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Comer-se la pérdida: El cuerpo-resto de la melancolía. Análisis de un caso

por De Simone, Estefania

Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires

Resumen:

El presente trabajo tiene por objeto desarrollar una articulación teórico-clínica acerca del tipo clínico de la obesidad a partir de un recorte de una viñeta intentando destacar lo singular del caso elegido. Para tal elaboración se utiliza el film La Ballena recortando al personaje Charlie como caso clínico con el fin anteriormente mencionado.

En ese sentido partiré del interrogante que suscita este escrito ¿qué lugar tiene la comida en Charlie? planteando como hipótesis que la comida está en el lugar de obturar el dolor de la pérdida. Es decir, en este caso singular, la comida se presenta como solución, como respuesta a la imposibilidad de elaborar la pérdida y el cuerpo como depositario.

Para el desarrollo se tomaron los aportes de psicoanalistas contemporáneos como lo son Máximo Recalcatti, Alicia Donghi, Diana Rabinovich, Nieves Soria, Doménico Cosenza, Nahuel Krauss.

Palabras Clave: pérdida | cuerpo | comida | solución

Eating The Loss: The Body-Remainder of Melancholia. Analysis of a Case

Abstract:

The present work aims to develop a theoretical-clinical articulation regarding the clinical type of obesity based on a vignette excerpt, attempting to highlight the singularity of the selected case. For this purpose, the film The Whale is used, focusing on the character Charlie as a clinical case in order to pursue the aforementioned objective.

In this sense, I will begin with the question that motivates this paper: what place does food occupy for Charlie? The hypothesis proposed is that food functions as a way of obstructing the pain of loss. That is, in this singular case, food appears as a solution, as a response to the impossibility of elaborating loss, with the body becoming its depository.

For this development, contributions from contemporary psychoanalysts such as Máximo Recalcati, Alicia Donghi, Diana Rabinovich, Nieves Soria, Doménico Cosenza, and Nahuel Krauss were taken into account.

Keywords: loss | body | food | solution


Introducción

Mi interés acerca de esta temática inició luego de ver la película ya que produjo un deseo de querer saber acerca de la obesidad. Al investigar noté que no había mucha información disponible sobre el tema comparado con la anorexia, por ejemplo. Esto aumentó la búsqueda y motivó al armado de la presente tesis. Teniendo en cuenta, a su vez, que la obesidad se corresponde con uno de los modos de presentación actual en la clínica, llamado “patologías actuales”, resulta fundamental adquirir formación al respecto sobre cómo tratar con este tipo de patologías y, en ese sentido, dirigir la cura.

Antes de comenzar, es necesario hacer una distinción entre la obesidad enmarcada dentro del paradigma médico en contraposición a la obesidad a la que apunta este desarrollo que es dentro del paradigma psicoanalítico.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la obesidad como "una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud" que implica un factor de riesgo debido a que acarrea numerosas enfermedades crónicas entre las que se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión y los accidentes cerebrovasculares.

En contraposición a esta mirada, el psicoanálisis aborda el padecimiento subjetivo y es, bajo esta perspectiva, que se va a sostener que la obesidad implica una posición subjetiva en donde se sostiene un padecimiento subjetivo y singular. En ese sentido, el psicoanálisis enmarcaría a la obesidad dentro de las patologías del acto y de la clínica de la mirada.

Al ser una clínica del caso por caso, se toma a Charlie, protagonista del film, para plantear aquellas cuestiones que lo recorren: su posición frente a la comida, la muerte, el Otro, el deseo, la angustia, el cuidado, el dolor y la pérdida sosteniendo que todo aquello queda aplastado por el lugar psíquico que la comida adquirió en la vida del protagonista.

Viñeta clínica

Charlie es un hombre adulto que se desempeña como docente universitario de manera virtual, sin utilizar su cámara, en su hogar. Vive solo y presenta una obesidad mórbida que limita su movilidad, al punto de necesitar un andador para desplazarse dentro de su casa y, en etapas más avanzadas, una silla de ruedas. No sale al exterior y permanece recluido en su domicilio. Su alimentación se basa en comidas rápidas y pedidos por delivery, con un consumo frecuente de alimentos hipercalóricos y bebidas azucaradas. Su red de apoyo se sostiene en Liz, su ex cuñada. Ella, enfermera, es quien se ocupa de asistirlo en cuestiones médicas, acercarle alimentos y cubrir necesidades básicas del hogar. El vínculo entre ambos es cercano y afectuoso; demuestra preocupación constante por su estado de salud, lo visita a diario y en ocasiones comparten momentos de compañía, como comer juntos o ver televisión.

De su historia conocemos que es divorciado de una ex esposa y tiene una hija llamada Ellie con quien no se vincula desde hace aproximadamente 9 años. Momento en que Charlie conoce a Alan, un alumno de sus clases presenciales en la universidad y comienzan un romance. Alan provenía de una familia profundamente religiosa y atravesó durante años un fuerte conflicto interno vinculado a su orientación sexual, lo que derivó en un cuadro depresivo severo y finalmente en su suicidio. A partir de esta pérdida, Charlie incrementó notablemente su aislamiento, abandonó su trabajo presencial y continuó dando clases únicamente de forma virtual, evitando mostrarse en cámara y reduciendo al mínimo el contacto interpersonal. "Traté de salvarlo, pensé que si lo amaba él no necesitaría a nadie más, le dije que no necesitaba a dios, que me necesitaba a mí." Ante esto, cabe preguntarse ¿Qué lugar le consentía Alan? ¿Qué implicaba "salvar" a Alan? ¿A qué lo enfrenta el no poder "salvarlo"? ¿Cuál es la pérdida y cómo se ubica Charlie respecto a la muerte? ¿A qué lugar va la comida? ¿Intenta tapar el vacío o tramitar su propia falta? ¿Qué lugar toma el cuerpo en la escena? ¿Qué escenifica?

En relación a su vínculo con Ellie, Charlie no la ve desde los 8 años, edad en la que se pone en pareja con Alan. Ante esto la posición de su ex mujer es prohibirle a Charlie cualquier contacto próximo con su hija, por lo que solamente se limitó a lo económico. En este periodo de su vida atravesado por la proximidad de la muerte, Charlie intenta revincularse con Ellie a través del dinero: le ofrece pagarle a cambio de que lo visite y pasar un rato. Su hija se muestra distante, hostil, en una posición de reproche constante "Si no fueras gordo seguirías siendo asqueroso. Seguirías siendo ese padre de mierda que me abandonó a los 8 años." lo cual refuerza la posición de deuda permanente en la que se ubica Charlie. "Mírame, ¿quién querría que yo fuera parte de su vida?" En todos estos años, el padre juntó dinero de su trabajo el cual ofrece a su hija como un intento de reparación. A su vez, conserva de Ellie un escrito para la escuela que elaboró donde describe un ensayo sobre Moby Dick.

"Creo que es triste porque la ballena no tiene emociones, es solo un pobre animal grande y también me siento mal por Ahab porque piensa que su vida será mejor si puede matar a esa ballena, pero en realidad no lo ayudará en absoluto (...) sabía que el autor estaba tratando de salvarnos de su propia triste historia, solo por un momento. Este libro me hizo pensar en mi propia vida.”

¿Qué de este fragmento tiene que ver con la subjetividad de Charlie? ¿Bajo qué coordenadas leerlo? Su hija y este recorte serán la pieza fundamental que le permitirá anudar algo de lo vital, dejar un resto "Necesito saber que he hecho una cosa bien en mi vida."

Desarrollo

La solución excesiva de la obesidad

"La obesidad se presenta como una patología animada por un exceso pulsional devorador hacia el objeto alimentario del que el sujeto sufre por no poder ponerle límites (...) La obesidad como patología de la oralidad y como patología de la relación con el Otro." (Cosenza, 2013, p. 71)

La obesidad es entendida desde el psicoanálisis, como una de las posibles respuestas inconscientes que los sujetos producen ante lo insoportable. “El sujeto se ve empujado al consumo de un objeto, una sustancia o una situación que funciona como catalizador del goce y le permite apaciguar la emergencia de lo real que le resulta insoportable” (Cosenza, 2013, p. 11). Por lo tanto, la obesidad se presenta como una respuesta del orden de lo pulsional que se escenifica en el cuerpo como recurso frente a la angustia.

Si partimos de Charlie, podemos pensar que su relación con la comida se vuelve devoradora posterior al suicidio de Alan. ¿Qué posición toma Charlie respecto a la "salvación"? Charlie se ofrece como un Otro completo, capaz de ser garante, sostén, objeto que colme la falta. Salvar a Alan implica sustraerlo de lo religioso, sustituir a Dios pero, sobre todo, evitarle el sufrimiento. Podemos pensar que salvar implica negar la castración, es decir, es estructuralmente imposible. No poder salvar a Alan lo confronta con la imposibilidad de ser el Otro completo, de suturar la falta del Otro, de completar el agujero, es decir, lo confronta, cara a cara, con su propia impotencia y ahí aparece la caída. Caída que va de la mano con el quiebre de su posición subjetiva por lo que Charlie adopta, a través del objeto alimento, una posición sacrificial. Ante esto, cabe preguntarse ¿cuál es la pérdida? Charlie no solo pierde a Alan sino el lugar en el que se sostenía para el Otro. Ahí donde aparece su propia falta, el sujeto responde. En ese sentido, la obesidad se presenta como solución bajo la forma del exceso.

En la obesidad, el sujeto no pone límite a aquel impulso voraz y destructivo donde se pone en juego el acto del comer. La pulsión im-pulsa a la muerte, se satisface en sí misma y el riesgo por sí solo está presente en el simple hecho de respirar. Se llega al punto en el que respirar causa dolor, el simple hecho involuntario de existencia, duele. El respirar aparece como signo de alerta y denota, entre tanto, que el dolor se hizo carne, lo cual refuerza la posición sacrificial en la que se sostiene poniendo el cuerpo a merced.

En la obesidad nos encontramos con el fenómeno de la imposibilidad del rechazo. Es decir, la imposibilidad del sujeto para introducir separación, límite. Lo que destaca es la devoración, la incorporación infinita, la imposibilidad de rechazar el objeto-alimento. En efecto, debe situarse en torno al eje de la alienación ya que el sujeto es "accionado" por la pulsión, quedando a merced del imperativo del goce. Esto lo podemos ligar en relación a su posición frente a los otros la cual es clara: se oculta. No se muestra para dar clases justificando ante sus alumnos que se le “rompió su cámara”, no sale a recibir el pedido de comida, no sale siquiera de su casa. Su posición frente a la comida es que se deja atrapar por esta. Ante su hija es capaz de pagarle por tenerla cerca como un intento de remediar el tiempo perdido aunque esto implica sostenerla desde un lugar de completud y perfección.

El cuerpo como escenario del duelo detenido

“La pulsión es el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir”
(Lacan, 1976)

Tenemos un cuerpo marcado por significantes, singulares. “Un cuerpo es algo que está hecho para gozar, gozar de sí mismo” (Lacan, 1966, p. 92) remitiendo a un cuerpo pulsional, traumatizado por la lengua.

¿Qué lugar toma el cuerpo en Charlie? ¿Acaso la palabra no circula porque está encapsulada? Y si no circula, ¿a dónde va? Infiero que el cuerpo en Charlie es un terreno en donde se sostiene la posición subjetiva de la obesidad: enmudecida, objetal, sacrificial. La obesidad se presenta entonces como ropaje que revela una verdad fundamental del sujeto. ¿Qué verdad esconde Charlie? Esa verdad enmudecida se relaciona con la imposibilidad de Charlie de elaborar la pérdida de su pareja, el encuentro con la muerte (suicidio) y la culpa por no poder evitarlo, ligado al sentirse insuficiente, en deuda con el Otro.

En Duelo y melancolía (1914), Freud afirma que el melancólico nos muestra algo que falta en el duelo: una extraordinaria rebaja en su sentimiento yoico, un enorme empobrecimiento del yo. Si en el duelo, el mundo se torna pobre y vacío; en la melancolía, eso ocurre al yo. Lo que le impediría al melancólico realizar el trabajo de desasimiento que el duelo implica es la identificación narcisista, ya que el melancólico se identifica al “objeto abandonado”, objeto que aparece en el lugar de la cosa ya perdida. Se puede recortar que en Charlie el significante al que queda identificado y alienado es al de "ballena." Ballena como un “pobre animal grande que no tiene emociones”. Ba-llena como significante que convoca algo de la corporalidad del personaje, que alude a lo imponente. Por tanto el escrito de su hija porta valor de verdad para su singularidad ya que une dos concepciones: “ballena” en tanto muere por un Otro y “ba llena” en tanto equívoco que refiere al demasiado lleno de la obesidad.

¿De qué cuerpo hablamos en la obesidad? El cuerpo ob-seno como lo fuera de escena, lo que queda por fuera, la grasa excesiva. Lo obsceno es como un exceso real en el cuerpo en el que, ominosamente, el sujeto obeso ofrece una demostración clínica de que el sujeto no es un cuerpo, sino que tiene un cuerpo Aquí el cuerpo es otro, un otro residuo, desecho: “el obeso estalla en un demasiado lleno” (Recalcati, 2008, p. 247).

El cuerpo-gordo persigue más la angustia del Otro que su deseo. El carácter obsceno de la evidencia del cuerpo-gordo revela que el sujeto se convierte en objeto que causa angustia en el Otro a través de una captura de la mirada: exhibirse es robar la mirada del Otro justamente, como índice de la angustia provocada en el Otro.

“Espero que no haya un dios porque odio pensar que hay un más allá y que Alan pueda ver lo que me he hecho a mí mismo, que pueda ver mis pies hinchados, y las llagas en mi piel y los parches de moho entre los pliegues, las úlceras infectadas en mi trasero y el saco de grasa en mi espalda que se puso marrón el año pasado, ¿te resulto desagradable?”

Se puede pensar en la angustia que provoca ver el cuerpo y estado de salud de Charlie, desde las lágrimas de su amiga Liz, la impotencia de su hija expresada en enojo, la frustración de Thomas porque quiere intentar ayudarlo y Charlie no está dispuesto a recibir ayuda ya que “no quiere ser salvado.”

"En la obesidad el cuerpo es un cuerpo con riesgo de muerte (...) el cuerpo del obeso es un demasiado lleno que el sujeto vive como un vacío infinito. En la clínica de la obesidad, la mortificación del cuerpo acontece en lo Real sin la mediación de lo Simbólico.” (Recalcati, 2008, p. 277)

En este sentido el cuerpo-lleno de la obesidad no es un cuerpo que habla, sino más bien un cuerpo que asfixia, se ve imposibilitado para hablar por el demasiado-lleno de goce que lo marca.

La comida como objeto del goce

“No se come, entonces, solo para aplacar el hambre. Se come también para gozar. No se come solo comida. Se come también otra cosa. Se come podría decirse, al Otro”
(Recalcati, 1997, p.46).

Comer es, desde el primer momento, un hecho cultural regulado por el Otro. Comer es comer con otro/s, introduce al ser viviente en los rituales simbólicos de una cultura. No se come únicamente para satisfacer el hambre, sino como modo de compartir, de participar, de estar en relación a los demás y a las reglas que comportan el banquete como ritual.

La comida porta un lugar psíquico singular. La voracidad de la obesidad revela el lado oscuro e inquietante que oculta el acto familiar de comer. “Voluntad de goce encarnada en la ferocidad del superyó que siempre pide más” (Donghi, 2007, p. 238) En la obesidad, el sujeto no pone límite a aquel impulso voraz y destructivo donde se pone en juego el acto del comer. Se puede inferir que ahí donde falta palabra en tanto posibilidad de elaboración, aparece el bocado como un intento de restitución subjetiva, como una respuesta fantasmática que propone un modo de evitar el dolor y pasa al acto. En el intento fallido de no vérselas con el dolor de la muerte de su pareja, el acto de comer la suple. En ese sentido, se produce un encuentro con lo real, inapelable, y la ausencia del Otro simbólico implica la no posibilidad de situar la falta. Por lo tanto, el sujeto queda con lo real casi al desnudo y ahí la comida cobra un carácter significativo

Se puede pensar que el valor que Charlie le da a la comida es la de ser objeto mortífero, que lejos de estar vinculada con la nutrición se la liga a aquel objeto que lo acerca a la muerte. Ahí es donde se pierde el placer de comer por desear y se instala el goce de comer por comer. Un comer devorador, canibalistico. El interrogante que se puede plantear bajo esta perspectiva es: si Charlie no come por la mera necesidad nutricia que brinda el comer, ¿a qué lugar va a parar eso que come y cómo lo come?

Un atracón implica descontrol y angustia. Hay allí un más allá del apetito real, de la cantidad y calidad de la comida que se ingiere homologables con una lógica de pasaje al acto en donde la compulsión por comer saca al sujeto de la escena y lo deja en un goce solitario. Además, podemos señalar que opera la vertiente feroz del superyó en donde aparece el exceso pulsional al que el sujeto no puede poner un corte. Esta vertiente feroz que empuja al exceso tiene otra cara, feroz también, marcada por el control exacerbado.

“En los atracones ’verdaderos’ hay componentes subjetivos de descontrol permanente, tributarios de una lógica ligada al pasaje al acto, donde más allá de la cantidad y calidad del alimento, la ingesta sin medida no está vinculada con el hambre ni con la búsqueda de placer, aunque pueda comenzar difusamente del lado de la ’tentación’". (Donghi, 2007, p. 238)

En ese momento de devoración masiva, el sujeto se ubica como objeto. Es decir, su posición es pasiva respecto de la oferta sin límites de objetos a consumir. Así, el atracón es un acto que daría cuenta de un no querer saber nada acerca de la falta, un atraco al deseo. En otras palabras, se impone un siempre lleno, una impostura en donde el hambre, necesariamente remite a otro objeto por más que este se instale en la comida. Es el objeto de la pulsión, anclado en la ilusoria creencia en la posibilidad de la satisfacción plena.

Conclusiones

A lo largo del recorrido he reflexionado acerca de la posición del sujeto en la obesidad. Vale decir, obesidades. Reflexiono sobre lo necesario del trabajo interdisciplinario en estas presentaciones. No basta con hacer circular la palabra sino que ésta debe tocar el cuerpo.

Me retracto en relación a la hipótesis que planteé al principio. Luego de este escrito pienso que Charlie se come la pérdida por su imposibilidad de elaborarla a través del duelo, no para evitar el dolor. El dolor se le hizo carne y el cuerpo toma lugar en tanto sede de la mortificación melancólica en la medida que se deja mortificar por el goce.

¿Cómo se acompañan estos tratamientos? ¿Qué lugar es posible habitar como analistas? ¿Hay análisis posible? ¿Qué cuerpo se presenta al espacio de análisis? Me interrogo sin respuesta aun, aunque sin poder decir otra cosa que: será singular, con el caso a caso, el trabajo a realizar. En definitiva, la apuesta estará en introducir un sujeto de la palabra y no del acto y un nuevo saber hacer con lo imposible.

Referencias:

Cosenza, D. (2013). La comida y el inconsciente. Psicoanálisis y trastornos de alimentación. Tres Haches Editorial.

Cosenza, D. (2014). Introducción a la clínica psicoanalítica de la anorexia, la bulimia y la obesidad. Grama Ediciones.

Donghi, A. (2007). Sobrepesos. En Innovaciones de la práctica II. Anorexias, bulimias y obesidad (págs. 237-245). JCE Ediciones.

Freud, S. (1986) Más allá del principio de placer. En Obras Completas, Tomo XVIII. Amorrortu editores: Buenos Aires

Freud, S. (1917/2006). Duelo y melancolía. En S. Freud, Obras completas (Vol. XIV, pp. 235–255). Amorrortu

Krauss, N (2017) Hambre y amor. Buenos Aires. Letra Viva

Lacan, J. (2009/1962-1963). El seminario de Jacques Lacan, Libro 10: La angustia. Paidós.

Lacan, J. (2009/1964). El Seminario de Jacques Lacan, Libro 11: Los cuatros conceptos fundamentales del psicoanálisis. Paidós.

Lacan, J. (2010/1966). Psicoanálisis y medicina. En Intervenciones y textos 1 (pp. 86-99). Manantial.

Rabinovich, D (2013) Una clínica de la pulsión: las impulsiones. Buenos Aires. Manantial

Recalcati, M. (2008). Clínica del vacío. Anorexias, dependencias, psicosis. Síntesis.

Soria, N. (2016). Obesidad. El refugio en el cuerpo.



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Película:La ballena

Título Original:The Whale

Director: Darren Aronofsky

Año: 2022

País: Estados Unidos

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