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Etica y Cine
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Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Segundo Parcial Domiciliario

Alumnas: Fontan Romina
Giuliano Romina
Cátedra: Juan Jorge Fariña
Comisión nº: 1
Docente a cargo: Ianina Samolevich
Fecha de entrega: 16 de Noviembre
Cuatrimestre: Segundo
Año: 2009

Novela “Verónika Decide Morir”
• TÍTULO: Veronika decide morir
• GÉNERO: Novela/ Drama
• NACIONALIDAD: Brasil
• AUTOR: Paulo Coelho
• EDITORIAL: Booket
• FECHA: 1998
• PERSONAJES: Verónika, Zedka, Mari y a Eduard, Dr. Igor, Enfermera.
Esta novela tiene lugar en la ciudad de Ljubljana, capital de Eslovenia, su personaje principal es Verónika una joven de 24 años, decidida, con carácter y bastante segura de sí misma o por lo menos así lo creía. Verónika, estaba segura de haber vivido y tenido todo lo que una joven hubiera podido desear: belleza, chicos apuestos que estaban a su alrededor, trabajo, diferentes y según ella todos los tipos de experiencias que una joven afortunada soñaría, por lo tanto estaba segura de que no tenia ningún otro motivo que la pudiera mantener viva, creía que lo único que le podía faltar por vivir eran las cosas malas de la vida, una vez pasada la juventud, vendría la decadencia, la vejez le dejaría marcas irreversibles, llegarían las enfermedades y se alejarían los amigos, es en ese momento en el que Verónika, decide morir. No era por ausencia de amor por lo que se estaba suicidando. No era por falta de cariño de su familia, ni problemas financieros, o por una enfermedad incurable.
Recurre a dos amigos suyos, que compadecidos por sus quejas de que no podía dormir, habían conseguido -cada uno por su cuenta- dos cajas de somníferos.
De la mesita de luz sacó las cuatro cajas de pastillas para dormir. En vez de juntarlas y diluirlas en agua, resolvió tomarlas una por una, ya que existe gran distancia entre la intención y el acto y ella quería estar libre para arrepentirse a mitad de camino.
Sin embargo, a cada comprimido que tragaba se sentía más convencida; al cabo de cinco minutos las cajas estaban vacías.
Como no sabía exactamente cuánto tiempo iba a tardar en perder la conciencia, había dejado encima de la cama una revista francesa. Mientras esperaba la muerte, Veronika comenzó a leer sobre informática, un tema que no le interesaba en absoluto, y esto armonizaba con todo lo que había hecho durante toda su vida, siempre buscando lo más fácil o lo que se hallara al alcance de la mano.
Llego el momento en que aparto la revista al no interesarle lo que estaba leyendo, considero que había llegado la hora de tener orgullo de sí misma, de saber que había sido capaz, que finalmente había tenido valor y estaba dejando esta vida. Y estaba haciendo eso tal como siempre lo había soñado: mediante comprimidos, que no dejan marcas.
Encontrándose en su habitación, Verónica comienza a sentir mareos y se desvanece. Unas horas mas tarde despierta en Villete, un asilo-hospital psiquiátrico, allí es atendida por el Dr. Igor, Director de la institución y por un joven pasante, es este joven quien le hace saber su estado, le informa que lograron hacer un lavado estomacal con lo que evitaron su muerte pero que la excesiva dosis de pastillas para dormir le causo una necrosis en el ventrículo, un daño irreversible en el corazón con lo que inevitablemente este se parara causándole una muerte inminente, Verónika solo tendría una semana de vida antes de que su corazón se detuviera. En este momento la joven pregunta “¿Qué quiere decir con eso?”. A lo que el medico responde que el hecho del que el corazón deje de latir solo significa una cosa: muerte física.
Verónika cree que detrás de la preocupación expresada por el medico que la daba la noticia de que iba a morir, el mismo estaba sintiendo placer al darla, como considerándola merecedora de tal castigo.
Luego ingresa una enfermera a su habitación para hacerle un control, durante el mismo le cuenta que su tía se había suicidado aun contando con el apoyo de dos hijos y un marido que la amaba, se había dejado estar durante largos años, hasta que un día, al encontrar a su marido con una amante, logra reaccionar armando escándalos, perdiendo peso, aun así fue su época más feliz: estaba luchando por algo, se sentía viva y capaz de reaccionar ante el desafío que se le presentaba. Finalmente decide llevar a cabo el suicidio ya que decía que no era feliz ni infeliz y que por eso no aguantaba más.
Ante esto Verónika se cuestiona porque le cuenta eso a ella la enfermera, que tiene que ver con su vida, pero a pesar de esto intenta explicar que nadie puede juzgar. Sólo uno sabe la dimensión de su propio sufrimiento, o de la ausencia total de sentido de su vida. Veronika quería explicar eso, pero el tubo que tenia en su boca se lo impedía.
Al momento de retirarle los tubos que tenía conectados, continuaba con agujas clavadas por todo el cuerpo, cables conectados en la zona del corazón y de la cabeza, y los brazos atados. Estaba desnuda, cubierta apenas por una sábana, y sentía frío, pero decidió no quejarse, al mismo instante en que toma conciencia que sigue viva, pensando que todo va a empezar de nuevo. A pesar de esto, se consuela con el hecho de que haber elegido las pastillas evitó que su cuerpo se dañe físicamente, por lo tanto seguiría bonita, joven y no tendría dificultades para conseguir un novio.
Por otro lado trata de imaginarse la reacción de su madre frente a lo acontecido, la cual seria preguntarle que va a hacer con su vida, seguramente se ponga de ejemplo y pretenda que ella siga lo que su madre vivió, debido a esto imagina un futuro ligado al modelo deseado o impuesto por su madre, de modo tal que concluye que la vida es así, que es inútil rebelarse, y que nada cambiará, por eso decide conformarse.
Veronika tenía casi la certeza absoluta de que todo acababa con la muerte. Por eso había escogido el suicidio: la libertad, por fin. El olvido para siempre.
Aun luego de todo lo sucedido, y de haber recibido información acerca de lo que le depararía, Verónika estaba segura de la decisión que había tomado pero no estaba dispuesta a esperar a que llegara la muerte y es entonces cuando conoce a Zedka, una mujer que estaba terminando su "tratamiento"; Verónika, le pide ayuda para conseguir más pastillas y poder lograr su objetivo, y es entonces cuando Zedka, le habla acerca de la "fraternidad", un grupo de personas completamente cuerdas que podrían haber salido de Villete pero que preferían permanecer allí ya que en este lugar no tenían que preocuparse por los problemas de la vida cotidiana, por los problemas del mundo, este era un lugar en donde ellos podían hacer lo que querían, no tenían nada que ocultarle a los demás, no tenían que preocuparse por lo que los demás podrían pensar o decir ya que al fin y al cabo todos eran locos, en pocas palabras se habían institucionalizado, se habían acostumbrado a ese estilo de vida, dependientes de ese sistema.
Este conjunto de sensaciones: el manicomio, estar con personas que no les interesaba comportarse como locos, no sentían la necesidad de reprimir sus gustos solo para caerle bien a las demás personas, todas estas sensaciones son las que hacen que en el fondo Verónika comience a sentir cierto apego hacia la vida ya que descubre una nueva experiencia que antes jamás se hubiera imaginado, y que ahora con solo una semana de vida estaba viviendo.
En el transcurso de aquellos días de internación Veronika conoce a Eduard, un esquizofrénico a quien nadie nunca en Villete había escuchado hablar y al cual le encantaba escuchar a Verónika tocar el piano, ella se enamora de él y es con quién trata de disfrutar todos y cada uno de los minutos de su ultimo día.
Zedka y Eduard influyen drásticamente en Verónika, cada uno le muestra que la vida debe ser vivida sin miedo y como realmente somos y que durante toda su vida ella vivió tratando de mantener una imagen de si misma ante la sociedad y sus amigos que fuera digna de imitar y envidiar, desperdiciaba toda su energía tratando de mantener esa imagen y que no se daba cuenta de que ya había dejado de ser ella misma y que si su vida era siempre igual era por que así ella lo quería.
Ante esto, al finalizar la semana Verónika trata de aferrarse a la vida para vivir su ultimo día sin desperdiciar ni un solo minuto.
Análisis de la Novela

El análisis que haremos va a recaer sobre el personaje de Verónika, quien a partir de una acción conciente ocasiona una serie de hechos que la llevaran a cambios con una verdadera transformación como sujeto.

Tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad subjetiva

Tiempo Uno: tiempo donde se realiza una acción que se supone se agota a los fines para la que fue realizada. En este el universo particular se mantiene en las certidumbres del yo. Este tiempo lo ubicamos en el momento en que Verónica decide llevar a cabo la acción de suicidarse con plena conciencia y voluntad en la misma, ya que consideraba que había vivido todo lo bueno de la vida, lo cual era suficiente para ella y que lo que restaba eran cosas que no merecían ser vividas, por eso las considera “las cosas malas de la vida”.
Tiempo Dos: este se confronta con el tiempo uno; aquí se hace visible algún indicador que señala un exceso y donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja (temblor del sujeto) posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que él sujeto tenia al comienzo del mismo. Por eso decimos que es el tiempo de la interpelación, el cual pone en marcha el circuito. No hay forma de no responder ya que la interpelación exige respuesta; una respuesta que va mas allá de lo que el yo quería responder. Es el momento propicio para la emergencia de una singularidad que demuestre lo incompleto del universo previo. Este tiempo resignifica al tiempo 1, resignificación que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias. Ubicamos este tiempo en el encuentro con una de las internadas “Zedka”, quien le cuenta acerca de la forma de vida que llevaban los internados en Villete, quienes habían formado un grupo llamado “la fraternidad”. Relata que los mismos dentro de dicha institución estaban conformes y no pretendían salir de la misma, ya que en ella no tenían preocupaciones por los problemas de la vida cotidiana, allí ellos podían hacer lo que quisieran, sin pensar en lo que los otros podrían decir o pensar. A raíz de este relato podemos ubicar como forma de la culpa cierto arrepentimiento en Veronika del querer matarse físicamente.
Tiempo Tres: este tiempo se caracteriza por la verificación de la responsabilidad subjetiva. Se da el efecto sujeto, que es la respuesta a la interpelación, allí se esta hablando de una dimensión ética lo cual implica la noción de acto como generador de un sujeto de deseo inconciente. Por eso D´Amore establece “…el estatuto del inconciente es ético”. Se da un cambio de posición subjetiva. Ubicamos este momento cuando a raíz de la charla con la internada y al ver ella misma la forma de vida desarrollada en el asilo, deja de insistir con el suicidio, cambia de posición y empieza a vivir siguiendo sus propios deseos ya que los hechos llevados a cabo en su vida eran pura y exclusivamente responsabilidad de ella.
Hipótesis clínica: la hipótesis busca religar aquello que emerge en el segundo tiempo desligado, desconocido, del universo particular, hallando una explicación a su presencia. A partir de lo cual decimos que Veronika posee una profunda depresión por no haber podido y por no poder hacer en la vida aquello que ella realmente deseaba y si cumplir el deseo del Otro.

Para comenzar queremos distinguir brevemente la responsabilidad jurídica de la responsabilidad subjetiva, consideramos importante mencionar que Freud responsabiliza al sujeto de aquello que desconoce de si mismo, de lo cual no puede dar cuenta como sujeto autónomo. Sin embargo no imputa al sujeto en el campo moral por aquello que se juega en lo inconciente.
Por lo tanto cuando se habla de sujeto autónomo se habla de responsabilidad jurídica, mientras que la responsabilidad subjetiva no se restringe a las posibilidades de respuesta del sujeto autónomo, es la instancia donde el sujeto se ve confrontado con aquello que perteneciéndole, le es ajeno. Por eso decimos que esta responsabilidad se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente; sujeto no autónomo que no es dueño de su voluntad e intención.
A partir de esta conceptualización ubicamos la responsabilidad subjetiva en el tiempo tres, a partir de la resignificación del tiempo uno en tiempo dos y con el arrepentimiento dado en este ultimo, de aquel deseo inconciente – matar la vida que llevaba y huir de esa “prisión” que implicaba su vida-que se ubicaba detrás de esa intención que parecía única y conciente – matarse físicamente-. Hablamos de prisión en la vida de Veronika ya que vemos como ella consideraba el hecho de matarse como la libertad.
Podemos sustentar este deseo inconciente a través de una seria de hechos que de una forma indirecta lo marcan.
En primera instancia se hace visible que no estaba totalmente segura de darse la muerte físicamente, por eso elige tomarse una por una las pastillas en lugar de diluirlas en agua, ya que así como menciona el texto: existe gran distancia entre la intención y el acto y ella quería estar libre para arrepentirse a mitad de camino.
Luego vemos en la novela que Veronika con su pregunta “¿Qué quiere decir?” luego de que el medico le informara claramente su estado, pareciera no querer entender y sorprenderse, da cuenta de que no esperaba o “no deseaba” dicho diagnostico, y frente a este pregunta incita a que el medico responda: el hecho de que el corazón deje de latir solo significa una cosa: “muerte física”.
Que eso que la responsabilidad subjetiva implica reconocer se considere ajeno por el sujeto, lo vemos en el momento en que Veronika se desentiende frente a lo que la enfermera le cuenta sobre el episodio de su tía la cual se ha suicidado, pero quien antes de este hecho por primera vez en su vida había podido reaccionar frente a un desafío que se presentaba en su vida, a lo cual Veronika se cuestiona “¿que tengo que ver con esto?”, podemos ubicar en esta pregunta aquello inconciente de modo que consideramos que con tal relato ella “se siente tocada” al no poder en su vida personal reaccionar frente a ese desafío que se le estaba presentando, “hacer lo que quiera sin depender del deseo de sus padres” y poder desasirse de éstos. Así como se ve claramente un rechazo a “la nueva marca” que implica el periodo adolescente, que incluye deshacerse y cuestionar el discurso de los padres, esto lo vemos en ella en sus expresiones acerca de que “la vejez le dejaría marcas irreversibles”, elegir las pastillas “porque no dejan marcas”, asi como tampoco “se queja” frente al dolor que le estaban causando las agujas clavadas en su cuerpo, “no quejarse frente al sufrimiento y aceptar lo que se le impone”.
Este deseo inconciente de “matar su vida” y no “matarse físicamente” se hace visible cuando se contenta frente a que su cuerpo se veía en igual condiciones, optimas para ella para conseguir una pareja. Pero… si pensaba matarse y terminar con su vida ¿Por qué ante ese estado crítico ya planeaba conseguir a futuro un nuevo novio?

Podemos ubicar la categoría de necesidad, la cual esta relacionada con lo inexorable, con la determinación, en el hecho de que Verónica ingiera las pastillas, las cuales indudablemente, por su composición química, y por la excesiva cantidad que había hecho ingresar en su organismo iban a causarle algún trastorno en el mismo, en su caso una necrosis en el ventrículo. Por otro lado ubicamos la categoría del azar el momento en que se produce el encuentro con Zedka, una de las internadas a quien por casualidad le pide ayuda para que le consiga más pastillas para concluir con su objetivo, y la misma comienza a hablarle de la fraternidad, acontecimiento que hace que Veronika resignifique la acción del tiempo uno.
En cuanto a las categorías lógicas podemos decir que: Lo Universal es lo simbólico, lo propiamente humano (la Ley, el Lenguaje, la Cultura, son entidades abstractas) el cual se rige por la lógica del no todo, no cierra, es inacabable, en él hay cosas que no pueden ser representadas. Tiene dos formas de expresarse: a través de lo Particular y de lo Singular. Lo Particular pretende ser cerrado y abarcar todas las situaciones; dentro de esta categoría podemos ubicar la moral. Lo Singular es lo que se escapa a lo Universal, es el punto de indeterminación, con lo cual de esta categoría no se puede preveer nada. Se escapa de ser nominado por los conocimientos previos pertenecientes a lo Particular. Sobre la dimensión universal-singular se comenzara a dibujar el horizonte de la ética, al cual llamamos la moral que rige lo particular. Categoría que tambalea al emerger una singularidad. Es decir aquello que pretende ser cerrado, que se ve en Veronika al momento de querer darle al suicidio un único sentido: “muerte física”, se ve amenazado con el surgimiento de aquello que no puede contemplar, su deseo inconciente. Por eso “la ética en un horizonte en quiebra”.
Entonces podemos ubicar lo singular cuando Veronika se hace responsable de su deseo inconciente de querer terminar con la vida que venia llevando regida por lo deseos de sus padres, empezando a hacer una vida guiada por sus propios deseos e intereses y finalmente habiendo logrado el objetivo inconciente del “suicidio” de su vida pasada, de lo contrario ella seguiría con la idea de matarse concretamente.
Por otro lado también se produce un cambio de posición cuando se hace responsable de que todo lo que había vivido era porque ella así lo había querido.

BIBLIOGRAFIA

• Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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