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Documental / Documentar: Otra forma de dar imagen y voz a los duelos en y por la comunidad

por de Toro, Marta Lilian

Resumen:

En Los hijos de Madryn (2025), Marcela Balza reconstruye la tragedia del 21 de enero de 1994: 25 bomberos, niños y adolescentes, murieron asfixiados en un incendio al ser enviados para cumplir un rol que no les correspondía y sin seguridad alguna.

Este documental no sólo presenta testimonios actuales, sino una rigurosa investigación de archivos que, en rico entramado de puestas en abismo, abre a otras miradas y voces.

Saliendo de años de silencio, hoy se puede releer que aquello, las muertes, no los incendios, podrían haberse evitado.

Esta cuidadosa filmación dio voz a allegados, no escuchados antes, reclamando “verdad, memoria y justicia”, sin direccionar respuestas, más bien mostrando y dejando a disposición el micrófono.

Además de lo anterior –ampliamente comentado en otros medios–, me interesaron las manifestaciones de duelo comunitario ante la pérdida de los llamados “hijos” del lugar.

Documentar: una nueva huella-archivo. Los que no sabían, ahora pueden saber; los que olvidaron, ahora pueden recordar y reconstruir lo silenciado.

Palabras Clave: pérdidas | duelos | comunidad | documentar

Documentary / Documenting: Another Way of Giving Image and Voice to Grief in and by The Community

Abstract:

In The Children of Madryn (2025), Marcela Balza reconstructs the tragedy of January 21, 1994: 25 firefighters, children and teenagers, died of asphyxiation in a fire after being sent to fulfill a role that was not their responsibility and without any safety measures.

This documentary not only presents current testimonies, but also rigorous archival research that, in a rich tapestry of mise en abyme, opens up other perspectives and voices.

Emerging from years of silence, it´s now possible to re-examine that those deaths, not the fires themselves, could have been avoided. This meticulous filming gave voice to relatives, previously unheard, demanding “truth, memory, and justice,” without directing answers, but rather showing and making the microphone available.

In addition to the above -which has been extensively discussed- I was interested in the expressions of community mourning for the loss of the so-called “children” of the place.

Documenting: a new archival footprint. Those who did not know, can now know; those who forgot, can now remember and reconstruct what was silenced.

Keywords: loss | grief | community | documentation


El año pasado fui a visitar a una amiga a Pto. Madryn. En esa semana de octubre estaba el 13° Festival MAFICI [1]. y pude ver el documental argentino Los hijos de Madryn (2025), de Marcela Balza [2]. Lo había visto en su presentación en el cine Gaumont, en la Ciudad de Buenos Aires, en agosto; por lo tanto, estaba ubicada con lo que iba a volver a ver: la investigación y los testimonios sobre una tragedia. ¿Cuál? La trágica muerte de 25 bomberos voluntarios, niños y adolescentes, que murieron asfixiados en un incendio de campo en Puerto Madryn el 21 de enero de 1994.

La diferencia, en esta oportunidad, no sólo fue la de ver la proyección dentro de un festival internacional, sino que se daba en la ciudad donde ocurrió el hecho y donde se filmó el documental. Así fue como me llegaron directamente comentarios del público de la zona acerca de lo ocurrido más de tres décadas atrás. Las preguntas se sucedían apretadas antes del inicio de la proyección: ¿qué fue lo que pasó?, ¿cuándo fue?, ¿quiénes murieron? Los más grandes, lugareños y los ya afincados para ese año, comentaban: “no recuerdo…”, “creo que yo ya me había instalado acá”, “ahora que lo hablamos y por el afiche algo me viene a la memoria…”, “¡y todos tan chicos!”, …

Un documental donde estaban los recuerdos brumosos de una tragedia singular y social, la memoria de lo olvidado y, por lo expuesto en la investigación realizada, el rescate de lo silenciado. Para ello, pasemos a un breve comentario del mismo.

Presentación del documental

Desde el inicio se nos presentan las entrevistas a familiares de los niños y jóvenes que murieron. Relatos de cómo se enteraron del incendio y de cómo fueron al destacamento de bomberos para saber sobre sus hijos, hermanos/as, amigos/as… Y desde este inicio se va tejiendo que los menores fueron enviados para cumplir un rol que no les correspondía y sin los cuidados necesarios, no sólo para combatir el incendio (común y frecuente en la zona, hasta el presente, por distintas razones), sino porque eran menores de edad en formación para una tarea de sumo riesgo.

A medida que avanzan las entrevistas el espectador va entrando en la trama social de una época, de una forma de vida de esa comunidad, y del significado del lazo social armado en el grupo de jóvenes y con las familias de los mismos. No se apela a sentimentalismos ni figuras románticas e idealizadas de la función de los bomberos voluntarios. Se van articulando las exhaustivas investigaciones de archivos del pasado: cámaras de TV, noticieros de radio, diarios, entrevistas de ese entonces, … Y así, sin forzar respuestas desde supuestos a priori, van entramándose puestas en abismo (mise en abyme) [3]. de sumo valor: filmaciones dentro de la filmación, documentar a partir de documentales del pasado, fotos del antes, durante y después de ese incendio en los fotogramas del film, relatos dentro del relato, entrevistas dentro del conjunto de entrevistas –con imágenes en consonancia con la narración de los recuerdos–. La investigación abarca a especialistas más actuales, no sólo a los peritos del pasado; a periodistas que documentaron en su momento lo que iba ocurriendo; a juristas; pero sobre todo a los familiares que perdieron a sus seres queridos.

Así se va narrando en un plural tejido cómo eran los bomberos voluntarios de Pto. Madryn de ese entonces, las características de los incendios del lugar, la vida cotidiana en la comunidad y particularmente la de los jóvenes de ese entonces. También se da cuenta de los cambios que trajeron los conocimientos actuales (Ej.: meteorológicos): los vientos y sus variaciones bruscas de orientación; de los nuevos y recientes adelantos técnicos para guiarse en los incendios, las ropas especiales, los vehículos y elementos para combatir los fuegos; de la tecnología para la comunicación entre los que participan y más…

Pero a medida que avanza la filmación hay otra investigación además de las citadas, una que reactualiza las incompletas del pasado: con imágenes y voces actuales surge lo interrumpido; lo cerrado por los dictámenes judiciales, abiertos por los familiares que querían saber… y que no se quedaron mudos. En este documental dicen sobre la ineficacia de las instituciones gubernamentales de turno, –a través de los años–, para esclarecer los porqués fueron enviados aquellos/as que no deberían haber ido a combatir el incendio: menores de edad y aún en formación. Si bien lo jurídico no cierra el dolor por las pérdidas, sí puede aportar datos y modular el padecer por el horror de lo vivido. Mas lo que va surgiendo es que las autoridades de la comunidad no se presentaron ni se hicieron responsables de lo ocurrido; y los dictámenes judiciales no avanzaron por donde deberían haberlo hecho. Esto no es sólo un reclamo singular y particular de familiares y/o amigos/as; es, también, las voces alzándose en y ante la comunidad, tanto antes como en el presente. Y este es un elemento de valor nuevo que agrega esta filmación.

Los muertos: velatorios y rituales comunitarios

Varios pensadores del siglo XX (historiadores, sociólogos, psicoanalistas), han investigado los cambios a través de los siglos del lugar de los muertos en la comunidad, y las variaciones –y pérdidas– de los rituales para despedir a un miembro de la misma.

Las manifestaciones de dolor y las formas de despedida a los que murieron, no sólo a nivel familiar sino en lo social, fueron perdiéndose, acortándose los tiempos llamados de duelo, más marcadamente luego de la 1ra. Guerra Mundial: donde las pérdidas fueron de millones, distantes de sus hogares y muchísimos cuerpos no se pudieron rescatar para darles el funeral y la sepultura ritual-cultural que hasta ese entonces se acostumbraba, (al menos en el mundo judeocristiano occidental conocido hasta ese entonces).

El historiador Philippe Ariés, en su libro: El hombre ante la muerte [4], hace un recorrido desde lo medieval ubicando cómo la imaginería de la muerte y el lugar dado a los muertos es anterior, antigua e incluso, dice, prehistórica. Y agrega que el valor que tuvo la Edad Media en ello fue a través de la literatura de la aristocracia caballeresca, la que impuso a una sociedad de clérigos la imagen y las voces de las clases populares y orales más antiguas. En este documental (siglo XXI), a pesar de tratarse de un evento de finales del siglo pasado, muestra una respuesta de la comunidad toda para despedir los cuerpos de sus seres queridos y/o conocidos: juntos (como cuando murieron, y así fueron hallados), en unos funerales compartidos por todos –no sólo por familiares–: llorando juntos, rezando juntos, despidiendo juntos…

La tragedia atraviesa milenios y no desaparece, en todo caso quiere ser escuchada; y esta filmación trae la oralidad popular cual sucedáneo de lo literario.

Los entrevistados/as, antes y ahora, recuerdan y testimonian sobre lo vivido y muestran el dolor hasta quebrarse sus voces en llanto. Vemos los funerales (1994) en y de la comunidad: la carroza con los féretros de los 25 muertos, el velatorio en un predio destinado para ello, las plegarias (lo religioso haciendo lazo, compartiendo tradición y creencias), las flores, los abrazos y las palabras de despedida en público. Los cuerpos fueron hallados juntos, intactos, pues murieron asfixiados, no quemados. Fue un bombero el que los identificó uno por uno; el que rompe en llanto durante la entrevista en este documental, por primera vez.

A través de los años, a pesar de manifestarse los familiares insatisfechos por lo actuado en lo jurídico y por los gobiernos de turno, los recordatorios siguieron: gestos simbólicos como monumentos, placas recordatorias en la plaza principal, palabras elogiosas hacia la labor de los bomberos en las fechas aniversario. Si bien no cierran dando un sentido único a lo ocurrido, no dejan de estar como manifestación de lo trágico a nivel social. Aquí la comunidad recuerda e inscribe los nombres de sus miembros perdidos. Como los cuerpos recibieron sepultura, no es igual a seguir buscando a desaparecidos; sin embargo, igualmente los nombres se escriben en la ciudad fuera de las tumbas –aunque allí se sabe que no están los restos–, dejando huella escrita: nombres, fechas y quiénes fueron. Podrá tratarse, como se dijo, de gestos huecos por parte de las autoridades del momento, pero no para los deudos. Además, marcan al visitante un suceso con repercusión social intensa, lo fechan y recuperan los nombres propios de los que fallecieron. Como cuando se visitan los cementerios, con sus lápidas y epitafios [5].; como con las inscripciones en placas y las capillas a los lados del camino, bordeando el mar, para recordar a los marineros que no volvieron (Ej.: en la isla de Santorini, en Grecia).

Documentar las pérdidas: el nombre escrito

Este documental tuvo mucha importancia por la exhaustiva investigación realizada y por ofrecer testimonios mostrando otro lado del trágico suceso, no sólo el conocido del oficialismo. Sobre el tema se ha escrito en varios medios luego del estreno del film. Pero la cuestión de los duelos y despedidas de los muertos por parte de la comunidad me salió al paso luego de escuchar al público cuando fue la presentación del film en el festival MAFICI. Porque fueron las personas del lugar las convocadas al saber, a preguntarse y a no olvidar; no sólo los deudos de cada muerto. En este punto, el documental puede pensarse como un nuevo archivo que no sólo recuerda a estos “hijos” del lugar, sino que los saca del lugar común de mártires o héroes, como figuraron en algunos discursos conmemorativos.

Es la posibilidad de dar lugar a otras reflexiones en relación a lo que les pasó a los que terminaron siendo víctimas, y no del fuego.

Como parte de los procesos de duelo sus nombres fueron puestos como nombres de calles –el documental se detiene en mostrárnoslo–. Los nombres y las fotos de los 25 y de cada uno/a fueron puestos al final del film: la cámara se toma un tiempo para las fotos individuales y del grupo.

Luego de este documental algo nuevo se sabe, algo nuevo se puede inscribir y algo nuevo se puede reconstruir sobre el pasado.

Un documental abierto a la comunidad (cabe decir que el Festival MAFICI fue de entrada libre y gratuita), que me movilizó y me movió a volver a la plaza de la ciudad para leer, de otra manera, las placas recordatorias, y a caminar por las calles que ya no llevaban nombres de desconocidos.

Por eso destaco la importancia de la circulación de los documentales en festivales nacionales e internacionales; pues es posible que una relectura en tanto archivo-huella inscriba un saber otro, diferente, en lo social. En esta ocasión, es una manera de dar imagen y voz a los duelos en y de las comunidades, como en su momento lo daba la literatura, la escultura y la pintura. Otra vuelta a modo de funeral actualizado, otra vuelta en los duelos en relación a la pérdida de los hijos del lugar, más que de los padres. Al respecto, el psicoanalista Jean Allouch en su libro Eróticas del duelo en tiempos de la muerte seca, sin derribar el duelo por la muerte del padre, nos sumerge en ¿qué es duelar un hijo?

Aquí, reitero, este documental no aborda específicamente el tema del duelo, toma en paralelo varios aspectos sobre el trágico episodio del incendio del 21 de enero de 1994 en Pto. Madryn, sin embargo, permite ver los duelos en lo comunitario. Y aquí, insisto, se trata de “hijos” … ¿Un documental de este estilo permitiría dar otra vuelta a las pérdidas sin ocultar ante los demás el dolor por ellas?, ¿daría una posibilidad más a los vivos de enmarcar el vacío dejado por el/los ser/es querido/s?, ¿sería una manera imaginaria-simbólica de bordear lo real imposible de capturar? [6].

Duelos. Filmar y escribir

En relación al duelo y la escritura, hay un texto de la psicoanalista Helga Fernández [7]. que, partiendo de la literatura y analizando un relato de Macedonio Fernández, se hace la pregunta por esta relación en el proceso del duelo. Al final del trabajo plantea lo siguiente:

“XIII. Cada elaboración del duelo es única. No se hace de una vez y para siempre. Y nunca, pero nunca, supone borrar la existencia que tuvo y continuará teniendo ese ser presente en su ausencia. XIV. ¿Hay duelo, en un sentido fuerte, existencial, que no se labre por escrito?”

Si bien Fernández toma un duelo y un texto literario en lo singular, podríamos pensar (relación cine-psicoanálisis), si las placas, los epitafios, los recordatorios de los aniversarios con publicaciones en medios abiertos a la comunidad, los nombres escritos en los carteles de las calles de Pto. Madryn, incluso los discursos en las fechas aniversario, no expresan esta relación de duelo / escritura. A lo que podemos sumar lo planteado por el escritor y psicoanalista Luis Gusmán en El derecho a la muerte escrita [8]., donde sí habla de las expresiones de familiares y amigos escritas en diarios del lugar (Argentina): ¿dando existencia, escrita, a los no existentes entre nosotros?

Entonces, ¿este documental podría pensarse como una manera de escribir estas pérdidas en lo particular de esta comunidad?, ¿como una forma de escribir la existencia de los 25 bomberos inexistentes?

Referencias:

Allouch, J. (2009) Contra la eternidad - Ogawa, Mallarmé, Lacan. 1° ed. Buenos Aires, El cuenco de plata.

Allouch, J. (2011) Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca. 1° ed. Buenos Aires, El cuenco de plata.

Ariés, P. (1983) El hombre ante la muerte. 1° ed. Madrid, Taurus ediciones. S. A.

Fernández, H. (2024). Hogar de la Inexistencia. El duelo en Macedonio Fernández En: AA.VV., Excesos: entre literatura y psicoanálisis. Buenos Aires. Prometeo.

Gusmán, L. (2005) Epitafios: el derecho a la muerte escrita. 1° ed. Buenos Aires, Grupo editorial Norma.

Gusmán, L. (2019) El derecho a la muerte escrita. En: AESTHETHIKA. Revista Internacional sobre Subjetividad, Política y Arte. Vol. 15. Abril-2019, 3-16.

Laso, E. y Michel Fariña., J. J. (Marzo-Junio: 2020) El cine como pasador de lo real. Vol. 10. No. 1, pp. 87-93. Journal. Ética & Cine. Revista Académica Cuatrimestral.

Trovato, I. y otros/as; (2024) Puesta en abismo. En: Journal. Ética & Cine. Revista Académica Cuatrimestral. Vol. 14/Nro. 2/Julio 2024. (pp. 9-12)

https://www.escribiendocine.com/noticias/2025/08/05/20174-critica-de-los-hijos-de--madryn-memoria-y-denuncia-en-el-documental-de-marcela-balza.

https://lu17.com/contenido/103150/el-mafici-presenta-los-hijos-de-madryn-una-historia-local-en-la-gran-pantalla (Redacción: 21.10.2025).



NOTAS

[113° MAFICI (Festival Internacional de cine de Puerto Madryn): el documental Los hijos de Madryn, dirigido por Marcela Balza, obtuvo el Premio Ballena Dorada 2025. Otras selecciones oficiales en festivales de 2025 fueron: Panorama Patagonia (en su ciudad de origen) y el Festival Internacional de Cine Documental Santiago Álvarez (Cuba), donde hizo su estreno internacional.

[2La directora Marcela Viviana Balza ha trabajado en la asistencia de dirección junto a Esteban Sapir y Diego Lerman, y se desempeña también como guionista junto a Esteban Student. Además, colabora con editoriales como Edhasa y Granica. Su ópera prima fue Las mujeres llegan tarde (2011), a la que siguieron el trabajo televisivo Piovano, a través de la pandemia (2020) y el documental No te enamores , sobre la actriz Marilú Marini. En: https://lu17.com/contenido/103150/el-mafici-presenta-los-hijos-de-madryn-una-historia-local-en-la-gran-pantalla (Redacción: 21.10.2025). (La letra negrita es mía.)

[3Esta expresión se usa para referirse a una obra que se muestra en el interior de otra cuando los dos sistemas significantes son idénticos: relato dentro del relato, pintura representada en una pintura.

[4La primera edición de este libro, en francés, fue en 1977; y la primera en español en 1983.

[5Sobre el tema de los epitafios y el nombre escrito, me remito a las palabras del escritor y psicoanalista Luis Gusmán: “ni muerto has perdido tu nombre”, título de la obra de teatro basada en su libro: Epitafios: el derecho a la muerte escrita. 1° ed. 2005, Buenos Aires, Grupo Editorial Norma.

[6Ver en: Laso, Eduardo y Michel Fariña., Juan J.; (Marzo-Junio: 2020), El cine como pasador de lo real. Vol. 10. No. 1, pp. 87-93. Journal. Ética & Cine. Revista Académica Cuatrimestral.

[7Fernández, Helga; (2024). Hogar de la Inexistencia. El duelo en Macedonio Fernández. En: AA.VV., Excesos: entre literatura y psicoanálisis. Buenos Aires. Prometeo.

[8Luis Gusmán; (2019), El derecho a la muerte escrita, En: AESTHETHIKA. Revista Internacional sobre Subjetividad, Política y Arte. Vol. 15. Abril-2019, 3-16.




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Película:Los hijos de Madryn

Título Original:Los hijos de Madryn

Director: Marcela Balza

Año: 2025

País: Argentina

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