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Rodeos Singulares

“Yo mismo estoy descentrado, no soy el que soy, y, sin embargo,
algo necesito a hacer para tener conciencia de mi existencia, para afirmarla.
Eso mismo, para afirmarla (…) Soy algo así como el no ser”

Roberto Arlt
Los siete locos. “Ser” a través de un crimen

Al igual que Erdosain, personaje de la obra de Roberto Arlt “Los Siete Locos”, el camino que recorre un sujeto, es aquel que lo lleva a enfrentarse al hecho de tomar una decisión. ¿De cuál decisión se trata? De aquella que inaugura la posibilidad de saber que hay algo más allá, que lo ata, lo nombra y lo marca como tal. ¿Qué hacer con eso?, mejor no saber, puede decirse a sí mismo, y esa también es una respuesta, continuar en la siesta eterna de la completud ilusoria. O al contrario, arribar a aquel lugar donde ya no hay respuestas, porque el Otro no las tiene, y donde cae la envoltura fantasmática que antes le permitía dormir sin sobresaltos, como le sucedió a Ibbieta en “El Muro” de Jean Paul Sartre. En la noche previa a su muerte se enfrenta a ese punto en el cual, no hay más consistencia, el texto dice así: “…eran también hombres que iban a morir. Un poco más tarde que yo, pero no mucho más”.
Al fin del recorrido se trata de eso y de qué posición asumir en relación a la falta de significante en el Otro, ausencia de material simbólico denominada castración.
Un film que narra la historia de un juguete, sus compañeros y su dueño, son un buen ejemplo, de este recorrido. Woody, juguete preferido de Andy, se enfrenta al hecho de que ya no quiere jugar con él, ha crecido y antes de ingresar a la universidad, debe elegir cuales donará o mandará al ático y cuales desechará.
Quedaron atrás esos felices momentos de aventuras y cuentos, que constituían para Woody su universo de discurso. Tiempo uno en el circuito que transita un sujeto en la posible emergencia de la responsabilidad. Momentos de satisfacción perfecta, “soy de Andy para siempre”, en el cual la pregunta por la existencia no asoma ni siquiera a lo lejos.
Sin embargo, algo irrumpe quebrando ese universo, destotalizándolo y delimitándolo como un particular, ocurre allí “la presentación de algo incalificable según el lenguaje de la situación “ . Andy ya no jugará con ellos. A sus amigos los ha puesto en la caja que irá al ático, y a él en la que iría a la universidad. Tiempo dos, donde trastabilla el yo, quebrándose el fantasma. Por supuesto, este paso no será sin angustia. Angustia que puede verse en cara del vaquero, cuando su amigo Buzz, le pregunta si verdaderamente Andy no los abandonaría y él responde: “no lo sé Buzz”.
No obstante recurre, a una serie de racionalizaciones, que obturan el despliegue de dicho interrogante, respondiéndolo anticipadamente “quizás algún día, si Andy tiene hijos, jugarán con nosotros”.
Así es como continúa la historia, y todos terminan en Sunnyside, la guardería que se mostraba como un paraíso donde los juguetes, vivirían felices para siempre. Una vez allí, Woody insiste en regresar con Andy, no haciendo lugar a las palabras de sus compañeros. Finalmente se va solo.
En el camino a la universidad se encuentra con una niña, Bonnie. Lo lleva a su casa, y allí conoce a unos personajes que le revelan la verdadera naturaleza de Lotso. Chuckles, ex – compañero del oso malvado, le cuenta la historia desde el comienzo. Lotso, era especial para su dueña Daisy. Una tarde, la niña los deja olvidados en algún lugar. Deciden volver, pero al llegar, ven a Daisy con otro oso igual a Lotso. Ese día algo cambió en él, y dice: “estábamos perdidos, sin amor, no deseados”. Esta escena expone, sin más, lo central que está en juego en el deseo. Claramente si el deseo es el deseo del Otro, puede verse aquí como Lotso, es devastado por el hecho de que Daisy lo haya reemplazado. Se formuló obligadamente la pregunta ¿qué soy para el deseo del Otro?.Es a partir de que cae en la cuenta de que no tiene un lugar en el deseo de su dueña, cuando algo en él se quiebra para siempre y una vez llegado a Sunnyside, convierte a la guardería en un lugar de destrucción y desesperación. Enterado de esto, Woody decide volver a buscar a sus compañeros.
Es en este momento, donde puede ubicarse que Woody es interpelado, llamado a responder. Emerge la culpa que ob-liga…¿a qué?. Lo obliga a volver sobre lo hecho, a dar cuenta de lo que hizo ”es mi culpa por abandonarlos, a partir de ahora nos quedaremos juntos” dice. Sus compañeros querían que se quedara junto a ellos en la guardería pero él había preferido a su amigo de toda la vida. “Aquí tenemos una nueva vida ¿por qué no te quedas?,””Quédate, te divertirás” argumentaban.
Ahora “ellos están en peligro” piensa. Se trata de la aparición de un plus, un exceso en lo real, que el aparato psíquico en su búsqueda de equilibrio buscará re-ligar. Retroactivamente vuelve sobre el tiempo uno, lo resignifica, y se interroga (hipótesis clínica): ¿mi lugar se encuentra junto a Andy? ¿mi único destino posible es estar junto a él?¿esa es la única posibilidad de mi existencia?. Puede pensarse que ese es el momento de mayor conflicto de un sujeto, la pregunta por el ser.
Llegado este punto resulta interesante reflexionar acerca del azar y la determinación. El azaroso encuentro con el payaso, le ofrece al vaquero la posibilidad de enfrentarse a la determinación significante que marca a todo sujeto. Él será responsable de lo que haga llegado este punto. Puede verse aquí como en ocasiones, los avatares de la vida empujan al sujeto a enfrentarse con aquello de lo que no quiere saber, la castración, la falta en ser.
Así es como regresa con sus compañeros, y luego de una travesía que los deja sin aliento vuelven a la casa de Andy para preparar su estadía en el ático, de todos modos, Woddy partiría a la Universidad. No obstante, la situación da un giro inesperado: este famoso personaje, decide salir de la caja de la universidad y meterse en la que estaban sus amigos, pero antes escribe una nota modificando el destino de la misma; irán a la casa de Bonnie, la niña que conoció accidentalmente a la salida de Sunnyside. Puede verse aquí, un tercer tiempo donde se produce el llamado efecto sujeto, aquel sujeto marcado por la barra del lenguaje, sujeto barrado, dividido. Woody ya no es el mismo, algo en él ha cambiado. Se ha separado verdaderamente de su amigo fiel, ya no ocupa ese lugar de sometimiento y goce respecto del Otro. Pudo realizar algo distinto con la alienación a esos significantes que lo paralizaban como juguete eterno de Andy.
Claro está, que este movimiento no estuvo guiado por consignas definidas sobre lo que está bien o mal, actuando de acuerdo al tipo de responsabilidad moral; aquella que cristaliza sentidos e impide la puesta en juego de la subjetividad. Él volvió a buscarlos, pero no para redimirse del sentimiento de culpa que opera como tapón e impide la emergencia de una singularidad.
De haber sido así, perfectamente se hubiese quedado en la caja con destino a la universidad.
Puede considerarse que se produjo allí el despliegue de una singularidad. No solo se iría con sus amigos, sino que cambió el rumbo de todos ellos. El ático no era un destino feliz, así fue como decidió por la casa de Bonnie. Hubo allí un acto ético, que excedió la lógica binaria de la opción que ofrecía la situación: universidad o ático.
Asimismo, esta escena deja entrever algo de la renuncia pulsional que conlleva lo ético en sí mismo. Woody abandona la idea ubicarse en ese lugar único que ocupaba en Andy, vale destacar, que él era especial, venía a ocupar allí un lugar diferente que el resto. Y renuncia, a ese modo de satisfacción, para comprender que puede ser juguete de otro niño tal vez.
Como se dijo anteriormente, Woody realizó un acto, una pausa en su afán de volver a gozar de la alienación a Otro. Separación. Decisión de su lado, acción para sus compañeros de aventura, diferentes modos de ver un acto ético, un acto en soledad. Estaba solo cuando decidió salirse del cubo de cartón universitario que lo perpetuaría inmóvil junto a Andy. Estaba solo cuando decidió poner en marcha el deseo y asumir jugar esa partida…del mismo modo que estaba solo Ibbieta cuando nombró la palabra cementerio o Erdosain cuando reflexiona acerca del crímen que desea cometer.
Resulta necesario estar solo y sin aliados al momento de experimentar la ausencia de certidumbre, la absoluta falta de garantías del Otro y llegado a este punto podemos reflexionar… Erdosain, Ibbieta y Woody ya no son los mismos, son tres sujetos asomados al mismo agujero…el de la castración.
Bibliografía

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• Lewkowicz, I. Paradoja, infinito y Negación de la negación. Reconstrucción de la clase teórica del 10/02/04. Compilador: Sebastián Gil Miranda.



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