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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos.
Cátedra I
Prof. Tit. Reg.: Lic. Juan Jorge Michel Fariña
Comisión: 17
Prof.: Carew, Viviana.
Alumna: Pelle, Rocío. L.U: 334916320

- 2do Parcial Domiciliario-

- 2do Cuatrimestres 2010 -

El presente trabajo, gira en torno al film “Volver al Futuro I” dirigida por Robert Zemeckis, y producida por Steven Spielberg. A grandes rasgos, la historia tiene como principales protagonistas a Marty McFly (Michael J. Fox), un adolescente amigo de un excéntrico científico, “Doc.”, el doctor Emmett Brown (Christopher Lloyd); quien es, por su parte, otro de los personajes principales.
Nos situamos, entonces, en 1985; año en que transcurre la película y, también, en el que se estrena. “Doc.”, a quien todos tienen por chiflado, crea una máquina para viajar en el tiempo, que tiene la forma de un automóvil deportivo. Marty, accidentalmente, viaja al año 1955. Es allí donde se encuentra con sus propios padres cuando eran jóvenes. Es en relación a este encuentro con sus padres, específicamente, con su padre George Mcfly (Crispin Glover), que se centrara el análisis de dicho trabajo.
Marty vive con sus padres y sus hermanos en Hill Valley, California. Su padre es un hombre fracasado, tímido, de poco carácter; que se muestra excesivamente servicial a su jefe Biff Tannen, quien, no obstante, no deja de maltratarlo.
El personaje elegido para nuestro análisis, a través del cual, intentaremos dar cuenta de la responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos, es el de Marty Mcfly. En él, se ve claramente, como uno de sus actos cotidianos, va a ser resignificado a posteriori, produciendo un cambio en nuestro protagonista.
Puntuaremos entonces, un primer tiempo, donde se lleva a cabo una acción, al parecer sin más consecuencias; pero, como bien explica Salomone, “no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan mas allá de la intención de su yo”. Un segundo tiempo, donde el sujeto es interpelado por aquel acto, que vive como ajeno, pero que le pertenece. Se resignifica entonces, su acción. Finalmente, un tercer tiempo (puede estar o no) donde el sujeto debe poder responder por sus actos. Debe asumir su responsabilidad subjetiva.
La hipótesis clínica intentará dar cuenta de cómo y por dónde se juega el deseo del sujeto. Y que hacerse cargo de ese deseo, asumirlo, implica para él tomar una decisión.
Encontramos el tiempo uno, en la siguiente escena, que se da al comienzo de la película: Marty llega a su casa y encuentra a su padre siendo humillado por su jefe Biff Tannen, quien no solo ha chocado su auto y lo culpa por ello; sino también le reclama no haber terminado el trabajo que le encomendó hacer en su lugar. El padre del adolescente, es objeto de distintos tipos de humillaciones delante de su hijo, frente a las cuales, no obstante, no reacciona. Cuando Biff se retira, George Mcfly, se excusa ante la mirada acusadora de su hijo; el cual, a pesar de ello, le reclama por lo sucedido. En la escena inmediatamente posterior, Marty mira con incomprensión a ese hombre débil y acobardado que es su padre, mientras este le aconseja renunciar a aquello que le gusta hacer (tocar la guitarra) delante de la gente, para no ponerse en ridículo y evitar dolores de cabeza. Es precisamente en esta acción, Marty juzgando a su padre, que situamos el primer tiempo.
En un segundo tiempo, ubicamos el encuentro de Marty con su padre, en el pasado. El joven está sentado en la cafetería y entra Biff (de joven); se dirige a alguien que está sentado junto a Marty, diciendo “-eh, Mcfly”; es en ese momento, que Marty se da cuenta que está sentado junto a quien seria luego su padre. Vuelve, entonces, a presenciar una serie de escenas, en donde su padre es objeto del mismo tipo de maltratos y humillaciones por parte de este hombre. Es este segundo tiempo, el que produce la interpelación. Es ahí donde se juega la responsabilidad del sujeto a responder por su acto. Es decir, que este tiempo dos, resignifica su acto primero en el que lo juzgo. Se produce un exceso, algo que viene a romper con lo que era el universo de nuestro protagonista; ya no está cómodo en esa posición, en donde se sitúa como alguien distinto de su padre y desde allí lo juzga. El ver al padre allí, indefenso y siendo objeto de las mismas humillaciones durante toda su vida, es lo que provoca la interpelación. Es esto que surge como singular, lo que amplía su universo y lo obligara a situarse de forma distinta. En este segundo momento, el joven siente culpa por ese deseo de querer cambiar a su padre, ese desear que su padre fuera otro; deseo del cual, no obstante, no sabía nada hasta este momento; podemos decir con Freud que se trataba, mas bien, de “un saber no sabido” . Es factible pensar que se le juega al chico como inconsciente, hasta este tiempo, en donde de alguna forma, se muestra.
En relación a esto, podemos situar las categorías de azar, es decir, de aquello que tiene que ver con la incertidumbre, lo casual, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular; y aparece en este caso bajo la forma del encuentro del adolescente con su padre en el pasado. Esto es, de alguna manera, ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto. Por otro lado, hay algo que parece ubicarse del lado de la necesidad; definida como aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible; nos queda de este lado, la relación causa-efecto, que se hace visible en este segundo momento respecto del modo de ser de George McFly. De algún modo era forzoso que él fuera así, dado los acontecimientos que había atravesado en el pasado. De acuerdo con esto, si ubicamos la responsabilidad, ubicada entre estas dos categorías; como aquello que interpela al sujeto a responder por su acto, a hacerse cargo de este; podemos afirmar que es efectivamente este segundo tiempo, el que provoca en Marty un sentimiento de culpa; un no poder hacerse cargo de su deseo inconsciente de que su padre cambie.
Podemos situar, un tercer momento, en el regreso de Marty al futuro. Allí, dados los cambios que se produjeron con sus intervenciones descuidadas en el pasado; se encuentra con que su padre es escritor de ciencia ficción (vive de aquello que le gustaba, pero no hacía por temor a ser rechazado); mientras que por su parte, Biff, que siempre lo había maltratado, es empleado de George; a quien a su vez, teme y respeta. Marty se queda perplejo ante los cambios acontecidos. Y es, en la frase que dice a su novia Jennifer, ante la pregunta ¿Va todo bien?; donde él, mirando a sus padres responde “-si, todo va estupendamente”; que se refleja el cambio de posición subjetiva del sujeto. Es el momento en el que Marty se hace cargo de su deseo. Se hace responsable subjetivamente de que quería que las cosas cambiaran. Más específicamente, de su deseo en relación a que su padre cambiara.
Hipótesis Clínica: En el tiempo uno, el personaje elegido (Marty) se maneja desde el circuito de la demanda. Se sitúa de alguna manera, como distinto de su padre, y desde allí, mediante su incomprensión y su mirada acusadora, denuncia su desacuerdo con la posición de su padre en la vida. Ahora bien, a lo largo del desarrollo de la película podemos ver que atraviesa por momentos en los cuales juzga a su padre; y otros, en donde lo comprende. Pero es al final, donde se ve el deseo inconsciente, que se venía jugando en nuestro protagonista. Deseo inconsciente que tiene que ver con el cambio de su padre. Marty, de alguna manera, quería que su padre cambiara. Es decir, en esa respuesta: “esta todo estupendamente bien” frente a la observación de la persona en la que se ha transformado su padre; él se hace cargo de su deseo. Se hace responsable de aquello que deseaba. Si bien, esto no se le juega como consciente. Es decir, Marty, ignora, de alguna manera, que todo el tiempo quiso cambiar a su padre.
Por otra parte, es posible ubicar en el film, la dimensión tanto moral, como ética. Lo moral tiene que ver con los grupos, con la conducta social de un sujeto entre otros, los “deberes del sujeto frente a la ley”. Permite además, algún ordenamiento de la existencia del sujeto en lo social. Si pensamos ello en relación a Marty, es posible relacionarlo con el respeto que muestra hacia sus padres. Respeto que se relaciona con lo instituido socialmente. Esta actitud del adolescente, hace que las miradas con las cuales expresa un juicio crítico hacia su padre, no aparezcan sino, de alguna manera, veladas. Por su parte la ética, es la posición de sujeto frente a su soledad; en esta línea, es posible ubicar el acto ético que se da en Marty, que no aparece sino, cuando en ese encuentro con su padre en el pasado, el se hace cargo de ese “juzgarlo” y aparece la culpa. Es decir, es en esa interpelación que aparece la responsabilidad propia del acto ético. Y recordamos que no es ética la persona en sí misma, sino sus actos.
Podemos pensar, a modo de cierre, un comienzo donde nuestro sujeto se encuentra disconforme con la actitud de su padre, donde lo juzga, pero no obstante esta “cómodo”, dado que no hace nada para cambiarlo; allí esta su universo; el cual, no obstante, se verá ampliado por la irrupción de lo singular, en el momento en que se hace cargo de su deseo. Es ahí, donde tiene que extenderse de alguna forma eso que creía como totalizado, debe ampliarse para incorporar lo que irrumpe como ajeno. Nos encontramos ahí, con la dimensión de la ética, en esa interacción entre lo universal y lo singular.

Bibliografía.
• Juan Jorge Michel Fariña. “The Truman Show. Mar abierto (un horizonte en quiebra)”, en Ética y Cine, Bs. As. Eudeba / JVE, 2000
• D’Amore, O: “Responsabilidad y culpa”, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• “Responsabilidad: entre responsabilidad y azar”. Ficha de Cátedra. Página Web de la Cátedra.
• Mosca, J.C (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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