ha sido del todo calculado por Andy, algo salió mal. El desconcierto de Andy ante aquello que falló, nos llevó a la pregunta de cuál es la responsabilidad que le concierne, por ello elegimos a Andy.
Entendiendo que el Tiempo 1 del circuito se construye retroactivamente a partir de la interpelación que se produce en un Tiempo denominado 2, diremos que ese primer tiempo es aquel en el que una acción se lleva a cabo entendiendo que la misma se agota en los fines para los cuales fue concebida. En el Tiempo 1, Andy se pregunta quién querrá esos juguetes viejos, si son basura; y acto seguido produce una división entre los juguetes que irán al ático, que son metidos en una bolsa de basura, y aquel otro juguete que se llevará a la Universidad que será nada menos que Woody. En este tiempo, Andy es un sujeto que sabe lo que hace y lo que dice, no hay nada que lo interpele aún, cree haber tomado deliberadamente una decisión respecto a sus juguetes. Ahora bien, nos enteramos luego que los juguetes de la bolsa no han tenido el destino esperado por Andy, su acción iniciada en el Tiempo 1 no culminó en los fines para los que fue concebida, algo fue más allá de lo esperado.
Pero no podemos aún hacer responsable a Andy de que su división de juguetes haya fallado, porque se han inmiscuido elementos de azar y necesidad para que ello ocurra. Fue azaroso que Moly pasara por el corredor cargada de juguetes y, que al verla, Andy decida ayudarla dejando así la bolsa de juguetes sola en medio del pasillo. Pero la necesidad hizo su parte: responde a una lógica física que si la escalera desplegable, que llevaba al ático, no estaba bien afirmada y no había además una fuerza que la mantuviera desplegada, entonces necesariamente se replegaría sobre sí misma. Cuando hablamos de necesidad hablamos de una conexión causa-efecto; mientras que el azar produce una desconexión en ese par, refiriéndose entonces a aquello que es producto de la casualidad o la suerte. Pero aún más, una combinación de azar y necesidad se dan cuando la madre de Andy pasa por el corredor y ve la bolsa: una bolsa de basura necesariamente tiene su destino en un tacho de basura (al menos en nuestra película funciona así). Ni el azar ni la necesidad pueden hacerlo responsable a Andy, no somos responsables de todo lo que nos sucede. La responsabilidad que Andy tenga en lo que le sucede surgirá en la grieta entre necesidad y azar, solo allí conviene hablar de responsabilidad subjetiva.
Recién en lo que llamamos Tiempo 2, una interpelación podrá retroactivamente resignificar lo acontecido en el tiempo 1, fundándolo. Lógicamente tendríamos primero el Tiempo 2 y luego el 1. Lo que posibilita la resignificación del tiempo 1 es la culpa, que hace que el sujeto retorne sobre la acción por la que debe responder. ¿Qué es lo que lo interpela a Andy? Vamos a sostener que la interpelación recorre un camino hasta constituirse. Podríamos considerar que la interpelación comienza cuando el ojo de la Sra. Cara de Papa nos muestra que Andy se entera del verdadero destino que la bolsa de juguetes tuvo. Si bien esa escena es pura imagen sin sonido, por los ademanes que Andy hace podemos conjeturar qué es lo que allí sucede. Al ver que no están sus juguetes en el ático, le pregunta a su madre qué ha sucedido, ante la explicación, vemos una mezcla de tristeza y enfado en la cara de Andy. Sostenemos que aquí todavía no hay verdadera implicación de Andy por su acto, pero podemos ubicar una figura de la culpa proyectada al otro bajo la forma de la negación: fue su madre la que los considero una basura y los llevo hasta la calle: “si el culpable es el otro, yo no soy responsable”. Esta culpa actuando como tapón no permite aún la emergencia subjetiva. Saberse culpable implicará la experiencia del deseo Inconsciente, acceso al deseo que no será sin culpa; por eso decimos que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, así como no hay ética sin moral.
¿Dónde ubicar entonces lo que consideramos una interpelación que, ob-ligándolo a responder, genere una singularidad en situación y nos ponga en posición de considerar su responsabilidad subjetiva? La respuesta está en la escena final de la película. Cuando Andy lleva los juguetes a casa de Bonnie, escapa de su conocimiento que dentro de la caja también está Woody. Allí descubre que su acción inicial ha culminado en algo diferente, los juguetes no se guardarán en el ático sino que estarán en manos de alguien que los ame tanto como él lo hizo. Pero algo más sucede, y aquí radica la verdadera interpelación que desconcierta a Andy sobre su accionar primero: fue fácil darle algunos de sus juguetes a Bonnie, pero ya no lo es tanto cuando se trata de Woody, de él no puede desprenderse y lo estrecha contra sí como si quisiera incorporárselo de alguna forma para que nadie pueda sacárselo. El desconcierto, la tristeza y la angustia de Andy nos hacen saber que algo falló, y eso interpela la decisión del tiempo 1 donde hizo su división de juguetes entre los que podría desprender y aquel que querría conservar.
La distancia entre lo acontecido en el Tiempo 1 y el Tiempo 2, nos permiten ahora formular una Hipótesis clínica, una conjetura, que nos acerque a la responsabilidad subjetiva de Andy. Lo que está en juego desde el inicio, y no solo para Andy también para los juguetes, es el Duelo: todos saben que ese momento de separarse de aquello que hoy está perdido ha llegado. A lo largo del film es notoria la relevancia que el significante “desecho” y “basura” tienen: desde la situación de “porquería” que implica para Andy decidir qué hacer con sus juguetes y en definitiva qué hacer con aquello que lo convoca a un duelo; hasta cuando, casi sin darse cuenta, considera basura a sus juguetes “Nadie va a querer esos viejos juguetes (más que yo rezaría su deseo Inconsciente), son basura”. ¿Acaso él también no se siente una basura que por no enfrentarse a lo doloroso de la pérdida prefiere dividirlos, creyendo separarse de ellos pero sin saber que lo que logra es acentuar más el deseo de querer conservarlos? Quizá vayamos muy lejos con esa interpretación, pero sin duda ubicamos en el Duelo su responsabilidad subjetiva.
Lacan sostiene que “La única cosa de la que se puede ser culpable es de haber cedido en su deseo”. Es por el acceso al deseo que somos culpables, culpables por desear. Y Andy es culpable por desear conservar un poco más su tiempo de infancia, por desear cristalizar, detener, el duelo que debiera hacer por el cuerpo infantil que se ha perdido, por ese mundo de figuras parentales que debe abandonar para hacer su pasaje a lo incierto, aunque renovado, que es el mundo adulto. Woody tal como Andy dice, es su amigo desde que tiene uso de razón, Woody es lo que lo mantiene unido a su niñez, aquella que debe abandonar, descatectizar, para poder investir libidinalmente lo nuevo que el mundo adulto ofrece: La Universidad.
Es responsable de la división de juguetes, pero no por ella en sí misma, sino por lo que ello significa, por el sentido singular que tiene para Andy aquello que primero pareció una decisión banal basada en una simple preferencia de juguetes y que se revela ahora interpelándolo en su deseo. Es en esta vía donde ubicamos nuestra hipótesis clínica que permite vislumbrar la responsabilidad subjetiva y el deseo Inconsciente que ella implica.
Si consideramos las categorías de Universal –Singular y Particular, ética y moral, diremos que de lo particular de la culpa que aparece bajo la forma del remordimiento y la angustia en Andy en ese tiempo 2, lo único que permite que esa culpa no sea un mero taponamiento es la emergencia de su responsabilidad subjetiva por la decisión que ha tomado que lo conectan con su deseo Inconsciente, constituyéndose una verdadera Singularidad. De aquí se desprende que mientras que la culpa lo liga a lo particular y la moral; la responsabilidad subjetiva da cuenta de una posición ética frente a su Deseo Inconsciente, podemos decir que la responsabilidad subjetiva es otro nombre del sujeto (del Inconsciente). Responsabilidad de un sujeto en acto porque es el acto ético, que lo posiciona en relación a su deseo, lo que le da existencia como efecto- sujeto; esto ya nos llevaría a considerar el tiempo 3 del circuito de la responsabilidad que no consignaremos en nuestro trabajo.

Para concluir tomaremos al personaje de Ibbieta, del cuento “El muro” de Jean Paul Sartre, para dar una nueva justificación de por qué elegimos a Andy. Tanto allí como aquí, los personajes deben tomar una decisión, y lo hacen sin calcular las dimensiones de ese acto. Creen haber elegido una palabra al azar: Ibbieta elige el cementerio; Andy la palabra basura y desechos. Si bien nuestra intención no es hacer una comparación uno a uno, lo cual dejaría de lado las singularidades en situación, nos parece interesante observar cómo una palabra que pareciera carecer de sentido, de relevancia, se revela retroactivamente como plena de significación, pero no en su uso compartido sino, en el sentido singular que adopta para el sujeto y que lo sorprende.
Como dicen Salomone y Domínguez se trata, tal como Freud sostenía, de la responsabilidad que le concierne al sujeto en relación con aquello que desconoce de sí mismo. En el movimiento de interpelación que los regresa a la decisión tomada en el tiempo 1, Ibbieta y Andy se ven sorprendidos por lo que se les revela, y eso no los muestra el desconcierto en uno; y la angustia y la nostalgia en el otro. Es una intención que ha ido más allá de su actuar conciente lo que los desconcierta, y no solo se ven convocados a responder, sino a hacerlo asumiendo una responsabilidad. Lacan denominó como éxtimo aquello que apareciendo como lo más extraño y ajeno, es sin embargo lo más íntimo y propio del sujeto; podemos decir que para Andy e Ibbieta algo se les aparece como éxtimo convocándolos a responder, asumiendo su responsabilidad subjetiva por ello y conectándolos con su Deseo.



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