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Modos de supervivencia y resistencia en la distopía el Cuento de la criada

por Febrer Mirabelli, Pilar

Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires

Resumen:

La investigación aquí expuesta propone problematizar los diferentes modos que encuentra el sujeto para mantener no solamente su integridad personal, sino también su vida, dentro de una distopía, tomando como eje la serie El cuento de la Criada (Barker et al., 2017-2025). La pregunta que reúne lo mencionado, es: ¿Qué resiste, del sujeto, ante lo distópico?

La propuesta permite pensar cómo, incluso bajo gobiernos despóticos y teocráticos que buscan el control absoluto sobre (mayoritariamente) mujeres y personas no binarias, persisten prácticas que restituyen humanidad y sostienen al sujeto, evitando que se desintegre ante la pulsión de muerte del sistema. Asimismo también invita a reflexionar que, al crear una distopía, sea cual fuere su temática, se le está comunicando una advertencia social al lector. Allí, se intenta dar cuenta de que algo puede –y debe– hacerse en el presente para evitar el futuro. En este caso, la ficción no supera la realidad, sino que es producida por ella. Se posiciona, de este modo, al cine como pasador de lo real.

Palabras Clave: distopía | supervivencia | resistencia | feminismo

Under The Eye of Dystopia: Ways of Survival and Resistance in The Handmaid’s Tale

Abstract:

The research presented here aims to examine the different ways a subject finds to maintain not only their personal integrity but also their life within a dystopia, focusing on the series The Handmaid’s Tale (Barker et al., 2017-2025). The central question guiding this work is: What aspect of the subject resists the dystopian environment?

This investigation explores how even under despotic and theocratic regimes that are seeking for absolute control over (predominantly) women and non-binary individuals, some practices that restore humanity and keep on the subject persists, preventing their disintegration in the face of the system’s death drive. Furthermore, it invites reflection on the fact that creating a dystopia, regardless of its specific theme, serves as a social warning to the reader. It highlights that something can –and must– be done in the present to avoid the future. In this case, fiction does not surpass reality; rather, it is produced by it. Thus, cinema is positioned as a vehicle for conveying the real.

Keywords: dystopia | survival | resistance | feminism


Introducción

El presente trabajo tiene la finalidad de problematizar los efectos, en tanto modos de sobrevivir y resistir, bajo un mundo distópico. Dicho objetivo se llevará a cabo tomando como eje central la serie televisiva El cuento de la Criada (Barker et al., 2017-2025), haciendo foco en la protagonista June Osborne/Defred.

La serie elegida se encuentra basada en la novela de Margaret Atwood, publicada en 1985, llamada también El cuento de la Criada. La historia comienza desde que, en pos de solucionar una crisis de fertilidad, ambiental y de restaurar valores ultraconservadores, un grupo de fundamentalistas toma lo que solía ser Estados Unidos hasta 2014. Esta distopía, ubicada en lo que pasa a ser la República de Gilead –totalitaria, teocrática y patriarcal–, reproduce eventos tanto ficticios, como inspirados en la realidad. Desde una perspectiva feminista, las vivencias relatadas por la voz en off de June atraviesan diversas temáticas. En definitiva, se podría decir que los capítulos reflejan por lo que las mujeres y sociedades han pasado, pasan y quizás pasarán. De todos modos, también se destaca notablemente la importancia de la resistencia, lucha y conciencia sobre lo ocurrido.

El interés del material seleccionado radica en que una distopía está compuesta tanto por hechos de la realidad, como ficticios, la cual, a su vez, puede orientarse en diferentes temáticas según cada autor/a. De este modo, cabe resaltar que uno de los acontecimientos históricos que tomó Atwood de inspiración para su distopía, fue la dictadura cívico-militar argentina. En esta historia donde la sociedad se encuentra ubicada bajo un escenario postapocalíptico, la temática que la atraviesa es el feminismo. Dicho esto, el foco aquí estará puesto en destacar los aspectos que permiten no ceder ante tal deshumanización vivida en la serie, a través del método clínico-analítico.

Planteo del problema de investigación

La problemática abordada surge por el interés en investigar sobre la distopía y sus implicaciones, sumada la iniciativa de poner en cuestión a los regímenes totalitarios que la componen, desde una perspectiva psicológica y de género. También resulta oportuno destacar y recordar el rol de la religión, normalmente patriarcal, en la toma de decisiones sobre toda dimensión de la integridad, tanto en la serie como en la realidad. Los efectos de un mundo distópico pueden ser: observables a través de los discursos, comportamientos y símbolos de la sociedad, relevantes en tanto que responden a una necesidad real (mayoritariamente de mujeres y personas no binarias), y pertinentes debido a que llevan a analizar fenómenos psicológicos significativos de tiempos pasados y también de tiempos modernos.

Desarrollo

Para comenzar con el desarrollo, resulta pertinente contextualizar acerca de algunos roles dentro de la sociedad de Gilead. En las mujeres, se encuentran las Esposas, quienes son las mujeres infértiles, de clase alta, casadas con los Comandantes; las Marthas, encargadas de la limpieza del hogar; las Tías, como responsables de controlar, cuidar y promover el rol de las Criadas como honorable; las Criadas, quienes son mujeres identificadas como fértiles, asignadas al hogar de uno de los Comandantes con el fin de engendrar un hijo para el matrimonio. Y en los hombres, se encuentran los Comandantes, funcionarios con los cargos más altos del poder y quienes apoyaron el proyecto de Gilead; los Ojos, como la policía secreta, responsables de mantener la ley y el orden y erradicar a los infieles y traidores, informando lo que sucede.

Resignificación del rol de la mujer

Tomando lo mencionado por Fernández (1992) sobre el imaginario social, introducido por Castoriadis en 1975, se podría decir que los ideales que definen al rol femenino dentro de Gilead hacen que el mismo se encuentre pura y exclusivamente determinado en tanto funcionalidad dentro del orden social, discriminando según los cuerpos y su capacidad reproductiva. El cuerpo femenino, pasa a convertirse en objeto de control. Las instituciones –Gobierno, religión, maternidad– no solo organizan la sociedad, sino que producen modos de subjetivación, actuando sobre la vida de las mujeres, en especial sobre las Criadas.

Agregando una mirada histórica, Martínez (1992) describe que, durante la transición al capitalismo, el nuevo orden social ha utilizado al “capital femenino” como reproductor, constituyendo una categoría fundante en el origen del mito social de la maternidad. También Federici (2004) historiza sobre ello en su obra, haciendo un recorrido detallado sobre el disciplinamiento del cuerpo femenino. Lesley Gore en la canción You don’t own me, menciona:

"No te digo qué decir, no te digo qué hacer, así que déjame ser yo misma, eso es todo lo que te pido. Soy joven, y amo ser joven, soy libre, y amo ser libre, para vivir mi vida como quiero, para decir y hacer lo que yo quiera".

De este modo, la distopía, al funcionar como una institución totalizante, busca clausurar la singularidad de los sujetos y anular toda posibilidad de deseo propio. Esta opresión, a menudo se encuentra vinculada con la obsesión por eliminar, o al menos neutralizar, a los enemigos, entendidos como todo aquel que se oponga al sistema impuesto.

Así como lo mencionó Claeys (2017), el color que representa a la distopía es el rojo sangre, el cual no es casualidad que sea el protagonista en la serie abordada. Rojo el uniforme de las Criadas, rojo el Móvil de Nacimientos utilizado para transportar a las Criadas a los partos, roja la soga de donde tienen que tirar las Criadas para ahorcar a quienes traicionan a la ley, rojo el muro donde se cuelgan los cuerpos de las personas ejecutadas, y así. Tomando lo que dice June, a las Criadas las vistieron de rojo, del color de la sangre, para marcarlas, pero se olvidaron de que también, es el color de la rabia. De hecho, una de las canciones elegidas para representar lo que se estaba sintiendo en la serie, fue Look what you make me do, la cual dice:

“Pero me volví más inteligente, me volví más dura en el último momento. Cariño, me levanté de entre los muertos, lo hago todo el tiempo. Tengo una lista de nombres y el tuyo está subrayado en rojo”

Utilizando al rojo como la búsqueda de venganza y justicia, y ya no desde la vergüenza.

Tal manifestación se representa en el female rage, en la reapropiación del enojo como acto político y como portavoz, promoviendo también la búsqueda de la justicia. La rabia como manifestación ha sido (y es) necesaria, debido a que desde los inicios de la civilización se les ha enseñado a las mujeres a callar y obedecer, como es el caso del discurso de la Biblia y las religiones. Esta reacción, propiamente humana, se podría visualizar en acciones como la de Emily, quien en un encuentro social al aire libre, toma robado el auto de uno de los Comandantes para dar una vuelta y poder volver a sentirse viva después de tanto, la cual cambia de rumbo total y literalmente, y termina en la muerte del Comandante.

Como se ha mencionado anteriormente, en Gilead, es un grupo de fundamentalistas (los hijos de Jacob) quien impone la ley y el castigo, pero no sin basarse en el orden moral de la Biblia y justificando sus actos con los pasajes. Allí, el discurso religioso que pretende restaurar los valores tradicionales y un estilo de vida sano, es transmitido en su mayoría por Comandantes, Esposas y Tías, quienes se sienten omnipotentes, según menciona Freud (1921, como se citó en Claeys, 2017). La serie evidencia que el poder no sólo reprime, sino que produce cuerpos, identidades y verdades: la Criada es el resultado de un discurso que la crea y la sostiene. Frente al poder total, la resistencia no es necesariamente acción visible, sino que la reapropiación simbólica también surte efectos. La resistencia permite reconstituir fragmentos del yo, siendo en El cuento de la Criada los recuerdos, la escritura, la narración, algunos modos de ella.

Bajo la misma línea, el cuerpo femenino que aparece como territorio político, que siguiendo a Bleichmar (1992) no se encuentra no marcado por la ley, también puede ser un punto de fuga desde el cual se puede reconstruir la subjetividad. Cuerpo sometido para no llegar a su fin, pero cuerpo que pone fin cuando encuentra el momento, tal como ocurre en casamiento de Serena, donde se organizan Criadas, Marthas y Tías para envenenar las tortas, y así poder matar a los Comandantes y sus Esposas mientras duermen. Dicho esto, la revelación contra el sistema de este modo no implica violencia necesariamente. Lo propiamente humano es lo que les permite a las Criadas no rendirse, a pesar de que hayan estado a punto de hacerlo.

Dado que no tienen permitido llamarse por su nombre antes de vivir bajo el régimen impuesto, es en el encuentro con un otro, con otras Criadas, que lo pueden reafirmar, para así seguir conservando su identidad. Escenas como la ubicada en el supermercado donde se dicen su verdadero nombre por lo bajo, permiten no solo dilucidar lo descripto, sino también replantearse la realidad de muchas personas hoy en día, y agradecer el presente que pueden tener otras.

Igualmente, así como hay mantenimiento de la identidad previa a Gilead, también surgen identificaciones posteriores, como es el caso de June. En ella, se puede visualizar cómo el primer capítulo finaliza con “Mi nombre es June”, y destacar cómo al final del último capítulo de toda la serie afirma orgullosa y mirando a cámara “Mi nombre es Defred”. Allí, se podría interpretar una reapropiación de la identidad, ya que a pesar de que le hayan impuesto ser Defred, ella pudo elegir mantenerla viva una vez que fue libre. Cazzu, en Yo yo y yo, afirma:

“Les enseñé que con mujeres como yo nunca se juega, y que lo mío es mío y que nadie me lo niega, que el mundo será injusto, pero me opongo a las reglas, y ustedes no deciden lo que yo tengo en mis venas. Mi pena, mi lucha espero le sirva a muchas, a veces lloro pensando en la cama o en la ducha, cuando con impotencia me imagino que son muchas las que gritaron fuerte pero nadie las escucha”.

Retorno de lo reprimido socialmente

La lucha incansable por encontrar a los seres queridos, la conmemoración hacia quienes fallecieron, el mantener presente los nombres en las conversaciones, son todas formas de mantener vivo el recuerdo. Tener presente a personas que ya no están, simbólica o literalmente, es un acto de resistencia ante quien quiere borrarlas. Ponerles cara, nombre y honrarlas, mantiene encendida la llama de la esperanza. Dicho por June, ella se mantuvo viva gracias a la ilusión que tenía por reencontrarse con Hannah, ya que desde el día uno planeó sobrevivir por ella. En This is my trying, Taylor Swift expresa

"Es difícil estar en una fiesta cuando me siento como una herida abierta, es difícil estar en cualquier lugar estos días cuando todo lo que quiero es a ti. Eres un flashback en un carrete de película en la única pantalla de mi ciudad, sólo quiero que sepas que esta soy yo intentándolo".

Recordar, en la distopía, es un gesto ético y político, siendo la memoria un tesoro que abre la posibilidad de volver a instituir humanidad. Castoriadis (1975) entiende a la memoria colectiva como instituyente de nuevos sentidos. Tal como describe Moreno (2016), no es posible dominar el pensamiento del otro. Ya lo mencionó Atwood (1985): “Nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un Dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos sus deseos. (…) La fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor”.

Deseo como subversión

Por un lado, Bleichmar (1992) destaca que la relación deseo-placer es distinta en los dos sexos, habiendo una desigual valoración y legitimación de la feminidad y de la masculinidad, dentro de la cultura. A través de la sexualidad y el deseo, es que las Criadas encontraron otra forma de oponerse a la norma impuesta. A pesar de estar constantemente vigiladas, algunas de ellas han sabido hacerse los momentos para conectar con lo que sienten, aman y desean.

Han sabido rebelarse mediante miradas cómplices, tactos cálidos, frases seductoras, apoyo incondicional y escucha activa. Tal es el caso de Nick para June, quien a pesar de ser el Ojo y chofer que trabaja en su hogar, y de haber tenido algunas falencias, contribuyó en gran parte a la supervivencia de ella en Gilead. Si bien el deseo y la sexualidad de las Criadas no son temas centrales de la serie, el sexo sí. Por lo tanto, ante el acto sexual violento, ritualizado y solo enfocado en la concepción, hallar momentos de goce que permitan la intimidad, resulta revolucionario.

Mirada que vigila - mirada que contempla

Las implicancias de la mirada resultan centrales en la serie. Desde la mirada controladora y machista que busca la disciplina, hasta la mirada con ternura, quien permite la intersubjetividad entre las personas sometidas al nuevo régimen. A través de las miradas entre Criadas principalmente, es que logran sentirse acompañadas, e incluso, comunicarse.

La mirada, en Gilead, es el instrumento de poder que transforma la represión externa en autocensura. Foucalt (2002) destaca que quienes se encuentren bajo coerción, serán parte del juego de la mirada, describiéndola como un aparato que induce efectos de poder y donde, de rechazo, se hace claramente visible aquellos sobre quienes se aplica. De forma normalizadora, reproduce una vigilancia que permite calificar, clasificar y castigar.

En el otro extremo, también se puede hablar de la mirada como manifestación de ternura. Tomando a Ulloa (1995), la ternura, de este modo, aparece como contraste y denuncia ante lo instituido. Tener miramiento es reconocer, con amor, al otro semejante como sujeto ajeno y distinto de uno mismo. Resistir, implica valorar la mirada para construir otras formas de ver(se).

Lazos que alojan

En El cuento de la Criada, dentro y fuera del régimen existe un grupo de personas, que, sin conocerse, forman parte de la resistencia: Mayday. Allí, cada persona participa ya sea con un mínimo gesto como entregar un paquete, o con algo más masivo, como lo fue El Vuelo del Ángel, operación de contrabando que organizó June con el apoyo de otras Criadas y Marthas. En dicho acontecimiento, 86 niñxs fueron trasladadxs en un avión a Canadá. La sororidad y la solidaridad son prácticas que restituyen humanidad dentro de la deshumanización, son los modos en que el sujeto, aún fragmentado, puede rehacerse junto a otros. Bajo la misma línea, María Elena Walsh en Como la cigarra dice “Tantas veces te mataron, tantas resucitarás. Cuántas noches pasarás desesperando, y a la hora del naufragio y la de la oscuridad, alguien te rescatará para ir cantando”. A lo largo de la serie, Mayday se va agrandando, ya que son cada vez más quienes se suman a contribuir con la libertad de la sociedad. Tal es el caso del Comandante Joseph, quien, arrepentido de sus decisiones como arquitecto de Gilead, ha colaborado en múltiples ocasiones.

Por otro lado, así como la solidaridad juega un rol muy importante dentro de Gilead, también lo es la sororidad. La misma, se lleva a cabo con las Criadas de modo constante. Sin importar las consecuencias, ellas están la mayoría del tiempo cuidándose las espaldas, dispuestas a arriesgarse una por la otra. Una de las primeras escenas que movilizan, es cuando a Janine la mandan a matar a piedrazos. La orden de la Tía Lydia era que las mismas Criadas sean quienes le quiten la vida, pero como era de esperarse, sus compañeras se negaron, dejando caer las piedras al suelo. De este modo, las escenas de las Criadas caminando juntas con sus vestimentas rojas y blancas, acompañadas de la voz en off de June, generan diversos sentimientos, tales como empatía y empoderamiento femenino.

Conclusiones

A lo largo del trabajo se buscó indagar qué resiste del sujeto ante lo distópico, tomando como eje la serie El cuento de la Criada. La propuesta permitió pensar cómo, incluso bajo regímenes totalitarios que buscan el control absoluto del sujeto, persisten modos de resistencia que sostienen lo humano.

A modo de reflexión, y retomando lo dicho por Sargent (1944), al crear una distopía, sea cual fuere su género, se le está comunicando una advertencia social al lector. Allí, define a la distopía como una sociedad inexistente, pero pretendiendo que el lector contemporáneo se percate de actuar, antes de que todo empeore. En Gilead, la vigilancia, la coerción y la apropiación del cuerpo femenino evidencian la dimensión del poder, pero también la posibilidad de subvertir ese orden a través de los mismos cuerpos que el sistema intenta dominar.

La serie, a su vez, muestra que el sometimiento no anula por completo la capacidad de desear, recordar o vincularse. Aún en la opresión, pueden surgir prácticas simbólicas que restituyen subjetividad, es allí donde lo propiamente humano –como afirmaba Ulloa (1995)– se preserva.

Una de las subpreguntas que guiaron la investigación fue ¿cómo se sostiene la subjetividad, frente a la amenaza constante de la despersonalización? y es una re-pregunta que es posible hacerse diariamente, sin importar de qué época se esté hablando. Ya lo dijo Simone de Beauvoir en una conversación en 1974 (citada en Monteil, 2011): "No olvides jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debes permanecer vigilante toda tu vida”.

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