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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Facultad de Psicología

Psicología, Ética
Y Derechos Humanos

SEGUNDA EVALUACIÓN

Docente: Laso Eduardo
Alumno: Alvarez Angel
LU: 29569593
Mail: losborbotones2002@hotmail.com
Alumna: Servian Pamela
LU: 29780412
Mail: plservian@yahoo.com.ar
Com: 08

CUAT II
En el presente trabajo vamos a analizar a partir de una producción cinematográfica el circuito de la responsabilidad puesto en juego en una situación específica.
La película que vamos a utilizar se llama “un novio para mi mujer” y el argumento gira en torno a la dinámica de la relación de una joven pareja. El personaje interpretado por Adrián Suar, al que llaman “el tenso Polsky”, llega a un punto en que quiere separarse de su mujer, pero no tiene el valor de llevar a cabo el acto. Es por esto que decide contratar a un hombre para que seduzca al personaje interpretado por Valeria Bertuccelli, al que llaman “la tana Ferro”, y según su plan, esta se enamore de otro y sea ella quien dé por terminada la relación.
“El tenso” contrata un personaje grotesco al que él adjudica la capacidad para concretar el objetivo. Este personaje es “el cuervo Flores” y lo interpreta Gabriel “el puma” Goity.
Como “la tana” no trabajaba, se encontraba siempre de malhumor y desganada. “El cuervo” le pide al “tenso” que “la ponga a circular”, es decir, que consiga un trabajo o alguna actividad para que salga más seguido de su casa y de esa manera tener más oportunidades para poder seducirla.
“La tana” comienza a trabajar en una radio local. Esto trae aparejado no sólo un cambio en de actitud por parte de ella, sino también un cambio en sus estados de ánimo y en el cuidado de su imagen. A partir de estos cambios y de una amenaza concreta de perderla, “el tenso Polsky” decide que ya no quiere separarse e intenta romper con el contrato establecido con “el cuervo”. Finalmente lo que ocurre es que el hombre que motivó el cambio no fue el personaje del “puma” Goity, sino que era el dueño de la radio local. El le confiesa que todo fue un plan y ella le pide el divorcio. “El tenso” se lo otorga, pero el final de la película nos muestra que antes de firmar los documentos ante el juez, se quedan charlando en el bar haciendo de cuenta que se vuelven a conocer, lo cual nos indica que la relación podría llegar a continuar.

El circuito de la responsabilidad que vamos a analizar consta de dos tiempos lógicos. Un tiempo 1 en que se lleva a cabo una acción determinada que no genera discordancia con el discurso actual del sujeto y que se agota en los fines para los que fue realizada. Y un tiempo 2 que confronta al sujeto con esa acción, dejando en evidencia un exceso en la situación anterior, de la cual el sujeto nada sabe, pero sobre la cual ahora es interpelado. El valor y sentido del tiempo 1 es posible de ser percibido a partir de la resignificación llevada a cabo por el tiempo 2, y para establecer la relación entre estos dos tiempos lógicos vamos a formular una hipótesis clínica que dé cuenta de este circuito.
Nuestro sujeto de análisis de este recorte es el personaje de “el tenso”, y ubicamos como primer tiempo del circuito el querer separarse de su esposa y, dentro de todas las posibilidades existentes, el haber elegido contratar a un tercero para seducir a su esposa como metodología para llevar a cabo el acto, acción que no es percibida en ese momento por el personaje de Adrián Suar como una contradicción dentro de su universo particular.
Como tiempo 2 ubicamos el momento en que “el tenso” percibe el cambio en “la tana Ferro” y se arrepiente de querer dejarla. Esto lo lleva a intentar disolver el contrato establecido con el cuervo y a confesarle a su esposa el ardid que había planeado. Es en este punto en el que a ella le toca el turno de confesar que su atracción no le correspondía al “cuervo Flores”, sino al dueño de la radio local. El circuito queda formado entonces con la interpelación al sujeto por la acción del tiempo 1, el contratar al “cuervo Flores”, que funciona aquí como una singularidad que viene a demostrar la falta de completud del universo constituido hasta el momento, el cual se resquebraja.
El tenso debe hacerse responsable por aquello que eligió en el tiempo 1. La noción de responsabilidad que tomamos para el trabajo es la de responsabilidad subjetiva, ella interpela al sujeto más allá de las fronteras de su yo, con aquello que le pertenece pero sobre lo cual nada sabe, nos habla de un sujeto del inconciente, que no es dueño de su voluntad e intención.
Gabriela Salomone en “El sujeto dividido y la responsabilidad” menciona lo siguiente: “Freud responsabiliza al sujeto de aquello que desconoce de si mismo, aún de aquello que él mismo, acorde a sus valores morales, no estaría dispuesto a reconocer como propio”
Oscar D´Amore en “Responsabilidad subjetiva y culpa” dice que la interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito, es la exigencia de una respuesta por parte del sujeto, más allá de su “yo”. Es a través de la culpa que el sujeto va a responder a esta interpelación, pero no entendida como el sentimiento de culpa del que habla Freud, sino culpa como una forma de respuesta, de hacerse responsable de su acto, incluso sin saber los motivos por los que lo hizo.
En la situación seleccionada y a partir de los dos tiempos lógicos expuestos más arriba podemos plantear como hipótesis clínica que la elección por parte del “tenso” de contratar a un tercero para que interfiera en la pareja no fue azarosa, sino que estuvo determinada por un deseo inconciente de repetir la situación triangular del complejo de Edipo.
En el texto “Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre” Freud describe un tipo de hombre cuya elección de objeto amoroso nunca se realiza “sobre una mujer que permanezca libre, vale decir a una señorita o una señora que se encuentre sola, sino siempre a una sobre quien otro hombre pueda pretender derechos de propiedad en su condición de marido, prometido o amigo. En muchos casos, esta condición demuestra ser tan implacable que una misma mujer pudo ser primero ignorada o aun desairada cuando no pertenecía a nadie, convirtiéndose de pronto en objeto de enamoramiento al entrar en una de las mencionadas relaciones con otro hombre”
Los objetos de amor siempre van a ser subrogados del primer objeto de amor, es decir, la figura materna. En el caso de “el tenso” se pone en juego un deseo inconciente incestuoso de repetir la situación triangular del complejo de Edipo. Él mismo busca un tercero para quedar como deseante por fuera de la pareja parental fantaseada entre “el cuervo Flores” y “la tana Ferro”.
La decisión del tiempo 1 del tenso entonces no fue al azar sino que estuvo determinada de forma inconciente, lo que si resultó azaroso fue la atracción entre el dueño de la radio y el personaje de Valeria Bertuccelli. Algo que no fue calculado desde el principio y que lleva a un cambio de posición en “el tenso”, ya que ella le pide el divorcio y él decide finalmente otorgárselo. Esto se podría proponer como un posible tiempo 3, en que él se hace responsable de haber cedido a su deseo, no sin sufrimiento.

BIBLIOGRAFÍA

• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Freud, S. (1910): Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre. En Obras completas. Tomo XI, Amorrortu editores. 1984.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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