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Nos propondremos analizar la película “XXY” de Lucía Puenzo (2007). No nos vamos a adentrar en sus dotes fílmicos, sino que centraremos nuestro enfoque en la descripción del circuito de la responsabilidad. Para ello, hemos decidido tomar a un personaje de dicho film. Antes de comenzar, sin embargo, creemos pertinente introducir al lector a la historia que nos es relatada en “XXY”, para entrar en situación.
La historia gira en torno a Alex (Inés Efron), una adolescente que se vio obligada a esconder un secreto: ella es hermafrodita. Su familia dejó Buenos Aires poco tiempo después de su nacimiento. Sus Padres, Kraken (Ricardo Darín) y Suli (Valeria Bertuccelli), optaron así por instalarse en una cabaña a orillas de la costa uruguaya aislados del resto de las personas, con el propósito de brindarle a su hija un ambiente protegido y libre de prejuicios. Ahora, con su hija ya entrada en la adolescencia, tanto ella como sus padres deberán enfrentar la encrucijada que la condición sexual de Alex amerita.
La historia comienza con la llegada de Erika (Carolina Peleretti) y Ramiro (Germán Palacios), una pareja de amigos de los padres de Alex, que arriban desde Buenos Aires junto a Álvaro (Martín Piroyanski), su hijo adolescente. Aunque pareciera que en el pasado las respectivas mujeres de los matrimonios fueron amigas, durante la película parecen no tener mucho en común. Asimismo, sus maridos chocan constantemente, creando cierta tensión en la escena. La visita del matrimonio desde Buenos Aires tiene es motivada por el hecho de que Ramiro, que es un reconocido cirujano, podría brindar su ayuda para una operación sobre Alex. El personaje de Kraken es biólogo y esta avocado a la vida marina de su pueblo. Los hijos adolescentes de cada pareja se verán envueltos en una relación bastante particular, que irá poco a poco tornándose íntima. El relato nos muestra posteriormente que Alex ya no toma sus corticoides, limitando así su desarrollo como mujer.
Toda esta situación llega a su punto cúlmine cuando Kraken avista a su hija teniendo relaciones sexuales ocupando el lugar activo con Álvaro. El padre de Alex contempla ahora la posibilidad de que su hija se convierta en un hombre y decide visitar a una persona que experimentó dicho cambio en un pasado no muy lejano. Lo sucedido entre Alex y Álvaro es una también es una revolución para ambos, debido a que son sus primeros pasos en un despertar sexual. Por otro lado, Kraken y Suli deben enfrenar ahora la realidad que tanto tiempo ocultaron. Kraken se encuentra realizando un esfuerzo constante por no perder la razón ya que la situación ha empezado a dejar de ser tan “estable”. En suma a todo lo acontecido, su hija Alex se ve envuelta en un episodio en el cual un grupo de jóvenes la agrede con intenciones sexuales. Frente a todo lo sucedido Kraken, quien parece ya presentar un cambio en su actitud, le comenta con Ramiro el nacimiento de su hija y relata como llegó a decidir no llevar a cabo operación alguna en su bebe nacido hermafrodita. El film concluye con Kraken cediéndole la decisión con respecto a denunciar el hecho sucedido a la policía, dejando la posibilidad abierta para que se haga pública la situación de Alex, como así también su elección posterior sobre su sexo.
En este trabajo nos centrarnos en el personaje de Kraken, para poder apreciar mejor el circuito de la responsabilidad antes mencionado. Antes que nada, sin embargo, habría que introducir dos conceptos claves, que se encuentran presentes en el circuito, y que nos ayudaran en el análisis: “Necesidad” y “Azar”.
Ambos términos son nombres que los antiguos griegos les otorgaron a dos divinidades. La diosa Necesidad, es descripta por Parménides como inflexible, forzuda, rigurosa. La necesidad puede asociarse con lo inexorable, algo muy similar a lo que se denomina “destino”. La necesidad anuda la causa con el efecto. La diosa azar, por su parte, desconecta la relación causa-efecto. Algunos términos que se utilizan para referirse a Azar son “Suerte” “Accidente” Casualidad”.
Con respecto al circuito de la responsabilidad, destacamos que “(…) está compuesto por un tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada (…)” La acción del tiempo uno, es más adelante interpelada en un tiempo 2, lo que hace pensar que algo no anduvo bien, no fue esperado. La interpelación, es posteriormente seguida de la culpa, que ob-liga a responder. Estamos en presencia entonces de la retroacción, que va a culminar con una resignificación de lo ocurrido en el tiempo 1. El circuito aquí puede entonces cerrarse, es decir, que no se exceda del marco particular de las respuestas posibles, o abrirse, y que nos encontremos con el tiempo 3, aquel en el que se puede apreciar el efecto-sujeto pasando por las dimensiones de lo universal-singular. Nos detendremos más adelante en estas definiciones.
Teniendo esto definido, podemos ahora proceder y ver cómo opera este circuito tomando como ejemplo al personaje de Kraken.
El tiempo 1, se puede apreciar casi al final de la película, y le es revelado al espectador como un relato del pasado. Sin ir más lejos, cuando Kraken finalmente decide hablar del nacimiento de Alex con Ramiro. En la película da la impresión casi de que se trata de una confesión. Durante todo el film, el personaje interpretado por Ricardo Darín se mantuvo alejado y reacio a compartir con los demás lo que podía estar relacionado con el secreto de su “hija”. Es por esto, que vemos que esta escena nos indica que algo dejó de estar del todo bien. Algo falló. Vemos en la “confesión” de Kraken, cómo él y su esposa, Suli, fueron ofrecidos la posibilidad de autorizar una operación sobre Alex para normalizarle el sexo, tan sólo a los dos días de nacida la criatura. Con la operación, según los médicos, Alex no iba a tener ningún recuerdo de nada, excepto por las cicatrices de la operación. Suli se encontraba asustada por las posibles consecuencias, pero fue Kraken quien la convenció para que no le hagan nada al bebé. La necesidad se hace aquí presente, enfrentando al matrimonio, pero en especial a Kraken, con la opción de operar o no operar a la criatura. Fue él quien tuvo la última palabra en ese asunto.
Habiendo ubicado el tiempo 1 en el circuito ¿Dónde se podría ubicar la interpelación que anteriormente explicamos se encuentra presente en el tiempo 2?
Antes de responder a este interrogante, veremos cómo se regía la vida de la familia de Kraken, en tanto se mantenía la situación “estabilizada”. Todo pasaba por mantener el secreto de la situación de Alex. El matrimonio se mudó de Buenos Aires, el lugar donde vivían antes del nacimiento de su primogénita, para evitar que se revele tal secreto. Aun viviendo en el pequeño pueblito de Uruguay, el personaje de Darín le prohíbe a Alex hablar de su situación. Eso se ve reflejado cuando ella le dice “Si soy tan especial, ¿Porqué no puedo hablar con nadie?” Aparte de eso, Kraken parece totalmente alejado de la situación de su “hija”. Ignora tanto el hecho de que la visita de Ramiro y su familia es para ver si se podría hacer alguna intervención quirúrgica a Alex, como así también el hecho de que ella deja de tomar sus corticoides. Aun cuando se entera de ambas cosas, su reacción sigue siendo distante. Vemos entonces como el alejamiento y el “no querer saber nada” de las circunstancias que atraviesa Alex, mantiene el supuesto equilibrio de la situación.
Teniendo esto en cuenta, ubicamos al tiempo 2 en la conjunción de lo que sucede en dos escenas distintas. No se puede hablar de una verdadera interpelación al personaje de Darín, sin la cooperación de ambos sucesos.
Aquello luego de lo cual se empieza a resquebrajar el aparente equilibrio que imperaba hasta el momento, en la vida de Kraken por lo menos, lo ubicamos en la escena en la cual él descubre a Alex manteniendo relaciones sexuales ocupando el lugar activo con Álvaro. El azar influye aquí, pues es completamente azaroso que justo ese día que Kraken estaba pendiente de lo que Alex hacía, suceda el encuentro sexual entre los jóvenes. Es a partir de este momento, en el cual vemos al personaje de Darín reflexionando sobre lo que ha sucedido hasta ahora; empieza a dudar sobre su decisión. Vemos una voluntad de saber más con respecto a la posibilidad de una operación para definir el sexo de su “hija”. Lo apreciamos en la escena en que él decide hablar con un hermafrodita que pasó por una operación de cambio de sexo, para preguntarle por su experiencia. Notamos en esa escena, además, que él le pregunta “¿Y si me equivoqué?”
La otra escena que lleva finalmente a la posterior resignificación del primer tiempo por parte del personaje de Darín, es aquella en la que un grupo de jóvenes agreden e intentan abusar de Alex en la playa. Nuevamente, el azar se hace presente, y lleva a la posterior respuesta del personaje que elegimos. La decisión de Alex de caminar sola en esa oportunidad, sumada al lugar que eligió para caminar y el hecho de que justo en ese momento pasaran por allí el grupo de jóvenes es algo completamente azaroso. Frente a este suceso, vemos que Kraken cambia la manera en la que se refiere a Alex. A diferencia de la escena en la cual, frente a los comentarios ofensivos del padre de Vando (el mejor amigo de Alex), él reacciona con la frase “ahora tu hijo le tiene miedo a mi hija”, Kraken enfrenta a los agresores de la playa con la frase inconclusa “el que vuelva a tocar a mi hijo…”. No es ese el único cambio, pues en este momento también se ubica la “confesión” y se puede ver, a partir de ésta, la resignificación de aquella primera decisión. En este momento, a su vez, es cuando vemos que hay un cambio en su actitud en relación al secreto de Alex. Kraken desiste de hacer la denuncia a la policía, pero le cede en esta oportunidad la decisión a Alex. Aun cuando se pueda enterar “todo el mundo” el personaje de Darín piensa seguir esa decisión.
Ahora bien, tal como mencionamos anteriormente, es en la interpelación del tiempo 2, cuando la culpa que se hace presente, ob-liga a responder, y resignificar lo acontecido en el tiempo 1. Eso se pudo observar en ambas escenas que formarían nuestro tiempo 2. Sin embrago, queda abierta la pregunta sobre el cierre o la apertura del circuito de la responsabilidad. ¿Podemos ubicar un tiempo 3 en nuestro esquema?
Vemos la culpa que se hace presente en Kraken por la interpelación, que es vivida como ajena en un primer momento. Frente a la culpa, el personaje responde con una justificación que virtualmente niega cualquier tipo de responsabilidad “ella era perfecta” Vemos una de la figuras de la culpa, pero no es la única. Posteriormente, vemos cuando Kraken finalmente decide respetar la decisión de Alex, que opera algo distinto. Vemos ahí el reproche, el sentimiento de culpa. Se toma la interpelación pero el personaje se responsabiliza moralmente. Evalúa su accionar, lo encuentra moralmente malo y se reprocha por ello. Se hace evidente, entonces, que se mantiene en el marco de lo particular en su respuesta.
Señalamos que el circuito en Kraken se empieza a poner en marcha frente a la interpelación del tiempo 2. Ahora bien, ¿Qué es exactamente aquello sobre lo que se reacciona? Aquí es donde nos apoyamos en la hipótesis clínica para ubicar al deseo de nuestro personaje. Negándole la operación a Alex, se cumplía con el deseo del Otro completo, de negar la falta. Su “hija” quedaba con los dos sexos. Se puede aún apreciar en su relato a Ramiro “Ella era perfecta”. En el tiempo 2, Kraken es confrontado a ello, por lo que se angustia, y observamos las figuras de la culpa que mencionamos anteriormente, las cuales se encuentran en las antípodas de la responsabilidad subjetiva. No hay en la respuesta de Kraken, algo que exceda a ese marco particular. No hay surgimiento de una singularidad. Su respuesta no se encuentra en el eje universal-singular y no se puede hablar de efecto-sujeto.
Finalmente, en relación a la última decisión de Darín, es decir, dejar que Alex decida qué hacer, podemos señalar que en la acción, se le cede el poder de elegir a otra persona. Lo que se observa es una obediencia a la voluntad de su hija. En otras palabras, se resigna el hecho de elegir, y nuestro personaje se mantiene adormecido en los significantes del Otro, en un guión ajeno.
Podemos concluir entonces, que no hay tiempo tres. El circuito se cierra y no hay acto (ético), ni tampoco un sujeto. Cómo diría Oscar D’Amore “No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética”



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