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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
Cátedra: Juan Jorge Michel Fariña

Segundo parcial

Alumnas:
- García Morales, Aldana - LU: 30.744.589 / 0
- Taddei, Erica Vanesa - LU: 30.696.553 / 0

Profesora: Ormart, Elizabeth
Comisión: 5

Segundo cuatrimestre
Año 2009

Situación: Recorte de Película “Hors de Prix” (Una mujer de lujo)
Una mujer de lujo es una comedia romántica francesa dirigida por Pierre Salvadori en el año 2006. Audrey Tautou que interpreta a Irene, una bella mujer interesada por hombres adinerados que puedan darle todos los lujos, se encuentra casualmente con Jean (Gad Elmaleh) en un hotel donde se encontraba hospedada con su actual pareja (un hombre rico y mucho mayor que ella). Esa noche Irene engaña a su novio, pero todo queda como una aventura y ella se va sin despedirse esa mañana.
Un año después vuelven a encontrarse en el mismo lugar y nuevamente están juntos; pero esta vez la pareja de ella se entera del engaño, dejándola sola y sin nada. Por esta razón ella recurre a Jean pensando que él también es un hombre adinerado, pero pronto descubre que Jean es un simple empleado del Hotel que se hace pasar por un multimillonario y lo deja para ir en busca de otro hombre rico.
Se sigue a esto una serie de encuentros azarosos entre ellos, ella ahora con un nuevo hombre, y Jean sumergido en una relación con una mujer mayor y con dinero para poder quedarse en el hotel donde encontró a Irene y seguir en contacto con ella.
Ambos personajes pasan su estadía en el mismo hotel, e Irene, aunque sorprendida por encontrar a Jean acompañado por esta mujer, lo aconseja con estrategias de seducción para que Jean logre ganar más regalos y cosas de valor de parte de ésta. Entre esas estrategias le enseña una frase que funciona para generar misterio e intriga: “Yo… yo quiero… yo deseo… me gustaría…” Frase que no tiene fin y solo busca generar la intriga del otro. Así es que pasan tiempo juntos en una suerte de competencia entre ambos para ver quien recibe más regalos departe de su “pareja”. Jean sigue el juego para seguir al lado de ella, la mujer que ama, y ella parece divertirse al enseñarle a este novato cazafortunas.
Más tarde Irene vuelve a engañar a su pareja con Jean y es descubierta, por lo que nuevamente se encuentra sola, en la pileta del hotel, despojada de toda fortuna y ropa, y sin acceso a la habitación donde se encontraba. Le pide a Jean que le busque sus pocas pertenencias que tiene guardadas en la estación de tren, y éste se dispone a buscarlas. Pero luego de unas horas, en su lugar le hace llegar un sobre por un conserje quien le dice que tiene una habitación ya paga por una semana.
Esa noche hay una fiesta en el hotel, ella desesperada por encontrarse sola y sin nada concurre a la fiesta y comienza la búsqueda entre los hombres mayores y con fortuna que se encuentran allí a fin de conquistar alguno y volver a su vida habitual.
Allí azarosamente encuentra a su ex pareja Jaques (la primera a la que engaña con Jean), se propone reconquistarlo, se encuentra a la deriva y debe reconquistarlo o quedarse sola nuevamente. Al darse cuenta que este hombre se encuentra acompañado por otra mujer joven cazafortunas como ella, decide pedirle a Jean que la ayude y entretenga a esta mujer para poder reconquistar a Jaques. Jean accede y comienza a conquistar a la mujer. Pronto Irene obtiene lo que quiere, pero algo le sucede cuando ve a Jean con esta mujer, algo la incomoda. Sin embargo, sigue con su plan y va en busca de su ex. Ya encontrándose en plena conquista nuevamente ve a Jean entrar a una habitación con la mujer, ante lo cual queda perpleja y sin poder responder a las preguntas de su ex, quien reitera su pregunta y le dice “¿Qué planes tenés para estos días?”. Luego de un largo silencio y con la mirada perdida, Irene parece estar arrepentida y dice “Amor, planeo hacer el amor”. Pide disculpas a Jaques y se retira, corre hacia la habitación donde está Jean para interrumpir el encuentro con la mujer y golpea la puerta desesperada hasta que Jean abre. En este momento ella le dice a la mujer que Jean no es un hombre con dinero, por lo cual ésta se retira enojada de la habitación, quedándose Irene y Jean solos. En ese momento él le dice: “Te tomó un tiempo”; ella responde: “Hice lo que pude”, repitiendo la frase que le había enseñado a Jean para seducir, pero estaba vez se incluye en la frase y la termina, diciendo: yo, yo quiero… Yo deseo… me gustaría… Besarte”. Y se va con él.
A partir de un recorte descriptivo de la película, intentaremos ubicar los tres tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, indagando acerca de la responsabilidad subjetiva, tomando como personaje a analizar a la bella caza-fortunas: Irene (Audrey Tautou).
Antes de abordar la dimensión de la responsabilidad, es necesario realizar una distinción entre la responsabilidad jurídica (discurso deontológico jurídico), que plantea la noción de sujeto autónomo. El sujeto es dueño tanto de sus acciones como de sus decisiones y elecciones, encontrándose en pleno goce de sus facultades mentales e intelectuales. Tal responsabilidad se relaciona con la responsabilidad moral ya que es una de sus formas, vinculada con acciones y valores morales, respondemos en cuanto pertenecientes a un grupo, a cierto orden de lo particular. Por otra parte ubicamos responsabilidad subjetiva (en la dimensión clínica de la práctica), que plantea la noción de sujeto no autónomo, sujeto del inconsciente que no es dueño de su voluntad e intención pero es responsable de aquello que desconoce, sujetado a los avatares de la ley y el lenguaje. Es un sujeto que guía sus acciones tan solo por sus deseos. Estas son dos formas distintas en las cuales el sujeto se confronta al campo de la responsabilidad.
Siguiendo este circuito de la responsabilidad antes mencionado, podemos ubicar un tiempo1 a partir del momento en que, luego de quedar sola y sin nada, se encuentra con dos opciones: o quedarse en el hotel o irse. Vemos que el personaje elige quedarse y allí es donde luego Jean la ayuda con la conquista. Es así que vemos que esta toma de decisión concuerda con el universo particular del personaje, en donde ubicamos al individuo, al yo, intención conciente, sabe lo que dice y hace, no hay vistas del sujeto, vemos una acción que parece agotarse en los fines para los que fue realizada, correspondiente al universo particular, soportado en las certidumbres yoicas y los ideales que en ese universo se sostienen.
Entendemos a la necesidad a un contexto en el cual el personaje queda limitado por el marco situacional, pierde autonomía, tiene opciones, grados de libertad reducidos. Es por eso que la ubicamos en el lugar donde el personaje, ante la situación de quedar a la deriva, tiene la opción de irse o quedarse en el hotel.
El azar puede ubicarse en diferentes momentos, tanto en la situación azarosa donde Irene y Jean coinciden en tiempo y espacio con la pareja de Irene, quien los descubre y en consecuencia ella queda sola en el hotel, como también en el encuentro de Irene con Jaques en la fiesta.
Sin embargo, ésta no es una situación que pueda reducirse al azar y la necesidad, sino que también debemos tener en cuenta la responsabilidad, para ello es que daremos cuenta de un tiempo 2, donde ese universo particular se ve conmovido, momento oportuno para que se haga presente la singularidad, que en relación a lo universal, de cuenta de la incompletud del universo previo.
El primer tiempo se ve confrontado con un segundo tiempo, caracterizado por algún indicador que diera cuenta que algo de lo que estuvo haciendo el sujeto resulta disonante. De esta manera el tiempo 2 se sobreimprime sobre el tiempo1 resignificándolo. Este tiempo 2 podemos ubicarlo en la escena en que Irene entra en cierta perplejidad al ser interpelada por el encuentro con su ex y la situación que ella ve mientras esta con él; esto conmueve su certeza original e implica un pedido de respuesta. Es aquí donde el sujeto bien afirmado comienza a vacilar, sujeto de la perplejidad que se pregunta por lo que hizo en el tiempo1, es un proceso de retracción donde se constituye el tiempo 1.
Dijimos anteriormente que podemos ver como ella siente arrepentimiento y se siente incomoda, sabiendo que la incomodidad y el arrepentimiento son ambas figuras de la culpa y que son el reverso de la responsabilidad. La culpa nos oculta algo sobre la responsabilidad a la vez que nos marca el camino para que encontremos la hipótesis clínica sobre la responsabilidad que esta en relación a la singularidad del sujeto.
En la película podemos ver la metonimia del deseo, ya que ella salta de hombre en hombre buscando el dinero que le dará su supuesta felicidad, pero cambia en el momento en que ve a su amante pobre con otra mujer. Por lo que a pesar de estar con un hombre adinerado descubre que la “falta” sigue estando, y que el objeto de su deseo no era un hombre con fortuna. Esto daría cuenta de la castración que relanza el deseo (sujeto dividido atravesado por las leyes y el lenguaje).
Desde la teoría de la decisión podemos hablar de 3 tipos de decisiones: la opción. La elección, y la decisión en sentido fuerte. Es en el tercer tipo donde se invoca al sujeto, no hay un sujeto consolidado o definido, sino que el sujeto, que estando seguro de su elección, se ve sorprendido porque esta tiene un mayor alcance del que esperaba y no se debe por necesidad o azar. Es un sujeto que se define a posteriori de su decisión, reformulado como sujeto en un lugar diferente.
La implicación del sujeto se da desde la resignificación, Freud plantea que la responsabilidad va mucho mas allá de los limites del Yo y esto marca una diferencia con lo que postula el derecho en donde solo el sujeto conciente es responsable de su acto; la conciencia es pura actualidad, por eso importa si es conciente en el momento del hecho. La función de la interpelación es preformativa, genera condiciones nuevas, es productora de subjetividad, instaura un sujeto de la responsabilidad, le da la palabra al sujeto para que hable.
Ubicamos la responsabilidad como algo intermedio entre el destino, (que implica determinación), y el azar (el cual es fortuito por lo que no habría responsabilidad), por esto es que la responsabilidad aparece donde no todo es azar ni destino clausurado.
Sabemos también que la culpa a veces puede taponear la interpelación y la emergencia de la responsabilidad. Esta última corresponde al sujeto-deseo mientras que la culpa la ubicamos en relación al yo-goce. El sujeto puede desentenderse de la responsabilidad subjetiva quejándose, sintiéndose culpable de todo, son estrategias de des-responsabilización.
Entendemos que también podemos ubicar un tiempo 3, es la hipótesis que explica clínicamente el movimiento donde el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 la que abre la potencialidad de este tiempo 3, en donde se verifica la responsabilidad subjetiva, hay una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado. El sujeto del tiempo 1 ya anticipa una verdad, pero sin saberlo, sin embargo el sujeto del 1er tiempo no es el mismo que se plantea en el tiempo 3. Este tercer tiempo podríamos situarlo en el momento en que Irene se levanta rápidamente y corre hacia la habitación donde se encuentra Jean para interrumpir el encuentro con la mujer y golpea la puerta desesperada hasta que Jean abre para luego irse con él. Esto nos demuestra que de esta forma Irene va más allá del destino y deja de escaparse de si misma para encontrarse al fin.
En varias escenas de la película vemos como Irene escapa de si para seguir repitiendo el camino que hizo toda su vida, podemos citar como ejemplo el momento en que ella se ve molesta e incómoda pero igualmente sigue con su plan sin hacer caso a lo que le pasa.
Luego algo cambia y es ahí donde aparece la responsabilidad subjetiva. Vemos que Irene ya no busca quedarse en su determinismo y responde, ya deja de preocuparse por obtener seguridad en algún hombre adinerado y se deja llevar por lo inesperado al elegir a Jean.
Pareciera que Jean nota este recorrido en Irene cuando le dice: “Te tomó un tiempo”. Y este cambio se ve reflejado cuando, tal como lo dijimos anteriormente, ella repite la frase antes dicha pero ahora se incluye, la hace propia al decir: “Yo… yo quiero… yo deseo… me gustaría…besarte.”
Podríamos pensar la articulación con lo universal-singular, acto ético y la moral de lo particular al tener en cuenta que Irene no se cuestiona su estilo de vida en un principio, y por esto parece seguir un camino ya determinado. Su vida gira en torno de conseguir adinerados hombres con los cuales poder mantener una vida lujosa, parece no involucrarse con ninguno y esto se explicaría porque sus relaciones solo persiguen este fin de acceder a este estilo de vida. Esta es la moral del personaje que aparece como incuestionable, pero vemos que su universo comienza a tambalear, comienza a quebrarse y es aquí donde se puede traslucir la dimensión ética, donde tiene lugar el sujeto y el acto que lo funda, el cual no cabria pensarlo sin relación al deseo.
Es en el eje de lo universal- singular que ubicamos al sujeto barrado, y es aquí donde cabe hablar de responsabilidad subjetiva, ya que ésta se da más allá de la moral; hay un plus en donde el sujeto se ve sorprendido.
No existe lo universal sino a través de los singular y recíprocamente. Lo universal – singular constituye aquel rasgo que es propio de la especie: su carácter simbólico. Y a su vez, lo universal no existiría sin lo particular.
De esta manera, consideramos que este primer momento sin cuestionamientos constituye el circuito de la moral de lo particular, donde el circuito de lo universal – singular encuentra su sostén. En este horizonte, es donde iremos reconociendo la dimensión ética. Pero lo universal – singular de la ética no puede ser colmado por ningún sistema moral. “La dimensión ética se despliega en el circuito universal – singular, sosteniéndose (de manera siempre provisoria) en el campo de lo particular, del que toma prestado su carácter de código”.
Es por esto que es importante no limitar este trabajo al análisis de la moral del personaje, dando lugar a este ir más allá de la dimensión moral donde entra en juego el sujeto de la responsabilidad lo cual implica una posición diferente con respecto a lo que la película nos deja ver en Irene en un principio.



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