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CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente- el efecto particularista.

¿Un Novio Para Mi Mujer?

“Las personas no son todo el tiempo felices,
menos las parejas (…)”
Andrea “Tana” Ferro.
INTRODUCCION
El presente trabajo pretende abordar el análisis de una situación en referencia al tema de la responsabilidad subjetiva. Para lo cual nos basaremos en el film: “Un novio para mi mujer”, dirigido por Juan Taratuto y protagonizado por Adrián Suar (Diego “El Tenso” Polski) y Valeria Bertuccelli (Andrea” La Tana” Ferro). Para dicho análisis nos centraremos en el concepto de “Circuito de la Responsabilidad”, tomando como eje del mismo, al personaje de Adrián Suar (“Tenso”), explicitaremos la hipótesis clínica así como también involucraremos en el análisis los conceptos fundamentales que se presentan para dicho propósito, es decir, las categorías de necesidad, azar y culpa. De igual modo se situarán las categorías de lo universal-singular/ particular.

EXPOSICIÓN DEL CASO

La primera escena del film es en una sesión de terapia de pareja. Allí vemos a los protagonistas: Diego “El Tenso” Polski y a Andrea “La Tana” Ferro.
Luego de esta escena inicial, la película nos retrotrae 6 meses, donde vemos a la pareja: ella se queja de todo, él la ignora. Cuando está con los amigos, lo alientan a separarse. “Tenso” comenta: “quiero dar el paso pero me da miedo”, algo lo paraliza. Le recomiendan a “el Cuervo” Flores: un seductor profesional que fue echado del barrio (por su obsesión con salir con mujeres casadas). “Tenso” se convence de contratar los servicios de “el Cuervo” para que enamore a su mujer y ella se separe, luego de que su mujer humille a la novia de uno de sus amigos. Flores se toma un tiempo para pensar, y luego decide aceptar la propuesta: en 10 o 20 días ella se enamorará de Flores, pero con una condición: ella debe salir de la casa, porque dentro de la casa Flores no puede “operar”. “Tenso”, entonces, le consigue un trabajo en la radio de un amigo (él mismo le paga el sueldo): en ese programa, “la Tana” tiene una columna llamada “Las mañanas no son para mí”, donde relata las cosas que detesta.
Comienza entonces la seducción de Flores a la “Tana”: le regala una flor, la lleva a un parque de diversiones, etc. “La Tana” comienza a cambiar su actitud: por las mañanas ya no está malhumorada, se ocupa de su cuerpo. “Tenso” se siente interesado nuevamente por su esposa. Recuerda cuando fueron a alquilar juntos la casa. Decide entonces visitar a Flores para decirle que corte su trabajo, que se enamoró nuevamente como el primer día. Flores llora, y le dice que se enamoró.
Cuando “Tenso” llega a su casa, ve a su mujer quien llorando le dice que está confundida, que se quiere ir. “Tenso” piensa que el malestar de su mujer se debe a Flores. Le cuenta que lo contrató, pero de manera un tanto desfigurada: “le pedí a Flores que saliera con vos unas veces con vos para fortalecer la pareja”. Pero ella se da cuenta de su objetivo: “vos lo contrataste para seducirme”. Él lo niega de manera poco convincente. Ella cuenta que Flores no tiene nada que ver, que un chico de la radio la quiere besar y ella se niega, que lo esquiva porque no lo quiere lastimar. “Me copé con un pendejo” dice. “Muy bien, te separaste”, dice ella, le da el anillo y se va.
En la sesión de análisis, “Tenso” comenta que lo que hizo no estuvo tan mal, ella está más linda, mejor y que cuando empezó a cambiar, se volvió loco de amor. La “Tana” cuenta que había estado mal, pero que no estaba bien consigo misma, que recién ahora está mejor, y puede pensar en ser madre: “las personas no son felices todo el tiempo, menos las parejas”; “pensé que con todo lo peor de mí, vos me ibas a querer igual”, dice ella. Él quiere otra sesión, ella no.
La escena final es en la citación para el divorcio (que envió ella). La citación se demora dos horas, van a un bar (por separado). Ella se va a sentar con él. “¿Hablamos?” dice “la Tana”, “Hablemos”, dice “Tenso”. Se presentan entonces como en una primera cita. Ya en la última toma, se ve el plano del juzgado, son llamados a la citación, pero ya no están ninguno de los dos allí para responder.

DESARROLLO
Lo expuesto hasta aquí nos será de utilidad para concretar propósito del trabajo, para abordar la responsabilidad subjetiva del personaje en el que haremos hincapié (el personaje de Adrián Suar).
Hay distintas acepciones del término responsabilidad que implican diversos modos de situar al sujeto, es así que, como lo anticipamos, nos centraremos en la noción responsabilidad subjetiva. La diferenciamos de la responsabilidad entendida en términos jurídicos. Esta última restringe la responsabilidad al ámbito conciente y supone un sujeto autónomo, a diferencia de la responsabilidad subjetiva la cual interpela al sujeto mas allá de los límites del yo, basándose en la noción de sujeto del inconsciente.
Para comenzar con nuestro análisis, es necesario en principio que delimitemos las diversas coordenadas del circuito de responsabilidad.
Es así que ubicamos el primer tiempo de dicho circuito, correspondiente a un sujeto racional. Se presenta una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se encuentra inmerso, bajo el supuesto de que su accionar se agotaría en los fines para los cuales fue previsto. Es un tiempo en donde se presenta un sujeto de la conciencia, las certidumbres del yo.
En el film el primer momento lo situamos en la escena en que “Tenso” contrata a Flores, para que se encargue de seducir a su mujer y de esta manera se lleve a cabo su objetivo principal; separase de ella. Algo que él no logra efectuar dado que se “paraliza cuando intenta decirlo”.
Luego de pensar, el personaje encarnado por Gabriel Goity (Flores) acepta la propuesta, y establece diversas pautas que “Tenso” debe procurar realizar, la principal es que su esposa salga del ámbito hogareño para que pueda realizar el trabajo adecuadamente.
Ahora bien, el primer tiempo es interpelado por un segundo tiempo que resignifica al primero, es necesario en este punto detenernos un momento y poder diferenciar dos modos de coordenadas temporales, es decir, establecer una distinción entre lo que denominamos tiempo cronológico por un lado y tiempo lógico por otro. En el cronológico el tiempo dos es posterior al tiempo uno, a diferencia del tiempo lógico en el que el segundo tiempo antecede al primero, es decir, es el tiempo dos el que lo interpela, lo resignifica. El circuito de la responsabilidad subjetiva no responde cronológicamente, funciona con la lógica de la retroacción, vale decir, hace que se regrese a una acción ya cometida.
En el tiempo dos, se produce algo inesperado, algo que no estaba previsto en el tiempo uno. Desde el film observamos que “la Tana” comienza a cambiar su comportamiento lo que provoca que Tenso se sienta enamorado de ella “como en el primer día”. La escena donde podemos ubicar la culpa se presenta cuando Tenso llega a su casa, luego de haber hablado con el encargado de seducir a su mujer (Flores) para que abandone su tarea porque se dio cuenta que la sigue amando. Y ve a su mujer llorando, se siente confundida “tengo miedo de mandarme una cagada, prefiero irme” dice ella. Es en este momento en donde podemos pensar la culpa dado que él piensa que el desconsuelo de su esposa se refiere al seductor que él mismo contrató, (sin embargo, nos enteramos de que el verdadero motivo de su malestar era que el encargado de la radio la quiere seducir todo el tiempo).
A partir de la culpa es que “Tenso” le confiesa a su mujer su plan aunque lo hace de una manera un tanto desfigurada. Le dice que le pidió al cuervo que la sedujera para reavivar la pareja. Algo que “la Tana” no le cree: “vos contrataste a un tipo para que me conquiste…muy bien te separaste”
“La retroacción que genera la interpelación resignifica porque liga a los elementos “disonantes” que se convierten entonces en un tiempo 1, es decir que el tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa.” ”
Destacamos de esta manera que algo que fue un propósito determinado en el tiempo uno, que entiende que se agota en ese fin; separarse de su mujer, se presenta algo inesperado, un efecto no previsto en el primer tiempo; se vuelve a enamorar de su mujer de manera tal que el tiempo uno aparece resignificado, interpelado por el tiempo dos. (Para mayor claridad ver el esquema del circuito de la responsabilidad).
La culpa es el reverso de la responsabilidad, vela algo de la responsabilidad pero a su vez nos pone en el camino de encontrar la responsabilidad subjetiva, que al asumirla nos encontramos con un eventual tiempo tres.
A la vez que se sitúa la culpa, encontramos también que no se presentan rasgos de arrepentimiento, hay un intento de desligarse de su propia responsabilidad, al confesar en terapia que lo que hizo “no estuvo tan mal” obviando por completo la consecuencia principal de su acto; la separación.
Ahora bien, situados el tiempo uno y dos, podemos preguntarnos ¿qué implica un tiempo tres?, ¿Podemos situarlo en nuestro caso? En el tiempo tres deberíamos encontrar un pasaje de la culpa a la asunción de la responsabilidad subjetiva. Debe existir desde “Tenso” un cambio de posición subjetiva.
En la escena final, se observa a los protagonistas en la situación de divorcio, más precisamente en el juzgado, esperando a que los llamen a firmar. Pero al enterarse que la situación se demora, deciden ir (cada uno por su parte) a un bar, “La Tana” se acerca a “Tenso”, se sienta con él;
- Tana: “¿Hablamos?”
- Tenso: “Si, hablemos”
Inmediatamente después se presentan como dos desconocidos en un primer encuentro:
- Tenso: “Diego “El Tenso” Polski”
- Tana: “Mucho gusto, Andrea “La Tana” Ferro”
En la escena final de la película se muestra el juzgado donde son llamados por sus apellidos pero ellos no están presentes.
A partir del comentario y la cita que utilizamos con el fin de exponer claramente la situación, podemos considerar que se presenta un indicio de un nuevo comienzo de una nueva relación, si bien es lícito preguntarnos; ¿Hay un verdadero cambio de posición subjetiva que inauguraría el tiempo tres? ¿Puede considerarse un tiempo tres?
Desde nuestra posición, no encontramos por parte del film, las herramientas necesarias que nos permitan tener certeza. Pero no consideramos que pueda ser ubicado el cambio de posicionamiento subjetivo, el tiempo tres. No se presenta en el diálogo que mantienen, nada que de nos dé indicio de esto, no hacen referencia a lo que les sucedió, a lo que sienten cada uno. Si bien se presentan, no aparece una reelaboración de aquello que provocó la separación. Esto es lo que nos da la posibilidad de hablar de una repetición, más que de una nueva relación, de una nueva etapa en la que se produzca una reelaboración de lo que siente cada uno. Siguiendo a Freud en su texto Recordar, Repetir, Reelaborar podemos decir que “Tenso” practica “La política del avestruz” donde el sujeto decide obviar el genuino propósito de su impulso obsesivo, Freud aclara que esto no sirve para la cura, nosotros podríamos decir que no sirve para un cambio subjetivo.
Ahora bien, si bien no consideramos un tercer tiempo tal como lo expusimos anteriormente, queda planteado un interrogante, ¿Es posible que lo que le dice a su mujer “lo contraté para reavivar la pareja” responda a su verdadero deseo de un sujeto escindido y no ya de un sujeto de la conciencia que encontrábamos en el tiempo uno? Con esta lectura, algo que pensamos como una excusa (“lo contraté para reavivar la pareja”), daría un eventual tiempo tres, en el que el sujeto se hace responsable subjetivamente de aquella acción que realizó en el tiempo uno, es decir, que el objetivo velado inconsciente era reavivar la pareja . De todos modos siguiendo a Freud en su texto “La Negación” podemos decir que aunque se de cierta aceptación intelectual (desde dicho texto el paciente dice “tiene razón es mi madre”, desde nuestro caso “lo contraté para reavivar la pareja”), no hay una aceptación afectiva, se podría pensar entonces que no hay un cambio subjetivo. Por eso notamos que “Tenso” no sostiene de manera convincente lo que dice.

Necesidad, azar y responsabilidad subjetiva
Siguiendo a Mosca podemos decir que la responsabilidad subjetiva surge entre el pliegue del azar y la necesidad.
En relación al azar, es posible situarlo en el film en el sentido de que no es Flores el tercero en cuestión, sino el encargado de la radio: Damian, la persona a quien Diego le pidió el favor de que contrate a su mujer para que comience a trabajar, de manera tal que Flores pueda actuar adecuadamente y seducirla.
Por otra parte el término necesidad hace referencia a la relación causa-efecto, lo que actualmente podemos ubicar como algo del orden del destino.
En la sesión de terapia “Tenso” confiesa que en un momento el quería cambiar las cosas y fantaseaba mucho con la idea de ser padres. Algo que al escuchar su mujer se sorprende y le contesta que le hubiera gustado enterarse de eso. “Tenso” le contesta que lo han hablado y su mujer comenta que nunca lo hablaron. Es así que situamos del lado de la necesidad a la comunicación, es decir, si no hay comunicación, no podemos saber qué le pasa al otro, si el tema nunca fue hablado resulta complicado enterarse lo que la otra persona piensa (o desea).

HIPÓTESIS CLINICA: Diego “Tenso” Polski.
Podemos esbozar una hipótesis clínica que nos oriente respecto de algo por lo que debería responder “Tenso” acerca de su acción en el tiempo 1 del circuito de la responsabilidad. Podemos comenzar por establecer la estructura obsesiva en la personalidad de “Tenso”. Para justificar ésta hipótesis podemos situar la ambivalencia (rasgos de amor y odio hacia la misma persona) que se presenta en la relación de pareja. Por ejemplo un rasgo de odio es visto en la escena donde ella quiere ayudarlo a sacarse la remera a lo que el reacciona con un impulso de pegarle con su codo, situación que comenta a sus amigos, diciéndoles que le causó mucha impotencia y que la quería matar. El rasgo de amor lo podemos situar más adelante en la película por ejemplo en la romántica escena en que bailan placenteramente.
Otra de las características del obsesivo es la postergación del acto. Lo vemos por ejemplo, en la paralización que siente al intentar decirle a su mujer que se quiere separar y lo deja para otro momento. Esta característica esta en intima relación con lo que llamamos híper-potencia de los pensamientos; hay una regresión de la acción al pensamiento, de tal manera que la energía que debería ser destinada al acto, es consumida por el pensamiento. Lo vemos claramente en el momento en que tenso se encuentra jugando al fútbol, no se dedica a jugar sino a pensar y comentar sus pensamientos a sus amigos.

Acerca de lo Universal- Singular/ Particular.

Podemos abordar la lógica de lo universal –singular/ particular en éste film. Se puede observar en la situación de “Tenso” una lógica particular: se quiere divorciar de la mujer. Ahora bien, esta particularidad es llevada a cabo de un modo totalmente singular: contratar a un seductor para que enamore a su mujer y ella se separe de él. Esto se revela como singular a partir de aquello que produce en lo particular: aquello que se presenta como singular hace resignificar aquello particular (y hacer lugar a la entrada del sujeto): singularidad que suplementa el universo dado: el objetivo racional, conciente de la separación es interpelado por el efecto singular que provoca la contratación de un seductor; si el objetivo particular, racional, era la separación, la singularidad revela que lo acontecido es lo contrario: “Tenso” se vuelve a enamorar de su mujer, dejando el camino liberado para un cambio de la posición subjetiva que lo llevaría a hacerse responsable (subjetiva y no moralmente) de aquel acto que llevo a cabo en el tiempo 1 del circuito de la responsabilidad.

CONCLUSIÓN
Ahora bien, es necesario realizar una aclaración: no hay que pensar que las consideraciones de la hipótesis clínica quitarían la responsabilidad de “Tenso” en relación a la acción que tomó en el tiempo 1 del circuito de la responsabilidad. Por el contrario, el sujeto es responsable también de su inconsciente: en palabras de Freud: “donde ello era, allí debo advenir” . Se trata, entonces, que donde eso inconsciente, desconocido, anónimo estaba, debe advenir el sujeto responsable de su ello: sujeto responsable subjetivamente de aquella acción que realizó en el tiempo 1. Queda planteada la pregunta si esto se dio en el caso de “Tenso”. Creemos que no: no hay un tiempo 3 de responsabilidad subjetiva, donde “Tenso” se haga responsable de su ello. Tenso se detiene (y aquí también podemos mostrar una característica obsesiva) en la culpa, que no llega a inaugurar un tiempo 3, donde deberíamos ver a “Tenso” en una nueva posición subjetiva, ya responsable, no moral, sino subjetivamente (que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo) de aquello que realizó en el tiempo 1.
Para finalizar, podemos justificar la interrogación en el título “¿Un Novio Para Mi Mujer?” ¿Se refiere a Flores, o en realidad a “Tenso” mismo? La escena final, donde se presentan como en una primera cita nos inclinaría a pensar en lo segundo ¿Quién es el novio para su mujer? “Tenso” respondería que es él.

BIBLIOGRAFIA

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Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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