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Segunda Evaluación: Parcial Domiciliario
Ética y Derechos Humanos

Cátedra I: Fariña J.
ATP: Marcela Brunetti
Comisión: 14
Alumna: Ana Azrilevich
LU: 32.144639/0
2do. Cuatrimestre 2010

Consigna de Evaluación
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

El siguiente trabajo se basa en el film animado “toy Story III”. El personaje sobre el cual se hace el análisis, es Andy. Aquel personaje que nos acompañó siendo niño en Toy Story I y II, con 17 años, ingresará a la universidad. Mientras organiza la mudanza se ve forzado a tomar una decisión: donará sus juguetes o los guardará en el ático. Efectivamente, toma una decisión, pero “accidentalmente” el resultado es otro, los hechos resultan de otra manera y sus juguetes son arrojados a la basura. Este hecho lo interpela, podríamos pensar que conmueve algo en relación a su deseo. Nos brinda entonces la posibilidad de poner en cuestión la relación entre la intención y la acción a la vista de los resultados obtenidos. Las categorías de responsabilidad y culpa serán construidas y reconstruidas por el mismo sujeto, para dar por resultado una posición subjetiva diferente de aquella con la que partió, produciendo un acto.

A continuación ubicaremos dicha situación por la que pasa nuestro personaje en el circuito de los tres tiempos de la responsabilidad.
Andy es llamado a decidir respecto del destino de los juguetes, su madre expresa:
“(…) tienes hasta el viernes, lo que no este empacado para la universidad o en el ático, se ira a la basura.”
En el tiempo 1 se realiza un acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se haya inmerso y se supone se agotará en los fines para los que fue decidida. Andy resuelve que conservará consigo a Woody y guardará al resto en el ático. A tal fin los coloca en una bolsa (de residuos) y se dispone a llevarlos al ático, pero en el momento en que esta subiendo la escalera hacia allí, su hermana menor pasa acarreando una caja pesada, entonces Andy deja la bolsa con los juguetes en el pasillo y se dispone a ayudarla. En ese momento la escalera que conduce al ático se levanta cerrando la entrada y su mama pasa con bolsas de basura que dejará afuera para que el camión recolector se las lleve. La madre de Andy entonces encuentra la bolsa y la lleva con el resto, era el día de recolección de basura. Este hecho puede definirse en relación al azar, la necesidad y la responsabilidad.
Azar será aquello que queda por fuera del designio humano, refiere a las coordenadas situacionales que hacen que algo ocurra. En nuestro caso encontraremos ejemplo de esto en que la hermanita de Andy justo en el momento en él se disponía a guardar los juguetes en el ático pasara cargando una caja pesada, por lo que Andy deja la bolsa en el pasillo y se dispone a ayudarla. Azaroso fue también que todo esto ocurriera en el momento de sacar la basura. La necesidad se refiere a aquello que no se puede cambiar, podemos suponer que el camión recolector pasa a la misma hora todos los días por la cuadra de Andy y su mamá lo sabia.
En el mismo sentido y por razones de orden físicas los resortes de la escalera hicieron que esta se suba, lo que no permitió a la madre pensar que el destino de la bolsa era ser guardada en el ático, por lo que la recogió y la colocó fuera para que la retirara el camión.
Finalmente, la presión a la que esta sometido Andy, puede ser pensada como del orden de la necesidad, su mamá desea vaciar su cuarto y le indica que debe decidir el destino de los juguetes entre otras cosas.
La necesidad convoca a la responsabilidad, ya que no somos responsables de las determinaciones a las que somos expuestos pero si lo somos de la posición que frente a ellas asumimos. A modo de ensayo para ejemplificar lo antedicho, Andy bien pudo colocar los juguetes en una caja o contenedor diferente de una bolsa de residuos. En la misma forma, llevarlo y cumplimentar su tarea, diciendo a su hermana que al bajar él mismo llevaría la caja por ella.
La madre deja fuera los juguetes contenidos en una bolsa de residuos, negra, igual a las otras, junto con la basura, al pasar el camión seria cuestión de necesidad que la recoja, sin embargo por la fantasía que propone la película, los juguetes consiguen salvarse de dicho final trágico, dando lugar a la historia.
A fin de concluir la tarea antes emprendida, Andy busca la bolsa de juguetes, interroga a su mama por ella, toma conocimiento de lo ocurrido y esto lo conmueve. Como indicadores situacionales, si bien no hay diálogos en esa escena, Andy golpea su frente y se enoja con su madre.
Arribamos en este punto a un tiempo 2 en el circuito de la responsabilidad, tiempo de la interpelación. El sujeto recibe indicadores de un resultado más allá del esperado, interpela su acción y se pone en marcha el circuito. Se caracteriza como un momento de perplejidad. Aquello que vivido como ajeno y perturba su intención conciente, a la vez le pertenece. Lo confronta a un punto de inconsistencia, un sin-sentido que llama al sujeto a producir una respuesta que ligue los elementos disonantes. La culpa se refiere a ese déficit en relación al sin-sentido que ob-liga a responder, siendo una condición del circuito de la responsabilidad. Se produce entonces el movimiento retroactivo desde el tiempo 2 a la constitución del tiempo 1 après coup.
Se tratará en este punto de analizar la forma en que el Sujeto responde a esa interpelación. Porque la culpa podrá bien funcionar como posibilitador de la responsabilidad subjetiva o como tapón evitando la emergencia de la misma.
El circuito podría cerrarse mediante una respuesta que ligue el tiempo 1 y 2 deteniéndose en la responsabilidad moral u objetiva, o bien producir mediante un movimiento superador un tiempo 3, de responsabilidad subjetiva.
En nuestro personaje, como formas de la culpa encontramos la proyección y el sentimiento inconciente de culpa. La primera al culpabilizar a la madre por lo ocurrido, su enojo con ella como una forma de negar la responsabilidad. La segunda manifestada desde la angustia. Ambas representan respuestas de Andy frente a la interpelación y movimientos que van en contra de la responsabilidad subjetiva. Él evalúa su accionar, lo encuentra moral u objetivamente mal y responde mediante el reproche a sí mismo o a otro. Las formas de la culpa son formas de eludir la responsabilidad subjetiva. La culpa por aquello de lo que el Sujeto no es responsable permite eludir aquella de lo que si lo es.
Podríamos decir que el resultado del accionar de Andy es signo de un conflicto que no se dispuso a resolver por vía de la decisión y emerge desde el acto fallido. Retroactivamente, su accionar toma un sentido para él, se sabe culpable en tanto sabe que eso en algún punto le pertenece.
Como se planteó anteriormente, la fantasía de la película produciendo un quiebre en la necesidad, nos permite ser espectadores del arribo de nuestro personaje al tiempo 3 del circuito de la responsabilidad, que demuestra su posición como sujeto del deseo y de la responsabilidad subjetiva.
La hiancia simbólica, la culpa, ob-liga a una respuesta, se tratará en el tercer tiempo de una respuesta desde la responsabilidad subjetiva, fundadora del Sujeto efecto de la palabra que lo divide. Aquel capaz de alojar esa dimensión donde el pacto con el sentido se rompe y el inconciente irrumpe. Las formaciones del inconciente, como fue el acto fallido de Andy, representarán puntos de ruptura en que se manifiesta la falta estructural y oportunidad para que a partir de la responsabilidad subjetiva se funde un Sujeto.
La responsabilidad en sentido jurídico nos hablará de un sujeto capaz de comprender y dirigir sus acciones en el momento de ejecutar el acto. Si bien Andy poseyó dichas capacidades respecto del acto analizado, las consecuencias fueron más allá de las que él pudo preveer. Azar, necesidad y responsabilidad, hicieron que las circunstancias tomaran un curso diferente. Hablamos entonces de responsabilidad subjetiva. Lacan dirá que la única cosa de la que puede ser culpable un Sujeto es de haber cedido su deseo para amoldarse a los mandatos del Súper Yo. No le corresponderá al Yo el deseo, pero será el Sujeto aquel responsable su puesta en acto. Lo real de la culpa, aquella deuda que el Sujeto guarda para consigo mismo, para con su propio deseo, será entonces la responsabilidad. El sentimiento de culpa es el hilo conductor para llegar a la responsabilidad subjetiva. Esta confrontará al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno. Si ante esto se invocara al azar, al Otro, se borra al Sujeto de toda responsabilidad, impidiendo la emergencia del acto. El deseo es constituyente del campo de la subjetividad y plantea una elección: o por el Otro y el sentido, o por el Sujeto, la verdad y la responsabilidad.
Responsable es aquel del que se espera una respuesta, pero de lo que debería dar respuesta el Sujeto es de la razón de su ser deseante. “El sujeto es siendo. Nunca del todo realizado, pero siendo.” Podríamos pensar en este sentido a Andy como responsable, de su deseo de ser adulto y dejar atrás la infancia. En el final de la película, y tras la intensa aventura por la que pasarán sus juguetes, Andy se reencuentra con ellos, sin embargo su posición subjetiva será diferente de la del comienzo. Decide no conservarlos en el ático, sino regalárselos a una niña, Bonnie, tras encontrar una nota escrita por Woody con su dirección. De esta forma finalmente responde al llamado de la culpa desde una posición de responsabilidad subjetiva, haciendo lugar a su deseo, inscribe un acto que produce un Sujeto barrado, y el sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto. Se trata entonces de una respuesta de dimensión ética.
Ensayaremos a continuación una hipótesis clínica que explique aquel movimiento en el que el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo1 resignificándolo y produciendo una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias, respondiendo desde la responsabilidad subjetiva. Nos preguntamos entonces ¿cuál habrá sido aquel deseo del Sujeto que irrumpió desde lo inconciente en el tiempo 1 y que el sujeto incluyó en el tiempo 3? Para responder al interrogante recurriremos a los indicadores situacionales que la película ofrece:
Mamá: “Andy, hazme caso, ¿Qué quieres hacer con todos estos juguetes? ¿Quieres donarlos a Sunnyside?”
Andy: “No”
Mamá: “Puedes venderlos en Internet”
Andy: “Mama…nadie va a querer estos viejos juguetes, son basura”

Molly: “¿Por qué todavía tienes estos juguetes?”
Andy: “¡Molly sal de mi cuarto!”
Estos recortes permiten inferir la conflictiva a la que Andy se enfrenta, se pone en cuestión el valor que los juguetes tienen. El no quiere donarlos, y sin embargo los considera viejos, pertenecen a una etapa de su vida anterior, carecen de valor actual, son basura. Ante la reacción frente a los dichos de su hermana, vemos que esa no es una respuesta que el quiera responderse… ¿Por qué conserva aun esos juguetes?
Yendo un poco más allá, podríamos pensar que el conflicto en cuestión radica entre el ser infantil y el ser adulto de Andy. La nostalgia de una etapa que pasó y el valor sentimental que aún conservan sus juguetes, lo llevan a decidir guardarlos en el ático. El comienzo de la universidad, la inminencia de una etapa siguiente y el requisito de ser adulto para enfrentarla, motivan su deseo de negar lo anterior, sepultar al niño y deshacerse de sus juguetes. Es así como podría filtrarse algo de este deseo provocando el quiebre entre su intención conciente y su accionar. Grafico resulta el hecho de que en la pizarra de su habitación se encuentre una foto de Andy de niño con sus juguetes y sobre esta, cubriéndola, su foto de graduación.
La culpa resulta una manifestación de lo particular, intentando responder a los mandatos del SuperYo, el sujeto queda en déficit con su propio deseo. Esta emblemática instancia tendrá como función integrar al individuo en la sociedad, va a observar y sancionar los instintos y experiencias del sujeto y promoverá la represión de los contenidos psíquicos inaceptables. Andy intenta que en sí convivan el ser adulto con el ser niño, sin contradicción. Se corresponderá con el tiempo 1, el del ser testarudo, donde el sujeto no se reconoce barrado. Podríamos pensar entonces en el deseo de conservar los juguetes en el ático como la manifestación de la moral de lo particular, soportada en las certidumbres yóicas y un sistema de códigos compartido. Desde la lógica del Universo, del todo incluido que la sostiene.
El efecto particularista, por su parte, refiere a la pretensión de que un rasgo particular devenga condición universal, negando la singularidad. La presión que ejerce su madre respecto de la necesidad de seleccionar que cosas conservará y de cuales se deshará y el agotar las opciones respecto del destino de los juguetes en donarlos, dejarlos en el ático, venderlos o tirarlos, podrían ser pensadas en este sentido. De igual modo los dichos de su hermana al sorprenderse de que aún los conservara. Ambas representarían manifestaciones del orden social particular establecido que alejarían al sujeto de encontrarse con su propio deseo en tanto singularidad.
La posición particular se resquebraja posibilitando la emergencia de una singularidad, siendo esta una de las infinitas formas posibles de realización de lo universal. Se despliega en este sentido el deseo de Andy de asumir su adultez, sabiendo a la niñez una etapa superada y a la que no habría retorno, el Sujeto, ahora atravesado por su propio deseo, se sabe barrado. Esta singularidad, se encuentra en consonancia con lo universal, aquel rasgo que es propio de la especie, su carácter simbólico. Demuestra la incompletad del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían, y de este modo lo amplía. Es el Otro ahora el que se encuentra barrado. En lo universal podríamos ubicar el ciclo de la vida, los duelos a los que nos vemos retados por las etapas vitales que se continúan unas a otras sin permitir un retorno, el deseo que nos convoca a transitarlas, el paso del tiempo, la castración y la muerte.
Andy resuelve la situación mediante un acto ético, porque rompe con el determinismo al que esta asignado en el campo del Otro, y aparece en pos del deseo del sujeto, esto es en consonancia con el eje universal-singular. Regala sus juguetes a Bonnie, una niña que sabe disfrutará y cuidará de ellos, respeta el ciclo de la vida y lo celebra jugando con ella. Se despide de sus juguetes y de su infancia, asumiendo la nueva etapa vital que lo convoca.
Bibliografía
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Buenos Aires. Eudeba, 2010
Fariña, J. “Lo Universal-Singular”. En “Ética: Un horizonte en quiebra”. Buenos Aires. Eudeba, 2010



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