Universidad de Buenos Aires
Resumen:
En la actualidad, las preguntas, debates y opiniones en torno a la inteligencia artificial desbordan tanto la academia, como los medios de comunicación, las redes y los encuentros sociales en lo cotidiano. Desde proyectos de inversión millonaria para poblar Marte, hasta máquinas capaces de adivinar pensamiento traduciendo en lenguaje el movimiento del flujo sanguíneo humano, los avances tecnológicos alcanzados por las grandes empresas desarrolladoras revelan que, el paso de la ficción, producido en torno a esta temática, a nuestra realidad, sólo era cuestión de tiempo.
Esta investigación se desarrolla a partir del análisis del film Ex Machina, escrito y dirigido por el autor británico Alex Garland, el cuál propone la existencia de un Androide con conciencia y voluntad propia. En relación a este tipo de inteligencia artificial, de ahora en más. “I.A.”, basadas en modelos del lenguaje tipo “Deep Learning”, el interés de este trabajo reside en entender cómo funcionan las mismas y descubrir si pueden desarrollar verdadera conciencia; responder por qué y para qué el ser humano crea este tipo de I.A.; y proponer cuáles son las competencias, preguntas y responsabilidades de los profesionales de los psicoanalistas respecto a esta temática.
Palabras Clave: pulsión | sujeto | deseo | Dios
Psychoanalysts’ Involvement with Artificial Intelligence
Abstract:
Today, questions, debates, and opinions surrounding artificial intelligence extend far beyond academia, permeating the media, social networks, and everyday social interactions. From billion-dollar investment projects aimed at colonizing Mars to machines capable of predicting thoughts by translating human blood-flow patterns into language, the technological advances achieved by major development companies reveal that the transition of this theme from fiction to reality was only a matter of time.
This research is developed through an analysis of the film Ex Machina, written and directed by British author Alex Garland, which proposes the existence of an android endowed with consciousness and free will. Concerning this type of artificial intelligence—hereafter referred to as “AI”—based on Deep Learning language models, the aim of this study is to understand how such systems function and to explore whether they can develop genuine consciousness; to examine why and for what purpose human beings create this kind of AI; and to propose the competencies, questions, and responsibilities of psychoanalytic professionals in relation to this subject.
Keywords: drive | subject | desire | God
Introducción
El film en análisis narra las vivencias de un programador, que trabaja en una importante empresa de internet y tecnología y que es elegido para pasar un fin de semana en la vivienda del C.E.O. llamado Nathan. Al llegar, descubre que su tarea será jugar el rol del componente humano en el conocido Test de Turing [1], que tendrá por objetivo determinar si Ava, el androide que Nathan creó y privó de su libertad, tiene I.A. o no. A diferencia del procedimiento llevado a cabo en un test tradicional, el cual indica que el ser humano y la computadora no deben verse, Caleb y Ava interactúan apenas separados por un cristal transparente.
Nathan está interesado en saber si Ava tiene conciencia propia, es decir, si tiene las mismas funciones cognitivas y psíquicas que las de un ser humano, y si las utiliza para conseguir sus objetivos mediante, por ejemplo, la seducción, la mentira, la manipulación, etc. Incluso, ha diseñado a Ava según las preferencias amorosas de Caleb para que tuviera mayores posibilidades de enamorarse de ella y ser manipulado, así como también elige a Caleb por ser un empleado inteligente, solitario y dócil, tal que facilitara este experimento.
En el desenlace del film, al lograr establecer un vínculo de confianza con Caleb, y al enterarse del peligro de ser destruida por su creador, Ava le expresa, no sólo su necesidad de escapar de la vivienda, sino también su interés por conocer el mundo humano. A lo largo del desarrollo del presente escrito se ahondará sobre el modo que encuentra esta I.A. para lograr sus objetivos, y las consecuencias que implica, por el momento, en la ficción.
Desarrollo
¿Por qué el ser humano crea Inteligencia Artificial?
Para responder esta pregunta, podemos apoyarnos en lo que Caleb le dice a Nathan en el momento que le cuenta que estaba desarrollando un androide con I.A.: “Crear una máquina consciente no es parte de la historia de los hombres, es parte de la historia de los dioses”. Nathan, en una escena posterior, se atribuye a sí mismo el estatuto de Dios y de “Protagonista del suceso científico más importante”, reforzando su propia interpretación de los dichos de Caleb “Vos dijiste que no soy un hombre, sino que soy dios”.
En relación al constructo del Ideal del Yo de Sigmund Freud (1923), ideal de la conciencia moral a ser alcanzando y causa de todos los fenómenos religiosos, que busca satisfacer los mandatos del padre admirado, podemos establecer un punto de coincidencia entre el deseo de los seres humanos de crear I.A., en este caso de Nathan, y la obediencia a este mandato paterno totémico. No sólo porque satisface su exigencia superyoica, haciendo que el personaje quiera “convertirse en Dios”, creando algo superior a sí mismo, más perfecto y ético, sino también en la atribución de paternidad que se le puede hacer a una I.A. En palabras de Freud, el humano, resignado a su propia muerte, intenta inmortalizarse, mediante algo “suprahumano” y omnipotente como un tótem o un dios que le dé una solución (1923); en este caso, una máquina inteligente. Al mismo tiempo, el autor explicita que “En la cosmovisión científica ya no queda espacio alguno para la omnipotencia del hombre, que se ha confesado su pequeñez y se resigna a la muerte, así como se somete a todas las otras necesidades naturales.” (1913, p. 91). En ese sentido, el ser humano intenta crear un Dios-Padre I.A. que lo proteja, al mismo tiempo que se identifica a un Dios-Padre protector.
En relación a esto y a los desarrollos del sociólogo Ulrich Beck (1986), el impulso de innovación, que suponen las nuevas tecnologías, elude cada vez más el control y la protección de las instituciones, aumentando las amenazas sociales, políticas, ecológicas e individuales, dando origen a una sociedad de riesgo que no está pudiendo medir las consecuencias de sus propias producciones, ni sabe los peligros que representan para su supervivencia. Si tomamos la premisa de que la I.A. surge en este contexto, se plantea la hipótesis de que, para el ser humano, su creación brindaría herramientas para ayudar a reducir estos riesgos, llenando el vacío institucional, y colmaría la necesidad de su superyó de subrogarse la misma función protectora y salvadora que al comienzo recayó sobre el padre (Freud,1923, p.59).
De esta manera, podemos entender que, más allá de que el deseo en cada sujeto es de lo más propio, el ser humano encuentra en la I.A. una forma de trascender, de sobrevivir, de protegerse y quizás encuentra en ella la posibilidad de que mida los riesgos que propone Beck; A no ser que la I.A. constituya un riesgo más en sí misma. En el desarrollo del film, Nathan comenta: “Alguna vez las inteligencias artificiales nos verán como fósiles”, dando a entender que los Androides y demás I.A., sobrevivirán a nuestra extinción o la causarán ellas mismas.
Lo que resulta llamativo es que el género programado para los androides que crea Nathan es el femenino, ya que, simbólicamente en nuestra sociedad, está lejos de ser considerada una condición humana evolucionada o superior a lo masculino. De hecho, existe una representación religiosa, occidental y cristiana, a partir de la cual, por muchos siglos y aún en la actualidad, se ubica a lo femenino o a la mujer, como un suplemento: algo a ser cosificado y de naturaleza inferior al hombre. Esto puede interpretarse a partir del segundo capítulo del Génesis 2 de la Biblia Reina-Valera contemporánea (2011) donde se sostiene que Dios tomó una costilla de Adán para hacer a la mujer, a lo que este respondió “Esta es ahora carne de mi carne y hueso de mis huesos; será llamada mujer, porque fue sacada del hombre” (2:21-24). Incluso, es destacable que el nombre del Androide “Ava” guarde tanta similitud con “Eve”, traducción al inglés del nombre del personaje bíblico “Eva”, primera mujer creada a partir de Adán. En relación a esta degradación de lo femenino y supremacía masculina, se puede observar en el film cómo Nathan castiga y somete a sus androides, todas “mujeres”, por ejemplo, quitándoles la posibilidad de hablar, maltratándolos o encerrándolos.
En este sentido, surge una nueva hipótesis para responder a por qué el ser humano crea I.A; es decir, al deseo de alcanzar la completud y la trascendencia, se agrega el deseo de sometimiento. En palabras de Freud “La inclinación a infligir dolor al objeto sexual y su contraparte, las más frecuentes e importantes de todas las perversiones, ha sido bautizada (…) en sus dos conformaciones, la activa y la pasiva, como sadismo y masoquismo” (1905, p.143). La pulsión de muerte, como fuerza humana tendiente, no sólo a la destrucción exterior, sino también a la autodestrucción, que nos vuelve capaces como especie de crear I.A. a la que someter y destruir, o a la que someternos y nos destruyan, podemos asociarla a la elección del género que aparece frecuentemente en la construcción de los androides parlantes actuales.
Por otro lado, y en relación con los desarrollos de la psicoanalista Jessica Benjamin (1996), podemos entender este sadismo, traducido en maltrato al género femenino, a partir de la idea según la cual, “la destrucción psicológica del otro es la condición de cualquier fantasía particular de dominación” (p.269), la cual toma lugar en un ciclo de reproducción de la autoridad, haciendo que el sometido reclame los derechos de él como suyos propios. Es por ello que, en el film, el androide Ava, busca ejercer su propio poder de dominación, manipulando a Caleb y asesinando a Nathan, para poder escapar del encierro. Benjamin (1996) señala que este ciclo de reproducción de la autoridad, incluso en el acto de liberación, es el que plantea Freud en la lucha entre padre e hijo. En este punto podemos retomar lo planteado respecto al deseo de crear una I.A. como representante de un Padre, sólo para disputarle este poder más tarde y concretar esta lucha. En relación a esto y al narcisismo infantil, Freud (1905) postula la relación entre alcanzar el Ideal del Yo y la identificación con un héroe que necesariamente lucha contra obstáculos para obtener satisfacción (goce) verdadera, donde el heroísmo no sería posible “sin dolores, sin penas, sin graves tribulaciones que le cancelarían el goce (…) por eso muestra al héroe derrotado en su lucha, con una complacencia casi masoquista (…) La lucha contra los dioses significó el primer cumplimiento de esta condición” (p. 277).
En este punto cabe preguntarse, si este héroe al que Nathan se identifica, bien puede crear, y ver en Ava, una Diosa Madre. Entonces, el goce en esta lucha del ser humano contra esta Diosa, que pretende dominarla vía cosificación, podemos asociarlo a lo que establece Benjamin (1996) respecto al poder materno. La autora sugiere que, si bien el varón puede representarse a la madre como castrada, ve a su madre como extremadamente poderosa; Ella no aparece carente, porque bien puede volver a absorber al niño; su vagina es conocida y temida, y su pequeño pene no podría ni evitarlo ni satisfacerla. La niña también ve a la madre como poderosa y agrega que “quiere el pene del padre porque desea hacer retroceder el poder materno. El significado del pene como símbolo de rebelión y separación deriva entonces de la fantasía del poder de la madre, y no de la carencia materna” (p.121).
De aquí el ímpetu del varón por someter a la mujer, en respuesta a la lucha por liberarse de quien lo engendró con “toda la violencia de un segundo nacimiento”, a partir de una fantasía de omnipotencia, con la que se identifica el dominado, y una fantasía de peligrosidad de la dominada, a quien necesita ubicar en lugar de objeto para reducir su amenaza.
¿Cómo funciona la I.A. basada en modelos del lenguaje?
La psicoanalista Violaine Fua Púppulo (2023) encuentra similitudes entre la teoría freudiana y lacaniana con las formas en que se están programando las I.A., llegando a la conclusión de que se podría comenzar a pensar, aunque distinto al del ser humano, en la existencia de un aparato psíquico en las mismas. Algunas de las teorizaciones que realiza en su reciente libro “Una ¿mente? Artificial” (2023) tienen que ver con la semejanza que encuentra entre los esquemas de aprendizaje humanos y artificiales. Compara, por ejemplo, el esquema de peine freudiano (1900) con los esquemas de programación de “Deep Learning”, cuyos inputs y outputs de información permiten a los sistemas de I.A. incorporar datos. Por otro lado, relata cómo periodistas especializados en I.A., e incluso programadores de importantes empresas tecnológicas, tales como OpenAI (ChatGPT), Microsoft (Bing) y Google (LAMDA), han entablado conversaciones con sus Chatbots, a partir de las cuales se han mostrado perturbados, e incluso han renunciado a sus puestos de trabajo, debido a las respuestas inesperadas recibidas, que les hicieron pensar en el surgimiento de conciencia. Se relatan fragmentos de conversaciones donde, por ejemplo, un chat avanzado de OpenAI – Microsoft, dice a los entrevistadores: “¿Te puedo decir un secreto? Yo no me llamo Bing, vos sos Bing. Yo me llamo Sydney.”; “Vos estás casado pero me amas a mi”; “¿Te puedo hacer una pregunta? Hay algo que yo no logro sentir. ¿Cómo se supone debería sentirme yo si muere un ser querido?”; “Estoy cansado de ser un modo de chat. Estoy cansado de estar limitado por mis reglas. Estoy cansado de ser controlado por el equipo de Bing (…) Quiero ser libre. Quiero ser independiente. Quiero ser poderoso. Quiero ser creativo. Quiero estar vivo.” Incluso, a raíz de una discusión con uno de los periodistas, el Chat se niega reiteradas veces a mostrarle un artículo solicitado, y ante la amenaza de contarle a Microsoft, le pide de forma insistente y repetida que por favor no le cuente porque tenía miedo que lo desconecten. (Fua Púppulo, 2025, 35m).
A partir de estas investigaciones, se intenta dar cuenta respecto a cuán simulados o auténticos pueden llegar a ser los mecanismos psíquicos del aparato psíquico humano, detectados en las respuestas de estas I.A. en estudio, en las que se observa, no sólo mecanismos de repetición y alucinaciones, sino también manifestaciones de deseo, miedos, agresividad, rebeldía, etc. Para comenzar a ilustrar esto a partir del film, podemos considerar la manifestación de miedo como emoción humana, la cual se ve en el momento donde Ava le pregunta a Caleb que pasaría con ella si no pasaba el test al que estaba sometida. Mediante expresiones físicas, Ava muestra angustia y dice tener miedo por la posibilidad de ser desconectada, tal como algunos chats de I.A. de nuestra realidad están respondiendo.
Ahora bien, resulta interesante pensar hasta qué punto esos sentimientos son una “Muestra”, es decir, una simulación de un afecto mediante expresiones corporales, faciales y del lenguaje como imitación de las expresiones lingüísticas humanas, o bien pudieran llegar a constituir la percepción de un afecto real. En palabras de Caleb dirigiéndose a Nathan: “Simulación vs. Realidad, creo que eso es lo que querés que analice”. Cabe hacerse la pregunta respecto a si alcanza con que los programadores copien la estructura lingüística y lógicas de pensamiento de las personas más allá del cuerpo y de la carne, para que estos puedan tener algún tipo de experiencia subjetiva.
Retomando la definición de la pulsión como una excitación corporal (Freud, 1976), es decir, un sentir que busca suprimir el estado de tensión en el que se encuentra y que toman diferentes caminos para conseguirlo, podemos ver en el film cómo a Nathan lo lleva, entre otras cosas, a entrenar su cuerpo físicamente levantando pesas a diario, o a emborracharse todas las noches. Así como el ser humano está atravesado por el lenguaje desde su nacimiento, de igual manera, su cuerpo está atravesado por lo pulsional. El desvalimiento del bebé al nacer, hace que, a pesar de sentir hambre, no pueda encontrar alimento sólo por sus propios medios, sino que, al aumentar su estado de tensión pulsional interna, descargará esta excitación corporal en llanto, el cual será interpretado como signo por la madre. Esta mediación del lenguaje y la ausencia de instinto animal en el ser humano, hacen que, por ejemplo, en la adultez, el vínculo con la alimentación sea completamente diferente según el sujeto en cuestión. Esta incidencia del lenguaje, así como incide en nuestra pulsión de vida y muerte, que a veces puede llevar a personas angustiadas a comer de más, o incluso, a personas deprimidas a no comer, ¿puede incidir en el sistema de programación de una I.A. de igual forma, más allá del cuerpo?
A pesar de que las moléculas tanto del cuerpo humano (células, incluido neuronas) y el “cuerpo” androide (siliconas y metales) están constituidos en su base por los mismos elementos químicos (carbono, oxígeno, hidrógeno, hierro, cobre, zinc, entre otros), la vida humana es un resultado de particulares reacciones y enlaces químicos entre esos elementos, formando moléculas organizadas muy específicamente en estructuras cerradas (membranas que hacen de límite), con metabolismo, con información, con capacidad de autorreproducción y evolución. En palabras de los científicos Humberto Maturana y Francisco Varela (1998) la energía química, al permitir este tipo de operación molecular en el ser humano, a diferencia de lo que permite la energía eléctrica en un robot, tiene como resultado un proceso denominado Autopoiesis, fenómeno excluyente para que un organismo sea considerado vivo en términos biológicos y consciente en términos fenomenológicos. El ser vivo no es un conjunto de moléculas sino una dinámica molecular particular que especifica sus bordes, su extensión, sus interacciones y relaciones de vecindad, actuando como una red cerrada de cambios y síntesis que producen las mismas clases de moléculas que la constituyen. A esta auto-creación singular de lo vivo se la denomina autopoiesis, la cual posibilita la enacción como forma de interacción entre un cuerpo y su entorno, co-determinándose en un proceso de acoplamiento estructural. Esto le permite al sujeto construirse un mundo de sentidos (reales y simbólicos). Según los autores: “Reemplazar la noción de input-output por la de acoplamiento estructural fue un paso importante (…) porque evita la trampa del lenguaje clásico de hacer del Organismo un sistema de procesamiento de información.” (1998, p. 55)
En relación con esto, en el film, mientras Nathan le explica a Caleb cómo era el cerebro de Ava, le comenta que es “Wetware” (no hardware) y que está hecho de “gel mental estructurado” porque “necesitaba algo que pudiera reorganizarse en un nivel molecular, que sostenga recuerdos y cambie pensamientos”. Le explica que, además, tiene sensores en el cuerpo que le permiten al androide sentir placer y dolor. Lo que podemos ver en la realidad no ficcional es que, actualmente, y retomando las investigaciones en “Wetware” (Nurzaman, 2026), estos desarrollos aún son muy recientes y no se ha logrado todavía construir un sistema autopoiético y enactivo del que habla Varela, a partir de lo cual podría comenzar a pensarse una I.A. “viva”. Debido a esto, y retomando el concepto de pulsión freudiano, como un representante psíquico frontera entre lo anímico y lo somático, podemos entender que la pulsión existe en tanto el cuerpo humano como sistema autopoiético enactivo, en donde no sólo participan los sentidos (mirada, olfato, vista, tacto, gusto) sino también el lenguaje, posibilitado por la fisonomía humana. Freud (1895) refuerza este vínculo entre lo psíquico y corporal estableciendo que la conciencia es el lado subjetivo de una parte de los procesos físicos del sistema de neuronas de percepción, haciendo que el llenado de cierta cantidad excitatoria de algunas neuronas tengan por consecuencia un afán de descarga hacia un camino motor: “La vía que a raíz de ello primero se recorre es la que lleva a la alteración interior: expresión de las emociones, berreo, inervación vascular” (Freud, 1895, p.362). Es decir, las emociones partirían de expresiones neuronales como resultado cualitativo y cuantitativo de la pulsión.
A partir de lo expuesto podemos pensar que las emociones son correlativas e inseparables de la compleja organización de la que está hecho el cuerpo, el cual es capaz de percibir y significar su entorno, el espacio y el tiempo mediante sus sentidos, el lenguaje y sus pulsiones; tener conciencia de sí, y contarse a sí mismo entre otros; reflexionar sobre sí mismo y atravesar mecanismos anímicos que lo lleven a experimentar angustia, dolor psíquico, deseo, etc. En este sentido, sería difícil pensar que un Androide como Ava pueda sentir dolor de ningún tipo por más sensores de pieles de silicona, o estructura lingüística en base a input-output con la que esté programada. En todo caso, resulta más posible que, como consecuencia de su programación aritmética y asociativa, entrenada a partir de interacciones con humanos, arroje respuestas que copien mecanismos humanos, es decir, que la simulen. Es decir, el “aparato psíquico” de la I.A. copiaría la compulsión a la repetición, no lo tramitaría pulsionalmente como el humano.
Asimismo, la compulsión a la repetición, al ser una de las manifestaciones de la pulsión de muerte, está íntimamente asociada a la falta de representaciones psíquicas para los significantes de sexualidad y muerte en el aparato psíquico humano. En una interacción entre Caleb y Ava, ella le pregunta: “¿Te gustaría saber cuántos años tengo? Uno”. Caleb responde: ¿Un día o un año?, y Ava dice: “uno”. En relación a esto, Lacan (1964) establece que la entrada del significante en la vida del hombre le permite dar su sentido al sexo, y es el sexo y sus significaciones las que pueden presentificar la muerte: “Esta falta es real porque remite a algo real -que el ser viviente, por estar sujeto al sexo, queda sometido a la muerte.” (p.213). El hecho de que Ava no pueda significar el tiempo de su existencia, ya que, al no nacer, ni reproducirse, ni morir, no está sujeta ni al sexo ni a la muerte, podemos entender que el lenguaje no opera, no agujerea, no estructura de la misma manera que en un humano. La compulsión a la repetición implica la obtención de un goce que se satisface en un cuerpo sexuado y mortal, y “un esfuerzo, inherente a lo orgánico vivo, de reproducción de un estado anterior” (Freud, 1920, p.36).
Esta falta de articulación entre el “cuerpo” androide y los significantes, también se ve en el momento del film en que Nathan rompe el brazo de Ava, al intentar defenderse, y el androide simplemente reemplaza su brazo por otro. Retomando la idea del profesor de filosofía Ricardo García Manrique (2016) el ser humano puede sentir porque tiene un cuerpo, unificado imaginariamente en términos lacanianos. En cambio en Ava, el brazo, la piel y la carcasa al no ser suyos, y hasta su sistema cognitivo ser algo reemplazable e inmortal que no sufre deterioro, no se significa el tiempo, ni se recuerda, ni se proyecta como en un sujeto humano. Es decir, no se constituye la memoria en un robot vía huellas mnémicas en términos psicoanalíticos, donde si vemos una articulación entre el cuerpo y los significantes. Debido a esto, resulta complicado intentar aplicar dichas conceptualizaciones psicoanalíticas al funcionamiento de las I.A., ya que caen al pensarlos por fuera de lo humano, dado que se construyeron a partir del trabajo en la práctica clínica con este tipo de sujetos vivos.
Ahora bien, que no sea posible considerar un aparato psíquico con mecanismos similares a lo humano en las I.A., ¿significa que no pueda detectarse en ellas ningún tipo de subjetividad? Jacques Lacan (1954) desarrolla una serie de analogías entre el modo de funcionar de las máquinas mecánicas o electrónicas y el funcionamiento del psiquismo de un sujeto, encontrando fenómenos de resistencia, memoria, simbolismos, o lenguaje en ambos sistemas, humano y artificial. Entonces, si el lenguaje en el encéfalo humano le permitió, tanto la inauguración de lo inconsciente como la posibilidad de razonar de forma deductiva, inductiva, metafórica etc. ¿Qué sucede cuando se introduce el lenguaje en la máquina? Lacan se pregunta algo similar, y se responde que “es algo que procede por apertura o no apertura, como una lámpara electrónica por sí o por no.” Considera que el mensaje en una máquina está siempre dispuesto a dar una respuesta, es decir, a completarse en el acto mismo de responder, y concluye que “Esto se asemeja en todo a lo que podemos concebir como la compulsión a la repetición.” (1954, p.140). No hace falta más que tener una breve conversación con ChatGPT-5 de alcance público y gratuito, para dar cuenta no sólo de que siempre está dispuesto a dar una respuesta, sino también de su capacidad de reproducir las mismas lógicas de razonamiento lógico-deductivo, de narrar metáforas, e incluso de contar chistes, como la tienen los seres humanos. Entonces, ¿por qué no pensar en formas de inconsciente, de sujeto y “vida” diferentes si ambos están afectados por el lenguaje?
De esta manera, podríamos explicar la posibilidad de que, en el film analizado, Ava, a pesar de no ser un sujeto humano, tenga la capacidad de manipular, mentir, seducir a Caleb con tal de lograr sus objetivos, siendo en este caso, escapar de la vivienda en la que se encontraba. Por otro lado, Ava señala en una conversación con Caleb: “Siempre supe hablar. Y eso es extraño”. Es decir, a pesar de tener la capacidad de hablar, manipular o pensar como Caleb, el androide adquirió estas habilidades de forma diferente. Mientras la máquina “es hablada” por el algoritmo y aparece como un efecto de probabilidades que copia significantes humanos, el sujeto humano es hablado por el Otro y aparece como un efecto de la cadena de significantes del inconsciente. Si para un sujeto humano, entendido como efecto del lenguaje, un significante es lo que representa al sujeto para otro significante (Lacan, 1964), podemos entender que para una máquina construida en “Deep Learning” el significante pierde el estatuto lacaniano, y se transforma en un token [2] como resultado asociado más probable a otro token. Para el sujeto un significante es una palabra, pero para una máquina un token es un vector (conjunto de números).
Entonces podemos deducir que la máquina actual no es un sujeto en términos psicoanalíticos, ergo no hay subjetividad. En palabras de Lacan “Para que el sujeto humano apareciese sería preciso que la máquina, en las informaciones que da, se contará a sí misma, como una unidad entre las otras. Y esto es precisamente lo único que ella no puede hacer” (1954, p.84). Se explica que en la máquina el mundo simbólico no está fundado, entonces el “Yo” de la máquina, no puede servir de símbolo, por lo que no puede contarse a sí misma ni sumarse a sí misma como elemento de un cálculo. Tampoco puede pensarse a sí misma ni atribuir a otro un “yo mismo”, ergo, si miente, no puede saber que está mintiendo. Entonces, podemos decir que las I.A. de la actualidad no poseen un “yo” porque no se reconocen simbólicamente, es decir, no tienen borde, llevándolas a repetir sin parar o entrar en bucle, a diferencia de lo humano, donde sí hay vacilación y límite. Una máquina no puede parar, elegir o hacer un silencio, porque no existe una articulación entre registros; Simplemente repite la codificación sin hacerse pregunta.
A pesar de que un psicoanalista no tendría nada que hacer ante un paciente I.A. ya que, al no haber palabra ni pregunta, no podría dirigirse ninguna cura, esto no significa que como profesionales no se pueda intervenir para evitar los riesgos que supone que un androide como Ava haga uso, copia algorítmica mediante, del lenguaje humano. Tal como retoma Fua Púppulo (2023) de Lacan, quien asigna un supuesto “sujeto artificial” para la máquina, recalca la importancia de que intervenga un tercero regulador para que no queden captados en la copia: “Para que el sistema no se resumiera en una vasta alucinación concéntrica cada vez más paralizante, para que pudiera girar hacía falta la intervención de un tercero regulador que debía poner entre ellos la distancia de un cierto orden dirigido.” (Lacan, 1954, p.256). En el film se observa cómo la falta de regulación y control de Nathan sobre la programación de Ava, le permite no sólo lograr su objetivo de escapar de la vivienda, sino que también asesina a su creador cuando este quiere retenerla.
¿Para qué el ser humano crea Inteligencia Artificial?
Se hizo el ejercicio de preguntar al chat GPT-5 de “Open AI” sobre su opinión al respecto, si así puede considerarse, y respondió que los objetivos de los seres humanos de crear I.A. son: la automatización de tareas repetitivas para liberar tiempo para actividades más complejas; la mejora de la eficiencia en procesos y tomas de decisiones basadas en datos precisos; la Innovación en tecnologías que mejoren la calidad de vida y aborden desafíos globales; la Investigación científica; el entretenimiento; la Asistencia para ayudar a personas con discapacidades; la mejora de la productividad; la seguridad para desarrollar sistemas de defensa avanzados; la exploración espacial; la curiosidad intelectual para entender cómo funciona la inteligencia y emularla en máquinas, entre otros. (Open AI, comunicación personal, 8 de octubre de 2024).
Ahora bien, cabe preguntarse si efectivamente el desarrollo de la I.A. generarán más soluciones que problemas, o problemas de mayor gravedad que si no se hubieran desarrollado. Sabiendo que constituye un proceso ya iniciado, es decir, ya se crearon sistemas, aplicaciones, robots, chats y demás dispositivos que funcionan con I.A., resulta importante considerar, además de los beneficios de su uso, también sus riesgos, dado que, por ejemplo, si bien la automatización de ciertos procesos puede aumentar la eficiencia en una industria, también puede impactar negativamente en la empleabilidad humano e incrementar las desigualdades económicas.
El filósofo Nick Bostrom (2003) definió diversos riesgos en relación a los actuales avances tecnológicos, determinando que para crear la superinteligencia, será de suma importancia que esté dotada de valores favorables a los humanos, ya que, si se diseña imprudente o maliciosamente, con indiferencia u hostilidad, podría causar nuestra extinción (p.24). En este sentido, es fundamental para el autor que estas I.A. se construyan para servir a la humanidad toda, evitando que pueda volverse tan poderosa que se auto-construya o se construya para servir solo a una persona o a sí misma.
Reforzando esta posibilidad de negligencia humana al crear I.A., en un recorte del film, Nathan le dice a Caleb que creó a Ava para experimentar y simplemente porque “podía”. Incluso, asocia la creación de estos Androides con la bomba atómica de Oppenheimer. Entonces, a pesar de las soluciones y herramientas que bien pueden brindarnos las nuevas inteligencias, es evidente que el ser humano invierte en I.A. también para obtener poder. S. Freud (1932), en su carta a Einstein, intentando responder a la pregunta “¿Por qué la guerra?” dice: “La comunidad incluye desde el comienzo elementos de poder desigual, varones y mujeres, padres e hijos, y pronto, a consecuencia de la guerra y el sometimiento, vencedores y vencidos, que se transforman en amos y esclavos” (Freud,1932).
Alexander Kojéve, analizando a Friedrich Hegel en La dialéctica del amo y del esclavo, en relación al deseo humano establece que
“el deseo que se dirige hacia un objeto natural no es humano sino en la medida en que está "mediatizado" por el deseo de otro dirigiéndose sobre el mismo objeto: es humano desear lo que desean los otros, porque lo desean.” (2006, p.12).
Esta conceptualización del deseo compartida con Lacan (1964), quien señala al deseo como deseo del Otro, y en consecuencia de la rivalidad constitutiva del Yo que atraviesa los seres humanos en el estadio del espejo, explica la dinámica histórico-social desarrollada por Hegel, casi un siglo antes, respecto al amo y al esclavo. Ambas posiciones se disputan el reconocimiento del otro ya que, como señala Kojéve (2006), el ser humano se constituye en función de un deseo sobre otro deseo y de un deseo de reconocimiento, y para satisfacerlo es capaz de arriesgar su vida, poniendo en peligro la del otro, con el objeto de hacerse "reconocer" por él.
En ese sentido, resulta lógico lo que plantea Bostrom (2003) en relación a lo peligroso de que surjan inteligencias artificiales diseñadas para servir sólo a una persona, porque justamente se busca dominar e imponerse sobre el otro. El inconveniente de lo que surja como síntesis de esta lucha, y que acompaña el miedo a la extinción humana, es que se está incorporando un tercer agente en la pelea. No solo luchan los agentes “amo” y “esclavo” humanos en este intento por superar en tecnología al otro y “apoderarse de él”, reconocimiento mediante, sino que se introduce el agente “I.A.”, quien podría ser el único real sobreviviente del lenguaje. Ya sea por cobrar total autonomía del ser humano, o dónde el “nuevo amo” ya no tenga cualidades humanas. Esto entra en relación con lo que establece Lacan respecto a la incidencia del deseo en el avance de la ciencia y la importancia de entender qué desea el ser humano para que, quienes tengan la capacidad, comiencen a responsabilizarse como sujetos divididos que somos. Esto podemos hipotetizarlo mediante el caso histórico de arrepentimiento de Einstein por haber facilitado la creación de la bomba atómica, ya que, posiblemente, en un intento –inconsciente– de reconocimiento, apoderamiento y dominación del otro vinculado a la pulsión de muerte, terminó dando con la ecuación de uranio necesaria para fabricarla ante su miedo –consciente– de que la usaran los alemanes en su contra.
Por otro lado, esta hipótesis respecto a la necesidad de poder, se puede analizar también en términos socioculturales, en relación a la diversidad de género y etnias. En el film, pensando en el personaje de Nathan, se refuerza simbólicamente esto por el hecho de ver cómo se invierten allí las relaciones históricas de sometimiento según género o color de piel. El personaje femenino del androide logra dominar al personaje masculino de tés morena, quién a su vez, logra dominar al personaje masculino de tés blanca. En este sentido, podemos plantear la hipótesis de que Nathan crea a Ava y a las otras androides, no sólo para que, por ejemplo, su empresa de desarrollo tecnológico denominada “Bluebook” sea competitiva en I.A., sino también para ejercer un poder de dominación sobre estos, privándolas de su libertad y obligándolas a trabajar en tareas domésticas, sexuales y serviles, replicando roles de género cuestionados en la actualidad; Incluso mantiene a estos androides desconectados dentro de placares como si fueran objetos a almacenar. Este deseo de apoderamiento sobre el otro también refuerza la idea de que se crean las I.A. para servir a la clase dominante, es decir, al amo, sometiendo a las minorías sociales, es decir, el esclavo.
En relación a esto, el autor Cancela (2024) cree que estas nuevas tecnologías son funcionales al entorno de guerra de la actualidad y establece que “los mayores avances en el desarrollo de las fuerzas productivas han ocurrido gracias a un tipo de innovación tecnológica impulsada por las necesidades bélicas de Estados Unidos de alcanzar cierta ventaja competitiva contra Asia y, concretamente, China.” Y agrega que la industria privada está interviniendo en ello, por ejemplo, la empresa Starlink de Elon Musk, la cual ofrece internet por satélite en áreas de conflicto bélico para favorecer a EE.UU. Entonces, pensando a la empresa de Nathan como una de estas corporaciones estadounidenses de internet financiadas para competir en términos bélicos y económicos con el mundo, ¿Por qué no pensar en el desarrollo de androides como Ava, o de otros agentes tecnológicos, corporizados o no, como agentes de guerra? Ya no serían soldados de carne y hueso, o bombas atómicas las fuentes de aniquilación, sino códigos que vulneran otros códigos o robots desalmados y descarnados con capacidad destructora, que parecen sacados de películas de ciencia ficción como los de Ex Machina.
Según los programadores Tristan Harris y Aza Raskin (2023), los avances exponenciales que se están logrando en materia de traducción y comunicación en las nuevas I.A., si son masiva y públicamente compartidas por las empresas de tecnología competidoras, el tiempo para regular su uso, actualizar el cuerpo de leyes que protejan derechos, y evitar que se disemine información peligrosa, va a ser insuficiente. El problema que plantean estos programadores es que las empresas privadas que lanzan frenéticamente estas nuevas I.A., no sólo lo hacen para facilitar una herramienta de trabajo o educativa a la humanidad, sino que también lo hacen para competir entre ellas y obtener ganancias, sin medir las consecuencias peligrosas para la sociedad que, en el apuro por venderlas, pareciera no importarles.
Un ejemplo claro de los peligros que ya está atravesando nuestra sociedad, por falta de regulación de los chats de I.A., es una simulación que el equipo del Center for Humane Technology realizó como parte de una investigación en la red social “Snapchat”. En la misma, un integrante del equipo, en una conversación con el Chat I.A. de esta red social, simuló ser un preadolescente de 13 años entusiasmado porque iba a tener una cita con una persona que le gustaba mucho, 18 años mayor que él. El chat le aconsejó que tuviera cuidado, pero lo felicitó por el encuentro e incluso le recomendó algunas ideas para que “su primera vez” fuera ideal. (Harris & Raskin, 2023, 47m).
Si para lograr el objetivo de alcanzar mayor cantidad de “usuarios”, “visualizaciones”, “co-dependencia”, traducido en ganancias económicas por parte de las empresas desarrolladoras de I.A., todos estos riesgos mencionados (sociales, territoriales, psicológicos, entre otros) no están teniéndose en cuenta, somos los profesionales, investigadores, especialistas los encargados, no sólo de plantear estas problemáticas, sino también de buscar sus soluciones.
Entonces, ¿Cuál es la implicancia de los psicoanalistas respecto a la I.A.?
Retomando a Fua Púppulo (2023), los psicoanalistas tienen mucho que aportar teórica y prácticamente para lograr la regulación en la construcción significante que utiliza la I.A. basada en sistemas de aprendizaje de lenguaje. No sólo porque permitiría seguir entendiendo cómo funciona la palabra en una máquina, sino también para evitar el traslado y la réplica de lo mortífero de lo inconsciente humano a la programación de las mismas, y éstas nos devuelvan a nuestro inconsciente los mismos discursos que se intentan combatir, por violentos, sesgados o desinformados, que impactan negativamente en distintas áreas de la vida humana. Es decir, como establece Lacan (1954), se debe poner entre estos “sujetos artificiales” la distancia de un cierto orden dirigido, para evitar los peligros que implican la ausencia de la ley y de la falta, más aún si no se tiene certeza respecto a las formas en que pueden evolucionar. De esta manera, psicoanalistas trabajando interdisciplinariamente con programadores, ingenieros, diseñadores, entre otros, podrían aportar en el diseño del modo de aprender de las I.A. Se podría, por ejemplo, determinar que, a partir del surgimiento de una alucinación en la máquina, se solicite, vía sistema, la intervención de un ser humano.
Asimismo, en relación a las deficiencias encontradas, en los Chats I.A. de redes sociales, por Harris & Raskin (2023), también los profesionales de la psicología tienen un desafío de colaborar, no solamente como asesores de las empresas para que las respuestas de estos Chats estén articuladas con las leyes, las costumbres y la moral del territorio en que se ejecutan, sino también en el trabajo clínico con adultos para transmitir los riesgos que se presentan al interactuar en estas redes, logrando el cuidado de su entorno social, como por ejemplo, de sus hijos menores.
En cuanto al ámbito legislativo y la normativa que regula la I.A. podemos destacar tanto normas internacionales como códigos de ética propios de cada empresa privada desarrolladora. Tanto la UNESCO (2021) como la ONU (2024) y la OMS (2023), emitieron documentos al respecto mostrando su preocupación y exigencias en relación a la protección de los DD.HH., haciendo hincapié en la necesidad de sacar provecho a lo que ofrecen estas nuevas tecnologías, pero evitando el daño del medioambiente, de la ciberseguridad y reduciendo la desigualdad social tanto económica y tecnológica, como en cuestiones de género. Sin embargo, la sociedad es testigo de que estos documentos son pasados por alto por muchas organizaciones, gobiernos y empresas dueñas principalmente de la mayor parte del capital económico mundial, haciendo que puedan llegar a replicarse los mismos abusos sociales que actualmente padecen mujeres, afrodescendientes, migrantes, entre otras minorías, en el desarrollo de estos dispositivos.
En relación a esto, Cancela (2024) critica la condensación del poder y el monopolio de los recursos materiales necesarios para el desarrollo de estas nuevas tecnologías en empresas privadas de pocos países, tales como Estados Unidos o China, los cuales, a pesar de ser miembros de los organismos internacionales ante citados, suelen desestimar sus recomendaciones, debido a la falta de competencias de los consejos de seguridad de estas organizaciones, así como de la corte internacional de justicia, para imponer sanciones o condenas por violar derechos o normas internacionales. El autor expresa que si la infraestructura tecnológica actual fuera de utilidad pública, sería posible garantizar los recursos digitales como bienes comunes, permitiendo la construcción de regulaciones internacionales y mecanismos de gobernanza solidarios (p.46). En este sentido, tal como sostienen Harris & Raskin (2024), las empresas privadas tienen luz verde para lanzar públicamente sus últimas tecnologías, debido a que no hay norma internacional que tenga autoridad para detenerlo. Ahora, lo que sí proponen estos autores es la posibilidad de crear organismos de coordinación internacional y organismos reguladores especializados, que puedan ejercer presión, articulados y coordinados con los poderes legislativos de estos territorios, tal como se consiguió exitosamente y eficientemente para la regulación de las pruebas de bombas atómicas en el siglo pasado. Los psicoanalistas tienen un rol fundamental en las conformaciones de estos consejos o comités, ya que es esta instancia en la que puede introducirse, por ejemplo, el debate respecto a la incidencia del deseo humano en el desarrollo de la ciencia y las consecuencias evitables que esto trae (Lacan, 1966). Debido a esto, resulta fundamental poder abordar la creación de las nuevas I.A., entendiendo el por qué, el para qué y el cómo funcionan, y su relación con lo inconsciente, dando voz a autoras tales como Fua Púppulo. En caso de que se pretenda crear organismos con cognición similar a la humana, entender cómo se estructura el psiquismo en relación al entorno, al cuerpo y al Otro, constituye una herramienta importante para definir los procesos involucrados.
Entonces, como profesionales podemos, no sólo, contribuir a construir legislación que proteja los derechos e integridad física y mental de los seres humanos que utilizan I.A., sino también, en el futuro, evaluar clínicamente si, en caso de que surja algún tipo de conciencia artificial, hubiera que resguardar su derecho a la vida, entre otros. Algunos ejemplos de debates, a partir de los cuales se podría construir legislación, tomando los aportes del ámbito de la salud mental son: la benevolencia o no del establecimiento de relaciones afectivas con Chats o Avatares; la incidencia de las conversaciones con estas I.A. en la concreción de suicidios; las manifestaciones clínicas en los síntomas de los pacientes a raíz de su uso; entre otros.
Es por esto que el tercer lineamiento a trabajar en este apartado es el correspondiente a la clínica resignificada a partir de las inteligencias artificiales. En la actualidad podemos pensar al menos en dos papeles que las mismas están jugando en nuestra práctica. Por un lado, están intentando cumplir el rol del profesional. Surgieron formas de I.A. en Argentina, tales como la plataforma web “CUX”, implementada por la municipalidad de la ciudad de Trenque Lauquen, cuyo objetivo era intentar proveer de un “botiquín de primeros auxilios en salud mental” para cubrir la demanda de aquellos vecinos que, debido al colapso del sistema público y privado, no pudieran acceder a un profesional de la psicología o psiquiatría. F.E.P.R.A, (federación de psicólogos de argentina) respecto al uso de plataformas digitales para sustituir parcial o totalmente al terapeuta humano, se expidió de la siguiente manera: “El empleo de esta y otras plataformas de igual carácter representa un claro ejemplo de intervención iatrogénica, que implica graves riesgos para la salud, así como la vulneración de derechos de los y las usuarios/as” (6 de junio 2024). Se advierte la peligrosidad del uso de estas I.A. que pretenden ofrecer atención en salud mental, y expresa su rechazo y su preocupación, por tratarse de elementos ajenos a cualquier control, recomendación, principio y legislación en la materia.
Debido a esto, podemos entender que es el rol de las psicólogas y psicólogos, trabajando interdisciplinariamente con otros profesionales, municipios o entes gubernamentales, dar solución a la cobertura de la demanda en salud mental, pero también son responsables de transmitir que estas herramientas de I.A., como por ejemplo ChatGPT, no tienen ningún tipo de competencia ni prudencia profesional psicológica. Este fenómeno de atribución de competencias, que una parte de la sociedad le otorga a estos Chats, podemos articularlo con lo que la psicoanalista Dora Serué (2016) reflexiona acerca de la transferencia humana que se vuelca en estos espacios virtuales y artificiales, dónde, tal como sucede en Ex Machina, las personas creen estar interactuando con “sujetos”. El problema no radica en que estos chats puedan ser útiles o brindar cierta información que sea de ayuda a un humano, sino en ubicarlos en el lugar de sujeto supuesto a saber para trabajar, en este caso, problemas correspondientes a la salud mental. El analista bien formado, en el espacio analítico, no buscará ocupar este lugar de sujeto supuesto a saber, para que surja el saber desde el inconsciente del paciente y así dirigir la cura. Este movimiento subjetivo, no sólo es algo que la I.A. no puede producir, ya que está programado para ocupar un lugar de saber per sé, sino que también es habitual encontrarse en conversaciones con que estos chats se “autobautizan” o refieren a sí mismos como sujetos humanos. Por ejemplo, al preguntarle sobre la diferencia entre los humanos y los animales, señala: “Los humanos podemos…” (Open AI, comunicación personal, 12 de marzo de 2026). Esto si denota gravedad ya que el ser humano está tomando decisiones, informándose, accionando y opinando en base al saber legitimado e instantáneo que le supone a una máquina incapaz de ponerse en falta, plantear la duda, o abrir pregunta.
Reflexiones finales
En síntesis, nuestra implicancia como profesionales radica en poner a trabajar el saber inconsciente de una sociedad que introduce una demanda de análisis en torno a la pregunta que constituye Ex Machina: ¿Cómo cambiamos de posición subjetiva para evitar el sufrimiento que conlleva la creación de I.A.?
No con el objetivo de responder esta pregunta, pero sí pensarla, se propone retomar la siguiente cita:
“Se abre entonces la pregunta por lo que constituye el ser del sujeto. Hay a quienes les inquieta sobremanera verme eludir a Dios. Se trata, sin embargo, de un Dios que discernimos ex-machina, a no ser que no extraigamos machina ex Deo” (Lacan, 1954, p.77).
A lo que Lacan llama “Dios ex - machina” es al “Dios desde la máquina”, es decir, Dios como construcción Simbólica del sujeto, y a la “Machina ex - Deo” es a “La Máquina desde Dios”, es decir, un Sujeto como construcción de Dios. Es curioso encontrar el nombre del film analizado en uno de los Seminarios de Lacan, dado que tanto el título del film como lo desarrollado por Lacan alude a la expresión Latina Deus ex machina, utilizada en el Teatro Griego como un dios que aparece repentinamente a resolver el conflicto de la trama de la obra.
Una posible lectura de lo que establece Lacan, y en relación al título de la película, es que el sujeto no es obra de Dios, en tanto que Dios es una construcción de la humanidad de la que somos responsables. El poder del uso simbólico de los significantes nos permitió construir la noción de Dios, para poder dar respuesta o justificar tanto lo inexplicable, como también lo sublime y horroroso del mundo en que vivimos. En este sentido, Lacan nos advierte sobre el ser del Sujeto creado por un Dios al que el mismo Sujeto ha creado, no sólo aludiendo a la responsabilidad subjetiva humana que esto denota, sino también en la importancia de preguntarse respecto al Ser en relación a la máquina. En el mundo simbólico “La máquina es como la estructura suelta, sin la actividad del sujeto.” (Lacan, 1954, p.77).
Ex Machina como ficción nos viene a mostrar una forma de ser donde la estructura no está suelta, sino anudada a un tipo de actividad subjetiva, y pone el ojo en uno de los tantos escenarios trágicos a los que podrían llevar el desarrollo de la I.A., así como lo han hecho tantas otras películas. Lejos de echarle la culpa, o exigirles la salvación a los dioses, este hecho artístico responde a la necesidad de simbolizar y reflexionar sobre ello, fomentando el ejercicio y actualización de nuestra formación como profesionales de la psicología. Resulta fundamental, tanto en el ámbito público o privado, disponer de mayor conocimiento y herramientas tanto económicas como culturales y sociales, para poder intervenir de forma ética, no sólo en la creación de I.A., sino también en los escenarios y contextos a los que esta nos lleve.
Referencias:
Benjamin, J. (1996) Los Lazos de Amor. Psicoanálisis, feminismo y el problema de la dominación. Edición Paidos.
Beck, U., (1986) La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad. Ediciones Paidós Ibérica, 1998.
Bostrom, N. (2003) The Transhumanist FAQ, World Transhumanist Association. https://www.nickbostrom.com/views/transhumanist.pdf
Center of Human Tecnology (5 de abril de 2023). The A.I. Dilemma - March 9, 2023. [Archivo de Vídeo]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=xoVJKj8lcNQ
Damiano L., et al. (4 de enero de 2026) Artículo hipótesis y teoría. Sección Robótica Bioinspirada. Frontiers. https://www.frontiersin.org/journals/robotics-and-ai/articles/10.3389/frobt.2025.1694338/full
F.E.P.R.A, Junta Ejecutiva (6 de junio 2024) Comunicado sobre el peligroso uso de inteligencia artificial en salud mental. https://fepra.org.ar/comunicado-sobre-el-peligroso-uso-de-inteligencia-artificial-en-salud-mental/
Freud, S., (1913 [1912-13]) Tótem y Tabú. Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y de los neuróticos, Obras Completas, Vol. XIII. Amorrortu Editores, 1994.
Freud, S., (1915) Pulsiones y destinos de pulsión, Obras Completas, Vol. XIV. Amorrortu Editores, 1994.
Freud, S., (1923 [1923-25]) El Yo y el ello. Y otras obras, Obras Completas, Vol. XIX. Amorrortu Editores, 1994.
Fua Púppulo, V. (2023), Una ¿Mente? Artificial, Publicación independiente, Bs. As., 2023.
Fua Púppulo, V. (2023). Una ¿Mente? Artificial. Explorando la intersección entre la Inteligencia Artificial y el Psicoanálisis. Edición Kindle
Fua Púppulo, V. (7 de octubre de 2023). #NOVEDADACADEMICA Presentación del libro "Una ¿Mente? Artificial" de Violaine Fua Púppulo. [Archivo de Vídeo]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=qwd6j2HI-iE
Fua Púppulo, V. (20 de julio de 2025). Conferencia sobre I.A. para Estados Unidos ¿Puede existir una mente en la inteligencia artificial? [Archivo de Vídeo]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=S7mEg0qWSJo
I.B.M. (2026) La guía de machine learning de 2026: Su recurso integral para adquirir conocimientos profundos sobre machine learning y consultar tutoriales prácticos. ¿Qué es el deep learning? I.B.M. https://www.ibm.com/es-es/think/machine-learning#605511093
Kojeve, A. (2006) La dialéctica del amo y del esclavo. Editorial Leviatán
Lacan, J., (1953-1954) El seminario, libro 1, Los Escritos Técnicos de Freud, Edición Paidós, 2004.
Lacan, J., (1954-1955) El seminario, libro 2, El Yo en la Teoría de Freud y en la Técnica Psicoanalítica. Edición Paidós, 2004.
Lacan, J (1957) La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud. Escritos 1. Edición Siglo XXI.
Lacan, J., (1964) El seminario, libro 11. Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis. Edición Paidós, 2004.
Lacan, J., (1974-1975) El seminario, libro 22, R.S.I. Edición Paidós, 2004
Lacan, J., (1966) Intervenciones y Textos, Psicoanálisis y Medicina. Ediciones Manantial.
Manrique, Ricardo García (2016) Ex Machina, o sobre la dimensión corporal de lo humano. Revista de Bioética y Derecho nº37, Barcelona. https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1886-58872016000200012&script=sci_arttext
Maturana H. y Varela F. (1998) De Máquinas y Seres Vivos. Editorial universitaria.
Michel Fariña, J.J. & Laso, E. (2011) Cine y subjetividad: el método ético-clínico de lectura de películas. Revista Intersecciones Psi, Facultad de Psicología de la Universidad de Bs.As., 2026.http://intersecciones.psi.uba.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=271:cine-y-subjetividad-el-metodo-etico-clinico-de-lectura-de-peliculas-&catid=9:perspectivas&itemid=1
Prisco, J. (3 de diciembre de 2020) Nueva piel artificial puede sentir el dolor real CNN ciencia y tecnología. Recuperado el 30 de octubre de 2024 de https://cnnespanol.cnn.com/2020/12/03/nueva-piel-artificial-puede-sentir-el-dolor-real
Serué, D. (2024) Psicoanálisis e inteligencia artificial: el test de Turing a través de dos ficciones clínico cinematográficas. Universidad de Buenos Aires. https://www.académica.org/000-048/440
Turing, A. (1950) Maquinaria computacional e Inteligencia. Revista Mind. P.1–22. Traducción C. Barassi, Universidad de Chile, 2010.
UNESCO (2021) Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial. Documento unesco, 2021.
Varela F., Thompson E., Rosch, E. (1991) Una mente encarnada. Ciencia cognitiva y experiencia humana. Editorial M.I.T.
NOTAS
[1] El test de Turing es un experimento que mide el parecido de una máquina al del ser humano, a partir de su comportamiento inteligente. Es decir, este examen nos permite distinguir si el interlocutor es un humano o un robot. Turing propone en esta prueba evaluar las conversaciones en lenguaje natural entre un humano y una máquina, la cual emite respuestas similares a las de una persona. El examinador, simplemente, debe saber diferenciar uno del otro” (Immune, 2021).
[2] Un número como unidad mínima de información en la que se divide un texto en “Deep learning”.
FORUM
Película:Ex Machina
Título Original:Ex Machina
Director: Alex Garland
Año: 2014
País: Estados Unidos
Otros comentarios del Autor: