por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

 
“Psicología Ética y Derechos Humanos”
Cátedra I

Prof. Titular Regular: Fariña, Juan Jorge
Prof. Ayudante: Laso, Eduardo
Prof. Co-ayudante: Martínez, Alejandra

“Parcial domiciliario”

“Análisis de la película Toy Story 3”

Alumna: MARRERO, Melisa Gabriela

L.U: 287728990

Comisión: 4

Segundo cuatrimestre - 2010

CONSIGNA:
• Escoger un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta. Justifique su elección.
• Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
• Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
• Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
• Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra, el acto ético, lo universal-singular, la moral de lo particular y si resulta pertinente, el efecto particularista.

ANALISIS

El personaje de la película TOY STORY 3 sobre el cual se realizará este análisis es el personaje principal de la misma, el juguete llamado Woody.

La trama de la película gira en torno a un grupo de juguetes (entre ellos Woody) que pertenecen a un adolescente llamado Andy, de 17 años de edad. Debido a que hace varios años ha dejado de ser niño y por consecuencia, de jugar con ellos, los juguetes se encuentran ante el dilema de lo incierto de su futuro y de decidir o no sobre su destino, si quedarse en el ático donde su dueño los quiere guardar o intentar abrirse un nuevo rumbo en donde otros niños jueguen con ellos. Por error irán a parar a una guardería donde experimentarán nuevamente el hecho de que jueguen con ellos.

En el personaje de Woody se puede observar de alguna manera una conflictiva que todo ser humano atraviesa, y que tiene que ver con encontrar el sentido de la vida, la razón de la propia existencia, ¿para qué existo?, ¿cuál es el sentido de ser?.

Un juguete con el que no se juega no cumple su finalidad, no tendría sentido su existencia, ya que no estaría cumpliendo el motivo para el cual fue creado. Woody no es “jugado”, no es tomado por un otro. Lo ha sido hace tiempo ya por su dueño, pero no actualmente. Metáfora de un sujeto que de alguna manera no vive, que amenaza por ser invadido por la pulsión de muerte, por el deseo de no deseo, ya que no ser jugado sería equivalente a no vivir. La vida se sostiene en el hecho de ser investido libidinalmente, ser narcisizado, ser deseado por un otro. El que no tiene lugar en el deseo del otro no vive. Todo ser humano, desde que nace, es hablado y significado por un otro, de manera simbólica, y esto permite que viva y se desarrolle. Somos seres sociales, no sobrevivimos si no estamos en sociedad.

Frente a los cuestionamientos de los demás juguetes que quieren quedarse en la guardería donde por accidente fueron a parar, Woody parece inflexible en su decisión de volver con su dueño, quien lo quiere llevar a la Universidad para conservarlo de recuerdo. Andy no va a jugar con el, y Woody lo sabe. El mismo dice al inicio de la película “que jugaran con nosotros nunca fue lo más importante”. Pero algo sucede que hará que cambie de parecer. Woody experimenta nuevamente lo que es que jueguen con él cuando, al intentar escapar de la guardería queda atrapado en un árbol y es encontrado por una niña llamada Bonnie. La niña lo lleva a su casa, juega con él y con sus otros juguetes durante todo el día; es la primera vez en años que vuelven a jugar con Woody, que vuelve a ser deseado por un otro.

El circuito de la responsabilidad instrumenta la lógica de la retroacción. Esto significa que hay un tiempo lógico 2 que interpela a volver y a responder por una acción del sujeto que ya sucedió. La acción de la persona, que parecía haberse agotado en el propio fin conciente, ahora ofrece elementos inconsistentes, perturba al sujeto obligándolo a responder por este sin-sentido. El tiempo 1 es el tiempo de la acción, que es resignificado a partir de la interpelación del tiempo 2.

En la película se observa el tiempo 1 cuando Woody, como sujeto de la moral, intenta quedarse con su dueño por todos los medios posibles. Frente a las circunstancias que lo llevan a estar en la guardería con los otros juguetes o en el hogar de Bonnie, él intenta volver con Andy y lo consigue finalmente.

Aquí se observa al sujeto del derecho, sujeto autónomo, de la voluntad e intención, que parece decidir libre y voluntariamente.

Woody realiza una acción que concuerda con el universo de discurso en que se halla inmerso el personaje, tiempo del universo particular que aparenta ser completo cuando no lo es. Pero el tiempo 2 intenta resquebrajar estas certidumbres yoicas, posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía en el tiempo 1.
El tiempo lógico 2, que es el de la interpelación subjetiva que pone en marcha el circuito de la responsabilidad, en la película se puede observar cuando Bonnie juega con Woody en su casa. Esto lo interpela a responder por su acto, tiempo 1, que es resignificado, abriendo el circuito de responsabilidad. La intención conciente del sujeto es estar con su dueño, su acción radica en intentar volver con él. Este es el tiempo 1, que es resignificado a partir de la interpelación. Pareciera para Woody que es un hecho que va a quedarse con Andy a pesar de que no juegue más con él, que esta acción se va a agotar en su propio fin conciente, pero esto finalmente no sucede.

El sujeto debe dar una respuesta ante esta interpelación, se ve compelido a responder. Puede hacerlo de diversas formas, en las cuales el circuito de la responsabilidad se cierre y no advenga un tiempo 3, de responsabilidad subjetiva, en el eje universal-singular, que es el sujeto de la ética. O bien, puede darse la apertura del circuito, con la lectura de ese deseo por parte del sujeto, tiempo de la responsabilidad subjetiva.

En un primer momento Woody responde a esta interpelación, podría decirse, con sentimiento inconciente de culpa. Esto se observa cuando los juguetes que pertenecen a la niña le preguntan si no había disfrutado ese momento y él dice que sí pero que debe volver con su dueño. Aquí el circuito de responsabilidad parece cerrarse sobre sí mismo, y no abrir un tercer tiempo, de responsabilidad subjetiva, en el orden del eje universal, del acto ético o sujeto de la ética. Respuesta que tapona la emergencia de la responsabilidad subjetiva.

La culpa en este sentido es el reverso de la responsabilidad, ya que cuando está ausente la responsabilidad subjetiva aparece en reemplazo este sentimiento de culpa manifestado por ejemplo en remordimientos, en este caso por desear que jueguen con el, por desear dejar a su dueño. Se desentiende así de su posición de sujeto responsable, no inscribe su responsabilidad, no se hace conciente ese deseo reprimido. Aquí la respuesta es particular, en el eje particular, tapona la dimensión ética y se permanece en la dimensión moral, no favoreciendo el efecto sujeto.

En este sentido es que el tiempo 1 y el tiempo 2 son entendidos como tiempos en que el sujeto duerme en los signos de un guión que no es propio, pero que cree pertenecerle. El sujeto es un sujeto de la moral, sujeto jurídico, social y político.

Pero hacia el final de la película algo cambia, ya que Woody decide entrar en la caja donde están los demás juguetes y escribir la nota para que Andy los done a Bonnie, la niña que había jugado con él. Pareciera responder a su propio deseo reprimido de que jueguen con él, deseo de vivir, que es la esencia de su existencia como juguete y que si renuncia a eso renuncia a vivir. Esta podría decirse, sería la hipótesis clínica o conjetura que se puede derivar.

Se podría pensar que se abre el circuito de la responsabilidad, un tiempo 3, tiempo de despertar con relación al dormir en los signos de los otros, un tiempo por fuera de la ley, de la moral, de los otros. Donde el sujeto inscribe su deseo reprimido, se responsabiliza subjetivamente por ese acto que no es más que una decisión en solitario. Acto ético, sujeto de la ética. Se puede pensar que la posición del sujeto cambia, ya que Woody actúa en función de su propio deseo. Y no lo hace, se podría decir, por una responsabilidad moral o social, desde el eje particular, sino desde una dimensión ética, eje universal-singular que implica comprometerse con su deseo, darle lugar a aquello que desconoce de sí mismo, a su singularidad. Aparece una relación más ética del personaje con su deseo, ya que de alguna manera se elabora el conflicto denegado y el sujeto toma una decisión sobre ese deseo, se implica en su propio acto. Rectificación subjetiva en relación al acto.

Se puede hablar entonces de la emergencia de la dimensión ética, de un efecto sujeto y de un acto que es ético porque produce un sujeto de deseo inconciente, un sujeto dividido, el sujeto del padecimiento psíquico. Se diluye el sentimiento de culpa y hay acto ético como decisión en soledad. El sujeto, para el psicoanálisis, está dividido estructuralmente, entre deseo y culpa estructural. Una perspectiva ética implica introducir la lógica del sujeto, lo singular, la renuncia personal constitutiva de la condición humana, la lógica de la castración y de la falta estructural.

No se puede afirmar que las personas somos responsables por todo lo que nos acontece. Hay acontecimientos del orden del azar y de la necesidad que es importante que el analista identifique por medio de sus indicadores, para no culpabilizar al sujeto por aspectos que provienen de lo real que irrumpe y sobre los que carece de responsabilidad. Esto es fundamental en la clínica como posición ética del analista.

La necesidad tiene que ver con relaciones de causa-efecto, con lo inexorable, lo forzoso e inevitable, que escapa a la capacidad de intervención del sujeto.

El azar desconecta esta relación causa-efecto, es casual, fortuito, accidental y también escapa a la posibilidad de intervenir.

Cuando en una situación rige por completo el orden de la necesidad o el orden del azar, la pregunta por la responsabilidad del sujeto no es pertinente. Es adecuado hacerla cuando ésta se ubica en una grieta, al decir de Mosca, entre necesidad y azar. Al ser la realidad tan compleja, el analista debe evitar caer en dos tipos de reduccionismo, a saber, asignar responsabilidad al sujeto cuando no existe la misma, culpabilizándolo, o por el contrario, desresponsabilizarlo por sus actos, atribuyendo lo sucedido exclusivamente al orden del azar/necesidad.

En la película se observan indicadores o elementos del orden de la necesidad y del orden del azar, pero que en este caso no excluyen la responsabilidad del sujeto. El azar interviene cuando Woody, al escapar de la guardería queda atrapado en el árbol y el azar se observa también en el hecho de que la niña pasara justo por allí en ese momento y lo viera. Se podría decir que es el del orden de la necesidad que un niño que ve un juguete intente llevárselo y jugar con él, como es el caso de Bonnie. Pero lo que llama la atención es el hecho de que Woody, aunque dice que se tiene que escapar y regresar con su dueño, pasa todo el día en ese hogar y permite que jueguen con él.

En relación a los conceptos de acto moral y acto ético, se puede diferenciar ambos en el hecho de que el acto ético prescinde de los otros, se realiza en soledad, es un acto singular que se realiza en nombre de un principio universal, no epocal. El acto moral en cambio es epocal y tiene que ver con lo que se considera bueno o malo dentro de un determinado marco histórico, en el eje particular; es actuar en base a lo que se espera socialmente.

En la película se observa hacia el final que Woody realiza un acto ético y ya no moral, en el hecho de dejar de lado lo que supone es su deber moral o lo moralmente correcto, quedarse con su dueño, y decide introducirse en la caja para ser donado junto con los demás juguetes.

 
 

BIBLIOGRAFIA

Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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