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PSICOLOGÍA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS- CÁTEDRA I-
PROF. TIT. J.J. FARIÑA.
SEGUNDO PARCIAL.

Alumnas:
-  Memmo, Daniela.
-  de la Torre, María Sol.
Comisión N°: 3 (Lunes de 16:15 a 17:45 hs.)
Docente de TP: Kleinerman, Lucila.
Ayudante de TP: Hudson, Vivian.

Segundo cuatrimestre de 2009.

Película elegida: “Un novio para mi mujer”
Origen: Argentina
Año: 2008.
Personajes:
-  Guido “El Tenso” Polski (Adrián Suar)
-  Andrea “La Tana” Ferro (Valeria Bertuccelli)
-  “El cuervo Flores” (Gabriel Goity)

La historia:

“El Tenso” y “La Tana” componen un matrimonio joven. El trabaja en una casa de electricidad, al parecer una empresa familiar (de su padre) y ella es locutora, pero está desempleada y su vida gira en torno a la casa. Su vida es monótona, rutinaria. Ella siempre está de mal humor, critica a los amigos de su marido, a los vecinos y principalmente queda claro que es una mujer que no se calla lo que piensa, con un carácter fuerte, pero cargada de un gran pesimismo.
La primera escena se presenta con “El Tenso” desayunando en la cocina, mientras lee el diario. Su mujer se levanta unos minutos después, malhumorada. Las tomas siguientes lo muestran a él preparándose para ir a trabajar y a su mujer, siguiendo sus pasos, continuamente quejándose de las vecinas, luego de tener que asistir a la fiesta de cumpleaños de uno de los amigos de su marido y hasta de la profesión de éste. A todo esto, “El tenso” no responde más que con monosílabos, e intenta convencerla sólo cuando ella le plantea que no quiere ir a dicha fiesta el fin de semana.
Finalmente, él emprende el camino al trabajo en su auto y “La Tana” no detiene sus lamentos ni siquiera en ese momento: “(…) Yo ya sé que es tu amigo, pero te pido de todo corazón, por favor, no quiero ir a esa fiesta de mierda. Primero, porque no tengo nada que ponerme, y además, aunque tuviera, ¡no quiero ir! (…) No tengo nada que ver con ellos... “(…)
“El tenso” siente que su vida no es la que él desea, que no soporta más a esa esposa quejosa, quien no aguanta a sus amigos, a su familia y por lo que parece, ni siquiera a la vida que llevan juntos. En la escena siguiente se encuentra jugando con sus amigos al fútbol:
Tenso: Me estaba quemando la cabeza. (…) (Relatando la escena del desayuno con su mujer)
Amigo: ¿Por qué no das el paso?
Tenso: Quiero dar el paso, pero no sé, me da miedo…
Amigo 2: ¿Culpa?
Tenso: No, culpa, no. Miedo, dije.
Luego, cuando finaliza el partido, el protagonista y sus amigos se dirigen al vestuario, donde continúa la charla:
Tenso: Cuando la miro a los ojos, siento algo en el pecho que me paraliza, te juro, no puedo.
Sus amigos le aconsejan que rompa con la rutina cotidiana para que su mujer se dé cuenta de que algo le está pasando. Él lo intenta, pero finalmente no tiene el valor para decirle que quiere separarse de ella. Al día siguiente, vuelve a repetirse la escena en el vestuario, donde “El tenso” comenta con sus amigos:
Tenso: Por esto (haciendo señas de “un poco”) no me animé.
Mientras ellos charlan sobre su situación, el utilero de la cancha está escuchando la conversación y le da un consejo: que contrate al “Cuervo Flores”, un hombre que según él “tenía la escuela de los cafetines de antes”. Era un seductor nato, de la época de los ochenta, quien según el utilero estaba retirado, pero que él podía rastrear para que conquiste a su mujer. En ese momento “El tenso” piensa en voz alta: “Yo necesitaría a alguien así”.
Posteriormente, “El Tenso” encuentra al “El cuervo” a través del utilero. “El cuervo” no acepta inmediatamente esta tarea, pero lo llama más tarde para confirmarle que finalmente acepta. Se encuentran durante la semana y allí le pide al Tenso que le prepare una lista de lugares que frecuenta su mujer, sus gustos, y otras cuestiones que puedan ayudarlo a seducirla. El Tenso se da cuenta en ese momento que dado que su mujer no trabaja, no frecuenta muchos lugares. Así planea junto a un conocido que trabaja en la radio local, darle un espacio en un programa. “La Tana” acepta este trabajo y así “El cuervo” comienza a cortejarla: la sorprende a la salida de la radio, la lleva a almorzar y hasta le pide que sean amigos. “El Tenso” entonces comienza a percatarse de los cambios de humor de “La Tana”: ya no se lamenta, está motivada con su trabajo y trata a su marido cariñosamente. Él se percata de este vuelco en su personalidad, que atribuye al “Cuervo”.
En uno de estos encuentros entre “El cuervo” y “la Tana”, “El Tenso” va a observar a escondidas qué está sucediendo, pero “El cuervo” lo ve. En ese momento, se genera la siguiente escena entre ambos:
Tenso: ¿Estamos con los planes previstos? (…) Lo que pasa es que vine acá porque empecé a sentir como una angustia. No sé, de golpe… (Llorando).
Cuervo: Me parece que verme en movimiento te confundió, ¿no?
Tenso: (Asiente)
A pesar de ello, “El Tenso” le da autorización al “Cuervo” para que continúe con el plan previsto.
Cuervo: A partir de ahora, no le preguntes dónde va, ni a qué hora vuelve, no la obligues a mentir. (…) ¡Abstinencia!
El Tenso acepta y a partir de ese momento, la trata con distancia. Sin embargo, se presenta otra escena en la que “La Tana” comienza a besarlo y él acepta sus besos. Esto se ve interrumpido porque suena el celular de ella, dice que es el dueño de la radio. Entonces “El Tenso” le dice: “Tana, ¿me estás ocultando algo?”. Ella le dice que no, se ríe nerviosamente y se va. “El Tenso” se queda preocupado, angustiado por esta situación.
Al día siguiente se reencuentra con “El cuervo”, llevándole la lista pedida por él. Torpemente, la misma se resbala de sus manos, volándose con el viento. “El cuervo” le dice que ya no le hace falta y le comenta que el “trabajo” está prácticamente listo. “El Tenso” se asombra de que lo haya logrado tan rápido y comienza a preguntarle si ya pasaron cosas. “El cuervo” se limita a decirle que lo que lo ayudaría como paso a seguir es que le prepare a “La Tana” un licuado afrodisíaco en el desayuno.
“El tenso” sigue sus instrucciones y a la mañana siguiente se encuentra preparando dicho licuado. “La Tana” se levanta, prende la radio y comienza a bailar una canción. “El tenso” deja de preparar el licuado y la observa con ternura bailar; ella lo incita a bailar con ella. En ese momento, “El Tenso” tira el licuado a la basura y se entrega, generándose una escena romántica entre ambos protagonistas, bailando abrazados.
La decisión:

“El tenso” decide separarse de “La Tana”. No soporta sus constantes quejas y la vida amarga que llevan juntos. A pesar de esto, no tiene las agallas para plantearle la separación, incluso lo intenta repetidas veces sin éxito. A partir de que conoce la posibilidad de que un tercero pueda cautivarla, él prefiere contratar a este tercero en discordia (el “Cuervo Flores”) para no tener que enfrentarla por sí mismo y dejarla. Claramente, la solución a su problema es dar vuelta las cosas y dejar que ella sea quien tome la iniciativa de separarse de él.
El circuito de la responsabilidad:

El circuito de la responsabilidad se nos presenta de forma lineal y está compuesto por un tiempo 1 en donde hay se da una acción que es concordante con el universo de discurso en el que se encuentra el sujeto. Este es un tiempo donde el universo particular se mantiene en las certidumbres del yo.
El tiempo 1 está dado en la película cuando “El Tenso” oye hablar del “Cuervo Flores” , el momento en que el utilero le cuenta que este hombre es un seductor y concluye la escena pensando en voz alta: “Yo necesitaría a alguien así”. Esto lo fundamentamos considerando que la historia del “Cuervo Flores” le crea al “Tenso” todo un mundo de significantes, el de aquel hombre irresistible para cualquier mujer que viene a salvarlo de confrontar a su esposa, ubicando entre ambos un tercero, que le permite al “Tenso” pensar a “La Tana” como objeto de deseo de otro hombre.
Este tiempo 1 se ve confrontado por un tiempo 2, en donde algo está “señalando un exceso en lo acontecido” , tiempo en el cual aquel universo particular soportado en las certidumbres yoicas se rompe permitiendo el surgimiento de una pregunta vinculada a la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. La acción del tiempo 2 interpela al sujeto. Dicha interpelación lo lleva al sujeto a resignificar retroactivamente la acción primera.
En el film elegido el tiempo 2 se ubica en la escena en la que “El Tenso” tira el licuado que el Cuervo le había pedido que prepare como afrodisíaco. Nuestra posición es que esto implica que “El tenso” en este momento rompe el contrato con “El cuervo”, al no seguir las indicaciones del mismo. Este preparado llevaría directamente al acto sexual. En definitiva, La Tana se acostaría con “El cuervo” y esto significaría el final de la relación con su esposo.
Este acto lo interpela al Tenso al darse cuenta que él no quiere perderla, que nuevamente se despertó el interés en él hacia ella. Es en este momento que se produce una conmoción en “El Tenso”, ya que se quiebra el universo de sentido que hasta ese momento predominaba: ya no hay quejas, no hay lamentos, no hay egoísmo en “La Tana”, ahora es una esposa considerada, dulce y como tal, nuevamente deseable para “El Tenso”. Es todo lo que él quería que ella fuera como mujer. Aquí se rompen los significantes del tiempo anterior, porque ya no es la mujer de la que él quería separarse. Es allí donde irrumpe la singularidad, a partir de la división del sujeto en ese punto. La pregunta que interpela a nuestro protagonista en este momento es: ¿Quiero perderla?
Más adelante en la película, ambos protagonistas se encuentran haciendo terapia de pareja. En una escena, “El Tenso” dice que a partir de que el contrató al “Cuervo”, ella es “Más mujer”, que “está más linda”. Y se dirige a “La Tana” diciéndole: “Yo te puse de nuevo en el ring”. En nuestro sujeto cuando se le abre como respuesta la interpelación por la acción el tiempo uno, responde con la proyección, él no se hace cargo de la acción emprendida en el tiempo uno, sino que proyecta la culpa a su mujer al decirle que ahora es más mujer y que el la devolvió al ring. Que en definitiva es la explicación a su deseo inconsciente, cerrando así el circuito de la responsabilidad en el mero ser de la proyección.
Hipótesis clínica:
La responsabilidad subjetiva es aquella que surge a partir del concepto de sujeto del inconsciente, un sujeto no autónomo, que no es dueño de su voluntad, ya que justamente está “sujeto” a su inconsciente. En la película elegida, “El Tenso” es responsable de no poder desear por él mismo, de desear a través del deseo del otro. Para poder amar nuevamente a “La Tana” busca la figura de un tercero que la ubique como mujer. En ese punto creemos que lo que hace “El Tenso” es reactualizar el Complejo de Edipo. Retomando la escena mencionada en el apartado anterior, en la que ambos se encuentran haciendo terapia de pareja, y “El Tenso” menciona que la “devolvió al ring”; el ring al que se refiere “El Tenso” nos remite inmediatamente a una pelea y como tal, nos hace pensar en la rivalidad del Complejo de Edipo.
La figura de culpa que ubicamos en nuestro personaje es la del arrepentimiento. Si retomamos algunas escenas encontramos que constantemente “El Tenso” está veladamente boicoteando el hecho de que “El Cuervo” seduzca a “La Tana”: los interrumpe cuando están almorzando y siente angustia de verlos juntos, luego, y a pesar de las indicaciones de “El Cuervo”, le pregunta si le está ocultando algo, deja caer descuidadamente el papel que contenía información sobre su esposa para el “Cuervo”, insiste en querer saber si “pasó algo”. Incluso se asombra cuando “El cuervo” le dice que ya prácticamente su tarea está completa. Decimos que inconscientemente en dichas escenas, “El Tenso” está anunciando ese arrepentimiento de separarse de “La Tana”.
Ahora bien, ya que “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa” , esto nos lleva a buscar el deseo inconsciente de nuestro sujeto: ¿Por qué no resuelve separarse y decide en todo caso contratar al “Cuervo” para que seduzca a su mujer? ¿Por qué decide no seguir con su plan después del licuado afrodisíaco? La decisión de contratar al “Cuervo”, era egosintónico con su yo, lo decide como sujeto autónomo, pero al aparecer la figura del arrepentimiento nos permite volver al tiempo 1 y ver más allá de su decisión: en realidad, existía una intencionalidad inconsciente detrás de querer separarse. Al nombrar al “Cuervo” y lo irresistible que es para las mujeres casadas, se le presentó al “Tenso” un rival con el cual podía establecer la triangularidad que había perdido, ya que todo el universo de “La Tana” era su esposo: ella no tenía un trabajo, o un hijo, ni siquiera una pasión por hacer otras cosas fuera de los quehaceres de la casa y del cuidado de su marido.



NOTAS

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