El film comienza con el siguiente parlamento: “Las ventas minoristas han bajado un 20 %. La industria automotriz se derrumba. El mercado inmobiliario está agonizando. Estamos viviendo una de las peores épocas en la historia del país. Este es nuestro momento.” Esta última frase, pronunciada cínicamente por el dueño de una agencia especializada en “desvinculaciones laborales”, está ambientada en medio de la crisis del gobierno de Bush (2001-2009) en los Estados Unidos. Esta empresa es contratada por otras que tercerizan los despidos de sus empleados. Ante la avalancha de trabajo que tienen por delante, esta compañía decide incorporar tecnología de telecomunicaciones para despedir a la gente por videoconferencia, optimizando así el trabajo de su personal especializado. [1]
Compartamos esta edición de 15 minutos:
https://eticaycine.com.ar/UpInTheAir.mp4
1. La película muestra un seminario de capacitación empresarial, en el cual se instruye al personal para que utilice el sistema de videoconferencia y optimice técnicas de persuasión en la tarea de despidos. La compañía invierte para ello cientos de miles de dólares. Nada en cambio se utiliza para capacitar a los empleados, que cuando ya no resultan funcionales son simplemente despedidos. Se hace clara la necesidad de programas de fortalecimiento gremial, orientados a preparar a los trabajadores frente a este tipo de ofensivas.
2. En el film, las telecomunicaciones son utilizadas para despedir gente de manera impersonal y eficiente. Esto abre contradicciones entre los propios empresarios, ya que el personaje protagonizado por George Clooney, uno de los “despedidores” estrella de la compañía, no acuerda con el sistema –su frase es “lo que nosotros hacemos es brutal, pero tiene dignidad”–. Más allá del cinismo que contiene la frase, se abre una cuestión ética importante: ¿cuándo la utilización de las telecomunicaciones se pone al servicio de la calidad de vida de las personas y cuándo en cambio se orienta a la violación de sus derechos?
3. La cuestión más importante. A lo largo del film se recrean 16 escenas de despidos. En todas ellas, el empleado está a solas con su despedidor. En varias ocasiones, incluso son dos personas trabajando en equipo quienes implementan la desvinculación del empleado. En ningún momento aparece el sindicato o un representante gremial que interceda en la situación. No hay en el film delegados, reuniones, asambleas ni forma alguna de organización de los trabajadores. No hay mediación entre el cuerpo del empleado y el de la patronal que lo expulsa. Este encuadre, que acentúa el desvalimiento y vulnerabilidad del empleado, es aprovechado por la empresa para despedirlo sin conflicto.
4. La situación recuerda las estrategias de humillación implementadas en la década del 90 por las empresas telefónicas de Argentina para forzar al “retiro voluntario” de sus empleados. Los viejos trabajadores tienen muy presentes los “corralitos” y otras técnicas de ablandamiento a que se los sometía. Pero a diferencia de lo que muestra el film, en el caso de FOETRA la presencia del sindicato puso un límite a estas políticas avasalladoras del cuerpo y de la subjetividad de empleados y empleadas.
[1] El film fue presentado en el marco del Programa FORSA, por convenio entre FOETRA y el Ministerio de Trabajo de la Nación y comentado en una intervención oral por el Secretario General de FOETRA, Claudio MARIN. Esta versión sintética forma parte de un informe del Programa de Extensión UBA “Empleados de Telecomunicaciones: cuestiones éticas y de Derechos Humanos”, bajo coordinación de Juan Jorge MICHEL FARIÑA.
NOTAS
Película:Amor sin escalas
Título Original:Up in the Air
Director: Jason Reitman
Año: 2009
País: Estados Unidos
Otros comentarios del Autor: