Resumen:
El presente artículo reflexiona sobre la tecnificación de los cuidados infantiles a partir del análisis de la película Arco (2025) dirigida por Ugo Bienvenu. Desde una perspectiva psicoanalítica se interroga el lugar que ocupa otro ser humano en la constitución psíquica y las implicancias de que las primeras experiencias de cuidado sean mediadas por tecnologías inteligentes. El análisis sugiere que la satisfacción eficiente de las necesidades no agota la experiencia humana que se encuentra atravesada por la alteridad, el desencuentro y la imprevisibilidad de las relaciones sociales.
Palabras Clave: Tecnología | deseo | psiquismo | psicoanálisis
The Paradox of Technologized Care: Desire and Psychic Constitution in Arco
Abstract:
This article reflects on the technologization of childcare through an analysis of the film Arco (2025), directed by Ugo Bienvenu. From a psychoanalytic perspective, it examines the role of another human being in psychic constitution and the implications of early caregiving experiences being mediated by intelligent technologies. The analysis suggests that the efficient satisfaction of needs does not exhaust the human experience, which is shaped by otherness, misrecognition, and the unpredictability of social relationships.
Keywords: Technology | desire | psyche | psychoanalysis
Introducción
Durante las últimas décadas, el desarrollo tecnológico ha experimentado un crecimiento acelerado extendiéndose a diversos ámbitos de la vida, tales como: la cotidianeidad, la entretención, la salud, las relaciones sociales, entre otros (Organisation for Economic Co-operation and Development, s. f.). Este avance ha dado lugar a nuevos cuestionamientos éticos, sobre todo cuando la tecnología irrumpe en espacios que tradicionalmente se consideraban propios de lo humano, como la privacidad, la autonomía, y las relaciones sociales (Dhirani, Mukhtiar, Chowdhry, Newe, 2023; Comité d’éthique du CNRS, 2024).
Así, se han creado robots sociales, asistentes virtuales, sistemas de inteligencia artificial, y sistemas robotizados orientados al cuidado, que no sólo se construyen para asistir en tareas específicas, sino también para acompañar y establecer interacciones afectivas con las personas (Comité d’éthique du CNRS, 2024). Cabe mencionar que se ha presentado particular interés por el desarrollo de tecnologías orientadas a las funciones asociadas a los cuidados infantiles (Zhang, 2022).
La película Arco (2025) presenta esta problemática como marco narrativo. A través del encuentro entre dos niños pertenecientes a tiempos lógicos diferentes, el filme muestra dos sociedades altamente tecnificadas que dialogan de manera distinta con la tecnología de sus respectivas épocas. La película muestra bebés atendidos por máquinas, niños criados por robots, padres que simulan su presencia a través de hologramas, y robots que desarrollan vínculos al punto de sacrificarse por aquellos que cuidan.
Este escenario permite reflexionar, desde el psicoanálisis, sobre el lugar que ocupan los vínculos humanos en la constitución psíquica. Si los dispositivos tecnológicos son capaces de satisfacer necesidades, brindar protección y producir formas de vinculación afectiva, entonces, qué función cumplen los humanos significativos en la vida psíquica de un sujeto. A partir de esa interrogante se reflexiona sobre los alcances de la tecnificación de los cuidados en los procesos de constitución del psiquismo, tomando como eje de análisis la película Arco (2025).
La tecnificación del cuidado
Existe una transformación cultural y científica en torno al desarrollo tecnológico. Inicialmente la tecnología se relacionó con la posibilidad de ampliar la acción humana sobre el mundo material, es decir, se privilegió la automatización y la ejecución de tareas físicas a través de la máquina mecánica. Posteriormente, el avance informático permitió extender la capacidad cognitiva mediante sistemas digitales que procesan información y realizan tareas con precisión y eficacia. En ambos casos la tecnología mantuvo el foco en la ampliación de las capacidades humanas. Sin embargo, el desarrollo tecnológico contemporáneo se ha desplazado progresivamente a otro ámbito: el de las relaciones sociales, dando lugar a nuevas formas de inteligencia artificial con dispositivos que son diseñados para interactuar y responder a necesidades de compañía, asistencia y cuidado de las personas (OECD, s. f.; Turkle, 2006; Tisseron, 2022).
La tecnología del cuidado se observa en diferentes contextos. Por ejemplo, en Japón se han incorporado robots de compañía en residencias para personas mayores, como el robot terapéutico Paro, que es una foca robótica diseñada para interactuar con las personas contribuyendo a la disminución del aislamiento social y de síntomas asociados (Turkle et al., 2006). También, se han desarrollado robots humanoides, como Pepper, que está diseñado para asistir en tareas cotidianas y acompañar a las personas a través de interacciones básicas (Comité d’éthique du CNRS, 2024). Por otro lado, en el ámbito de la salud, se han implementado las tecnologías de teleasistencia, es decir, sistemas de monitoreo remoto de los signos vitales, dispositivos capaces de supervisar la adherencia a los tratamientos, robots de compañía en hospitales pediátricos, que acompañan a los niños en procedimientos médicos, entre otros (Gómez, 2020; Comité d’éthique du CNRS, 2024).
La aparición de este tipo de tecnología es significativa puesto que los cuidados han sido históricamente ejercidos por los humanos (Gómez, 2020; Comité d’éthique du CNRS, 2024). De esta forma, la posibilidad de delegar esas funciones en máquinas inteligentes invita a interrogar qué lugar ocupan los seres humanos en las prácticas de cuidado y si estas pueden reducirse a un procedimiento técnico.
La película Arco (Bienvenu, 2025) confronta al espectador con esta realidad. Para contextualizar, este filme de animación y ciencia ficción narra el encuentro de Arco e Iris. El primero perteneciente al año 2932 viaja accidentalmente a 2075, la época en la que vive Iris. Ambas sociedades altamente tecnologizadas dialogan de forma diferente con el desarrollo de la inteligencia artificial. En la época de Iris, las funciones de cuidado han sido asumidas por robots cuidadores, profesores y policías, mientras los humanos adultos tienen poca presencia. En cambio en el futuro de Arco, la tecnología se orienta a la sostenibilidad, la organización de la vida, y la extensión de las capacidades humanas, como por ejemplo logran viajar en el tiempo, manteniendo la presencia de los adultos responsables de los niños.
Dado lo anterior, cabe preguntarse si hay una diferencia entre ambas realidades respecto a los vínculos. En el 2075 de Iris, se observa que ella y su hermano están al cuidado de un robot que cumple un rol central en la satisfacción de necesidades. Los niños son atendidos, alimentados, supervisados e incluso queridos por él. Es decir, están bien cuidados, no corren peligro y gran parte de las demandas infantiles, incluida la contención y el juego, son resueltas por los robots. Además, los padres de Iris, que la ven en forma de holograma, la reprenden y le dan un beso de buenas noches en ese formato. Sin embargo, a pesar de que Iris tiene todas sus necesidades satisfechas, manifiesta un malestar con la falta de presencia física de sus padres (Bienvenu, 2025).
Así, surge la inquietud de cuáles son las funciones que continúan siendo inherentemente humanas y qué lugar ocupan en la constitución del psiquismo, comprendiendo que el desarrollo de la tecnología permite la posibilidad de realizar los cuidados de forma tan eficiente que cabe preguntarse qué es lo que sigue incomodando a Iris a pesar de que esté tan bien cuidada, ya que la satisfacción de sus necesidades parece no agotar su deseo por la presencia de los padres, dejando aún lugar para los humanos.
Más allá de la necesidad: el deseo en la constitución psíquica
Para responder a la interrogante planteada en el apartado anterior, resulta pertinente recurrir a las nociones de necesidad, demanda y deseo desarrolladas por Lacan, las cuales ofrecen un marco comprensivo para reflexionar por qué la satisfacción de las necesidades infantiles no agota la relación del sujeto con otro ser humano, generándose una dimensión que excede el campo de la necesidad.
Desde un principio, Lacan postula la noción del “sujeto mítico de la necesidad”, el cual da cuenta de un ser humano que por su condición de prematuridad se encuentra en un estado de dependencia radical siendo incapaz de satisfacer por sí mismo sus necesidades más básicas (Gilardoni, 2017). En consecuencia, la supervivencia humana en el inicio, depende de la intervención de otro ser humano que alimente y proteja. Así por ejemplo, en el registro alimentario, cuando el bebé tiene hambre entra en un estado de tensión física de privación que implica llanto, movimientos corporales, entre otros, que adquieren el rol de signos para otro ser humano, quien interpreta que el recién nacido está necesitado. Por ende, son manifestaciones que tienen sentido cuando otro humano se lo atribuye (Dor, 2000; Gilardoni, 2017).
Por cierto, en esa primera vivencia de satisfacción de la necesidad del hambre no existe por parte del niño la intención de comunicar un mensaje al otro. Sus manifestaciones adquieren sentido porque desde el comienzo el bebé ocupa un lugar para quien lo cuida. Así, es ese otro quien descifra las expresiones corporales del bebé como una petición que al ser interpretada y traducida al lenguaje constituyen la demanda (Dor, 2000; Gilardoni, 2017).
Cabe decir que ambos poseen una diferencia fundamental. Mientras el bebé se encuentra en el registro de la necesidad, el otro humano es poseedor del lenguaje. Por ello, cada vez que el bebé manifiesta una necesidad, es otro humano quien la interpreta y codifica como demanda ofreciendo una respuesta que produce satisfacción. Es decir, la experiencia de la necesidad se encuentra desde el comienzo mediada por la intervención de un otro hablante que ofrece un objeto satisfactor (Dor, 2000; Gilardoni, 2017).
Ahora bien, hay un punto en que ese objeto ofrecido por un otro no logra satisfacer al sujeto completamente y el hecho mismo de que la demanda se dirija a otro pone de manifiesto que en ella hay algo que excede a la búsqueda de satisfacción, puesto que una demanda no solo solicita el objeto satisfactor, sino también reclama la presencia de aquel otro ser humano a quien se la dirige. Por consiguiente, toda demanda es estructuralmente una demanda de amor, en la medida que pide a ese otro, no lo que tiene, sino algo más (Lacan 1958/2009).
Así, tanto la demanda de la satisfacción como la del amor son atravesadas por la palabra. No obstante, lo que escapa a ellas que es un resto irreductible de la necesidad que no pudo ser articulada por la demanda a través de la codificación de ese otro, es lo que Lacan denomina deseo (Gilardoni, 2017). A saber, “el deseo no es ni el apetito de la satisfacción ni la demanda de amor, sino la diferencia que resulta de la sustracción del primero a la segunda" (Lacan, 1958/2009, p. 658).
En Arco (Bienvenu, 2025) se ve ilustrada esta situación. Iris es una niña cuyas necesidades básicas están satisfechas. Es alimentada y recibe los cuidados del robot que la acompaña. Además, recibe expresiones de cuidado y afecto por parte del robot, que la acompaña y juega con ella. Incluso sus padres mantienen su presencia a través de hologramas. Sin embargo, a pesar de ello, Iris manifiesta un malestar persistente frente a la ausencia física de los padres a quienes les reclama más presencia. Desde la perspectiva lacaniana, es posible pensar que su demanda es realmente una demanda de amor, en la medida que Iris solicita una respuesta que confirme presencia e interés por ella como sujeto, y no sólo como objeto al cual le deben tener satisfechas sus necesidades.
Por otro lado, mientras Iris anhela más presencia parental, Arco que sí cuenta con ella, desea la forma de vida de Iris. No obstante, cuando está separado de sus padres sin poder regresar a ellos, surge el deseo por su presencia (Bienvenu, 2025). En ambos casos el deseo aparece como algo que no queda definitivamente colmado, ni se suprime por satisfacción. Ahí radica el carácter paradojal del deseo.
Hasta este punto se aborda el deseo de Iris y Arco como sujetos ya atravesados por el lenguaje, cuyos deseos muestran que la satisfacción de las necesidades no agota la relación con otro ser humano. Ahora bien, la película también muestra al hermano menor de Iris, un bebé que desde temprana edad es cuidado principalmente por un robot (Bienvenu, 2025). Esta situación permite reflexionar sobre la constitución del psiquismo, puesto que, si esta no se reduce a la satisfacción de las necesidades sino que se constituye en la relación con otro ser humano que, además de cuidar, traduce la necesidad en demanda posibilitando la emergencia del deseo, ¿qué implicancias tiene que las funciones de cuidado sean asumidas por tecnologías diseñadas para satisfacer eficientemente las demandas humanas? Desde esta perspectiva, la paradoja del deseo también da lugar a la paradoja de los cuidados tecnificados.
La paradoja de los cuidados tecnificados
La paradoja de los cuidados tecnificados tiene sentido a partir de la consideración previa sobre la paradoja del deseo. Lacan plantea que el deseo resulta difícil de articular para el sujeto porque la codificación de la necesidad en la demanda, introduce al niño en una relación con un otro que también desea y que responde desde esa singularidad. Así, el otro adquiere una relevancia inesperada, puesto que esa demanda introduce al sujeto en un mundo deseante, es decir, el sujeto deseante de satisfacción a través de un objeto, también desea ser reconocido y amado por un otro, pero por un otro que a su vez desea y reconoce. Esa posibilidad de interjuego instaura al sujeto como sujeto, a saber, el otro adquiere la función subjetivante (Evans, 2007; Lacan, 1958-1959/2009).
De esta forma, el deseo está ligado a un otro, pero a su vez permanece abierto en tanto ninguna respuesta logra colmarlo por completo (Evans, 2007; Lacan, 1957-1958/2006). Esto implica que el encuentro con el otro inevitablemente convoca también al desencuentro, ya que no existe una respuesta que satisfaga una demanda en plenitud, o responda a lo que el sujeto espera de él, siendo esa imposibilidad, o esa falta, la que mantiene abierta la dimensión deseante.
Aquello acontece desde el comienzo de la vida, puesto que el cuidado humano está en constante tensión entre un encuentro satisfactorio y un desencuentro insatisfactorio, o bien un encuentro insatisfactorio y un desencuentro satisfactorio; en otras palabras, la relación con un otro nunca se deja reducir a una simple oposición entre satisfacción e insatisfacción poniendo de manifiesto sus características paradojales. Por ejemplo, el otro puede responder a las necesidades del niño, pero justamente lo hace desde su propia singularidad, deseos y limitaciones. Por lo tanto la respuesta nunca es completamente inmediata, ni total, ni previsible. Por ejemplo el bebé que llora durante la noche puede encontrar una madre que desea continuar durmiendo y que aun así, se incorpora lento para amamantarlo, o bien, un niño que requiere ser cambiado de pañal puede encontrar un cuidador que se encuentra realizando una tarea que implica necesariamente una espera para ese cambio. Por consiguiente, el encuentro con el otro implica la experiencia de alguien que, además de cuidar, posee una alteridad irreductible.
En consecuencia, la tecnificación de los cuidados introduce una tensión respecto a la condición humana del encuentro, puesto que, si el deseo se constituye en relación con un otro que nunca resulta completo (Evans, 2007; Lacan, 1958-1959/2009) y cuya presencia o ausencia participa tanto de la satisfacción como de la insatisfacción de un desencuentro, cabe preguntarse qué implicancias tiene que las primeras experiencias de cuidado sean mediadas por tecnologías diseñadas para estar permanentemente disponibles y responder eficientemente a las demandas humanas (Comité d’éthique du CNRS, 2024; Tisseron, 2022; Turkle et al., 2006).
Esto conduce a una nueva paradoja, ya que si la alteridad propia de otro ser humano deseante, la espera y la incertidumbre participan en la constitución del psiquismo, ¿acaso habría que programar a los robots también para contemplar el desencuentro? Por cierto, se podría argumentar que estos dispositivos son creados por seres humanos y que por lo mismo, traen incorporados en sus diseños, los deseos, valores y formas que el creador les integró como determinadas interacciones sociales. Sin embargo, la pregunta planteada es problemática porque la programación supone la anticipación de respuestas frente a determinadas circunstancias, en consecuencia, incluso un desencuentro previamente diseñado, permanecería sometido a la lógica de la previsibilidad perdiendo aquello que caracteriza al encuentro humano, la posibilidad de que el otro irrumpa desde lo singular y lo inesperado.
En Arco (Bienvenu, 2025) se observa esta tensión cuando Iris comunica a su robot de la existencia de Arco. Frente a ese acontecimiento que excede los parámetros de su programación, el robot cuidador responde que no es posible, se desorganiza y descompone, requiriendo de técnicos que lo hagan funcionar de nuevo. Esto es significativo ya que frente a la irrupción de algo que lo excede el robot falla: y ese resto que lo excedió es justamente un otro que no puede ser anticipado.
La experiencia humana se encuentra estructuralmente atravesada por ese tipo de encuentros, en los que otro irrumpe como portador de novedad, alteridad e imprevisibilidad, causante de satisfacción e insatisfacción.
De esta forma, la paradoja de los cuidados tecnificados radica en que las tecnologías de cuidado parecen orientarse hacia la reducción de la incertidumbre y el desencuentro, mediante respuestas cada vez más eficientes, cuando en realidad la presencia de otro ser humano singular, imprevisible y capaz de excedernos es fundamental en la constitución psíquica.
Conclusiones
A propósito de lo expuesto, es que se enfatiza en que la constitución psíquica no se reduce a la satisfacción eficiente de las necesidades. De acuerdo al recorrido psicoanalítico desarrollado en el presente artículo, es que se reconoce que el sujeto se constituye en la relación con otro ser humano, que además de responder a las demandas infantiles, introduce una dimensión que excede la satisfacción de la necesidad abriendo el campo del deseo. Ese otro singular, que es capaz de sorprender, frustrar y exceder al sujeto, introduce la dimensión del desencuentro que también forma parte de la experiencia humana relacional.
Así, la paradoja de los cuidados tecnificados se configura en función de la disponibilidad extrema y la respuesta eficiente a las demandas humanas, reduciendo los espacios de desencuentro que tienen implicancias en la constitución del psiquismo. De esta forma queda la interrogante sobre qué parte del encuentro humano podría transformarse si las relaciones de cuidado se organizan crecientemente en torno a dispositivos diseñados para responder de manera previsible y permanente.
Arco (Bienvenu, 2025) no otorga una respuesta definitiva frente al avance tecnológico, sino que abre más preguntas sobre las dimensiones éticas y culturales de este proceso de desarrollo, sobre todo en cuanto a cómo la sociedad dialoga con los dispositivos tecnológicos, ya que contrapone dos formas de articulación social entre estos y los vínculos humanos. Aunque la tecnología pueda cuidar, responder a las demandas y producir afecto en el humano, el filme permite cuestionar los límites de la sustitución del cuidado cuando se trata de la constitución psíquica. En consecuencia, suscita la pregunta de qué aspectos de la presencia, el reconocimiento y el encuentro con un otro podrían transformarse si se comienza a considerar que ciertos aspectos de lo humano son sustituibles.
Finalmente, el encuentro entre Iris y Arco (Bienvenu, 2025) permite reflexionar sobre lo humano que excede las funciones de cuidado, ya que la relación surge como un acontecimiento inesperado que irrumpe en la vida de ambos, transformándolos profundamente. Esto pone de manifiesto que el encuentro/desencuentro con un otro está atravesado por una alteridad que abre posibilidades inéditas para la vida psíquica de un sujeto.
Referencias:
Bienvenu, U. (Director). (2025). Arco [Película]. Remembers; MountainA.
Comité d’éthique du CNRS. (2024). Le phénomène d’attachement aux robots dits « sociaux ». Pour une vigilance de la recherche scientifique (Avis n° 2024-46). Centre National de la Recherche Scientifique.
Dhirani, L. L., Mukhtiar, N., Chowdhry, B. S., & Newe, T. (2023). Ethical dilemmas and privacy issues in emerging technologies: A review. Technologies, 11(2), Article 57.
Dor, J. (2000). Introducción a la lectura de Lacan: El inconsciente estructurado como un lenguaje. Gedisa.
Evans, D. (2007). Diccionario introductorio de psicoanálisis lacaniano. Paidós.
Gilardoni, N. (2017). El deseo; su relación con el significante. En Memorias del IX Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología, XXIV Jornadas de Investigación, XIII Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires.
Gómez León, M. (2020). Tecnologías y nuevas relaciones en el cuidado. Educación para la Salud.
Lacan, J. (2009). La significación del falo. En Escritos 2 (pp. 653–662). Siglo XXI. (Trabajo original publicado en 1958).
Lacan, J. (2006). El seminario. Libro 5: Las formaciones del inconsciente (1957-1958). Paidós.
Lacan, J. (2009). El seminario. Libro 6: El deseo y su interpretación (1958-1959). Paidós.
Organisation for Economic Co-operation and Development. (s. f.). Digital transformation. OECD.
Ribas Somar, I. (2024). La doctrina del deseo en Lacan. En XVI Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología. Universidad de Buenos Aires.
Tisseron, S. (2022). Vivre dans les nouveaux mondes virtuels: Concilier empathie et numérique. Dunod.
Turkle, S., Taggart, W., Kidd, C. D., & Dasté, O. (2006). Relational artifacts with children and elders: The complexities of cybercompanionship. Connection Science, 18(4), 347–361.
Zhang, Z. (2022). Research on child care robot and the influence on children. En A. Holl et al. (Eds.), Proceedings of the 2022 International Conference on Humanities, Education, Social Sciences and Smart Systems (ICHESS 2022) (pp. 225–233). Atlantis Press.
NOTAS
FORUM
Película:Arco
Título Original:Arco
Director: Ugo Bienvenu
Año: 2025
País: Francia
Otros comentarios del Autor: