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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
PSICOLOGÍA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS
Cátedra I
Comisión 1
A.T.P.:Ianina Samolevich

2º EVALUACIÓN PARCIAL

Toscano Martínez, María Constanza - LU: 25695762/9

2do. Cuatrimestre 2009
CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente.

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente- el efecto particularista.

RECORTE DE LA PELÍCULA: “UN NOVIO PARA MI MUJER”

El Tenso y La Tana forman un matrimonio hace algunos años. El es comerciante, tiene un negocio de iluminación que se llama “Megalighting” y ella permanece en su casa todo el día. Hace dos años Tenso se empieza a sentir muy solo. La Tana no hace otra cosa que quejarse por todo. Nada ni nadie le cae bien y la vida de Tenso se ha convertido en una rutina insoportable. La Tana no trabaja y cualquier propuesta laboral que Tenso le sugiere es descartada por ser muy poco para ella. No hace otra cosa que estar en su casa y quejarse en cuanto tiene oportunidad. No soporta a los amigos de su marido, nunca sabe qué `ponerse y fuma sin parar.
Mientras tanto, Tenso quiere separarse. No la aguanta más, pero teme enfrentarla, no sabe cómo decírselo y quiere que sea ella la que tome la decisión. Para este fin contrata al Cuervo Flores que es especialista en enamorar a mujeres casadas. Para aceptar el trabajo, el Cuervo Flores, le pone una sola condición: “Ponela a circular, adentro de tu casa no puedo trabajar”
Tenso habla con un conocido (Damián) que es dueño de una radio chica y le pide que contrate a su mujer. Damián dice no tener presupuesto: “somos una radio chica”, entonces Tenso le ofrece darle el dinero él para que le pague a su mujer.
La Tana comienza a trabajar con Damián en la radio mientras el Cuervo Flores intenta seducirla. La Tana ya no está de tan mal humor, no se la escucha quejar y siempre tiene algo para hacer. Ahora se arregla, se compra ropa, está ocupada.
Así pasan los días. Un día tenso esta en el club con sus amigos jugando al fútbol y comenta: “Damián quiere pagarle él el sueldo a La Tana, le entraron un par de anunciantes y dice que correspondía pagarle él. Me rompe las bolas. Habíamos pactado algo. ¿Para que están hechos los pactos?, a mi me costó mucho juntar esa guita”
Escena siguiente: Va a pedirle al Cuervo Flores que no siga con el contrato ya que ahora no se quiere separar. No se quiere separar porque la ve “contenta, feliz, más mujer”. Dice que se enamoró de ella como el primer día.
Esa noche llega a su casa y se encuentra con La Tana en la habitación llorando: “disculpame, pero estoy muy confundida, tengo la cabeza en cualquier lado y no me quiero mandar ninguna cagada, quiero irme”. Entonces Tenso decide contarle algo de su plan, la Tana entiende todo. Ella le termina confesando que con quien pasa algo en realidad no es con el Cuervo Flores sino con Damián.

Siguiendo lo expresado por Juan Carlos Mosca , podemos decir que la responsabilidad interpela al sujeto, quien debe dar una respuesta por su acto.
Lacan sostiene que de lo único que puede ser culpable el sujeto es de “haber cedido su deseo”. El sujeto cede su deseo, avasallado por los mandamientos del Superyo, renuncia a su deseo y goza del sometimiento. Recordando lo señalado por Freud, “cuanto más renuncia el sujeto a su deseo, más se acomoda a las demandas superyoicas, y paradójicamente, más culpable se siente”. Y esto mismo desde Lacan: “solo se puede ser culpable de haber cedido en su deseo”. Mosca sostiene que como precio de ese deseo se carga con lo Real de la culpa, con la responsabilidad.
Es la responsabilidad por el acto la que interpela al personaje de la película. Tenso solo pudo ser culpable de ceder a su deseo, siguiendo la línea de pensamiento antes expresada.
Cabe destacar el importante papel que juega el azar en la situación descripta. El azar como una “exculpación posible”. El azar “que hizo” que Damián se fijara en La Tana.
En una posición discordante a la de Mosca, encontramos a D Amore , quien cita a Jinkis para dar una definición clásica de responsabilidad: “aquel de quien es esperable una respuesta”. Y, tomando al sujeto autónomo es esperable una respuesta de quien no ha sido desresponsabilizado. En esta fórmula jurídica, quien es responsable es culpable, como ya veremos a continuación, esto no funciona igual cuando hablamos de sujeto divido, el de la responsabilidad subjetiva, del campo del acto ético. Para D Amore es la culpa la que obliga a responder, la culpa “por lo que se dice y hace”, culpa distinguiéndola del sentimiento de culpa. Y es a partir de la culpa que obliga, que interpela, que se puede responder desde la responsabilidad subjetiva.
Podemos ubicar en un tiempo 1 una acción, una conducta deliberada que persigue determinados fines. Acción conciente y voluntaria. En el caso del recorte elegido sería el momento en que Tenso se ofrece a pagarle el sueldo a La Tana con tal de que Damián la contrate y “hacerla circular”. Podemos entender un tiempo 2 en donde ocurre una interpelación, en donde se abre una pregunta sobre la acción emprendida en el tiempo 1. Algo del tiempo 1 fue más allá de lo esperado y lo resignifica y lo obliga a responder. En el tiempo 2 ubicamos cuando le cuenta a sus amigos que Damián pidió empezara pagarle él el sueldo a La Tana, pegado a esto cambio de opinión con respecto a la separación y finalmente confesión de La Tana: “no se que me pasa con Damián”
Este tiempo 1, se funda retroactivamente, a partir de un tiempo 2, que es primero lógicamente. En este 2º tiempo, ubicamos la interpelación que genera la retroacción. El tiempo 1 es ya un tiempo resignificado, por la interpelación. Es el autorreproche, la perplejidad (tiempo 2) la que hace a la retroacción, la que interpela. D Amore dice:”Dado el tiempo 2, el de la interpelación, la ligadura al tiempo 1 es ya una obligación a responder a esa interpelación. No hay forma de no responder, pues la interpelación exige una respuesta. La interpelación genera una deuda“, la interpelación implica una deuda por lo que hay que responder para volver al surco de lo moral, la respuesta particular. Es en el tiempo dos, donde algo del deseo irrumpe las certidumbres yoicas, quebrando el universo particular, el yo responde para volver al surco de lo moral.
Además de la responsabilidad subjetiva (tiempo 3), hay distintos modos de responder la interpelación: el sentimiento de culpa, la proyección, la negación, el reproche, la intelectualización, etc.
En el ejemplo que estamos analizando, el personaje responde reprochándole a Damián por no cumplir con su pacto. Como dijimos anteriormente, es en el tiempo dos, donde el sujeto es interpelado, donde el sujeto se ve obligado a responder, en este segundo tiempo, donde algo del deseo inconsciente irrumpe.
En la situación relatada, la respuesta, el reproche, no están del lado del efecto sujeto, de la responsabilidad subjetiva, del acto ético, es más, juega como tapón de la subjetividad. La respuesta de Tenso es una posibilidad ante la interpelación, distinta de la responsabilidad subjetiva. En el personaje, al establecer que se equivocó al ofrecerle a Damián pagar el sueldo, el yo de desculpabiliza de su deseo, aceptando la culpa moral, sin dar lugar a que se despliegue la responsabilidad subjetiva.
Retomando el circuito de la responsabilidad, el tiempo 1, aquel donde se realiza la acción, esta en concordancia con el universo particular. El tiempo dos, señala un exceso de lo acontecido, el universo particular se quiebra y posibilita la emergencia de la pregunta, una interpelación por elementos que le son disonantes al yo. Retroactivamente se puede hallar el lazo asociativo entre estos tiempos, llamada hipótesis clínica.
En este texto nos estamos refiriendo a un sujeto distinto del jurídico, aquí nos encontramos frente a un sujeto tomado por sus propósitos inconscientes. Freud, ubica la responsabilidad en esos propósitos inconscientes, ajenos la voluntad del yo, desconocidos para si mismos; pero no lo imputa por eso en el ámbito moral. Es decir, siguiendo a Freud , el sujeto es responsable por su deseo (siempre incestuoso, por ser heredero del complejo de Edipo), pero no en la dimensión moral, sino en la ética, estamos hablando de responsabilidad subjetiva. La respuesta de Tenso ante la interpelación, queda en el campo de lo moral (“pactos son pactos”) pero no se responsabiliza por su deseo, deseo que al ceder es el causante de la culpa, de la interpelación ocurrida en el tiempo 2. La respuesta moral, el reproche, no le permite a Tenso saberse culpable de su deseo, deseo inconsciente, no le permite responsabilizarse subjetivamente
Podemos aventurarnos a formular una posible hipótesis clínica, a partir de estos dos tiempos que quedarían expresados del siguiente modo:
Tiempo 1: “Yo le pago”
Tiempo 2: “Damián quiere pagarle él el sueldo a La Tana, le entraron un par de anunciantes y dice que correspondía pagarle él. Me rompe las bolas. Habíamos pactado algo. ¿Para que están hechos los pactos?, a mi me costó mucho juntar esa guita”
Realizar una hipótesis clínica supone conjeturar clínicamente que no fue una excusa del azar, hay algo de deseo en donde queda puesto “yo le pago”. Y cabe la pregunta: ¿Por qué se indigna tanto Tenso cuando tiene la posibilidad de que a la Tana le pague su jefe y desligarse por completo de ella?
Damián que tiene una radio “chica” ya no necesita de Tenso con su “Megalighting” para “pagarle” a su mujer. Una posible hipótesis clínica sería que hay algo de su masculinidad que se pone en juego, el deseo de saberse hombre a través del dinero, recurso posible para él en cuanto no lo es inicialmente para Damián.

BIBLIOGRAFÍA

• Mosca, J. C.: Responsabilidad, otro nombre de sujeto. En Ética un horizonte en quiebra
• Salomone: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética Clínica de deontología
• Salomone: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética Clínica de deontología
• D Amore: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética Clínica de deontología
• Domínguez: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética Clínica de deontología
• Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.



NOTAS

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