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FACULTAD DE PSICOLOGÍA
UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRE

PSICOLOGIA ETICA
Y
DERECHOS HUMANOS

Segundo Parcial

ALUMNAS:
Mesa María Laura, L.U.: 32420929/0
Mirás Noelia, L.U.: 32823621/0
E-MAIL: onírico_lau77@hotmail.com, none22_4@hotmail.com
COMISION: 09

FICHA TÉCNICA:
• Titulo original: Un novio para mi mujer
• Género: Comedia
• Dirección: Juan Taratuto
• Interpretes: Adrián Suar, Valeria Bertuccelli, Gabriel Goity, Marcelo Xicarts, Martín Salazar
• Origen: Argentina (2008)
• Duración: 100 minutos
• Calificación: Apta para todo público

PERSONAJES:
• “El Tenso”: Adrián Suar
• Andrea “La Tana” Ferro: Valeria Bertuccelli
• El “Cuervo Flores”: Gabriel Goity

SINOPSIS:

El Tenso esta casado con Andrea “La Tana” Ferro. Ella es una mujer muy malhumorada, vive quejándose de todo y nada le interesa. Si bien es locutora no trabaja de ello, porque todos los trabajos le parecen mediocres al igual que la gente. No soporta el optimismo y le agrada la gente que protesta y se queja, como ella. Además, se pasa el día dentro de la casa sin hacer nada más que manifestar su disconformidad con la vida.
Él es un hombre que trabaja en un comercio, en la semana se reúne con sus amigos a jugar al fútbol, a pesar de que a ella no le agraden. Tiene un carácter muy sumiso y siempre esta alerta, es incapaz de relajarse, por eso el apodo.
Debido al mal carácter de ella, la convivencia empieza a ser muy complicada. Él le comenta a uno de sus amigos que su matrimonio se estaba volviendo insostenible porque ella no se interesaba en nada más que estar dentro de su casa, y éste le sugiere que contrate a un tercero, el “Cuervo Flores”, un hombre experto en seducción para que la enamore y así ella lo abandone dejándolo a el libre de culpa.
De este modo, el “Cuervo Flores” y la “Tana” se conocen, se hacen amigos, comienzan a compartir salidas, ella consigue un trabajo en una radio, se divierten mucho juntos, y así empieza a pasar menos tiempo en su casa y a estar, por momentos, de mejor humor.
Este nuevo comportamiento de la “Tana” vuelve a despertar el deseo del “Tenso” por su mujer.
Una noche cuando él vuelve de trabajar, encuentra angustiada a la “Tana” en la habitación y ella le confiesa sentirse confundida porque no sabía qué hacer y no quería lastimarlo. El “tenso” le dice saber porqué ella se sentía así, que la culpa era de él porque había contratado al “Cuervo Flores”, mintiéndole al decirle que era para mejorar su matrimonio. Él, culpable por lo que hizo, siente miedo de que su mujer se enamore del “Cuervo Flores” y le confiesa la verdad. Ella se enoja con el “Tenso” y le devuelve la alianza de matrimonio. Le dice que el “Cuervo Flores” no tiene nada que ver con su angustia, sino que ella estaba mal porque se sentía atraída por un compañero de la radio a quien esquivaba sin saber qué hacer, para no lastimar a su marido. Enojada, le dice que quería separarse y que se sentía mal al pensar que ella había querido preservar su matrimonio y él, sin importarle las consecuencias, involucró a un tercero entre ellos, para que la enamore y así lo abandone, sin tener él que tomar la decisión.

EL CIRCUITO DE LA RESPONSABILIDAD

El circuito de la responsabilidad se nos presenta de modo lineal y esta compuesto por un tiempo 1 en donde hay una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que se encuentra el sujeto y en que supuestamente se agota en los fines para los que se realizó, este es un tiempo en donde el universo particular se mantiene en las certidumbres del yo.
El “Tenso” estaba agobiado en su matrimonio debido a las incesantes quejas de su mujer, que protestaba por todo: por el gobierno, por los niños, por los ancianos, por los empleados, por el clima, etc. Se mostraba siempre disconforme, sin voluntad para hacer cosas juntos o implementar un cambio en su vida. “La Tana” siempre estaba dentro de su casa, no buscaba un trabajo porque consideraba que todos eran mediocres, no tenia amigos y criticaba a los de su marido.
Frente a esta situación al “Tenso” se le plantea la pregunta que según Ignacio Lewkowicz es la pregunta moral más frecuente: ¿Qué debo hacer?. El autor afirma que en estos casos uno sabe qué hacer pero “no le da el cuero”. Sabe qué hacer pero es muy costoso. Se presenta ante situaciones que por su estructura suscriben o prohíben un saber sobre qué se debe hacer. Cuando ningún saber dice sobre qué se debe hacer y, sin embargo, hay que hacer algo.
El “Tenso” se muestra como un sujeto moralista, siempre basando su accionar en lo que esta bien y lo que esta mal, muy riguroso y correcto en su conducta, incluso en su forma de hablar, al punto de pensar extremadamente lo que dirá o lo que quiere hacer. Le cuesta mucho hacer valer su opinión y hacerse escuchar por el otro: Una mañana el “Tenso” estaba en la cocina desayunando mientras leía el diario, y su mujer irrumpe en la cocina, de mal humor quejándose al tiempo que toma un cigarrillo de la mesa. Él la mira suplicando que no fume tan temprano:

Tenso: no fumes, (con voz sumisa)
Tana: no me rompas los huevos, por favor
Tenso: es que es temprano
Tana: bueno si, es temprano. Intenta prender el cigarrillo con unos encendedores que no andan y dice “ya haber empezado el día como el orto”.

A la noche, en el vestuario del club, el “Tenso” se encuentra angustiado por no saber cómo hacer para separarse de su mujer, ya que tiene miedo y lo comenta a sus amigos. Uno de ellos lo convence de contratar al “Cuervo Flores”, un hombre que a cambio de una buena cifra de dinero, la seduciría para que ella se enamore de él y así lo abandone.
Aquí, se ve claramente que “el Tenso” sabe qué hacer pero no se anima, “no le da el cuero”. Así, consulta a sus amigos sobre qué debe hacer.

El tiempo 1 podemos ubicarlo en la película “Un novio para mi mujer” en el momento en que “el Tenso” contrata a un tercero para que seduzca a su mujer y así, esperando que ella se enamore de él, librarse de ser quién tome la decisión de separarse. Además, obrando de este modo evita tener que hacer algo con su deseo, evita tener que ser responsable de su deseo.

El tiempo 1 se ve confrontado por un tiempo 2, en donde algo esta “señalando un exceso en lo acontecido”. Un proceso situacional donde una singularidad se hace presente en forma de exceso sobre el conjunto de lo existente. Esta singularidad requiere de una intervención subjetiva que la produzca, no son objetividades dispuestas para el conocimiento de un sujeto, sino intervenciones subjetivas que producen una novedad en la inmanencia de la situación. La posibilidad de una singularidad situacional esta dada por la intervención. Es necesaria una intervención que nomine, que traiga al ser de la situación que había estado excluido a priori.
En el tiempo 1, aquel universo particular que era soportado en las certidumbres yoicas se quiebra emergiendo como posibilidad una pregunta acerca de cual es la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo, tambalea el universo particular que era egosintónico y entonces aparece la egosdistonia.

Localizamos el tiempo 2 en el momento en que ella le devuelve la alianza de matrimonio alegando querer separarse, porque no puede creer que el haya tenido que recurrir a otra persona para no enfrentar lo que sentía.
En un tiempo 2, el de la interpelación, la ligadura al tiempo 1 es ya una obligación a responder pues la interpelación exige respuesta.
El “Tenso” por no querer sentirse culpable, intenta hacerla a ella responsable de la separación contratando a un experto para que la seduzca, “anestesiada la culpa, no hay responsabilidad subjetiva” . Así, se desresponsabiliza de su deseo de querer separarse al tiempo que tapona su culpa, intenta hacerla a ella responsable.
La responsabilidad subjetiva es esa relación ética del sujeto al deseo, pero es más fácil desligarse del asunto, no querer saber nada de ello, justo esto es lo que parece responder “el Tenso”, en la negación, que es una de las respuestas a la interpelación, modo de manifestarse el sentimiento inconsciente de culpa, y que encuentra su aliado en la proyección “si el culpable es el otro yo no soy responsable”.
Transcribimos la escena en la cual él le confiesa lo que hizo y ella se enoja, devolviéndole la alianza:
Llega “el Tenso” a la casa y encuentra a “La Tana” en la habitación, llorando:

Tenso: ¿qué te pasa Tana?
Tana: nada, perdóname, estoy muy confundida. No me pidas que te explique nada porque tengo la cabeza en cualquier lado. Tengo miedo de mandarme una cagada y no quiero.
Tenso: para, tranquilicémonos. Yo se que esta pasando. Te voy a decir algo pero me tenes que prometer que no te vas a enojar. Yo fui a buscar al Cuervo Flores.
Tana: ¿qué?!!!
Tenso: lo fui a buscar para que estemos bien los dos
Tana: ¿qué tiene que ver el Cuervo Flores en esto?
Tenso: lo estas viendo
Tana: ¿cómo sabes que lo estoy viendo?
Tenso: porque yo le pedí algo a el. Pensé que la llegada de el le iba a hacer muy bien a la pareja. Yo no podía hablar bien con vos, me costaba.
Tana: ¿qué le pediste? (dice gritando)
Tenso: nosotros estábamos mal y necesitábamos un cambio, y le pedí erróneamente que saliera con vos un par de veces para tomar una decisión que yo no podía tomar
Tana: ¿Vos le pediste al Cuervo Flores que me seduzca a mi? ¿es eso?!!
Tenso: No
Tana: ¿es eso lo que hiciste?
Tenso: No
Tana: decime porque si hiciste eso son un hijo de mil puta
Tenso: no hice eso
Tana: me estas mintiendo
Tenso: no, no te estoy mintiendo
Tana: ¿le pediste si o no?
Tenso: No
Tana: sos un hijo de puta
Tenso: no, no. Yo lo único que le pedí es que tomara una decisión que yo no podía hacer, que a lo mejor si salía un par de veces con vos, te iba a movilizar e íbamos a encontrar entre los dos una manera para fortalecer la pareja, y tan mal no me salió.
Tana: Y encima yo sintiéndome mal porque me gusta un pendejo que me trata bastante bien, que me dice piropos todo el día y lo esquivo cada vez que me quiere dar un beso, pensando que te puedo lastimar.
Tenso: ¿qué pendejo?
Tana: toma (dándole la alianza), ya esta, te salió muy bien, te separaste, que lo disfrutes.

Siguiendo a Ignacio Lewkowicz, los imperativos morales tienen que poder orientar a un sujeto en todas las circunstancias de la vida. Pero la paradoja aparece cuando el pensamiento esta mal formulado. El sujeto moral colapsa en la paradoja porque como sujeto moral ya no puede existir porque constituido en la moral deja de existir cuando ésta colapsa. La paradoja moral deja a un sujeto “desnudo y a los gritos”. La ley sobre la que estaba sostenido el sujeto se cayo. El retorno es la miseria subjetiva. El retorno puede ser al costo de negar algo que es esencial, que pasó y quebró todo lo que esta ley sostenía: negar todos los pensamientos relacionados a ese acto.
El problema no es la ley, es que no hay yo capaz de asumir el problema. El retorno de la ley “herida ética” a la moral, es un encadenamiento de negaciones continuas: o agrego algo o me desvanezco como sujeto.
Aquí algo que el Tenso no sabía hace tambalearlo, y es el hecho de que ella se sintiera atraída por otro hombre, que no es él ni tampoco aquel que había contratado para ese fin. El azar hizo que La Tana se fijara en otro hombre. No se trata de negar la presencia del azar en la vida humana, este existe y es fácilmente comprobable. La total incertidumbre no es más liberadora que la certeza absoluta, en ambos casos se erige cierto principio como horizonte universal de la realidad humana aplastando la subjetividad. la experiencia humana es más bien un factor intermedio que se despliega entre azar y necesidad.

Hipótesis Clínica:
En relación a lo expuesto, presentamos posibles hipótesis clínicas en lo tocante al inconsciente de “el Tenso”.
El “Tenso” contrató a un experto en seducción, el “Cuervo Flores” con el fin de enamorar a su mujer y así ella tomara la decisión de abandonarlo. En el trascurso del film, ella comienza a interesarse en cosas nuevas, consigue un trabajo que le gusta y le hace bien, comienza a desear otras cosas que están mas allá del Tenso y de su casa, lo que genera que el deseo del Tenso renazca en el, logrando así no querer abandonar a su mujer. Además, La Tana le confiesa sentirse atraída por otro hombre, un compañero de trabajo, situación que genera angustia en ella al no saber que hacer, por no querer lastimar a su marido. Al oír esto, el Tenso no puede creer lo que pasaba, se queda absorto. No sabe qué hacer porque no quiere perderla, no quiere que su mujer este con otro hombre que no sea él. Así, y siguiendo a Lacan, podemos afirmar que el Deseo es el Deseo del Otro. El Tenso desea a su mujer en cuanto ella es un sujeto deseante de otra cosa y deseada por Otro.
Por otro lado, podemos pensar que El Tenso al querer recuperar el deseo en ella, termina matándolo al confesarle lo que hizo, al haber puesto a su mujer en el lugar de objeto en vez de sujeto, lo que nos lleva a replantearnos en el lugar en el que El Tenso se ubica como objeto amado. ¿Por qué consideró necesario recurrir a un tercero para tomar una decisión sobre su relación? ¿Por qué no pudo enfrentar a su mujer y decirle lo que sentía?, ¿Por qué no pudo hablar con ella sobre lo que le molestaba de su personalidad antes de querer dejarla? ¿Por qué nunca pudo enfrentar sus miedos?. Podríamos suponer que el Tenso no es responsable de su separación, sino de la modalidad de su deseo, de su inseguridad, de su falta de confianza, para resolver por el mismo los problemas con su mujer.
A continuación, transcribimos la escena en la cual ellos se encuentran en terapia de parejas, y ella habla de los miedos de su marido:

Tana: me parece que las personas no son felices todo el tiempo, menos las parejas. Igualmente no me parece muy valiente eso de salir corriendo en la primera de cambio. Supongo que vos tendrás una mirada sobre vos mismo, sobre tus cosas, tus miedos, no se.
Tenso: ¿qué miedos?
Tana: ¿Cómo te sorprendes?, ¿cuáles miedos?, ¿por qué pones cara de sorprendido? No entiendo. Tenes miedo a todo: miedo a poner tu negocio, miedo a tu papa, miedo a mi porque por eso hiciste todo esto, miedo al miedo porque sos miedoso.

En esta escena se muestra como es su mujer quién interpela a su marido como Sujeto, diciéndole que por miedo no pudo enfrentarla, que fue cobarde al actuar de ese modo, que en muchas de las actitudes que él había tomado en su vida fue paralizado por el miedo, miedo que no lo dejaba actuar ni tomar decisiones, miedo a elegir, a ser responsable de sus decisiones y de sus opiniones, miedo a ser, a enfrentarse con su deseo.

BIBLIOGRAFÍA:

D´Amore, O.: Responsabilidad y Culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Fariña, J.J.M.: Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra.
Lewcowicz, I.: Paradoja, Infinito y Negación de la Negación. Clase dictada durante el curso de verano de 2004
Lewcowicz, I.: Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.
Mosca, J.C.: Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.



NOTAS

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