Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires
Resumen:
Barbie (Gerwig, 2023) presenta el viaje de la protagonista desde el mundo ideal de Barbieland hacia la complejidad del mundo real. A partir de la narración se presenta el quiebre entre una imagen ideal y la emergencia de un sujeto dividido. Se propone analizar el recorrido de la protagonista a la luz del circuito de la responsabilidad subjetiva, tal como lo plantea el psicoanálisis lacaniano. Se abordarán los tres tiempos que componen dicho circuito –acción sintomática, interpelación subjetiva y asunción de la responsabilidad– y se articulará con los conceptos de necesidad, azar y deseo. Se intentará leer en Barbie el cambio de posición: de un objeto idealizado hacia un sujeto de deseo.
Palabras Clave: Barbie | responsabilidad | cine | ética
A Circuit of Responsibility: From Barbie to Barbara
Abstract:
Barbie (Gerwig, 2023) presents the protagonist’s journey from the ideal world of Barbieland to the complexity of the real world. The narrative presents the rupture between an ideal image and the emergence of a divided subject. The aim is to analyze the protagonist’s journey in light of the circuit of subjective responsibility, as proposed by Lacanian psychoanalysis. The three stages that comprise this circuit–symptomatic action, subjective interpellation, and assumption of responsibility–will be addressed and articulated with the concepts of necessity, chance, and desire. An attempt will be made to interpret the shift of Barbie’s position: from an idealized object to a subject of desire.
Keywords: Barbie | responsibility | cinema | ethics
Introducción
Barbie (Gerwig, 2023) narra la historia de la Barbie estereotípica, quien vive una vida perfecta junto a barbies y kens en Barbieland. Todo cambia cuando, al abrirse un portal entre el mundo humano y Barbieland, Barbie comienza a sufrir “fallas”. La protagonista se ve obligada a viajar al mundo real para ayudar a la niña que juega con ella y cerrar así el portal. Pero resulta que el mundo humano no es lo que ella esperaba.
Barbie y Ken viajan al mundo humano, pero se encuentran con que nada es como habían previsto. Barbie encuentra a Sasha, la ahora adolescente, que jugaba con ella.
Cuando el equipo de Mattel encuentra a Barbie, ella acepta volver a su hogar. Sin embargo, en el instante en que le indican que se meta en su “caja de muñeca”, ella escapa. Al huir de Mattel, es ayudada por Sasha y su mamá, Gloria. Barbie se entera que es Gloria quien juega con ella, por lo que decide llevar a ambas humanas a conocer Barbieland. Una vez allí, se encuentra con que Ken lo ha cambiado todo. Ken decide hacer el patriarcado en Barbieland: el mundo ahora le pertenece a Ken.
Con la ayuda de Gloria, Sasha y de las barbies descontinuadas, Barbie emprende un plan para derribar “Kendom” y restaurar Barbieland. Las barbies engañan a los kens y logran recuperar la presidencia de Barbieland, pero ya nada será lo mismo: los kens no serán excluidos de la sociedad.
A continuación se abordará el circuito de la responsabilidad subjetiva, marcando sus tres tiempos en el film. Se señalará el margen abierto entre la necesidad y el azar, para proponer una hipótesis clínica.
Planteo del problema
Badii (2018) recupera el postulado de Badiou respecto de “pensar el cine”, donde la propuesta implica no reducirlo a un fenómeno artístico, pues compone una “vía de acceso conceptual a problemáticas complejas del campo de la subjetividad” (p. 65). La experiencia cinematográfica se presenta como un campo de batalla, donde el espectador, mediante identificación,
“se vincula con los personajes y las situaciones planteadas, y en algunos casos, se produce la interpelación: ¿Qué haría yo en su lugar? ¿Qué me pasa a mí con lo que está siendo relatado en el film? ¿Qué pasaría si…?” (Ibíd., p. 68).
Barbie se estrenó en Argentina el 20 de julio de 2023. Se convirtió rápidamente en el film más taquillero del año y con ello, en la decimoctava recaudación más grande en la historia del cine. Un fenómeno a nivel mundial donde personas de todos los géneros y edades, pero sobre todo mujeres adultas, adolescentes y niñas, asistieron a la reversión de un personaje clásico. Pasados tres años, ¿por qué recuperar éste film? ¿Qué se despliega en Barbie que hoy, en el rubro cinematográfico, parece dejado de lado?
En el año 2026, el contexto sociopolítico global se caracteriza por un empuje tecnológico y científico –cada vez más apremiante– que desdibuja los límites de la experiencia humana. La película se atreve a rescatar el valor de lo humano a partir de una protagonista femenina que corre el riesgo de desear. Aparecen como temas el manejo de las grandes corporaciones, a cargo de varones; un ordenamiento en base a valores patriarcales en relación con las niñas, las adolescentes y las mujeres (incluso respecto a las masculinidades). Además, se pone de relieve una distribución desigual del poder, en la que los destinos de las niñas están decididos por varones; la formación de la opinión pública, donde se reproducen los ideales con varios dispositivos; los vínculos afectivos y el ordenamiento generacional, en donde las niñas ya no juegan con muñecas, pero las adultas sí.
En relación con la necesidad de la época y los azares que se relatan en la película, se podrá leer un circuito de la responsabilidad en donde tenga lugar una apuesta por el efecto sujeto. De este modo, la lectura de una producción artística dejará una vez más saldos para el psicoanálisis.
Objetivos
Objetivo general
Analizar el despliegue del circuito de responsabilidad que se recorta en el film Barbie (Gerwig, 2023).
Objetivos específicos
Desarrollo
Planteo del circuito: “Tal vez tú nos deseaste”
El circuito de la responsabilidad subjetiva propuesto para la película está marcado por tres tiempos, ubicados en un vector de diacronía y un vector de retroacción. “La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito. Luego, (...) dado el tiempo 2, que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el tiempo 1…” (D’amore, 2006, p. 152). La interpelación subjetiva implica que ciertos elementos que no se encuentran en sintonía con el yo y su quehacer, sean interpretados y devueltos como propios, a través de la intervención ajena.
Hay varios momentos en donde Barbie se encuentra con una diferencia respecto a su imagen ideal y lo que le devuelve la visión de los otros. Sin embargo, es el personaje de Sasha quien lo puntúa de manera más clara.
Luego de haber estado en el mundo real, Barbie regresa a Barbieland junto con las humanas, con el fin de contentar a quien jugaba con ella, Gloria. Allí, Ken, a espaldas de Barbie, enseña a los kens y a las barbies sobre este sistema maravilloso que se ha armado en el mundo humano: el patriarcado. Las barbies han perdido su posición de poder, para pasar a ser-para-otro respecto a los kens. Las cosas han cambiado al punto de que la casa de los sueños de Barbie ha pasado a ser la “Mojo dojo casa house” de Ken.
Ante la catástrofe que supone la instauración de “Kendom”, Barbie, desconsolada, comienza a llorar y acusa a Gloria de haber sido la causante de todo el desastre con sus “pensamientos de muerte y celulitis”. Sasha increpa a Barbie, al decirle "No culpes a mi madre. Tal vez tú nos deseaste. Tal vez esto sea culpa tuya, Barbie". Este se constituye como tiempo 2 del circuito.
Como primera respuesta, Barbie se redirige hacia el surco moral, en tanto responde "No, no desee nada. Nunca he deseado que nada cambie". En este punto, se puede leer la figura de la culpa de la negación freudiana. Previamente, se observa el mecanismo aliado de la proyección sobre Gloria, pues “si el culpable es el otro yo no soy responsable.” (D’Amore, 2006, 159); Barbie culpa a Gloria al decir “por qué me deseaste en tu mundo caótico y desordenado”.
Finalizando la escena, Sasha redobla "Casi más siento lástima por vos, pero sí, eres exactamente lo que pensaba que eras". En esta puntualización, Sasha se refiere a Barbie y a su lugar de víctima, donde no parece tener participación en lo que le ocurre. En este caso, se da una desresponsabilización de Barbie, que no se siente culpable, sino víctima. ¿Qué es lo que hace Sasha? Se puede pensar en términos de una inversión dialéctica. Lacan (1966) rescata la pregunta que Freud hace a Dora “¿Cuál es tu propia parte en el desorden del que te quejas?”, señalando allí su posición.
Esa escena termina con Barbie boca abajo, rendida con la caída de su mundo, alegando estar en su punto más bajo, tanto física como emocionalmente. “En un tiempo 2, recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de que algo anduvo mal. Las cosas fueron más allá –o más acá– de lo esperado.” (Michel Fariña, 1999, p. 3). El saber previo colapsa, cae el “ser de muñeca” de Barbie, tanto en Barbieland como en el mundo real.
Para el mundo humano, Barbie no implica el empoderamiento femenino. Por el contrario, Sasha le señala cómo la muñeca ha acomplejado a las mujeres. Es el representante de todo lo que está mal en la cultura, como la sexualización del capitalismo, ideales físicos nada realistas, estereotipos, el retraso del movimiento feminista. No menos importante, el ataque a la autoestima de las niñas y la glorificación del consumismo.
En relación con Barbieland, tanto Barbie estereotípica como las otras barbies han perdido el lugar y los roles que tenían, ya que se instaura “Kendom”. La paralización de Barbie frente al desastre es señalada por ella misma. La supuesta imposibilidad que tiene de hacer algo, surge de ser la Barbie estereotípica: ella no es una Barbie con iniciativa.
Necesidad y azar: Entre dejar los tacones y Kendom
En tanto se produce la división subjetiva y con ella la angustia, la imposibilidad de regresar al particular previo se sitúa entre los elementos de necesidad y azar. Estos elementos permiten la brecha de donde surge la responsabilidad subjetiva.
Respecto de la necesidad, “...nada es sin razón. Si todo es racional, todo es calculable. El determinismo encuentra en el resultado la ley que le determinó” (Mosca, 1998, p.119). Algunos fenómenos en la trama argumental causaron que Barbie acuda a la Barbie Rara. Ella le dice que lo que ocurría estaba causado porque partes de la humanidad de la niña que juega con ella han interferido con su “ser de muñeca”, al haberse abierto el portal entre los dos mundos. Frente a este nuevo conocimiento, la única opción de Barbie es ir al mundo humano para que el cambio y la celulitis no afecten a su “ser de muñeca”. En esta escena, la Barbie rara le plantea la cuestión en términos de una aparente elección. Frente a la opción de Barbie por los zapatos de taco (que implicaba: 4 “Puedes volver a tu vida normal y olvidar que todo esto ha ocurrido”), Barbie rara sostiene que no tiene opción y que tiene que ir al mundo humano. Esta cadena de fenómenos, relacionados de manera causal se establece como un elemento de necesidad: si Barbie no viajaba al mundo real, no habría posibilidad del circuito.
En esta cadena de fenómenos, Ken se mete en el auto, la acompaña al mundo humano, aprende sobre el patriarcado y lo aplica en Barbieland. Estos sucesos suponen un elemento de azar, al igual que el hecho de que sea Gloria y no Sasha quien juega con la muñeca en el mundo real. “Invocar al azar, la no determinación, como principio, no es más “liberador” de la alienación…” (Mosca, 1998, p.124). La presencia de éstos elementos no asegura la interpelación en el tiempo 2. Es el margen entre ambos lo que posibilita que emerja el circuito de la responsabilidad subjetiva.
El tiempo 2 hace “retornar sobre la acción, no porque se la fuerce, sino porque es el trabajo mismo de la interpelación.” (D’amore, 2006, p. 164). La lógica de la retroacción funda un tiempo 1 del circuito, en donde se ubica una acción sintomática. Estas acciones “expresan algo que el actor mismo ni sospecha en ellas y que por regla general no se propone comunicar, sino guardar para sí” (Salomone, 2006, p. 120).
Durante una escena previa al tiempo 2, Barbie se encuentra en una fiesta bailando con las otras barbies y kens. Se muestran todos inmersos en la música y el disfrute. Allí Barbie produce un quiebre al preguntar “¿Nunca han pensado en morirse?”. Todos los personajes detienen sus movimientos y miran extrañados a la Barbie estereotípica. Al ver las reacciones de sorpresa de sus semejantes, Barbie comenta “No sé por qué dije eso… (I don’t know why I just…)” para luego cambiar su enunciado a “¡Me muero por bailar!”. Luego, todos vuelven a bailar y se escuchan gritos de alegría. En esta secuencia, se puede pensar un cierre moral, en el punto en que el yo aparece como un adalid de lo particular (D’amore, 2006), dado que Barbie se corrige. Por otra parte, el equívoco despliega algo de lo que le es desconocido a Barbie (en la manera de un no saber). En tanto se corrige, la acción retoma su vía al surco moral, restaurando el sentido del discurso del yo. El exceso acontecido se religa a la lógica del yo. 5 Este tiempo supone el "... El exceso señalado, en dormir en un guion ajeno" (Ariel, 2001, p. 6), ya que ella sostiene el ideal de Barbie estereotipada que no piensa. La escena la protagoniza Barbie como sujeto autónomo, que actúa bajo su supuesta voluntad e intención, creyendo ser conocedora de lo que dice y hace. La acción sintomática muestra de qué manera la supuesta voluntad no acierta en el blanco de las consecuencias esperadas, es decir, seguir con la fiesta. Barbieland se presenta como perfecta y redondeada, caracterizada por una cantidad enorme de pautas, costumbres y normas. En apariencia, no hay fisuras, solo reconocimiento mutuo, donde todas las barbies están conformes con quienes son. Las barbies tienen profesiones, cualidades intelectuales, características físicas, que aun si constituyen estereotipos, las diferencian a unas de otras y las convierten en aquello que son: Barbie abogada, Barbie enfermera, Barbie presidente, etc. Pero cuando se trata de Barbie estereotípica, aquello que la define reside plenamente en ser el estereotipo de belleza, un ideal de perfección que se cierra en sí mismo: ella no es en tanto tiene una profesión. Su “trabajo” es ser ella. primera instancia, radica en que Barbie ha tenido una idea, pues el pensar traspasa los límites de su ser como estereotipo de belleza física que no piensa. Lo pertinente es lo que hace referencia a la finitud, a la muerte, cualidad humana que no ha de interferir con la lógica de Barbieland en tanto las ideas (como Barbie) no mueren. La relación con la vejez, el paso del tiempo, la procreación, la sexualidad aparecen en Barbieland en los personajes transgresores de la norma. Entre ellos, las Barbies discontinuadas, que son segregadas: Barbie embarazada, Barbie Rara, Sugar Daddy Ken, etc. Si bien la resignificación del tiempo 1 implica la apertura a un posible tiempo de la responsabilidad subjetiva, es preciso mencionar otras respuestas sintomáticas: los pies planos y la celulitis. Por esta vía, el cuerpo se ve implicado. La hipótesis clínica brinda una explicación sobre aquello que el yo desconoce de sí mismo. Si en el mundo humano Barbie no compone una figura ejemplar del empoderamiento femenino y tampoco es una perfecta e ideal Barbie estereotípica: ¿Qué o quién es Barbie? Así se abre el espacio para 6 hacer una pregunta por la existencia. “Si me voy a morir, si la existencia es finita, ¿puedo ser otra cosa que una muñeca con la que juegan? ¿Puedo pasar de ser el objeto creado al sujeto (pro)creador, que tiene ideas propias, incluso cuando ese acto me confronte con mi propia muerte y con la finitud de mi existencia?” La posición de objeto en el deseo del Otro es cuestionada por la aparición de ideas de muerte. La hipótesis clínica propuesta es que ser una muñeca, ser el ideal de Barbie estereotipada con su vida perfecta, ya no resulta suficiente, algo excede: “Tal vez tú nos deseaste” (T2-Sasha), un deseo por la existencia.
Tiempo 3: “Vengo a ver a mi ginecólogo”
Como cierre del circuito, “será necesario un tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación al universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado” (Domínguez, 2006, p.135). Durante el mismo, se produce el efecto sujeto, un acto en que el sujeto de deseo inconsciente se produce. El tiempo 3 se ubica en torno a una escena que ocurre con Barbieland restaurada. Barbie conoce a su creadora y con ello se da la posibilidad de preguntarle y de que ella responda. La escena comienza con Barbie enunciando que desconoce qué quiere, “Ya no estoy muy segura de cuál es mi sitio”. Como indicador que abre dicha escena se señala la pregunta de Sasha “¿Cuál es el final de Barbie?”, a lo que Barbie responde que quizás ella no tenga un final. Cabe decir que, como respuesta a esto, se buscó reinsertar a Barbie dentro del orden particular previo, donde su destino estaría relacionado con su amor por Ken. Ciertos personajes masculinos, como el CEO de Mattel, buscan dirigir la conducta de Barbie hacia una respuesta moral. Sin embargo, Barbie rechaza esto y se enfrenta con su no saber. En su encuentro con Ruth, Barbie pronuncia “Quizás ya no soy Barbie (Maybe I´m not Barbie anymore)”. Ruth hace lugar al exceso al reconocer que ella siempre supo que Barbie la iba a sorprender pero no sabía de qué manera. Barbie le pide autorización a su Creadora (Otro) para ser humana, pero ésta responde “No necesitas mi permiso”. De ésta forma, se muestra en falta “No puedo controlarte, como tampoco pude 7 destino, afronta su controlar a mi propia hija”. Barbie pregunta: “O sea que convertirme en humana no es algo que tenga que desear o pedir, ¿sólo tengo que…? ¿Sólo descubrir que ya lo soy?” En este momento, Ruth dice: “Comprende que los humanos tienen un final… Las ideas viven para siempre, los humanos no tanto”. Es allí donde Barbie cruza el Rubicón: “Quiero ser parte de la gente que dan sentido/que hacen significado, no el que ya está hecho. Quiero imaginar, no quiero ser la idea.” En la próxima escena pasa de ser una muñeca a una humana. Es a partir de esto que nos encontramos con un sujeto de renuncia, con una Barbie que no se deja dormir en los signos del discurso del Otro (Michel Fariña, 1999). Barbie es “responsable de haber deseado vivir” (Mosca, 1998, p.125), responsable de haber excedido su existencia como muñeca al encontrarse con el deseo del Otro (H.C). Este tiempo resignifica las ideas de devenir y de muerte que aparecieron en el tiempo 1, pues se pone en juego la posibilidad de la muerte propia. En tanto se introduce un sujeto de deseo inconsciente, respondiendo a la interpelación, que mediante el desmontaje de su supuesto existencia. Observar a Barbie en el mundo real, como humana, usando “el zapato que le permitía ver la verdad del universo” pero de color rosa, funciona como indicador del cambio de posición. Otro indicador es la canción Billie Elish (2023) “What I was made for” empieza con una melodía triste y termina silbando con melodía alegre. Este cambio, al final de la película, Bárbara Handler y sus palabras inaugurales: “Vengo a ver a mi ginecólogo” resignificando la sexualidad y la muerte, como humana con su nombre propio.
Conclusión
Se presentó el circuito de responsabilidad subjetiva que acompaña la transformación de la Barbie muñeca a Bárbara Handler, humana. Se recortaron los tiempos propios del circuito, así como los elementos de necesidad y azar que permiten su despliegue. Un tiempo 1, donde el exceso que irrumpe en el mundo ideal, es resignificado retroactivamente.
Por otra parte, la caída del orden en Barbieland y la emergencia de la angustia como afecto, marcan el tiempo 2, donde el yo ya no puede sostener su imagen anterior. Es en el encuentro con Ruth y en el devenir humana donde se produce el tiempo 3: el acto subjetivante, que implica una elección ética frente al no-saber y el surgimiento del sujeto barrado. Barbie ya no quiere ser una idea perfecta sino una existencia en relación con una falta.
Así, el recorrido de Barbie señala a la responsabilidad subjetiva, con la posibilidad de una separación frente a los guiones preestablecidos, como posición del deseo inconsciente. Su enunciado final –“Vengo a ver a mi ginecólogo”– marca su entrada en el mundo simbólico humano, apuntando al más allá de la enunciación.
Referencias:
Ariel, A. (2001) La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Disponible en la página web de la cátedra http://eticayddhh.ning.com/page/zona de-textos
D’Amore, O. (2006) Responsabilidad y culpa, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología, I: Fundamentos, Letra Viva, Buenos Aires, 2006.
Freud, S. (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños, en Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas, Tomo XIX, Amorrortu Editores, 1984.
Gerwig, G. (2023) Barbie, Warner Bros. Heyday Films, Mattel.
Jinkis, J. (1987) Vergüenza y responsabilidad, en Conjetural, número 13. Editorial Sitio, Buenos Aires.
Lacan, J. (1966) Intervención sobre la transferencia. Escritos 1. Siglo XXI. 2008.
Michel Fariña, J. J. (2000) The Truman Show. Mar abierto (un horizonte en quiebra). En Ética y Cine, Eudeba, Buenos Aires.
Mosca, J. C. (1998) Responsabilidad, otro nombre del sujeto, en Ética: un horizonte en quiebra, Eudeba, Buenos Aires, 1998.
Salomone, G. Z. (2006) El sujeto dividido y la responsabilidad, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos, Letra Viva, Buenos Aires, 2006.
NOTAS
FORUM
Película:Barbie
Título Original:Barbie
Director: Greta Gerwig
Año: 2023
País: Estados Unidos
Otros comentarios del Autor: