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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Segunda Evaluación
Segundo cuatrimestre 2009

Titular: Juan Jorge Fariña
Cátedra: I
Comisión: 7
Ayudante: Alfano, Adriana

Alumno:

• Febles, Gimena D.N.I. 31.896.389

2° cuatrimestre, 2009

Ficha técnica del film: Y tu mamá también

Título: Y tu mamá también
Título original: Y tu mamá también
Dirección: Alfonso Cuarón
País: México
Duración: 105 min.
Género: Drama, Romance, Comedia
Reparto: Ana López Mercado, Diego Luna, Gael García Bernal, Nathan Grinberg, Verónica Langer, María Aura, Giselle Audirac, Arturo Ríos, Andrés Almeida, Diana Bracho
Guión: Alfonso Cuarón, Carlos Cuarón
Distribuidora: Warner Sogefilms A.I.E.
Productora: Anhelo Producciones, Bésame Mucho Pictures, Producciones Anhelo

Las vidas de Julio y Tenoch, dos jóvenes de diecisiete años, están regidas por sus hormonas, su amistad y por su deseo de alcanzar la madurez. No poseen problemas aparentes, ni económicos ni de relación, ni vitales ni sexuales.
Durante una festiva tarde con sus familias conocen a Luisa, una española de 28 años de edad con la que coquetean. Entre bromas, la invitan a que los acompañe en un viaje a una playa imaginaria a la que llaman Boca del Cielo.
Ella los ignora amablemente, toman rumbos distintos y todo parece quedar en el olvido. Sin embargo, Luisa recibe unas noticias devastadoras, y ante la necesidad de un cambio en su vida, localiza a los muchachos y acepta su oferta. Los tres emprenden un viaje que resultará determinante en sus vidas.
Si bien, en un principio, los dos varones tratan de impresionar a Luisa, es ella quien los seduce. Primero, lo hace con Tenoch, a quien sorprende proponiéndole tener relaciones sexuales. Julio, quien observa la escena sexual a escondidas, le confiesa, luego, haberse acostado con su novia. Esto enfurece enormemente a Tenoch quien le reprocha a su amigo el haber arruinado su estrecha relación. Continúan con el viaje cuando Luisa, ahora, seduce y se involucra sexualmente con Julio. Tenoch, quien ve el inicio de esta situación, se encoleriza, se siente traicionado por ambos y decide, a modo de venganza, confesar que él también se acostó con la respectiva novia de su amigo.
La relación entre los amigos ya se encuentra dañada pero, sin embargo, continúan el viaje hacia Boca del Cielo. Finalmente encuentran el lugar y pasan allí el día entero.
La última noche deben pasarla en San Bernabé, en una posada, donde sólo hay disponible una habitación con cama matrimonial, a causa de una piara de cerdos que destruye sus pertenencias mientras recorrían Boca del Cielo. Durante la cena se crea un clima muy ameno entre los tres, entre bromas y charlas de carácter erótico y estimulados por una gran ingesta de alcohol.
Cuando deciden irse a dormir el clima erótico es ineludible y terminan teniendo una relación sexual entre los tres.
A la mañana siguiente, Tenoch y Julio amanecen solos y desnudos en la cama. Al mirarse se cubren con mucho pudor y vergüenza. El impacto es tal que deciden, por separado, comunicarle a Luisa que deben emprender la partida a sus hogares inmediatamente, Luisa decide quedarse. Los hombres regresan a la Ciudad de México y nunca más se vuelven a ver, silenciando totalmente lo sucedido y terminando de forma definitiva su amistad.

Análisis
El análisis recaerá sobre el personaje de Tenoch, en quien se intentará localizar la responsabilidad subjetiva, desplegada en los tres tiempos lógicos del circuito. De esta forma, se pretenderá esbozar una hipótesis clínica para dar cuenta de la irrupción de su deseo.
Para el Tiempo 1 nos parece pertinente indicar la escena durante la cual, los tres compañeros de viaje, luego de embriagarse hasta altas horas, se dirigen hacia la habitación. Allí se da un acercamiento erótico entre Tenoch y Luisa, luego Julio (incitado por la mujer) se suma a la relación sexual. La escena culmina con la imagen de los dos hombres besándose.
Para el Tiempo 2, el cual permite ubicar el primero, se ha seleccionado la escena en la cual los amigos despiertan luego del trío sexual. Tenoch, muy apenado, se viste rápidamente y deja la habitación. Una vez afuera, siente la necesidad de vomitar e, inmediatamente después, le comunica a Luisa que debe volver a su hogar.
El tiempo 1 se trata del momento en el cual “se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada” .
Hasta ese momento, Tenoch actúa de acuerdo con su universo particular que se apoya en las certidumbres yoicas. Se muestra como un hombre, seguro de su sexualidad y ávido de experiencias.
Pero esa vergüenza que siente a la mañana siguiente es un “indicador que le señala un exceso de lo acontecido otrora” .
Se trata de un acto en el cual él no puede reconocerse. Algo de ese acto lo interpela, y ya no podrá escaparse de esta interpelación, de este interrogante que lo saca de su universo, que lo quiebra. “Se trata de un momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían”.
“La vergüenza nos pone en la pista de un sujeto interpelado por aquello que, aunque vivido como ajeno, le pertenece y perturba su intención consiente confrontándolo a un punto de sin-sentido. Esa hiancia, ese punto de inconsistencia, le interpela, llama al sujeto a responder”.
La culpa, manifestada, aquí, en la angustia, la vergüenza o el arrepentimiento sentidos por el protagonista, permite dar cuenta de la responsabilidad sentida por Tenoch, de la culpa que lo ob-liga a responder. También el hecho de irse rápidamente de San Bernabe podría verse como la negación de lo acontecido, la cual constituye otro reverso de la culpa. Sin culpa, o los derivados de la misma, el circuito de la responsabilidad no se une.
Todas estas son respuestas en el orden de lo moral que (aún) no tienen que ver con el sujeto colocado en una nueva posición subjetiva, que unen los tiempos 1 y 2, a partir de la pregunta propia del segundo. Aquí ya se es responsable de un modo u otro de la posición subjetiva que implica la interpelación. A este llamado a una respuesta del orden de la responsabilidad, el sujeto puede o no responder.
“La responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Es decir, que cuando rigen por completo Necesidad o Azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión”.
Entendiendo por necesidad, o determinismo material, a aquello que establece relaciones de causa-efecto, cuando determinadas leyes influyen en la vida del sujeto, sin que éste tenga influencia. Aquí, la necesidad podría evidenciarse en que en una “borrachera” común y silvestre “lo que se observa es desinhibición, más que nada por depresión de la zona cortical, falta la autocritica y comportamiento sexual desinhibido”
En cuanto al azar podemos encontrarlo en el hecho de que tengan que morar en esa posada de una sola habitación disponible por el hecho de que una piara de cerdos estropeó sus cosas, incluidas sus tiendas de acampar, mientras paseaban por Boca del Cielo.
En la resquebrajadura que se produce entre estas dos situaciones situamos la responsabilidad subjetiva de Tenoch.

Hipótesis clínica

Hasta ese momento de la experiencia sexual, el protagonista de nuestro análisis se había comportado conforme a este universo particular. En el mismo, su discurso se sustentaba en una aparente seguridad a cerca de su sexualidad y, particularmente, de su masculinidad. Se jactaba, al igual que Julio, de sus vastas experiencias sexuales, cual hombres experimentados.
Desde este lugar, la experiencia del trío sería un acto que se agotaría en el hecho de constituir una nueva anécdota para agregar a su “amplio currículum sexual”.
Pero esto se ve confrontado con un segundo tiempo, que resignifica la escena sexual y produce una interrogación sobre la posición del sujeto durante el acontecimiento, exigiéndole una respuesta y permitiendo situar el primer tiempo retrospectivamente, aprés-coup.
En este campo el sujeto se ve confrontado con aquello que perteneciéndole, le es ajeno; tiene que ver con un saber no sabido. Dicha ajenidad, para Freud, no es causa de imputabilidad. Aquello que le pertenece, pero de lo cual el sujeto no tiene noticia alguna, es el deseo que se pone en juego en este primer tiempo.
En este caso, podemos conjeturar que el deseo inconciente que irrumpe en el sujeto es el de mantener una relación homosexual con Julio.
Este deseo ya había hecho acto de presencia en el film de una manera implícita. El primer ejemplo de ese deseo silenciado surge en la escena en la que ambos se están bañando. En esta escena se refleja la atención que Tenoch da al pene de Julio supuestamente para ridiculizarlo o menospreciar su masculinidad debido a la forma de su miembro, a lo cual, Julio le responde: “confiesa que te gustó” .
El segundo ejemplo es en la escena en la que Luisa al molestarse con ellos por su actitud les grita el deseo homosexual que ambos esconden y anhelan: ¨ [...] Pensé que erais distintos [...] como todos los tíos marcando territorio [...] cuando lo único que les gustaría sería follar el uno con el otro¨ . Esta escena permite descifrar lo que Luisa, como parte externa del grupo de chicos, ha podido percibir en el viaje y en la convivencia con los jóvenes.
Por otro lado, también podemos pesquisar algo de este deseo en la irrefrenable furia que siente Tenoch al ver juntos a Julio y Luisa. Los mismos no tendrían razón de ser por el hecho de que se trataba de una mujer que apenas conocían, la cual no tenía una relación más estrecha con él que con su amigo. Además, estos jóvenes se muestran libres sexualmente hablando. Tampoco podemos decir que el protagonista se sienta frustrado por competir con su amigo, ya que él fue el primero en acostarse con la mujer. Entonces, se trata de celos que no encuentran su razón de ser.
Según Freud los celos paranoicos “(…) nacen de tendencias infieles reprimidas; pero los objetos de las fantasías son de carácter homosexual. Los celos delirantes corresponden a una homosexualidad (…) Como tentativa de defensa contra un poderoso impulso homosexual podrían ser descritos (en el hombre) por medio de la siguiente fórmula: No soy yo quien le ama, es ella” .
Estos celos injustificados, entonces, son un indicio del mecanismo de proyección. El sujeto que cela al otro proyecta algo de sí mismo.
Obviamente no podemos afirmar que Tenoch sea homosexual, pero sí podemos dar cuenta de su deseo y de que algo de su sexualidad aún no ha sido tramitado.
Para este personaje no podemos indicar un Tiempo 3, ya que el mismo implica que el sujeto se encuentre en una nueva posición subjetiva. Se trata del tiempo donde, con un acto, se da una respuesta, desde la responsabilidad, a su deseo, quedando, así, involucrado con el mismo. El sujeto se reinventa, respondiendo a la interpelación pero desde una dimensión ética, creando “otro nombre del sujeto”
En este tiempo el sujeto paga la deuda pendiente que tenía con su propio deseo y, por esta razón, la culpa desaparece.
A partir de lo que se puede pesquisar en el film, no puede encontrarse en Tenoch este cambio en cuanto a su respuesta ante la interpelación. El joven se sustrae a “dormir en los signos de un guión ajeno, creyéndolo propio” . Es decir, se mantiene en aquellas respuestas que pertenecen al orden de lo moral.
Tenoch finaliza, definitivamente, su amistad con Julio, quedándose estancado en la negación de lo acontecido. Esto resulta aún más entendible si consideramos el hecho de que la sociedad mexicana, y sobre todo la alta a la que pertenece su familia, es una sumamente moralista y conservadora, en la cual rigen fuertemente valores relacionados con la religión y la sexualidad. Se trata de una sociedad machista por excelencia. Por ende, la discriminación hacia la homosexualidad se encuentra latente en el seno de su comunidad. Como Mosca expresa, el sujeto cede en el camino del deseo para amoldarse a los mandamientos del superyó.
Puede que ésta sea una de las razones por las que resulte tan difícil para Tenoch el hacerse responsable éticamente hablando de su deseo homosexual.
Bibliografía

• Michel Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.
• Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
• Freud,S.,(1921). “CXIV Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad. En Obras Completas. Ed. El Ateneo. Buenos Aires.



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