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Argentina 2001: El retiro del Estado y la disolución del tejido social

por Torres Burroni, María Abigail

Facultad de Psicología Universidad de Buenos Aires

Resumen:

En el presente trabajo se busca indagar acerca de las consecuencias del retiro del Estado en un contexto de catástrofe de tipo histórico, centrándose en cómo el repliegue institucional afecta todas las relaciones. Para abordar la problemática vincular se parte del análisis de la película Buena Vida Delivery (2004), en el marco de la Práctica Profesional “Cine y Subjetividad”. Esta película se sitúa en el año siguiente al estallido social, político y económico de 2001 en Argentina. Se utilizarán conceptos de Ignacio Lewkowicz (2006), como Estado en tanto estructurador y mediatizador simbólico de los lazos sociales y el modo de producción de sentido relacionado al cambio perpetuo que se instala en un contexto de catástrofe. Se observa en los protagonistas que la inestabilidad atraviesa todas las áreas de la vida, tanto laboral, económica y vincular, e implica un crecimiento de la violencia social y un desvanecimiento de la identidad. A su vez, la cuestión del género caracteriza particularmente las acciones que realiza cada personaje. Finalmente, se propone una perspectiva para el abordaje de la crisis desde el campo de la psicología, considerando que la práctica debe estar fuertemente situada en el contexto sociohistórico, y orientarse al restablecimiento de los vínculos.

Palabras Clave: crisis | catástrofe | vínculos | Estado

Argentina 2001: The Withdrawal of The State and The Dissolution of The Social Fabric

Abstract:

This study aims to investigate the consequences of the State’s withdrawal amidst a historic catastrophe, focusing on how this institutional retreat affects all relationships. To address these relational dynamics, the analysis centers on the film Buena Vida Delivery (2004), within the framework of the "Cinema and Subjectivity" professional practice course. The film is set in the year following the social, political, and economic collapse of 2001 in Argentina. Concepts developed by Ignacio Lewkowicz (2006) are employed-specifically, the State as a structuring force and symbolic mediator of social ties, and the mode of meaning-making associated with the perpetual change that takes hold in a context of catastrophe. The protagonists demonstrate how instability permeates every aspect of life-work, finances, and relationships-leading to heightened social violence and the erosion of identity. Furthermore, gender plays a distinctive role in shaping the actions of each character. Finally, the study proposes a psychological perspective for addressing the crisis, emphasizing that practice must be firmly grounded in the socio-historical context and oriented toward the restoration of social bonds.

Keywords: crisis | catastrophe | ties | State


Introducción

En este trabajo buscaremos indagar acerca del impacto en la subjetividad que puede tener una crisis económica, tomando como objeto de análisis a los dos protagonistas de la película Buena Vida Delivery (2004). Partiremos de la pregunta: ¿Qué efectos produce sobre la subjetividad de Patricia y Hernán el retiro del Estado durante la crisis argentina de 2001, teniendo en cuenta la película Buena Vida Delivery (2004)? La retracción del Estado-Nación como práctica dominante y como regulador de todas las relaciones, implica una profundización de la crisis económica, al mismo tiempo que afecta estructuralmente lo subjetivo y lo vincular. Según Ignacio Lewkowicz (2006) una crisis también es una catástrofe, porque instala un modo de producción de sentido, donde una de sus consecuencias es la contingencia perpetua. Para situar el escenario tomaremos de IBIS (2003) los conceptos depresión y despidos masivos del eje Económico; y deterioro en las mediaciones normativas y violencia social, del eje Institucional. La ausencia del Estado se expresa en diferentes indicadores, entre ellos, el desempleo, el pluriempleo y el empleo informal. En lo social, dicha ausencia tiene como consecuencia el crecimiento de la violencia y del crimen organizado, pero también el desvanecimiento de las relaciones interpersonales y la ruptura de vínculos. En lo económico, emergen economías paralelas e informales; la falta de recursos en la población implica una desprotección generalizada, en especial perjuicio de las clases vulnerables, a su vez, la desprotección se agudiza si se entrecruza con el género. Para abordar el análisis de los protagonistas utilizaremos los conceptos de disrupción y subjetividad de Moty Benyakar.

Desarrollo

La película transcurre en el año 2002 en el Conurbano Bonaerense, exponiendo el período posterior a la eclosión de la llamada Crisis Argentina de 2001. Según IBIS (2003), el sistema económico excluye a gran parte de la población afectando diferencialmente a diversos sectores de la sociedad, siendo la desocupación un factor que convulsiona los sistemas de referencia con el consecuente efecto catastrófico. En líneas generales, los indicadores de la crisis que podemos localizar en la película son: el desgarro del tejido social, el desempleo masivo y la problemática habitacional. A su vez, estos factores se exacerban con el retiro del Estado como regulador simbólico y pragmático de las relaciones sociales, económicas y laborales. Según IBIS (2003), se entiende por depresión al periodo más bajo en el ciclo económico, en el cual se reducen la producción y el consumo, al mismo tiempo que sube el desempleo y las empresas quiebran.

Según Lewkowicz (2006), la catástrofe es el primado del cambio sobre la permanencia, e implica una dinámica de producción de sentido. Dado que la catástrofe no se define por la ruptura respecto del punto de partida sino por la dinámica que instaura en relación al principio de alteración, podemos observar que, tanto Patricia como Hernán, están en condiciones de modificación permanente del ambiente en el que viven, pero con diferencias. Hernán ingresa, de una manera más transitoria que Patricia, en una dinámica donde prima este principio de alteración; por un tiempo, nada será estable, ni siquiera la usurpación, ya que comienza con los familiares de Patricia, luego se añade la fábrica, luego operarios, luego vendedores. Este cambio perpetuo además está dado por el desmembramiento familiar, la ruptura de relaciones de amistad, romance truncado o falso, cambio de ocupación laboral. Excepto porque, a duras penas, conserva su techo, todo está en permanente movimiento, pero esto será por tiempo limitado, tendrá inicio y final. En la vida de Patricia también todo es contingencia, pero agravada por la condición familiar y económica; a su vez, estos factores están atravesados por pertenecer al género femenino. En su caso, este cambio perpetuo está instalado como un modo de existir e incluye fuertemente a su cuerpo. Trabaja todo el día, pero la situación económica no le permite resolver el problema habitacional, por lo cual está impedida de criar a su hija y, además, tiene como lastre a los erráticos padres que encarnan al buscavidas argentino. Patricia viene de una clase social más baja que Hernán, con otra historia, y otras problemáticas propias de su procedencia, además fuertemente atravesadas por el género.

Desde la perspectiva de Silvia Bleichmar (2003), en las catástrofes históricas, a diferencia de las catástrofes naturales, además de estar en riesgo la autoconservación se ven afectados constantemente los enunciados identitarios constitutivos del yo. En este sentido, Patricia ha perdido pilares de su identidad, las mudanzas constantes y la imposibilidad de resolver el problema habitacional, la colocan todo el tiempo en la inmediatez, ella está en un estado de preocupación permanente al que reacciona con una fuerte introversión. También su identidad como sujeto deseante se ve afectada, ya que su sexualidad pasa a ser un modo de resolver el problema de vivienda. Patricia sufre una invasión a su corporalidad, tiene que acostarse con su empleador, luego con hombres para ir encontrando lugares para vivir. Si bien tiene algún tipo de interés por Hernán, ese romance está completamente atravesado por la urgencia, porque su subjetividad lo está. Su identidad como madre también colapsa, ya que su hija pasa a llamar “mamá” a la abuela. Según Silvia Bleichmar (2003), en el proceso propio de una crisis relacionada a lo histórico-humano, como lo es una crisis económica, las personas se ven obligadas a priorizar la autoconservación antes que la identidad, lo que produce que cada uno tenga que dejar de ser quien anteriormente era para poder seguir subsistiendo. Patricia está en una posición de supervivencia absoluta, sólo tiene a su pequeña hija, que será el apoyo definitivo para comenzar de nuevo. La identidad de Hernán tambalea, pero no llega a destruirse, a pesar de la distancia, el lazo familiar sigue funcionando como sostén simbólico y emocional.

Moty Benyakar (1994) define la subjetividad en tanto constituye los modos específicos e idiosincráticos con los que cada persona procesa los impactos disruptivos. Por lo que debemos considerar los recursos psicológicos con los que la crisis llega a la vida de cada uno de los protagonistas. En el caso de Hernán, conserva algún tipo de red de contención, vemos que tiene lazos familiares sólidos a pesar de que la familia haya emigrado. La importancia de este vínculo, está dada por la presencia de la familia como sostén emocional y como modo de inserción en una historia. Hernán sigue habitando la casa familiar con las fotos grupales colgadas en la pared, esas fotos narran una historia, le dan un contexto, él menciona a su familia en varias ocasiones, su hermano se comunica con él desde el exterior. En el caso de Patricia, los padres no sólo no funcionan como sostén emocional, sino que le generan un agravamiento de la situación. Ella es la carnada para ingresar a una vivienda y usurparla, su cuerpo está al servicio del plan familiar. Lejos de encontrar contención en sus padres, Patricia es el sostén y es quién, con su sexualidad, paga el precio del problema habitacional. Venancio, es el patriarca autoritario, le exige que abandone el trabajo en la gasolinera. Patricia se angustia, sabe que la consecuencia será perder el único espacio fuera de la casa, una suerte de refugio que también es inseguro. A su vez, el trabajo le da una mínima estructura e independencia económica dentro de la coyuntura. Teniendo en cuenta los mitos para mantener a la mujer recluida en el hogar de los que habla Ana María Fernández (1993), perder ese trabajo implica, entre otras cosas, el abandono del mundo público y el encierro en el mundo privado, el regreso a lo endogámico. También vemos un padre absolutamente patriarcal, que le demanda que limpie la mesa, exhibiendo la consideración de que las tareas de cuidado y limpieza siempre deben estar a cargo de la mujer. A la madre de Patricia se la ve asistiéndolo en muchas ocasiones, cumpliendo el rol de ama de casa, se espera que ella siga el mismo camino. Si bien Patricia es la que tiene ingresos, es Venancio quien toma las decisiones y quien pretende ser el único vínculo con el mundo público. La falta de recursos económicos recae especialmente en Patricia por su condición de género, ya que se ve obligada a realizar actos en contra de su deseo.

En relación a lo vincular, vemos que Hernán tiene amigos, si bien uno de ellos lo traiciona, su amigo Sebas lo acompaña, también el dueño de la remisería intenta ayudarlo, en una actitud paternal. Hernán tiene una red de contención que también incluye a los amigos como un universo ampliado, externo a lo exclusivamente familiar. En cambio, a Patricia no se le conocen amigas, ni otros vínculos fuera de su familia o de las relaciones que va entablando. El entorno es hostil con ella, no puede confiar en sus padres y se refugia en el amor de su hija. El dueño del lugar donde trabaja comete prácticas identificables con abusos para permitirle conservar el trabajo, los hombres se le acercan con intenciones sexuales. En relación a las oportunidades laborales y a la perspectiva de desarrollo profesional, vemos que Hernán tiene una carrera profesional en curso, con la consecuente ampliación de oportunidades laborales. Estudia Diseño Industrial y aunque su carrera esté pausada, tiene recursos académicos, muestra que está trabajando en un proyecto. En tanto creativo, propietario y sin la responsabilidad de sostener a una familia, tiene algún tipo de estructura económica para afrontar la crisis. En cambio, Patricia no tiene oportunidad de estudiar ni la ha tenido, le es impensable algún tipo de desarrollo profesional. Además de los padres, tiene a su hija a cargo completamente, nada se sabe del progenitor, no recibe ayuda económica, está sola con la crianza, lo cual expresa una problemática habitual donde son las mujeres quienes, en soledad, sostienen a la descendencia. El cambio de hábitat constante, a la vez dificulta la formación de nuevos lazos, relacionados a la permanencia en un lugar, donde habitualmente nacen vínculos entre vecinos y redes de protección. Estos factores empeoran el impacto subjetivo de la catástrofe en Patricia, modificando el modo de afrontamiento. Ignacio Lewkowicz (2006) sostiene que en la catástrofe todo es devastación, los esquemas anteriores y nuevos no soportan la disrupción y son incapaces de reiniciar la organización. Patricia no puede simbolizar lo que está atravesando, no puede expresarse, su estallido es intrasubjetivo. Cuando el desborde alcanza su punto máximo, sólo puede huir, porque los ordenadores simbólicos han dejado de ejercer la función de estructurar la experiencia subjetiva. En cambio, Hernán tiene la oportunidad comenzar de nuevo en el mismo lugar, no se le agrega el traslado habitacional o la ruptura del vínculo familiar, se ve sobrepasado hasta que, no sin dificultad, logra resolver la situación.

La ausencia del Estado como regulador de todas las relaciones, en especial de las relaciones laborales en un período de despidos masivos y de altas tasas de desempleo, genera un escenario propicio para el crecimiento del crimen organizado y de la violencia social. En la película vemos el desgarro del tejido social y las formas crecientes de violencia, siendo la más evidente el robo y la golpiza que recibe el protagonista. Pero también es violenta la invasión de la casa y la falta de vivienda que sufren los invasores. Contribuye al desgarro del tejido social el desmembramiento familiar, sea por la emigración o por la ruptura total, como en la resolución final de Patricia. Cuando la estructura estatal desaparece de las relaciones laborales, en un escenario donde los despidos son masivos y la falta de oportunidades es generalizada, se produce un crecimiento exponencial del empleo informal. El hecho de que Patricia conserve su trabajo por realizar servicios sexuales, también nos habla de un desamparo, no hay ninguna estructura estatal regulando las relaciones laborales, cuidando a los empleados, por lo que se generan las condiciones propicias para que quienes están en situación de mayor poder, puedan realizar prácticas abusivas. En el contexto general, vemos que la informalidad atraviesa todas las relaciones de trabajo: la fábrica de churros con operarios que duermen entre las maquinarias; la emergencia de puestos de venta callejeros; los llamados “coleros”; la crianza de caracoles que lleva adelante el amigo del protagonista, la aparición del cartonero como nuevo actor social. En lo económico, la ausencia del Estado se puede observar, en lo particular, en la emergencia de las ferias del trueque, donde la moneda oficial no media los intercambios; y en lo general, en que el Estado no garantiza el empleo como motor de la economía, con el consecuente cierre de fábricas y profundización de la recesión; y tampoco está presente en las relaciones laborales, lo cual deviene en el empeoramiento de condiciones de trabajo y de explotación. Cuando Venancio convoca gente para trabajar, plantea las reglas de manera unilateral y hablada, al mismo tiempo, la fábrica no tiene ningún tipo de habilitación ni control de organismos públicos sobre los alimentos que produce, además de que funciona en un lugar usurpado. Sin embargo, concurre mucha gente a la convocatoria de trabajo precario, lo cual expone al desempleo como problema estructural; acuden los caídos del sistema, entre ellos el amigo de Hernán.

Para pensar propuestas posibles de intervención desde la Psicología, se deberían tener en cuenta el vacío, la vertiginosidad y la brutal inmediatez que, según Ana María Fernández (2003) caracterizaron la crisis argentina de 2001. Los dispositivos de contención también deberían incorporar las consideraciones de Laura Conte (2003) acerca de las intervenciones post terrorismo de Estado en Argentina. La autora comenta que los afectados directos necesitaron un espacio no neutral, un vínculo confiable de reconocimiento de lo traumático y un fuerte situado de la profesión en relación a una realidad histórico-política concreta. Desde esta perspectiva, una intervención en un espacio clínico no debería desestimar los impactos en la subjetividad que produce una crisis económica, con la consecuente falta de empleo, problemas habitacionales, ruptura del tejido social. Teniendo en cuenta el cambio permanente como característica de la catástrofe que conceptualiza Ignacio Lewkowicz (2006), se podría abordar la clínica intentando que el vínculo con los pacientes se asiente como un lugar estable, apuntando a algún tipo de permanencia, lo que a su vez podría generar el espacio propicio para indagar en el modo en que el quiebre del sistema simbólico afecta la singularidad de cada persona. Desde la Psicología, se debería apuntar al sostenimiento de los vínculos y a la formación de redes de contención, por ejemplo, mediante dispositivos que fomenten los lazos interindividuales y que apuntalen la noción de grupo como unidad. También se debería tener en cuenta lo identitario que se pone en juego durante períodos de crisis, tanto a nivel social como a nivel subjetivo, dado que el vacío de representación generalizada atraviesa todas las relaciones. La noción de “victimización” es conceptualizada por Moty Benyakar (1994), como una categoría que no le pertenece al sujeto, sino que es el lugar social definido en cada cultura según sus propios valores, es decir, consiste en asignar al sujeto un carácter de objeto simbolizante. Para ello se debería tener un especial cuidado en no alentar la reconstrucción de la identidad en base a la figura de víctima, y sí hacerlo en base al desarrollo subjetivo, a la historia de la persona. Parte del compromiso ético es considerar cómo se inscribe lo disruptivo en cada subjetividad, teniendo en cuenta el impacto particular de la crisis sobre cada individuo, inmerso en un contexto determinado, considerando además, las estructuras o recursos con los que cuenta para afrontarla. Es también un compromiso ético por parte de la disciplina aportar a la reconstrucción de la noción del ser nacional como componente estructural del tejido social, en base a una identidad compartida, un rumbo en común y el cuidado mutuo con el otro. Desde el lugar de la práctica, se pueden pensar programas comunitarios que apunten a apaciguar la violencia social y a reconstruir algún tipo de espacio estable y seguro para los habitantes, ordenamientos que, en lo macro, se espera que sean brindados por el Estado-Nación.

Conclusiones

La retracción o el retiro parcial del Estado tiene injerencia en todos los ámbitos de la vida y produce estragos estructurales. El Estado no sólo actúa como regulador legal de las relaciones sociales, sino que implica un fuerte carácter de simbolización de lo vincular. La ausencia del Estado, especialmente en períodos de crisis, genera efectos sobre las relaciones interpersonales, ya que se producen oleadas migratorias, estallido de vínculos y aumento de la violencia social; pasando a primar la inmediatez y el cambio perpetuo; en líneas generales, la supervivencia se impone con carácter individualista. Para lo cual, ante una catástrofe de tipo histórico, se debe tener en consideración los impactos subjetivos sobre la salud mental, lo que significa para cada individuo que los esquemas anteriores y los nuevos no puedan operar como sostén del desborde. Con un enfoque ético, desde la psicología se pueden proponer espacios para la reconstrucción conjunta del lazo social, en donde los profesionales estén fuertemente implicados en las condiciones históricas del período, identificando también sus propias dificultades ante el desborde. La práctica debe estar inmersa en el contexto para comprender las marcas que deja lo disruptivo y así poder alojar el padecimiento.

La ruptura del tejido social por retracción estatal, también implica una disolución del ser nacional en tanto significante ordenador de las relaciones; por lo que debería ser parte de la práctica apuntalar la noción de conjunto, rumbo compartido e identidad nacional. La identidad en tanto ser nacional no debería ser pensada como algo superficial, ni propio de lo militar o de la exaltación patriótica, sino que el concepto debe pensarse como un fuerte componente de las relaciones interindividuales, como parte de la noción de conjunto y pujanza por un interés compartido, como pilar de lo vincular. A nivel micro, es el interés por el semejante, es considerar a un otro en su carácter de beneficiario de los mismos derechos. Esa interpelación por lo que le sucede al otro, sólo puede ser estructurada desde el Estado como propiciador de espacios que generen vínculos, pero también como organizador simbólico del tejido social. La psicología no puede suplir el rol de Estado, pero puede, desde su lugar, ofrecer permanencia donde hay contingencia, pausa donde hay vorágine, presencia donde hay ausencia.

Referencias:

Benyakar, M. (1994). Del diván a las piedras. Revista Actualidad Psicológica, 19 (212).

Benyakar, M. (2003) Lo disruptivo. Amenazas individuales y colectivas: el psiquismo ante guerras, terrorismos y catástrofes sociales. Editorial Biblios.

Bleichmar, S. y Col. (2003) Clínica psicoanalítica ante las catástrofes sociales: la experiencia argentina. Editorial Paidós.

Di Cesare, L. (Director). (2004). Buena Vida Delivery [Película]- Paramount Pictures, Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, Tu Vas Voir Productions

Fernández, A. M. (1993). La mujer de la Ilusión, pactos y contratos entre hombres y mujeres. Editorial Paidós.

International Bioethical Information System (IBIS). (2003). Intervención en desastres y catástrofes: ética y complejidad, IBIS https://biblioteca.corteidh.or.cr/adjunto/41651

Lewkowicz, I. (2006). Pensar sin Estado. Paidós, México



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Película:Buena vida Delivery

Título Original:Buena vida Delivery

Director: Leonardo Di Cesare

Año: 2004

País: Argentina

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