por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Parcial Domiciliario
Película elegida: XXY
Comisión 14
ATP: Brunetti, Marcela
Ayudante-Alumno: Lovatto, Florencia
Alumnas:
Coy, Noelia Araceli LU 329209830
Kahansky, Ani Tamara LU 318560230

2° cuatrimestre 2010

Un primer acercamiento al caso
Nace en Buenos Aires Alex, un sujeto del cual no se puede definir su sexo, posee ambos genitales –los femeninos y los masculinos. Ante esta situación su padre (el personaje de Ricardo Darín) convence a su madre (Valeria Bertucceli) de no operarla, con el objetivo de no definir quirúrgicamente su sexo.
La familia decide mudarse a Uruguay a una ciudad chica en donde viven en una casa cercana al mar, evitando de esta forma confrontarse con el prejuicio de la gente, con el “que diran”. Mantienen una vida muy tranquila hasta el momento en que Alex llega a su adolescencia, donde se pone en juego la determinación de su sexualidad. Es aquí en donde ella comienza a ponerse reticente a seguir con el tratamiento homeopático, lo que evitaba la aparición de los caracteres sexuales secundarios.

Responsabilidad en tres tiempos
Tomando al personaje de Darín, se podría ubicar un primer tiempo en la decisión de criarla como mujer. Este primer tiempo es una acción o una decisión en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso. En este sentido, se podría entender esta decisión en correspondencia con su universo de sentido, ya que a pesar de la indefinición existente hay algo del género que puja por resolverse. Es decir, se hace necesario nombrarla o como mujer o como hombre. Sin embargo su nombre da cuenta de esta ambigüedad.
Existe un segundo tiempo lógico en el que el sujeto es interpelado y se pone en cuestionamiento la posición anterior, en palabras de M. E. Domínguez: “…tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta, sobre la posición que el sujeto tenía el comienzo del mismo” (DOMINGUEZ). En este sentido se lo podría ubicar en la escena en que este personaje se confronta con la situación en que Alex mantiene relaciones sexuales con un chico, en la cual ella adopta el rol masculino, utilizando su miembro viril y no su órgano femenino.
A partir de este momento Darín pone en cuestionamiento la posición adoptada anteriormente, es decir su elección de haber elegido criarla como mujer. Algo de la realidad se le impone, interpelándolo; la realidad misma le exige una respuesta. Se podría pensar esta situación como un singular que se presenta y pone en cuestionamiento el universo simbólico sostenido hasta entonces.
El personaje da cuenta de este cuestionamiento en la escena en que dice a su esposa “Esto iba a pasar, no toda la vida va a ser una mujer […] No te hagas ilusiones, nunca va a ser una mujer”.
Es interesante resaltar el momento en el que a partir de un lapsus del personaje, se hace presente el sujeto del inconsciente. Esto acontece en la escena en la que se encuentra defendiendo a Alex (luego de haber sido atacada por sus compañeros) y dice “El que vuelva a tocar a mi hijo…”. El personaje nota su lapsus y sin embargo no se desdice, no se des-liga de sus palabras, lo cual podría pensarse como un “hacerse cargo” del sujeto del inconsciente que se hace presente. ¿Podría pensarse esto como un tercer tiempo en el que el sujeto, al no corregirse, se hace responsable de su deseo?
¿Qué de todo lo antedicho concierne a la responsabilidad del sujeto? Si la responsabilidad se ubica entre la necesidad y el azar, se hará preciso ubicar estas coordenadas:
La necesidad -como aquello que se encuentra por fuera del designio humano, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible- podría ubicarse en relación a la condición sexual con la que nació Alex, ya que es algo del orden de lo inevitable por parte del hombre.
El azar –como aquello casual, accidental, que no puede ser calculado por ser ajeno a toda decisión, deseo y voluntad del sujeto- podría ser ubicado en el encuentro fortuito del personaje con la escena en que Alex mantiene relaciones sexuales con Álvaro.

La posición de padre
Podría pensarse la cuestión edípica en juego para nuestro personaje. Hay algo de su posición como padre que se pone en juego y se encuentra en constante jaque debido a la indeterminación sexual de su hijo/a. Según se trate de un hijo o una hija, su postura va a ser diferente. Es pertinente aclarar que no se trata de su posición en tanto ley, ya que esta no varía, se trata aquí de un posicionamiento edípico. ¿Debe Darín ubicarse como figura plausible de identificación para posibilitar que, desde allí Alex aborde a su madre, o debe acaso otorgar ese lugar a la madre para que desde allí Alex pueda abordarlo a él? De esto se trata el juego edípico que funda los principios de la elección sexual.
En esta coyuntura es donde se podría ubicar la Hipótesis Clínica, es decir, en la posición de él como padre.
La singularidad en situación
La condición sexual de Alex no solo cuestiona la posición del padre, también exige la ampliación del universo simbólico, aquel que contiene las categorías de hombre y mujer fundadas en la sexuación. La existencia de un sujeto en el que no está diferenciada la genitalidad, rompe o quiebra con las categorías existentes y exige el surgimiento de nuevas categorías. Este se presenta entonces como un elemento heterogéneo, singular, para el cual el universo no cuenta con categorías para tomarlo. Es esto lo que lo convierte en una singularidad y pone en evidencia la incompletud del universo.
Si bien existe un modo de nombrar a quienes poseen ambos genitales, hermafrodita, esto pareciera quedar por fuera de la “normalidad”. Resulta pertinente para ampliar esta temática, tomar los conceptos de Lourau que hacen referencia a las categorías de Universal, Singular y Particular. Este autor entiende como universal aquello que está instituido como sistema de normas y objetivos universales, que sostienen y son sostenidas por la institución . Lo particular es lo instituyente, el momento de la institución que nos habla de cómo toda verdad universal deja de serlo cuando se particulariza. El singular refiere al movimiento necesario para absorber, al interior de las prácticas dominantes, aquello que ha quedado por fuera, a los desviantes que manifiestan otros posibles.
En términos del autor, podríamos ubicar al caso de Alex como un instituyente que viene a cuestionar lo previamente instituido (el universo reinante). Si bien el particular rompe con lo universal (reclama la existencia de la categoría hermafrodita), el singular logra incluirlo en dicho universo pero sólo en términos de “desviado” .
Es en este punto en que, a pesar de que exista este modo de nombrar la condición de Alex, sólo puede ser incluido como una anormalidad.
A modo de cierre, se podría decir que lo que no ha podido ser nombrado por este universo, parece ser interpelado por el modo en que estos padres nombran a su hijo/a: Alex.

Bibliografía

• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica
y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Lorau, R.: El análisis institucional. Buenos Aires, Amorrortu; 1988. Cap 7
• Mosca, J. C. Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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