Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2010 > Una noche en el museo >

por 

Facultad de Psicología
Universidad De Buenos Aires

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Cátedra I - Juan Jorge Michel Fariña

Comisión 01 - Profesora: Carolina Pesino

Integrantes:
• Soria Martín - LU: 32036538/0
embajada_boliviana@hotmail.com

• José Luís Boverio - LU: 25428678/0
boveriojluis@hotmail.com

Fecha de entrega: Lunes 25 de Octubre de 2010
Consigna de Evaluación:
1) Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2) Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3) Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4) Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5) Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

1) En el texto de Sartre el personaje Ibbieta se encuentra en una situación límite: con su vida ya cerrada, solo le quedaba esperar al amanecer para morir en el muro de fusilamiento. Condenado a muerte, nada vale ya; la vida le es ajena, y por eso decide jugarle una broma a los falangistas. Ante los interrogatorios que le prometían una oportunidad de vivir si Ibbieta delataba la posición de Gris, el personaje que Sastre nos presenta termina hablando, pero habla para mentir. El hecho curioso es que, que por una coincidencia del azar, efectivamente Gris se hallaba ido justamente en aquel “falso” lugar, siendo descubierto por los falangistas. Ibbieta, sin querer, termina diciendo la verdad por él ignorada, siendo Gris apresado y asesinado. Así, vemos como los hechos se encadenan azarosamente para producir un semejante fatal desenlace, y a Ibbieta solo se le puede atribuir un secreto deseo de vivir; el deseo inconsciente que se filtra en el lazo social en elementos que resultan extraños al yo del sujeto.
Intentaremos presentar un recorrido que, a nuestro parecer podría situar ciertos elementos que conforman una decisión comparable por parte del protagonista de Una noche en el museo. Para ello en términos teóricos tomaremos como punto de partida una decisión ante una situación “límite” –decisión desde la responsabilidad en cuanto al deseo del sujeto- y un desenlace no esperado que se desprende de la intervención del azar.
Así podríamos plantear que Larry, en el momento en que descubre la intención de robo de la tabla mágica por parte de los demás cuidadores del museo y de ser culpabilizado por dicho robo, debe tomar una decisión que, salvando las diferencias, es semejante a la de Ibbieta: ya no se trata de negarse a la culpa (válida o no) sino a hacer algo con respecto al deseo del sujeto. Larry actúa de inmediato para recuperar la tabla sin importar ni medir las consecuencias. El azar hará que en su afán por recupérala se le escapan todos los animales y estatuas; y que estos llamasen la atención de los medios de forma tan positiva, que resultase publicitaria.
En este punto, al igual que Ibbieta, Larry, sin medir las consecuencias de su decisión, no se siente culpable ante las preguntas de se jefe, quien se abstiene de despedirlo por las repercusiones positivas que todos estos acontecimientos tuvieron en el museo. De forma azarosa desencadena un hecho no buscado al igual que Ibbieta, de el cual no se lo puede responsabilizar jurídicamente, ni moralmente, como Ibbieta es responsable de su deseo, el de Ibbieta es el de vivir, el Larry mantener su empleo para poder responder por la obligación de ser padre, ambos son responsables pero están más allá de la culpa.

2) Larry, el protagonista del filme, es un sujeto irresponsable e inestable, como lo define su ex mujer. Su vida se sostiene en proyectos inconclusos e inviables y en fracasos argumentados por excusas que utiliza para desligarse de la responsabilidad. Este estilo de vida le trae problemas: su ex mujer, madre de Nicky, no quiera que su hijo se quede con él, lo han desalojado, enfrenta una nueva mudanza y está perdiendo la confianza de su hijo quien toma como modelo paterno al nuevo novio de su madre, Don. Ante esta situación Larry intenta un acercamiento con el hijo por medio del hockey y, cada vez que le es posible, desestimando o burlando el tipo de vida responsable de Don.
Larry, una vez más, intenta convencer al hijo con promesas de éxito un laboral con sus proyectos, pero Nicky, desconfiado, le plantea “¿Y qué tal si solo sos un tipo normal que debería buscar un empleo?”.
Efectivamente, las palabras del hijo causaron cierto efecto y Larry se dispone a conseguir un empleo. En una entrevista laboral desastrosa, solo por medio de “esfuerzos de carisma” logra despertar algo de compasión y consigue un empleo de último recurso: un puesto que nadie quería tomar como guardia nocturno en un museo.
Aquí es donde podríamos situar el Tiempo 1, acto en el que Larry se dispone a conseguir un empleo para mostrarse responsable y así poder acercarse a su hijo.
En su primera noche de trabajo Larry se encuentra con la sorpresa de ver como las estatuas toman vida y lo atacan, y es salvado por la estatua del presidente Roosvelt. Son todos estos acontecimientos descabellados que lo llevan a tomar la decisión de renunciar. Pero aquí se produce el colmo: al igual que su ex, su hijo, y las circunstancias en las que se vio, es ahora una estatua de cera la que lo invita a reflexionar y tomar la responsabilidad, respondiéndole ante su cuestionamiento de la situación que “un hombre debe buscar sus propias respuestas en sí”. Aquí podríamos situar una suerte de invitación al acto ético, el cual tiene una implicancia de decisión que se produce en soledad.
De todos modos, dicha invitación no es considerada por nuestro protagonista. El sale del museo con la convicción de renunciar. Solo al salir del edificio, cuando se encuentra con Nicky quien le pregunta acerca de su trabajo, es que podemos notar en Larry un cambio: en efecto, podemos dar cuenta aquí que se produce algo del orden de la culpa que, si bien es una culpa referida al hijo, lo lleva a replantearse su decisión.
Es así que nuestro personaje determina sostenerse en su empleo y se prepara para ello buscando información histórica de los personajes. Vemos a un Larry sensibilizado que se bate entre abandonar el esfuerzo o continuar. En la escena en la que “estudia” podemos situar una auténtica culpa que se manifiesta, al ver la foto de su hijo, en forma de una suerte de angustia vergonzosa. Aquí podríamos dar cuenta de una interpelación personal por parte del personaje a partir de este sentimiento de culpa, introduciendo el Tiempo 2 que permite una retracción al Tiempo 1.
Larry, decidido, regresa al museo con otra actitud, dispuesto a permanecer en su empleo. Sin embargo, no podemos hablar de la introducción de un acto ético que correspondiese al tercer tiempo, dado que retorna para evadirse de la culpa y así “taponarla” ante los ojos de su hijo. Aquí podemos dar cuenta de un sentimiento de culpa pero no de una verdadera interpelación: nuestro protagonista retorna “para quedar bien” ante su hijo, lo cual no constituye un acto de responsabilidad subjetiva.
En su segunda noche en el museo, los problemas continúan: un monito le roba las llaves y lo humilla orinándolo, encerrándolo y golpeándolo. Afortunadamente Larry cuenta con la ayuda de quien podríamos considerar ya como un “amigo”: la estatua del presidente Roosvelt, quien lo ayuda a recuperar el llavero. Pero los problemas no terminan ahí, al estarse por cumplir su turno, Larry se percata que un neandertal ha escapado por la ventana. La situación lo satura y nuestro personaje, una vez más, se dispone a renunciar, cosa que no llega a hacer: el presidente Roosvelt lo insta a que replantee su postura y, efectivamente Larry se hacer cargo de la situación e intentará remediar su error.
Podemos aquí situar, en la escena en que Larry toma el llavero, el Tiempo 3: un acto que con su simbolismo corresponde al de responsabilidad subjetiva y que se traduciría en un “no renunciaré, solucionaré todo esto”, donde ya no es para complacer a alguien (su ex mujer, su hijo, su jefe, el presidente), sino que responde a la ob-ligación que se le impone ante el sentimiento de culpa propio, resultante de renuncias constantes a lo largo de su vida. Es aquí que podemos situar un acto, donde se diluye el sentimiento de culpa y que resignificará su posición laboral en cuanto a acercamiento con su hijo.
Y en efecto no faltarán situaciones que corroboren lo planteado: al otro día se encuentra con que su jefe lo quiere echar por el estado desordenado en que encontró todo, pero Larry no se echa atrás y pide otra oportunidad. Por otra parte su hijo, quien presencio la escena en la que el jefe despedía a su padre, le recrimina nuevamente su “flojera” laboral. Pero aquí podemos apreciar a un Larry que es tocado por las palabras y por la situación, un Larry que decide demostrarle al hijo su integridad, invitándolo a pasar una noche con él en el museo. Las situaciones conflictivas se suceden, pero Larry persevera en su postura: solucionarlo todo, hacerse cargo de su responsabilidad. Los demás empleados del museo quieren robar la tabla mágica egipcia e implicarlo a nuestro personaje en el robo.
Finalmente, podremos ver como Larry logra su cometido, apresando a los ladrones y salvando la tabla egipcia. Y lo logra justamente, y es aquí donde podemos apreciar verdaderamente una resignificación del Tiempo 1, con la ayuda de su hijo. En efecto el acercamiento padre-hijo y la confianza se consolidan.

3) Azar: Podemos ubicar como elementos del azar el hecho que las estatuas del museo cobrasen vida por las noches y que se dispusieran a querer ayudarlo, así como también resulta azaroso el rol que cada estatua cumplirá y cómo se comportarán ante la situación para ayudar a Larry. Otro elemento azaroso puede ser situado en la reacción de los medios ante lo ocurrido.
Necesidad: Como elementos de necesidad ubicamos el hecho de que Larry fuese a buscar trabajo y que consiguiese éste de cuidador nocturno en el museo, también podemos encontrar un elemento de necesidad en el hecho de los demás cuidadores del museo robasen la tabla mágica y trataran de inculparlo.

4) Podemos en un primer momento situar la culpa como deuda -respuesta que se espera de un sujeto que se obliga a responder por lo comprometido esto desde el punto de vista jurídico- cuando Larry es increpado por el jefe del museo, luego de su segunda noche de trabajo. Éste le pide respuestas por lo sucedido, respuestas con respecto a sus obligaciones como guardia, deberes que se exigen desde las normas y estatutos del museo.
Pero otro abordaje, nos remite a la noción de culpa, según Lacan, que es el sentimiento de culpa que deviene del no cumplimiento del deseo. Aquí se desdibuja el sujeto autónomo del derecho. Este sujeto es del inconciente, el mismo que realiza irrupciones en la vida cotidiana por medio de lapsus, olvidos, condensaciones, chistes, encerrando un deseo encubierto que busca su realización, y donde el sujeto se extraña. Freud sostiene que se es responsable por los deseos prohibidos, esto es el orden de la responsabilidad subjetiva, que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente, es una responsabilidad que atañe al sujeto en eso que desconoce, hablamos de la singularidad del deseo. Así, se afirma que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, y solo se es culpable por no cumplir el deseo.
Por ello tomaremos las figuras de la culpa a partir del momento en que se trata de una culpa en la que el Larry se interpela desde su responsabilidad subjetiva. En efecto, podemos dar cuenta del arrepentimiento en el momento en que Larry se encuentra al hijo a la salida del museo, luego de su renuncia. También se hacen visibles figuras de culpa en el momento en que Larry “estudia” para prepararse para retomar el trabajo y solucionar sus errores: nuestro personaje se nota angustiado, y avergonzado cada vez que se le cruza la idea de abandonar. Solo retomando el trabajo y haciéndose cargo de la situación vemos como el sentimiento de culpa se diluye en la acción y cómo Larry se responsabiliza subjetivamente.

5) Desde el punto de vista de “ética como horizonte en quiebra” que propone la cátedra, en este filme podemos ver, a nuestro parecer, una situación que resulta ilustrativa. Considerando las instrucciones que el jefe de los guardias del museo le proporciona a Larry encontramos allí al universo particular: con los saberes acumulados hasta el momento de todas las situaciones esperables. Instrucciones e indicaciones de cómo actuar.
Pero a su vez nuestro personaje se ve introducido en una situación completamente nueva, fuera del universo de lo esperable: el robo de la tabla mágica. Correlativamente con ello, Larry pierde las instrucciones, lo cual vemos como un simbolismo en el sentido de que para solucionar esta nueva situación que se inscribe como una singularidad y que no es contemplada desde el universo particular, no hace falta remitirse a lo ya concebido, sino que requiere un acto creador desde la singularidad de la situación; una decisión en soledad.
Queriendo ir un poco más lejos, podríamos quizás situar de forma un poco ambiciosa la posibilidad de que este acto creador pudiera tener un efecto particularista que contemplase, para un futuro, un qué-hacer en los casos en que se cumpliese la situación que la historia nos narra.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: