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Facultad de Psicología
UBA

PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS
Cátedra I, Fariña J.J.M.

2da evaluación

Profesor Adjunto: Federico Ludueña
Comisión: 27

Iris Worff L.U.: 339020440
Gisele Schiavone L.U.: 345220320

Primer cuatrimestre
“21 Gramos” (2003), dirigida por Alejandro G. Iñárritu
La película tiene como personajes principales a Paul Rivers, Cristina Peck y Jack Jordan. A través de ellos se puede visualizar el concepto de responsabilidad subjetiva, principalmente sobre Paul Rivers. Dicha noción implica, desde un marco clínico, la posición del sujeto frente a su accionar, el cual va más allá de las fronteras de su yo: es el sujeto del deseo, del inconsciente, que cuenta con formaciones que atentan contra el discurso del yo. Este tipo de responsabilidad se contrapone a la jurídica, en la cual se plantea a un sujeto autónomo que cuenta con intencionalidad y conciencia sobre sus actos. Este es el sujeto de la razón, el cual puede ser interpelado según los códigos jurídicos, tal como lo explicita Eva B. Barjtbort en su artículo “21 gramos”. Sin embargo, dentro del marco clínico – psicoanalítico, el sujeto sería más responsable de las formaciones de su inconsciente que del accionar desde su consciencia / yo. Jinkis lo expresa como “Responsable: no digo consciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice”. Así mismo, “la única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica, es de haber cedido en su deseo” (J. Lacan).
En el film, la responsabilidad subjetiva recae sobre Paul Rivers, un profesor universitario que espera un transplante cardíaco. El problema que se le presenta es que necesita que otra persona fallezca para salvar su vida. Paul accede a recibir el transplante, aceptando la condición de desconocer la identidad del donante. Sin embargo, luego de la operación, se plantea en él un dilema acerca de su propia identidad; se pregunta “¿Quién soy ahora?”. Brajtbort propone tres hipótesis clínicas que hacen referencia a esta situación: la primera se refiere al indicador de que Paul podría haber continuado felizmente con su vida, pero de hecho no lo hace; operaría un punto ciego en el propio sujeto del deseo. Esto implicaría que el corazón, símbolo de afecto y de amor, estaba dañado antes de la operación, por lo tanto su reemplazo enfrenta a este sujeto con dicho punto ciego. La segunda hipótesis remite al intento que realiza Paul por saldar una deuda con la esposa del donante por el acto realizado: él sentía la necesidad de agradecerle. Sin embargo, comienza a relacionarse con ella de forma amorosa, denotando que y del amor comienza a hacerse visible. Él mismo lo expresa: “Quería darte las gracias y ahora no puedo separarme de ti”; este constituye un indicador para esta hipótesis. La tercera hipótesis remite a la mezcla y desmezcla de las pulsiones de vida y de muerte, que experimentaría Paul. La autora postula como indicador una de sus propias frases “Mi vida a cambio de la muerte de otro”.
Será la culpa que siente Paul por saldar esa deuda la que inaugurará el circuito de la responsabilidad subjetiva. Este consta de tres Tiempos lógicos: el Primer Tiempo es el tiempo de la obstinación: es el sujeto afirmado, que sabe lo que hace y dice (C. Gutierrez); su accionar es intencional y voluntario. Tomando en cuenta la perspectiva de María E. Domínguez, este tiempo estaría constituido por una acción acorde al universo del discurso en el que se haya inmerso el sujeto y que se agota en su propio fin. En la película, este tiempo corresponde a la intervención quirúrgica a la que se somete Paul; este acto supone que se agotarán los objetivos prefijados de la operación. El Segundo Tiempo se refiere al sujeto de la perplejidad ante lo desconocido, ya que se pregunta por aquello que ha realizado en el Primer Tiempo lógico; plantea el hecho de cómo se posiciona el propio sujeto ante ello y, a su vez, lo interpela. En el film, el tiempo dos se ubica tras la operación. Bajtbort lo expresa de la siguiente manera: desde ese momento, Paul experimenta que algo anduvo mal, algo que está más allá de lo esperado; en ese instante surge la culpa por sentirse en deuda con quien lo salvó. Aquella culpa velará cierto deseo inconsciente del sujeto que le es desconocido, y develará a su vez el estar adherido a un objeto nimio (la deuda) que encubre lo oculto. En ese instante surge la culpa por sentirse en deuda con quien lo salvó. Paul expresa que su corazón es "el culpable" cuando se lo muestran en el quirófano. El Tercer tiempo lógico del circuito es aquel que muestra a un sujeto admirado por aquello que ha producido como sujeto del deseo. Este es el tiempo donde se produce un efecto singular en el sujeto, ya que retornan hacia él los efectos que él mismo produjo en el tiempo anterior. La autora citada considera al tercer tiempo como aquel en el que ocurre un efecto singular; en este caso el efecto es el cambio que se produce en Paul tras la operación; la palabra "corazón" se resignifica a través de su propio deseo, y pasa de tener el sentido particular de estar asociada a los sentimientos a tener una significación propia.
Podemos decir que toda situación humana se compone por los siguientes elementos: necesidad, azar y responsabilidad. La responsabilidad se instala en la grieta entre necesidad y azar. En cuanto a la “necesidad” nos referimos a aquellos elementos que escapan al gobierno del sujeto y que circunscriben los grados de libertad posibles de un sujeto frente a una situación. El orden de la necesidad enlaza siempre un efecto y una causa; en cambio es propio del azar desconectar la causa y el efecto (C. Gutierrez). En el film, son de carácter azaroso los siguientes indicadores: por un lado, Paul no puede controlar que su corazón falle y requiera de una operación para continuar con su vida; el accidente que acaba con la vida de su futuro donante es también un hecho azaroso. En cuanto a los elementos relacionados con la necesidad, encontramos por un lado la muerte del donante generada por el choque; y por otro que para Paul el recibir un nuevo corazón es una necesidad para seguir viviendo; el azar puede intervenir satisfaciendo esa necesidad o perjudicándola (“la enfermedad se apoderó de su cuerpo, su vida depende de la muerte de otro”. Bajtbort).
A su vez, el reverso de la responsabilidad es la culpa. Al analizar las figuras de la culpa presentes en el film, en la primera hipótesis planteada ubicamos el descontento de Paul por haber recibido el corazón a través de un accidente. Le recalca a Cristina –la esposa del donante- la forma en que lo recibió, en referencia al choque.
Dentro de la segunda hipótesis, frente a la deuda que siente Paul por haber salvado su vida a cambio de otra, surge el “querer pagar” esa deuda. Este “querer pagar” en realidad, encubre el querer pagar otra cosa, la cual es desconocida por el sujeto ya que estaría articulada con su deseo inconsciente. A su vez, notamos cómo el “pagar” se relaciona con la vida y la muerte: Paul podría querer pagar la muerte del marido de Cristina a través ofreciéndole su ayuda -lo expresa como "Quería ayudarte"-. Así también, le ofrecería "su corazón" como símbolo de amor al involucrarse con ella. El suicidio, podría ser visto como una forma final de pagar la deuda: su propia vida por la vida del donante.
En la tercera hipótesis, el hecho de seguir viviendo a cambio de la muerte de otra persona podría generar arrepentimiento en Paul. Las pulsiones se desmezclarían y el sujeto acudiría al suicidio tras tal arrepentimiento.
Notamos cierto resquebrajamiento de la responsabilidad jurídica en el momento en que Paul decide conocer la identidad del donante, ya que previamente había acordado y firmado en el hospital la condición de resguardarla (para poder acceder a la operación.) D’amore ubica la responsabilidad jurídica en el plano de la moral; hallamos un indicador de esto en la película: el hecho de que Paul quiera agradecer a Cristina por salvar su vida estaría en el plano de la moral, ya que sería la costumbre o la forma de "hacer lo correcto".
Por último, encontramos una paradoja del tipo jurídica ante la prohibición de asesinar/matar, debido a que en los casos de suicidio, un sujeto acude a quitarse su propia vida -matarse a sí mismo- sin poder recibir condena por ello. Por lo tanto la ley perdería su efecto. En este aspecto entraría en juego la función que cumplen los códigos jurídicos; éstos constituyen un particular que pretender se universal y alcanzar a cubrir todas las situaciones humanas. Sin embargo, un hecho singular -el suicidio de Paul- le demuestra su incapacidad para ello.
El film presenta algunas similitudes conceptuales con el cuento "El Muro" de J.P. Sartre; la cuestión ética planteada en el cuento es la vida de Ibbieta a cambio de la de Juan Gris (el primero debe decidir si develar o no el paradero del segundo). En “21 gramos”, es la vida de Paul a cambio de la del esposo de Cristina.
En segundo lugar, tanto como para Ibbieta como para Paul, sus vidas y sus cuerpos les son ajenos; y ambos optan por seguir las reglas del otro que luego desacatan. Ibbieta accede a informar sobre el paradero de Gris, pero miente y Paul accede a desconocer la identidad del donante, pero paga por saberlo.
En tercer lugar, la hipótesis clínica planteada para Ibbieta es su deseo inconciente de seguir viviendo. Para Paul, la vida es una entidad confusa. En un principio, buscaría vivir al someterse a la operación, sin embargo luego opta por la muerte. Mosca expresa que "A Ibbieta se le ofrecen muchas coartadas para desvanecer su responsabilidad. Ciertamente no eligió la tumba", sin embargo, Paul sí la elige. De esta forma se puede plantear cómo Paul buscaría desvanecer su responsabilidad sobre los hechos al suicidarse.
Finalmente, tanto para Ibbieta como para Paul, hay un momento de perplejidad ante sus deseos inconcientes; Ibbieta preguntará por "el cementerio" buscando ratificar que realmente develó el paradero de Gris. Luego, su risa mostrará su sorpresa ante lo que produjo como sujeto del deseo. Paul sostendrá el arma -con el que mataría al ex convicto responsable de la muerte del donante- mostrando cierta perplejidad ante ella: la gira mirándola, lo cual sugiere en espectador tanto la posibilidad de que Paul considere suicidarse como su sorpresa por lo que sería capaz de hacer: matar a una persona.
Finalizamos nuestro análisis citando a Freud con su noción de ética y la renuncia al deseo: “Ético es quien reacciona ya frente a la tentación interiormente sentida, sin ceder a ello. (…) lo esencial de la eticidad, la renuncia, pues la vida ética es un interés de la humanidad”.

Bibliografía
• Varias de las conceptualizaciones fueron extraídas de la clase teórica dictada por el prof. Carlos Gutierrez el 20/05/10.

• D’amore, O., Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva 2006.

• Dominguez, M. E., Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva 2006.

• Freud S. (1928/1927) Dostoievski y el parricidio. Amorrortu editores, Bs. As.

• Jinkis, J. (1987), Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Ed. El Sitio, Bs. As.

• Lacán, J. Op. Cit., pág 382

• Mosca, J. C. (1998) Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Bs. As.



NOTAS

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