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La danza del tango como puesta en abismo

por Argüello Valenzuela, Aldana

Universidad de Buenos Aires

Resumen:

¿Puede la danza del tango tener la potencia de una puesta en abismo en Perfume de mujer (Brest, 1992)? ¿qué enseñanza nos deja a nosotros psi, el tango en su versión danzada dentro del film? Este escrito parte de un artículo previo titulado “Cuatro tangos y el advenimiento deseante: Lectura en clave musical de Perfume de mujer”, de Ignacio Trovato (2025). El autor hace hincapié en una lectura ético-musical, dejando el camino delimitado para que el presente escrito retome sus líneas. Añadiendo una capa suplementaria de lectura con un foco en una lectura ético-dancística, el presente escrito será un intento de vislumbrar las lecciones que nos deja el tango como danza dentro de esta película. Algunos de los autores y conceptos a los que se recurrirá para ampliar la lectura serán Laso y Fariña (2024) con el concepto de puesta en abismo, Vega (1936), Flejter (2024) y UNESCO (2009) con nociones teóricas sobre el tango como danza, Lewkowicz (2002) y Laso (2025) con la categoría de acontecimiento, Lacan (1962-1963) con las nociones de acting out y pasaje al acto, y nociones de inhibición, deseo y acto desde coordenadas de De Olaso (2021, 2024) y Ariel (1994).

Palabras Clave: Bioética | Danza | Tango | Cine

The Tango Dance as a Mise en Abyme in Scent of Woman

Abstract:

Can the tango dance possess the power of a mise-en-abyme in Scent of a woman (Brest, 1993)? What lessons does the tango, in its danced form within the film, offer us, as psychologists? This essay stems from a previous article entitled “Four Tangos and the Desiring Advent: A Musical Reading of Scent of a Woman,” by Ignacio Trovato (2025). The author emphasizes an ethical-musical reading, laying the groundwork for this essay to build upon. By adding a supplementary layer of reading, focusing on an ethical-dance interpretation, this essay will attempt to glimpse the lessons that the tango, as a dance, offers us within this film. Some of the authors and concepts that will be used to expand the reading will be Laso and Fariña (2024) with the concept of mise-en-abyme, Vega (1936), Flejter (2024) and UNESCO (2009) with theoretical notions about tango as a dance, Lewkowicz (2002) and Laso (2025) with the category of event, Lacan (1962-1963) with the notions of acting out and passage to the act, and notions of inhibition, desire and act from coordinates of De Olaso (2021, 2024) and Ariel (1994).

Keywords: Bioethics | Dance | Tango | Cinema


El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojo [1].
(Marcel Proust, 1923)

Introducción

En 1992, se estrena Scent of a woman (Perfume de mujer), bajo la dirección de Martin Brest. La película, cuyo protagónico corre por cuenta de Al Pacino, nos muestra la vida del Coronel Frank Slade, quien ha formado parte de la milicia, pero que retirado, ciego y amargado decide emprender un último viaje y gozar de unos últimos placeres antes de ponerle fin a una vida signada por la infelicidad y la soledad. En el armado de su plan convoca a Charlie (Chris O’Donnell), un joven que hace de su compañero en esta suerte de ritual de despedida de la vida, pero que a partir de su encuentro el destino cuidadosamente calculado por el coronel adopta un rumbo distinto al previsto.

Este exitoso film no sólo le otorgó el Oscar a mejor actor para Al Pacino, sino que también expandió a nivel global al tango como forma artística tanto a nivel de su música así como en la danza. En el siguiente escrito se hará foco especialmente en el tango como danza, haciendo un recorte de dos escenas (la danza con la joven Donna, y el forcejeo con el arma entre Frank y Charlie en el cuarto del hotel), las cuales revisten un interés en especial. En ellas se divisa una lectura con una dimensión ética que tiene a la danza como motor principal. Para ello, se hará hincapié en las elaboraciones de Ignacio Trovato en el artículo del Congreso de Ética y Cine Online 2025 titulado Cuatro tangos y el advenimiento deseante: Lectura en clave musical de Perfume de mujer. Allí el autor pone especial énfasis en la dimensión ética de la música en cuanto al advenimiento deseante del protagonista.

La finalidad de este escrito será añadir una capa de lectura suplementaria a la ya aportada por Trovato (2025), (de)mostrando como el tango en su versión danzada juega también un papel primordial en el advenimiento del deseo. Algunos de los autores y conceptos a los que se recurrirá para ampliar la lectura serán Laso y Fariña (2024) con el concepto de puesta en abismo, Vega (1936), Flejter (2024) y UNESCO (2009) con nociones teóricas sobre el tango como danza, Lewkowicz (2002) y Laso (2025) con la categoría de acontecimiento, Lacan (1962-1963) con los conceptos de acting out y pasaje al acto, y nociones de inhibición, deseo y acto desde coordenadas de De Olaso (2021, 2024) y Ariel (1994).

Esta lectura no se agotará en la pura aplicación de las referidas categorías teóricas, sino que se apuntará a analizar el material cinematográfico en tanto analogía clínico-analítica. Para ello se parte del método clínico-analítico de lectura de películas (Michel Fariña, 2015), el cual pondera el valor de las ficciones audiovisuales como herramienta metodológica en una investigación, en tanto cuentan con evidencia de ser una fuente importante para propiciar el estudio de temáticas complejas de la subjetividad humana. Este método es crucial en el estudio de las (bio)éticas narrativas, entre las cuales además del cine, teatro o música –y otras– destaca también la danza. De este modo, el ámbito de la ética aplicada se enfrenta a múltiples dilemas, en donde se incluyen referencias estéticas que suplementan el abordaje de los problemas bioéticos contemporáneos (Maliandi, 1991).

Basándonos en los aportes previos que se han enumerado, la pregunta ¿cuál es la lección (bio)ética de la danza del tango como puesta en abismo en el film “Perfume de mujer” (Brest, 1992) para nosotros, psi?, será la piedra angular en la que se cimentará este recorrido ético-dancístico.

Desarrollo

Frank y Charlie

El film nos introduce a la vida del coronel Frank Slade (Al Pacino), quien supo gozar los honores de formar parte de las filas militares del Ejército de los Estados Unidos, pero que por un accidente manipulando una granada, ha quedado completamente ciego, apartándose de la sociedad. Desde ese evento disruptivo, su carácter se ha vuelto más tosco y su vida ha tomado un giro hacia una tierra de oscuridad, referido así por el personaje más adelante. Inhibido en su deseo, además de ensimismado y avergonzado en esta desolación, busca iniciar unas últimas vacaciones antes de decidir poner fin a su vida. Lacan, retomando a Freud, refiere que la inhibición representa un detenimiento o freno del movimiento deseante y del accionar del sujeto, implicando una trampa en donde el deseo logra verse capturado, a diferencia del acting out o el pasaje al acto (Lacan, 1962-1963, tal como se citó en Trovato, 2025). Para llevar adelante su plan inicia la búsqueda de un acompañante, que su sobrina se encarga de contactar. El joven elegido es Charlie Simms (Chris O’Donnell), quien está en busca de un empleo ya que es un estudiante de preparatoria y ante su precariedad situacional, necesita un ingreso monetario con urgencia para poder regresar a su hogar en Oregon durante las vacaciones navideñas.

Al presentarse para la entrevista, Frank le comenta parcialmente los planes que tiene en mente: irse juntos durante el fin de semana de Acción de Gracias a Nueva York a un paseo de gastos y lujos, en una suerte de vacaciones de placeres hedonistas. Charlie lo acompaña, y le comenta la situación de aprietos en la que está: unos compañeros de la preparatoria hicieron una broma con el auto del director, y están por suspenderlos ya que algunos han visto a los culpables durante el acto vandálico. Aunque al comienzo Frank se muestra reacio y antipático con el chico, poco a poco comienzan a forjar una relación en donde Frank comienza a adoptar una postura paterna, estableciendo un vínculo con el joven.

Una vez en Nueva York, pasan su estancia en el prestigioso hotel Waldorf Astoria, conocido por su lujo y exclusividad. Luego de disfrutar de algunas delicias y establecerse en el hotel, Frank le comenta que van a ir a ver a su hermano, W. R. Slade, que se encuentra a pocos minutos de allí. En esta reunión familiar, se produce una discusión que deja al Coronel ridiculizado y muy afectado. Este pleito sucede bajo las coordenadas de un acting out, armado de un montaje en donde resulta evidente el intento –siempre fallido– de convocatoria al otro (Lacan, 1962-1963 en Trovato, 2025). El Coronel se despide de su hermano diciendo “no soy bueno, y nunca lo he sido” (Brest, 1993, 01:07’:55’’), y de regreso en el Waldorf Astoria, Charlie lo descubre desarmando y limpiando su arma. Alarmado y mediando una negociación, Charlie logra que Frank le de las balas del arma y que reflexione un instante, abriendo la chance de al menos un día más de estadía y tiempo de vida.

La danza del tango como puesta en abismo [2]

Luego de pasar por una barbería y recomponer un poco su ánimo, deciden compartir un trago. Se dirigen al salón principal del hotel, en donde una orquesta de tango toca Caminito [3]. Sentados en una de las mesas, Frank interpela a Charlie mencionando una fragancia particular de un jabón de tocador que huele en el aire. Percibe la presencia de una mujer. No está equivocado. Charlie le señala que una bella joven (Gabrielle Anwar) se encuentra a una mesa de distancia, y que se encuentra sola. Frank le sugiere que deberían acercarse a ella, para conversar y hacerle compañía, pensando que es un buen partido para Charlie. Al acercarse, se presentan. “¿Podemos acompañarla?, presiento que la tienen descuidada” le dice Frank. “No estoy sola, estoy esperando a alguien que vendrá en un instante”, responde ella. Frank le propina una profunda frase: “algunas personas viven toda una vida en un instante” (Brest, 1993, 01:21’:20’’). Luego de conversar sobre el aroma del jabón que usa y presentarse con el nombre de Donna, mientras suena el tango A media luz [4], Frank le suelta una intrépida propuesta:

Frank: - ¿Le gustaría aprender a bailar tango, Donna?
Donna: - ¿Ahora?
F: - Te estoy ofreciendo mis servicios. Totalmente gratis. ¿Qué me dices?
D: - (vacilante) Ah… creo que tendría un poco de miedo.
F: - ¿De qué?
D: - Miedo a cometer un error.
F:No hay errores en el tango Donna, no como en la vida. Es simple. Eso es lo que hace al tango tan grandioso. Si cometes un error, y te enredas, solo sigues bailando el tango. ¿Por qué no lo intentas?, ¿Lo intentarías?
D: - Está bien, vamos a intentarlo.

Es allí cuando Frank le pide a Charlie unas coordenadas de la pista, ubicación en el espacio y de la orquesta. Frank y Donna caminan de la mano hacia el centro, y comienzan las notas de Por una cabeza. La danza al comienzo es un poco tímida y algo titubeante, pero así como comienza a subir la intensidad de la canción, la danza de ambos se va volviendo más desenfadada y segura, terminando en una pose final de Donna con un gancho de pierna sobre Frank (Flejter, 2024), con sus cuerpos agitados y rebosantes de adrenalina. Una lectura ético-clínica de la danza en este segmento ya ha sido previamente vislumbrada por Trovato (2025):

Consideramos que se trata de otro pasaje central para la lectura del despliegue de la dimensión deseante del personaje en tanto se introduce, mediante una referencia al terreno de la danza del tango, un otro modo de hacer con la adversidad que trasciende la coagulación inhibitoria.

El tango que se disponen a danzar en medio de la pista no está implantado como un mero pretexto ornamental dentro de la narrativa del film, sino que más bien contiene la potencia de ser una puesta en abismo, concepto entendido como una obra (el tango) dentro de otra obra (el cine) que da luz a algo inédito hasta el momento en la escena (Laso y Michel Fariña, 2024).

Originario en los barrios obreros de una Buenos Aires de fines del siglo XIX, el tango surgió como un baile social ecléctico que unió la música y los estilos de danza europeos, africanos e indígenas (Flejter, 2024). Bien sabido es que inicialmente, el tango tuvo su origen en espacios como burdeles y se relegaba a los márgenes de la sociedad (Vega, 1936). Sin embargo, poco a poco fue ganando popularidad, diversificando sus subgéneros, llegando a París a principios del siglo XX (Flejter, 2024) y nombrado en 2009 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (UNESCO, 2009), realzando su valor entre las (bio)éticas narrativas ya conocidas (Maliandi, 1991). Si bien la historia del tango y su relación con la subjetividad es para una investigación aparte, sí resultaría pertinente recuperar algunas nociones que hacen a la lectura singular de esta escena. Dentro del tango existen pasos como ocho, molinete, pasada, calesita, entre otros (Flejter, 2024), los cuales requieren en mayor o menor medida más o menos “enredos” y “desenredos” de piernas. Carlos Vega (1936), considerado el padre de la musicología argentina, señala:

Uno de los estilos del tango, el tango argentino, realiza el milagro de insertar la figura en el enlace... Este es el secreto de su éxito; esta es la principal innovación que ofrece al mundo.

Desenredarse implica usar ciertas leyes propias de la física corporal (el giro natural de los ejes y la disociación del torso respecto a la cadera) para encontrar la salida de esa figura de forma fluida y continuar caminando. Es un diálogo constante entre quien asume el rol de líder y el seguidor para resolver el estrecho espacio que comparten. En la filosofía del tango no existen los movimientos "muertos" ni las pausas abruptas en las que se corta la energía (Flejter, 2024). El tango es un baile intimista que oscila entre lo romántico, lo melancólico y lo sensual, y cada paso genera una consecuencia geométrica en los cuerpos de la pareja. En lugar de ejecutar cortes robóticos, el baile se trata de la resolución orgánica y continua de los movimientos, sin cortar su flujo. Por ende, ante la frustración de toparse con un enredo, en el tango no se resuelve detener la danza para desarmar la figura, sino buscar cómo desenredarse con el movimiento como acto.

Retornando al film, aquí la danza junto a Frank cobra para Donna una dimensión de acontecimiento en términos de Lewkowicz (2002), en el sentido que luego de esta experiencia, la mujer ya no es la misma, introduciendo rasgos totalmente novedosos y heterogéneos (Laso, 2025), saliendo en plus de este encuentro. La mirada de Donna se vuelve más vivaz, más luminosa, hecho que se evidencia cuando al llegar Michael –su novio– le presenta a Charlie y a Frank (Brest, 1993, 01:27’:50’’). Le cuenta de lo emocionante que fue que le enseñaran a bailar tango, y Michael, en un reflejo apresurado felicita a Charlie, siendo corregido por Frank. Pero lamentablemente deben retirarse, ya que Michael señala que tienen una cena con unos tales “Darryl y Carol”, nombres que después el Coronel repite irónicamente en voz baja. Con esa bufa en un estilo típico del Coronel, este ironiza sobre lo rutinario de las parejas en donde no hay deseo, mientras Donna se retira sin poder sacarle la mirada de encima a Charlie y a Frank. Con este encuentro, un mirar distinto se ha despertado en Donna. A su vez, sin saberlo, con este tango Frank anticipa una lección sobre su propio deseo que sólo cobrará sentido retroactivamente tanto para él como para nosotros, espectadores, en la siguiente escena, donde su propio mensaje le vuelve de manera invertida a través de una atinada intervención de Charlie antes de un posible pasaje al acto suicida.

“Si te enredas, sigue bailando el tango”: una intervención fuera de cálculo [5]

Empujado y animado por la experiencia en la pista de baile, Frank se dispone a pasar un rato de placer junto a una prostituta, que en sus propias palabras fue “una hermosa mujer”. Pero al despertar a la mañana siguiente Charlie encuentra a Frank sumido en una letanía en la cama, como si luego de ese frenesí le siguiera una caída. Ante esta situación Charlie lo invita a dar un paseo, a lo que el Coronel le propone alquilar por unas horas un Ferrari. A pesar de la ceguera, logran llegar a un acuerdo con el gerente de la concesionaria y salen a conducir eufóricos (siendo el Coronel quien manejaba), pero al exceder el límite de velocidad son detenidos por la policía. Si bien con astucia logran persuadir al oficial, este choque con la realidad hace que Frank vuelva a caerse de la escena, sumiéndose en una angustia en la que sale eyectado hacia la calle. Desorbitado, Charlie intenta orientar a Frank y lo lleva de regreso al hotel. Charlie le pregunta si hay algo que pueda hacer por él, a lo que Frank le pide que baje a comprar unos cigarros. En ese tramo, Charlie sospecha que algo no anda bien, y antes de llegar a la calle vuelve a subir al cuarto del hotel. Allí se encuentra con el Coronel vestido con su traje e insignias, cargando nuevamente el arma, descubriendo que no le había dado todas las balas (Brest, 1992, 01:53’:00”). Lacan (1962-1963) sitúa el pasaje al acto como una caída abrupta de la escena, donde se corta el lazo con el Otro. En este caso, un pasaje al acto a espaldas de Charlie, en soledad, en la habitación. A la cuenta de “cinco, cuatro, tres, dos, uno… a la mierda” y llevando el revólver a la cien, Frank amaga a dispararse cuando Charlie lo aborda, iniciando un forcejeo. “¡Lárgate!” le grita Frank. “Me voy a quedar aquí”, insiste un Charlie aterrorizado a la vez que determinado. Y comienzan un tenso diálogo:

Frank: - ¡Te voy a volar la cabeza!
Charlie: - ¡Hazlo!, ¿quieres hacerlo?, ¡pues hazlo!
F: - ¡Lárgate de aquí!
C: - Estás jodido, ok, ¿entonces qué?, ¡todo el mundo lo está!, ¡sigue con tu vida!, ¿lo harías?
F: - ¿Qué vida?, ¡no tengo una vida!, ¡estoy en la oscuridad aquí!, ¿entiendes?, ¡estoy en la oscuridad!
C: - Entonces ríndete, ¿quieres rendirte?, ríndete, y me rendiré yo también. Dijiste que he terminado, tienes razón, ambos terminamos, ¡vamos a hacerlo!, ¡jala el gatillo, miserable ciego hijo de puta! Jala el gatillo.
F: - Aquí vamos Charlie.
C: - Estoy listo.
F: - Tú no quieres morir.
C: -Tú tampoco.
F: - Dame una razón para no hacerlo.
C: - Te daré dos: bailas el tango y conduces Ferrari mejor que nadie que he visto.
F: - Tampoco viste a nadie hacerlo antes.
C: - Deme el arma, Coronel.
F: - (suspira) Oh, ¿cómo saldré de aquí, Charlie?
C:Si te encuentras enredado, solo sigue bailando el tango.
F: - ¿Me estás preguntando para bailar, Charlie?

Aquí, salvando las distancias de no estar en un dispositivo analítico, la respuesta de Charlie funciona a modo de una intervención, devolviéndole “su propio mensaje de manera invertida” (Lacan, 1955-1956), al Coronel, tal como se anticipó líneas más arriba. La danza del tango sale de su aspecto puramente estético e irrumpe en el discurso de Charlie con su máxima de “desenredarse y seguir bailando”, obteniendo efectos de estilo. Con este gesto, Charlie llama a Frank como sujeto, convocándolo a un acto, recordando que en el tango –así como en la clínica– salir de las inhibiciones y los aprietos se logra a partir de la consecución del movimiento, lo que implica algo del orden de la apuesta y un acto no calculado. El tango como una ética ante la vida y sobre todo ante la muerte. Con esa frase se inaugura un pequeño atisbo de poder pensarse más allá de la melancolía y de la sombra del Teniente Coronel Slade [6] del pasado que recae sobre el yo (Freud, 1917).

Reflexiones finales

Hacia el final del film, vemos como el Coronel se presenta en representación de Charlie en el juicio en su instituto por la broma que sus compañeros hicieron con el auto del director. Allí Frank toma la palabra, y luego de una magistral defensa logra el reconocimiento de otros, finalizando su oratoria en medio de aplausos y vítores por parte de los estudiantes presentes (Brest, 1993, 02:20’:35”). Un discurso que trasciende una dimensión normativa, sino que tiene connotaciones éticas y a su vez produce un hecho acontecimental en Frank. También se produce un nuevo encuentro con una mujer, profesora del instituto, quién convoca al Coronel a romper la idea de acercarse a mujeres únicamente en su versión de meretrices. El reencuentro con el deseo se da para Frank en la medida en que pueda poner el falo a circular, saliendo de la coagulación inhibitoria, por medio de un acto. Dice De Olaso (2024) que el deseo es (...) una pregunta, algo que interpela al sujeto (...), que lo pone a trabajar, y que así como puede ocasionarle inhibiciones, síntomas o angustias también puede (...) conducirlo a otros destinos (p. 10). Otro destino posible es el acto. Acto singular que implicará un antes y un después, un re-nacer del sujeto que inaugura en términos de Ariel (1994) una dimensión de la existencia que trasciende la subsistencia. Una toma de palabra, un nuevo paso para desenredarse. La mirada final de Charlie observando como el Coronel llega a su hogar haciendo las paces con su familia y su realidad, mientras un tango más suena de fondo, es indicio del hecho acontecimental que promovió la apuesta del Coronel a seguir “bailando” (Brest, 1992, 02:32’:14”). Resulta crucial a esta altura del escrito volver a remitirse a la frase de Marcel Proust con la que inicia este escrito de su obra de 1923 La prisionera [7], en donde a partir de este momento se abre para Frank una nueva forma de percibir la realidad, una nueva forma de mirar la vida, más allá de la ceguera.


[i] Con múltiples variaciones en su traducción, la frase de Proust, puesta en juego con la ceguera del protagonista del film, no hace referencia al ojo como órgano sino a la mirada como aquello que escapa de la fisonomía y está por fuera, yendo más allá. Mirar no es lo mismo que ver.
[ii] Popcorn Picks. (2024, 3 de abril). Al Pacino teaches the tango (Full Scene) | Scent of a Woman [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=p64QC00mqGs
[iii] Señala Trovato en su artículo: “(...) mientras Charlie y el coronel aguardan sentados en una mesa del bar, suena de fondo el primer tango: ‘Caminito’.Y es en ese instante que Frank percibe la fragancia de un perfume femenino que despierta su atención y colma la escena subjetiva del personaje, indagando su origen a partir de distintas preguntas que dirige a Charlie, quien va aportando una descripción de la bella mujer que se encuentra sentada en la mesa contigua. ‘El día que dejamos de mirar nos morimos’ (Brest, 1993, 01:20’:25’’), dispara el coronel tras advertir el fastidio del joven por la insidiosa curiosidad de sus preguntas. Señalemos que podría tratarse de un primer indicador relativo a la emergencia de otra vertiente de la dimensión deseante, estableciendo una ligazón entre la mirada y la vida, en donde mirar no se homologa aquí a la mera función del órgano visual sino a la posibilidad de investir un objeto que pueda operar como soporte o causa del deseo”.
[iv] Prosigue Trovato (2025): “El tango de Carlos César Lenzi y Edgardo Donato hace referencia a un prostíbulo situado en ‘Corrientes 348’, en donde ‘no hay porteros ni vecinos’, dando cuenta de una clandestinidad en la que se juega, a la vez, algo de lo íntimo y de lo oculto. El film venía presentando a Frank como alguien coagulado en una posición inhibitoria y que, padeciendo su condición de no vidente, había configurado un modo de relacionarse con las mujeres pagando por el acceso a su cuerpo”.
[v] Movieclips. (2011, 16 de junio). Scent of a Woman (7/8) Movie CLIP – I’m in the dark (1992) HD [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=WZ6p4t3StSc
[vi] Slade es un nombre de pila o apellido que no tiene una traducción directa. Proviene del término en inglés antiguo slaed, que significa valle o depresión.
[vii] Proust, M. (2016). La prisionera (P. Roa Vázquez, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1923)

Referencias:

Ariel, A. (1994). El estilo y el acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires.

De Olaso, J. (2024). Asuntos del deseo. Ediciones Manantial, Buenos Aires.

De Olaso, J. (2021). Las inhibiciones y sus destinos. Intersecciones Psi: Revista Electrónica de la Facultad de Psicología de la UBA, Año 11, Nro. 39. Recuperado de: http://intersecciones.psi.uba.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=858:las-inhibiciones-y-sus-destinos&catid=11:alumnos&Itemid=1

Flejter, A. (2024, 5 de abril). The devil cloaked as an angel: All you need to know about the gancho in Argentine tango. Ultimate Tango School of Dance. https://www.ultimatetango.com/blog/the-devil-cloaked-as-an-angel-all-you-need-to-know-about-the-gancho-in-argentine-tango

Freud, S. (1917). Duelo y melancolía . En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras completas (Vol. 14, pp. 235–255). Amorrortu Editores (1992).

Lacan, J. (1955-1956). El seminario. Libro 3: Las psicosis (1955-1956). Paidós.

Lacan, J. (1962-1963). El Seminario. Libro 10: La angustia. Buenos Aires: Paidós.

Laso, E. (2025). Del devenir caótico a la invención acontecimental, a través de la elaboración traumática. Ética y Cine Journal, 15(2), 13–21. https://journal.eticaycine.org/Del-devenir-caotico-a-la-invencion-acontecimental-a-traves-de-la-elaboracion

Lewkowicz, I. (2002, 11 de julio). Estos son los sujetos de la devastación. Página/12. http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-7505-2002-07-11.html

Maliandi, R. (1991). Ética: conceptos y problemas. Buenos Aires: Biblos.

Michel Fariña, J.J. (2015). Ética y cine: el método clínico-analítico de lectura de películas y sus aportes a la psicología. [Tesis de Doctorado en Psicología, Universidad de Buenos Aires].

Michel Fariña J. J. y Laso, E. (2024). Acting: La puesta en abismo en el cine como recurso de la clínica analítica, Ética y Cine Journal, 14 (2), 13-19.

Trovato, I. (2025). Cuatro tangos y el advenimiento deseante: Lectura en clave musical de Perfume de mujer. Ética y Cine Journal. https://www.eticaycine.org/Perfume-de-Mujer-3921

UNESCO. (2009). El tango. Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. https://ich.unesco.org/es/RL/el-tango-00258

Vega C. (1936). Danzas y canciones argentinas. Teorías e investigaciones. Un ensayo sobre el tango. Buenos Aires: Ricordi.

Referencias musicales:

Coria Peñaloza, G., & Filiberto, J. de D. (1926). Caminito [Canción]. Odeon.

Gardel, C., Le Pera, A. (1935). Por una cabeza [Canción]. Odeon.

Lenzi, C. C., & Donato, E. (1925). A media luz [Canción]. Nacional.

Referencias cinematográficas:

Brest, M. (Director) (1992). Perfume de mujer [Película]. City Light Films.



NOTAS

[1Con múltiples variaciones en su traducción, la frase de Proust, puesta en juego con la ceguera del protagonista del film, no hace referencia al ojo como órgano sino a la mirada como aquello que escapa de la fisonomía y está por fuera, yendo más allá. Mirar no es lo mismo que ver.

[2Popcorn Picks. (2024, 3 de abril). Al Pacino teaches the tango (Full Scene) | Scent of a Woman [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=p64QC00mqGs

[3Señala Trovato en su artículo: “(...) mientras Charlie y el coronel aguardan sentados en una mesa del bar, suena de fondo el primer tango: ‘Caminito’. Y es en ese instante que Frank percibe la fragancia de un perfume femenino que despierta su atención y colma la escena subjetiva del personaje, indagando su origen a partir de distintas preguntas que dirige a Charlie, quien va aportando una descripción de la bella mujer que se encuentra sentada en la mesa contigua. ‘El día que dejamos de mirar nos morimos’ (Brest, 1992, 01:20’:25’’), dispara el coronel tras advertir el fastidio del joven por la insidiosa curiosidad de sus preguntas. Señalemos que podría tratarse de un primer indicador relativo a la emergencia de otra vertiente de la dimensión deseante, estableciendo una ligazón entre la mirada y la vida, en donde mirar no se homologa aquí a la mera función del órgano visual sino a la posibilidad de investir un objeto que pueda operar como soporte o causa del deseo”.

[4Prosigue Trovato (2025): “El tango de Carlos César Lenzi y Edgardo Donato hace referencia a un prostíbulo situado en ‘Corrientes 348’, en donde ‘no hay porteros ni vecinos’, dando cuenta de una clandestinidad en la que se juega, a la vez, algo de lo íntimo y de lo oculto. El film venía presentando a Frank como alguien coagulado en una posición inhibitoria y que, padeciendo su condición de no vidente, había configurado un modo de relacionarse con las mujeres pagando por el acceso a su cuerpo”.

[5Movieclips. (2011, 16 de junio). Scent of a Woman (7/8) Movie CLIP – I’m in the dark (1992) HD [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=WZ6p4t3StSc

[6Slade es un nombre de pila o apellido que no tiene una traducción directa. Proviene del término en inglés antiguo slaed, que significa valle o depresión.

[7Proust, M. (2016). La prisionera (P. Roa Vázquez, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1923)




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Película:Perfume de mujer

Título Original:Scent of a Woman

Director: Martin Brest

Año: 1992

País: Estados Unidos

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