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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos
Cátedra: Fariña, Juan Jorge Michel

Alumna: Badaracco Karina
L.U.: 329569160
Mail: KARYbada@hotmail.com
Com.: 2
Ayudante: Fernando Pérez Ferretti
Co-ayudante: Daniela Botheatoz
Curso de Verano 2010

Psicología Ética y Derechos Humanos
Segunda evaluación

La película asignada para realizar este segundo parcial es “21 gramos”, en la cual el personaje de Paul Rivers, profesor universitario que espera un transplante cardíaco, es sobre quien se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva.
Alejandro González Iñarritu en un principio propone tres hipótesis clínicas:
-  Paul podría haber continuado con su vida, su pareja y sentirse feliz por haber seguido viviendo. Pero no, algún punto ciego operó desde su deseo inconciente. Su corazón, símbolo de afecto, del amor, estaba resquebrajado antes del trasplante. El reemplazo de un corazón por otro lo enfrentó a aquello que no había calculado.
-  Lo que manifiestamente parecería saldar una deuda como pagando algo por su vida, como agradeciendo a Cristina (“quería darte las gracias y ahora no puedo separarme de ti”) lo encontró a Paul buscándose a sí mismo. Sin saberlo, algo de su amor y de su paternidad fallida empezó a desplegarse.
-  También algo del orden de la pulsión de vida y de muerte, de esta mezcla y desmezcla, se puso en movimiento. “Mi vida a cambio de la muerte de otro”.

Desde allí situaré los diferentes tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad subjetiva. Definiremos el tiempo 1 como aquel en el cual “un personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo, entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida” . Es decir, un individuo realiza una acción con un objetivo consciente y determinado.
En la película, Paul se somete a una intervención quirúrgica, un transplante del corazón, el cual le permitirá continuar con su vida. Los fines de las acciones que constituyen este tiempo uno se agotan en la intencionalidad de quien las concibió. El personaje tiene un propósito establecido, seguir con vida en este caso, y por ello se somete a la operación.
Definiremos al tiempo 2 como “una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. La acción iniciada en el tiempo 1 fue más allá o más acá de lo esperado” . Es decir, la realidad le marca al sujeto que algo anduvo mal, y que fue más allá del objetivo consciente. El sujeto a partir de eso, debe preguntarse acerca de su intención inconsciente, qué de su subjetividad se jugó en la acción.
El tiempo 2 lo podemos encontrar en la película cuando Paul registra que algo anduvo mal. Se siente interpelado por la pregunta “¿Quién soy ahora?”. Ha cambiado su vida por la muerte de otro. Siente la necesidad de saldar la deuda con quien lo ha salvado a él. En un principio surge la pregunta por quién lo ha salvado. Sabemos que la ley veda la posibilidad de conocer información acerca del origen del donante. Sin embargo Paul, contrata a un investigador privado para que pesquise quién ha sido el donante, cómo ha fallecido y los datos de la familia.
En este punto es necesario distinguir la responsabilidad jurídica de la responsabilidad subjetiva. “La primera se plantea a partir de una noción de sujeto autónomo que restringe la responsabilidad al ámbito de la intencionalidad conciente. La segunda, en cambio, se asienta sobre la noción del sujeto del inconciente, interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo “ . Paul comete una acción ilícita, investigar el origen del donante y por eso mismo es responsable jurídicamente. Pero también debe responder acerca del sentido que su acción adquiere para él, en el campo de lo inconsciente (responsabilidad subjetiva).
Un punto de inconsistencia en su universo lo interpela y lo obliga a responder. Comienza allí en la película una búsqueda desesperada de la familia del donante, cuya esposa es perseguida y luego de una simulación de encuentros casuales se involucra afectivamente con ella. El personaje se ve ahogado por la culpa “Es muy doloroso para mí saber cómo conseguí este corazón. No podía dormir” (Paul Rivers, Escena en la que le cuenta la verdad a Cristina). Este es un indicador del sentimiento culpa del personaje.
Definiremos al tiempo 3 como “responsabilidad subjetiva, que es otro nombre del sujeto. El efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, pero ya estamos hablando allí de una dimensión ética. Y esto implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. De modo que, al hablar de efecto sujeto, estoy hablando del acto, y es ético, porque es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconsciente (…) La responsabilidad subjetiva es esa relación ética del sujeto al deseo” . El acto ético tendrá valor subjetivo en el sentido de la suplementación, lo que constituye un valor singular. A diferencia de la acción, la cual se ubica dentro del universo previo, es decir, lo particular, hacerse responsable subjetivamente implica la singularidad de un sujeto en situación. Implica una “posición ética de responsabilidad, en donde ninguna referencia funciona como determinación absoluta. Al contrario, el sujeto acepta ese punto de indeterminación radical que lo convoca a responder de un modo singular, aún en el marco de la determinación” .
Frente a la interpelación que le genera la necesidad de saldar una deuda con quien le ha salvado la vida, se ha producido un cambio de posición subjetiva. Paul enfrenta su deseo. Encontrando al dueño del corazón puede encontrarse a sí mismo. “Se trata de la responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce” .
Iñarritu, en su artículo, destaca como primordial para que se genere este cambio de posición subjetiva, la operación de una palabra que es resignificada en relación con el deseo: “Corazón”. Podríamos tomarlo como una hipótesis clínica que formula el autor: “Esta palabra, asociada popularmente a los afectos, deja de tener un significado particular (moral), para adquirir una significación que le es propia. (…) El efecto universal-singular es la apropiación subjetiva que Paul hace del lenguaje.” .

Necesidad Y Azar
La necesidad tiene que ver con aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana en los cuales hay establecida una relación de causa y efecto. En este caso esta noción se correspondería con la necesidad de recibir “el corazón”.
Remitimos el azar a un hecho cuando éste sucede por coincidencia, casualidad, suerte o accidente. El azar implica lo no predecible, lo no anticipable. Podríamos ubicar aquí, el hecho de recibir “el corazón”, ya que es algo que el sujeto no puede calcular ni predecir.
Si bien Paul podría, a partir de la intervención quirúrgica, haber continuado con su vida, con su esposa, con los tratamientos para tener un hijo, etc., se le abre un interrogante “¿Quién soy ahora?” lo cual genera una grieta entre necesidad y azar a partir de la cual se abre el circuito de la responsabilidad subjetiva.

Relación con el cuento “El Muro” de Sartre
Considerando el circuito de responsabilidad subjetiva de este cuento, en el Tiempo 1 el personaje hace una broma. Dice que Gris está escondido en el cementerio. Está sostenido por la testarudez. En este tiempo el sujeto dice y hace lo que decide su intención.
En el tiempo 2, al ser interpelado por el panadero García, se abre un interrogante “¿En el cementerio?”. Aparece el personaje preguntándose por sus actos. Le invade un temblor en el cuerpo, indicador de estar conmovido por aquello que él, como sujeto de deseo, produjo. En el discurso de Ibbieta se encuentran puntos de inconsistencia ya que a pesar de argumentar que él ya está muerto y no tiene interés por nada ni nadie de esta vida, se queda toda la noche despierto “para no perder ni dos minutos de vida”. En el tiempo 2 algo interpela la acción emprendida en el tiempo 1 y genera angustia, desesperación, sentimiento de culpa.
En 21 gramos, esta interpelación es a partir de realizado el transplante, cuando emerge la necesidad de saber quién es quien le ha salvado la vida. En un principio esto genera desesperación en la búsqueda del origen de la donación; sentimiento de culpa, que aparece bajo la forma de una suerte de endeudamiento con la familia del donante: “Sólo quería agradecerte, ayudarte de alguna manera. Darte las gracias por…” (Escena en la que Paul le cuenta la verdad a Cristina). Se ve invadido por el reproche y la culpa. Es importante destacar que la culpa es el reverso de la responsabilidad. Muchas veces el sujeto se ampara en figuras de la culpa, para evitar responder respecto de su deseo. Esta interpelación abre la posibilidad de una respuesta que está comprometida con el deseo inconciente. Esta respuesta no es calculada, y genera un quiebre del universo particular.
Volviendo a “El Muro” hay un tiempo 3 en el que Ibbieta exclama “En el cementerio”. Ibbieta de ese modo, delata su deseo de vivir. Se puede encontrar un nexo entre la palabra del sujeto y la responsabilidad sostenida en su palabra. Son tres posiciones subjetivas diferentes sostenidas por la misma frase. La responsabilidad subjetiva adviene en el tiempo 3. Tiene que ver con una implicación del sujeto respecto de su deseo. Allí es donde aparece la risa y el llanto al mismo tiempo, el sujeto se reconoce posicionado en un lugar en el cual se desconocía por completo.
En la película se puede vislumbrar algo de la responsabilidad subjetiva partir de la siguiente frase: “Sólo quería ayudarte de alguna manera (…) Y entonces te vi ese día, y ahora no puedo separarme de ti. No puedo. No tienes que tener miedo, tengo un buen corazón”. A partir haber encontrado al dueño del corazón, puede posicionarse de otra manera. Como lo destaca el autor del comentario de la película, a partir de ello algo del amor y de su paternidad fallida comenzó a desplegarse (Cristina queda embarazada).

Bibliografía
Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.

Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

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Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.



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