Universidad de Guanajuato
Resumen:
Al azar de Baltasar es un duro pero lúcido relato que nos habla de la condición humana y sus dolorosos efectos sobre los seres más débiles y vulnerables, tanto humanos como no humanos. La belleza y la tragedia se conjugan aquí para sensibilizarnos y acercarnos a una estremecedora historia que nos invita a reflexionar sobre el papel que desempeñamos frente a los más desprotegidos.
Palabras Clave: Bresson | Baltasar | Realismo | Ética
Au Hasard Balthazar: A Crude Account of The Reality of The World and its Link with Ethics
Abstract:
Au hasard Balthazar is a harsh but lucid story that tells us about the human condition and its painful effects on the weakest and most vulnerable beings, both human and non-human. Beauty and tragedy combine here to sensitize us and bring us closer to a shocking tragedy that invites us to reflect on the role we play in the lives of the most defenseless.
Keywords: Bresson | Balthazar | Realism | Ethics
Dolor y belleza
Silencio. Es lo que queda tras mirar cómo se apaga poco a poco la vida de un burro cuya historia quedó marcada por el maltrato y el abuso de quienes se cruzaron en su camino. Tristemente, lo mismo se puede decir de Marie, su espejo, la otra protagonista de la historia. ¿Qué historia es esta? La de dos figuras que se encuentran a través de un lazo de inocencia que no obstante es trastocado por la miseria del mundo.
Estamos hablando de la película francesa de 1966 Al azar de Baltasar [1] (Au hasard Balthazar), escrita y dirigida por Robert Bresson. Una película que sacude, desconsuela y conmociona. "Sigue siendo para mí la joya cinematográfica más preciada. Ninguna otra película me ha hecho vibrar tanto como esta”, dijo Michael Haneke acerca de ella (2010, p. 567) [2], mientras que directores como Aki Kaurismäki o Jerzy Skolimowski, entre otros, han sido fuertemente influenciados por la misma. ¿Qué tiene esta obra de Bresson que genera tal influjo? ¿Qué tipo de fuerza irradia para producir tal impacto?
Parte de la clave radica en su simplicidad. La simplicidad (que no simpleza) era un atributo sumamente apreciado por Bresson, quien era una especie de asceta del arte cinematográfico. Él creía que cualquier recurso que estuviera fuera de lo estrictamente necesario ya implicaba un artilugio que deformaba la realidad (cfr. Bresson, 1979, pp. 94, 113, 126). En Al azar de Baltasar no hay grandes escenarios; los diálogos son breves y los rostros de los personajes casi inexpresivos, con movimientos automáticos y parsimoniosos, así como silencios prolongados y voces carentes de modulación; todo ello con actores que no son profesionales y a través de planos breves y precisos. Y, no obstante, a pesar de esa austeridad, la película transmite una tremenda belleza y una profunda emotividad al grado de quebrarnos como espectadores. ¿Cómo es esto posible?
Baltasar y Marie
Al azar de Baltasar cuenta la historia de un burro rural llamado Baltasar, desde su infancia hasta su muerte, así como de las personas que van apareciendo azarosamente a través de su vida, especialmente Marie, una pequeña niña cuya historia correrá a la par de la del burro. El vínculo entre el maltrato animal y la violencia humana se irá entretejiendo a lo largo del metraje.
Con las miradas, las manos, los sonidos y el montaje, Bresson nos dice todo lo que hay que decir (p. 117), no siempre explícitamente, sino exigiendo de nosotros un esfuerzo por interpretar lo que está pasando, tal como lo hacemos en la realidad (pp. 39, 102). Por ejemplo, hay una secuencia sumamente enigmática en la que Baltasar es puesto a trabajar en un circo, y cuando entra donde están todos los animales enjaulados, cruza una mirada con cada uno de ellos. El tigre, el oso polar, el chimpancé, el elefante: todos, desde su estado cautivo, posan sus ojos en el burro y viceversa [3], aunque no estamos seguros de que se digan algo entre sí; más bien parecen interpelarnos a nosotros de un modo que nos inquieta.
Es que Baltasar no tiene el tratamiento habitual de los animales en el cine, donde, a pesar de no hablar, sus comportamientos y reacciones suelen ser muy humanizados, caricaturizándolos con ello. Este no es el caso. El director no dota a Baltasar de ninguna facultad humana; lo deja ser un animal en toda su dimensión. Es un simple burro, pacífico, que no hace nada interesante y que no es más que un receptor pasivo de los actos humanos que lo afectan sin que pueda hacer nada para evitarlos. Baltasar es explotado, usado y maltratado de distintas formas sin que pueda hacer absolutamente nada, ni siquiera protestar o enojarse. Es un ser a merced de sus dueños y las circunstancias.
Marie, por su parte, es el espejo de Baltasar. Son vidas paralelas. Sus historias comienzan al mismo tiempo, en sus infancias, cuando jugaban y se abrazaban en el pajar. Es la única entre sus dueños que lo ha tratado con amor y ternura, que le ha brindado cuidado. Algunos dirían que, a diferencia de Baltasar, Marie puede manifestarse, protestar y elegir. Esto es verdad solo hasta cierto punto. Si bien puede mostrar su tristeza, su decepción, su desesperanza o su enojo, como de hecho lo hace en diferentes momentos, lo que no puede es cambiar su realidad, pues está inserta en el mundo que le tocó vivir y del cual no puede salir, y cuando lo intenta es cuando sobreviene la desgracia.
Pasan los años y Marie ya es una joven, rondando apenas la mayoría de edad. Al igual que Baltasar, es víctima de los seres que abusan, humillan, violentan, arrebatan, poseen y se aprovechan de los más débiles. Gerard es uno de ellos y Marie se ha enamorado de él. Es un chico seductor y pendenciero que la usa y la maltrata (en algún momento podría parecer que incluso la prostituye). Es el mismo que le amarra al burro un papel con fuego en la cola por no querer andar. En suma, es quien marcará fatalmente el destino de los protagonistas. Aun así, ella está dispuesta a seguir a este hombre hasta el fin del mundo.
Así tenemos a varios personajes que transitan la vida del pueblo con el burro como testigo mudo. Entre otros está Jacques, el hijo del dueño de la finca donde la familia de Marie sirve y quien siempre la ha amado con ternura. Pero una figura más oscura que se cierne sobre Baltasar y Marie es el comerciante rico y avaro del pueblo, quien jugará un papel lúgubre en sus vidas, tratándolos como simples instrumentos para su beneficio. Primero con Baltasar, a quien pone a trabajar en un molino [4], azotándolo, hiriéndolo y privándolo de comida sin que le importe su bienestar, pues tiene previsto sacar provecho del animal hasta que este muera. Y luego con Marie, cuyo encuentro con ella no nos generará menos aflicción.
Sucede que, una noche, después de que Marie, harta del pueblo, le pida a Gerard que la lleve lejos de ahí, la respuesta que recibe de este es pura indiferencia, por lo que llega mojada, sola y hambrienta a casa del comerciante pidiéndole refugio, pues no quiere volver con sus padres, y aunque él le ofrece fuego, al mismo tiempo le niega la comida. Ella le arrebata un tarro de conserva para empezar a comer mientras él comienza a tocarla, pues se ha despojado de su ropa para secarse, tapándose solo con una colcha. Ante sus resistencias, el comerciante le da dinero, por lo que, después de saciar un poco su hambre, Marie se entrega a él, no sin antes devolverle el pago, pues parece haber llegado a ese punto en el que ya nada importa. Es aquí cuando ella ha tocado fondo.
Tragedia
Después de este acontecimiento, Marie decide irse a París con Jacques, su amigo de la infancia, con la esperanza de empezar una nueva vida y confiando en amarlo algún día. Busca entonces a Gerard y su pandilla para decirles que los deja para siempre, pero es así como se precipita la tragedia. Golpeada y violada por ellos en un edificio derruido, la abandonan dejándola completamente traumatizada. Su padre y Jacques la encuentran desnuda, arrinconada y en estado de shock. Una vez que ha vuelto a casa, muere de una forma que no se muestra, pero que se infiere por diversos indicios; quizás ha muerto por los golpes, o, más probablemente, se ha suicidado a causa del insoportable horror sufrido. Como sea, no la volveremos a ver y nosotros quedamos devastados y completamente desolados.
También el destino de Baltasar es la muerte. Al final, el burro es robado por Gerard y otro chico para traficar mercancía, pero al cruzar la frontera son detectados por los agentes aduanales, quienes les disparan mientras huyen, dejando a Baltasar a su suerte. Al día siguiente observamos que el burro tiene un disparo en el hombro, lo que deriva momentos después en su final.
La muerte de Baltasar es una muerte sumamente poética, que genera sentimientos encontrados, entre la más profunda aflicción y cierta serenidad. Es una muerte triste y solitaria, aunque apacible, como la de un viejo que muere en paz. En una escena inolvidable [5] por su dolorosa belleza, Baltasar, rodeado de ovejas que después se alejan para que podamos contemplarlo en toda su soledad, cierra los ojos poco a poco, lentamente, al compás de un melancólico andantino de Schubert [6] como único acompañante.
Entre el pesimismo y la lucidez: un camino hacia la ética
Esta es una película con innumerables lecturas, empezando por la del propio director [7], en la que quiso retratar los “vicios” de la humanidad. Luego entonces, Bresson era un moralista, pero lo era en un sentido que podríamos decir dostoievskiano, es decir, sin apego a las morales institucionales y oficiales. Bresson señala los vicios de la humanidad a través de una figura que se revela sumamente cristiana por su naturaleza noble y expiatoria como es la del burro (se entiende, además, que el nombre de Marie no sea casualidad), algo similar a lo que hizo Dostoievski a través del príncipe Myshkin, el protagonista de El idiota, otra figura inocente y sin malicia que no obstante termina siendo el más lúcido de todos. [8] Ni Myshkin ni Baltasar son capaces de experimentar maldad alguna, ni siquiera para defenderse, por lo que ambos, más bien, son víctimas de los infortunios, las circunstancias y los abusos que giran a su alrededor, sin que puedan hacer mucho por evitar el mal del que está hecho el mundo.
Tanto la de Dostoievski como la de Bresson contienen una visión que puede calificarse de pesimista, pues para ninguno de los dos es posible un mundo sin sufrimiento; pero si bien Al azar de Baltasar es una tragedia, es también un relato que no puede más que impulsarnos a transformar las realidades de todos aquellos que se ven reflejados en Baltasar y Marie.
Ahora bien, cuando se le dijo a Bresson que su filme era pesimista, este respondió que se confundía el pesimismo con la lucidez [9]. [10] En este sentido, el puente entre arte y realidad es aquí muy fecundo, pues Al azar de Baltasar es un cuadro que nos muestra la condición sufriente del mundo, donde la belleza y la tragedia se conjugan para sensibilizarnos y acercarnos a una reflexión de lo más lúcida sobre el maltrato, el abuso y el sufrimiento; reflexión que requiere ser principio y fundamento de toda ética. La ética existe en gran medida porque existe el sufrimiento. Al final no importa si es una obra pesimista, pues como decía Saramago, sólo los pesimistas pueden cambiar al mundo (Tejeda, 2009).
En el mundo, por tanto, hay sufrimiento; es un lugar lleno de dolor e injusticias, donde la mayoría de las veces la víctima no es salvada ni redimida al estilo de Hollywood. Ya sea que se trate de un ser humano o de un burro, los seres más débiles serán siempre los que paguen las ambiciones de los más fuertes y privilegiados. Pero más allá de resignarnos ante esta realidad –aunque sin pretender caer tampoco en prescripciones moralinas–, Al azar de Baltasar es una película que nos anima a la movilización y a la resistencia a través de la acción ética y responsable que nos haga siempre dirigir la mirada al otro. Hay veces que el comportamiento ético se convierte en un acto de rebeldía.
El mundo de Baltasar y Marie es un mundo completamente real, el de muchos, el de cualquiera. Todos los personajes, incluyendo al burro, incluyendo al infame Gerard, cuentan la historia de todos nosotros, de lo que realmente somos. Quizás por eso Jean-Luc Godard dijo de esta película que era, “en verdad, el mundo en una hora y media” (citado en Cunnen, 2003, p. 97).
Referencias bibliográficas:
Bresson, R. (1979). Notas sobre el cinematógrafo. Era.
Cunnen, J. E. (2003). Robert Bresson: a spiritual style in film. The Continuum International Publishing Group Inc.
Godard, J. L., & Delahaye, M. (Febrero de 1967). The Question. Interview with Robert Bresson by Jean Luc Godard and Michel Delahaye. Cahiers du Cinema in english, 5-27. Obtenido de https://monoskop.org/images/1/1b/Cahiers_du_Cinema_in_English_8_Feb_1967.pdf
Haneke, M. (2010). Terror and Utopia of form. Robert Bresson’s Au hasard Balthazar. En Grundmann, R. (Ed.), A companion to Michael Haneke (pp. 565-574). Wiley-Blackwell Publishing.
Navegando hacia Moonfleet. (14 de Noviembre de 2017). Navegando hacia Moonfleet, No sólo cine. Obtenido de Andantino: https://navegandohaciamoonfleet.wordpress.com/2017/11/14/bresson-au-hazard-balthazar/
Tejeda, A. G. (04 de Marzo de 2009). Sólo los pesimistas pueden cambiar el mundo: Saramago. Obtenido de La Jornada: https://www.jornada.com.mx/2009/03/04/espectaculos/a08n1esp
Referencias filmográficas:
Bresson, R. (Escritor), & Bresson, R. (Dirección). (1966). Au hasard Balthazar [Película]. Francia.
De Boer, L., & Rood, J. (Dirección). (1984). De camino a Bresson [Documental]. Disponible en: Cristian Gómez Aguilar (2020, 15 de agosto).
EL CAMINO A BRESSON (De weg naar Bresson, 1984) [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=v1pzoihsTrc
Santiagosss (2014). 21. El cine de Robert Bresson en palabras de Michael Haneke. Cine y Mímesis. Blog sobre el reflejo de la realidad en el arte y sus procesos creativos. https://lamimesis.blogspot.com/2014/08/21-el-cine-de-bresson-en-palabras-de.html?m=1
NOTAS
[1] Los hipervínculos que aparecerán en este artículo serán seguidos de un número entre paréntesis que servirán para indicar las referencias y los créditos correspondientes. ] [[acontrafilmshome (2016, 23 de diciembre). Tráiler - Al Azar Baltasar [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Koel2rQGHEU
[2] Una traducción al español en línea de este texto puede encontrarse en Santiagosss (2014).
[3] CRITERION (2018, 6 de diciembre). A Scene from AU HASARD BALTHAZAR [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=JWbN7nmYR04
[4] 1001 Frames of Mind (2024, 21 de abril). Au Hasard Balthazar (1966) [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=XMtsiZ22lE8
[5] Fragmentos de suspensión (2012, 4 de junio). Al azar, Baltazar - Robert Bresson [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=XjmcrUsz3uU
[6] László Hajdu (2019, 24 de enero). ’Au hasard Balthazar’ soundtrack — Schubert piano sonata No 20 in A Major D 959 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=IKCIqfnUy1k
[7] Joaquin Pedretti (2015, 31 de mayo). Entrevista a Robert Bresson - Al azar de Baltasar [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=8V3LpdtZSNw&t=520s
[8] Son muchos los que aseguran (p. e., Navegando hacia Moonfleet, 2017) que Bresson concibió Al azar de Baltasar a partir de una escena de El idiota, donde el príncipe Myshkin tiene una revelación a partir de la vista de un simple burro. No obstante, el mismo director francés declara en una charla con Godard que leyó El idiota después de haber concebido la idea del burro como punto de partida para una película, y que si bien es magnífica la idea de que el encuentro de un burro sea el origen de una revelación, esa tampoco fue la idea germinal del filme (cfr. Godard & Delahaye, 1967, p. 25).
[9] Channel391 (2016, 20 de marzo). Robert Bresson interview 1984 — subs: English & ??????? [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/clip/UgkxlcyzwiMIRlqXamugurlBB76HYIxn91_J
[10] Entrevista que corresponde a un documental dirigido por De Boer y Rood (1984), titulado El camino a Bresson.
FORUM
Película:Al azar de Baltasar
Título Original:Au hasard Balthazar
Director: Robert Bresson
Año: 1966
País: Francia
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