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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES –FACULTAD DE PSICOLOGÍA-.
ÉTICA Y DD.HH.
Cátedra I –Fariña-.

Alumnas: Alarcón, Ana Gabriela. L.U.: 30893726/0

Czornyj, Noelia Alejandra. L.U.: 31293292/0

Docente: Carew, Viviana.

Comisión: 17.

- 2010-

En el presente trabajo intentaremos dar cuenta de la noción de responsabilidad subjetiva a partir del film “Priest” (Actos Privados), además nos proponemos, tomando como punto de partida dicho concepto, realizar una articulación con algunos de los conceptos trabajados en la materia.
En primer lugar, de acuerdo a lo que propone Fariña en su comentario “Acto público”, podemos ubicar como personaje principal sobre el que se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva, al padre Greg, un joven sacerdote que llega a una parroquia de un pueblo inglés. Aparentemente este personaje se rige bajo una exigente doctrina religiosa, demuestra tener muy en claro cuáles son los preceptos católicos y cómo debe cumplirlos. Pero algo de esta supuesta seguridad se rompe en el momento en que una niña de 14 años –Lisa- se presenta ante él para confesarse, hecho que hará vacilar su mundo de certezas. La joven cesa su relato de esta forma: “Me obliga a hacer cosas”, “¿quién”? pregunta Greg, “mi padre” contesta la niña. Ante esta respuesta el sacerdote comprende que la joven está siendo abusada y para corroborarlo pregunta: “¿sexo?”, obteniendo una respuesta afirmativa. Es a partir de este acontecimiento que el universo de verdades concebidas por Greg empieza a tambalear. La situación empeora aún más para Greg cuando recibe por parte del padre de esta niña la confesión de que abusa de su hija, sosteniendo además la convicción de que el acto incestuoso que lleva a cabo es “la cosa más natural del mundo”, por lo cual seguirá realizándolo. Puede verse que el padre Greg se encuentra en una encrucijada en la que forja sólo dos opciones posibles, la primera: levantar el secreto de confesión o mantener el sigilo sacramental. Podemos considerar ambas posibilidades como dos determinantes de la situación de Greg que nos permitirán realizar el posterior análisis de la responsabilidad subjetiva.
Pero además debemos señalar algo respecto de Greg que no es de menor importancia y que está vinculado a su vida sexual, por momentos, este sacerdote deja a un lado su función religiosa y mantiene relaciones homosexuales, situación que en principio parecería no plantearle dilema en su vida personal. Sin embargo, a partir de que conoce a un hombre –Graham- en una salida nocturna, algo cambiará en él. Aquí podemos ubicar otra encrucijada a la que se ve enfrentado, que involucra a sus prácticas sexuales y su rol sacerdotal, ya que se encuentra fuertemente atraído por Graham y mantiene relaciones amorosas con él pero sabe a su vez que esto va en contra de los mandatos católicos. Nuevamente para Greg existen dos opciones que se contraponen y que también se pueden pensar como determinantes de la situación: es sacerdote y se rige bajo la severidad moral de la religión o se quita el cuello clerical y mantiene relaciones homosexuales.
Retomando el desarrollo respecto de la situación de abuso de Lisa, Greg, en consecuencia con su deber religioso, y no sin padecer malestar ni dubitar, mantiene el secreto de confesión. En palabras de María Elena Domínguez, “elige” una de las opciones que le plantea este “problema ético”. Pero algo ocurre durante una reunión parroquial a la que acude la madre de la niña como miembro de dicha institución. Mientras discutían sobre temas vinculados a la iglesia y la sociedad, Greg Interrumpe sorpresivamente la conversación preguntándole por Lisa a lo que la madre responde “está con su padre, está bien”. Para Greg esto no es sin consecuencias, lo que significa que lisa esté a solas con su padre provoca en él un malestar que no podrá sostener. Acto seguido, la madre retoma su conversación y pronuncia estas palabras: “estoy hablando de valores y de cambiar de actitud…”. Ahora sí, repentinamente y compungido, Greg se retira de la reunión sin dar explicaciones. Entra a su habitación lleno de rabia, se dirige a la imagen de Jesús y reclamándole, le cuestiona las reglas eclésiásticas: “¿Cómo puede ser bueno el secreto de confesión cuando deja que el mal florezca…?”. Paralelamente, la madre de Lisa retorna antes de lo previsto a su casa y se encuentra con lo menos esperado: el acto incestuoso. Entre llantos y gritos echa a su marido del hogar.
Ahora bien, este breve desarrollo del film nos permite comprender y ubicar la hipótesis clínica planteada por Fariña en su comentario “Actos públicos”. Según este autor, al abandonar la reunión, Greg hizo su elección, pero es una elección que no responde a aquellas opciones que preexistían a esta situación; no se trata de levantar o mantener el secreto de confesión, ya que se ha puesto en marcha algo desconocido para el sujeto pero que lo atañe. En palabras de Fariña: “El universo inicial se ve suplementado cuando el sujeto resuelve en acto su contradicción” . El acto de Greg, al retirarse de la reunión, implica la decisión subjetiva, “la oportunidad para una responsabilidad inédita en su vida” . Este hecho además, tendrá consecuencias en su vida sexual, lo interpelará y tendrá como resultado un efecto sujeto distinto al que antecedía. Es este acto el que nos posibilita pensar acerca de la responsabilidad subjetiva en Greg. ¿Pero qué entendemos por responsabilidad subjetiva? En primer lugar, podemos decir que es aquella que se constituye a partir del sujeto del inconsciente, y de de acuerdo a lo que plantea Salomone tiene que ver con propósitos que le son desconocidos al sujeto; en palabras de Freud se trata de: “una responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo…” . ¿Qué es lo que desconoce Greg de sí mismo que se pone en acto en ese momento? Conscientemente, el retirarse de la sala tiene que ver con la impotencia de no poder hacer público el abuso del padre y el malestar que esta situación le genera. Ahora bien, ¿no podríamos pensar que en realidad irse repentinamente estaría más ligado a un deseo inconsciente de querer que la madre de Lisa encuentre infraganti a su marido y lo desenmascare? Asimismo, esa impotencia que señalamos puede tener que ver también con su imposibilidad para asumirse como sujeto homosexual. ¿Y si este acto asimismo estuviera confrontando a Greg con sus deseos sexuales reprimidos? Lo cual nos permitiría pensar que la historia de Lisa, por ser de contenido sexual, ha despertado y removido en el sacerdote sus propias mociones pulsionales.
Tomaremos lo que se propone desde la cátedra como el circuito de la responsabilidad subjetiva para dar cuenta en qué sentido podemos hablar de aquella en la situación del padre Greg. Intentaremos ubicar los tiempos lógicos que lo conforman y que nos permitirán pensar un posible efecto sujeto. Aquel hecho, la salida repentina de Greg de la reunión parroquial, que ya hemos mencionado, puede ubicarse en un primer tiempo como una Acción, un hecho que no supone como resultado consecuencias premeditadas conscientemente por Greg. Lo que no conoce Greg es que este hecho le permite a la madre de Lisa descubrir el incesto, allí el Azar ha hecho su jugada. Al llegar a la casa antes de lo previsto encuentra al padre abusando de la niña, sabiendo el horror se dirige al padre Greg, reclamándole, entre llanto y furia, el haber mantenido en secreto esta situación que Lisa le ha confesado: “Usted lo sabía… ¿qué clase de hombre es ?... ojalá se pudra en el infierno”. Es en esta escena que podemos ubicar el segundo tiempo lógico del circuito, siendo éste el que lo pone en marcha. Frente a las palabras de esta mujer el padre se muestra atónito y estupefacto, cayendo en la cuenta allí del efecto que tuvo su acción. Aquella acción de retirarse (primer tiempo) se resignifica retroactivamente a partir de la interpelación de la madre de Lisa y lo ob-liga a retornar sobre la acción misma (segundo tiempo), haciéndose “responsable subjetivamente”; su acción se ha convertido en acto, podemos ubicar aquí el tercer tiempo lógico del circuito. Que esa verdad salga a la luz implicaba para Greg únicamente tener que levantar el secreto de confesión, ahora cae en la cuenta de que su universo de posibilidades se ha ampliado, aquí podemos ubicar lo que denomina D´amore como “la culpa que liga al sujeto con el acto”. Pero la intervención de esta mujer no sólo lo obliga a hacerse responsable de aquella acción que permitió que se supiera la verdad de Lisa, sino que fundamentalmente lo interpela en su propio ser. La frase de la madre dirigida a Greg: “¿Qué clase de hombre es usted?” podríamos pensarla en tanto interpelando a su propia sexualidad. ¿Qué clase de hombre es Greg? ¿Aquel que puede cumplir con el celibato que impone la normativa religiosa o por el contrario aquel que accede a sus deseos homosexuales? Su reacción podría corresponderse con esta última opción, ya que inmediatamente después de la interpelación de la madre de la joven, Greg se dirige en busca de Graham, aquel hombre al cual desea. En una primera instancia pensamos que podría ubicarse allí un intento de posicionamiento subjetivo homosexual (respuesta subjetiva) pero no será una respuesta que podrá asumir tan sencillamente. Durante el encuentro amoroso en la vía pública es detenido por la policía, ante quien confiesa ser sacerdote. En ese instante se asume como sacerdote gay pero como contrapartida intenta suicidarse cuando su situación sale en los diarios (se hace “pública”), es por esto que podemos ver su posición subjetiva oscilante entre su sexualidad y su deber religioso. El querer matarse lo aleja de una respuesta que implique su responsabilidad subjetiva, por el contrario se ubica como “culpógeno”, dando cuenta esto de un “déficit del sujeto” (una culpa sustancializada), es un modo de responder frente a aquella interpelación pero que no da lugar al efecto sujeto, es un des-ligarse de su deseo, un “no querer saber nada de ello”.
Ahora bien, Greg no logra acabar con su vida, mientras permanece internado en el hospital, algo en su posicionamiento subjetivo empieza a modificarse, tal es así que cuando uno de sus compañeros de entrenamiento le reclama el hecho de no haberle manifestado sus inclinaciones sexuales, se permite hacer el siguiente chiste: “no corrías peligro… te parecerá curioso pero tú nunca me apeteciste”. Sumado a esto, consideramos relevantes las intervenciones (interpelaciones) que realiza Matheu, su colega y amigo. Es elocuente una de las escenas en las que éste personaje lo cuestiona enfáticamente respecto de su concepción de sacerdote que excluye taxativamente su condición de homosexual. Durante la conversación, ambos sacerdotes discuten y debaten acerca de las normativas eclesiásticas, poniendo en jaque la totalidad de ese sistema cerrado de creencias y normas religiosas. Podemos decir que algo en la posición de Greg ha cambiado, éste como sostiene Fariña “ya no será el mismo”, se comienza a apartar del estado “culpógeno” y empieza a vislumbrarse “otro nombre del sujeto”, esto es, un efecto sujeto en tanto se asume como “sacerdote homosexual”, sin pensar estos términos como irreconciliables. Tal es así que se presenta nuevamente a dar una misa sabiendo que su condición sexual, ahora asumida, es de público conocimiento y puede, a su vez, sostener esa posición enfrentando los ataques e injurias verbales que recibe de quienes asisten a la ceremonia religiosa. Claramente puede verse una toma de responsabilidad subjetiva por parte de Greg que nada tiene que ver con la responsabilidad jurídica, que supone responder dentro de un orden legal prescripto, en este caso a través del celibato. Por el contrario, se trata de una responsabilidad, que como denomina Mosca, da cuenta de un “Superávit”, un plus del sujeto que nos muestra una respuesta en su dimensión ética, singular, más allá de la moral religiosa.
Para concluir ¿En qué se puede asemejar el análisis que hemos propuesto con el caso de Ibbieta? En primer lugar, así como se encuentra presente el azar a la hora en que Greg se retira de la reunión parroquial y puede develarse el abuso de Lisa, también en Ibbieta puede verse cómo participa, en el momento en que Gris (personaje a quién buscaban los Falangistas y por el cual le exigían a Ibbieta que revelase su ubicación) discute con su primo y se dirige al cementerio para esconderse donde finalmente será encontrado. Asimismo es esa presión que ejercen los Falangistas sobre Ibbieta (el decir la verdadera ubicación de Gris o perder la vida) la que constituye los determinantes de la situación. Greg, a su vez, también se encuentra determinado por dos opciones: levantar o no el secreto de confesión, pero aquí no es su vida la que está en juego, sino su función eclesiástica. En ambos casos el tiempo lógico de interpelación opera simbólicamente de manera que el sujeto pueda hacerse responsable de su deseo inconsciente. En Ibbieta se trata del deseo de seguir viviendo (que se hace manifiesto en el llanto y la risa que le provoca enterarse que Gris se encontrara azarosamente en el cementerio) y en Greg, el deseo de que se devele el abuso de Lisa que le permitirá al mismo tiempo poder hacerse cargo de sus propios deseos sexuales. En ambos casos, podemos dar cuenta de la existencia de los tres tiempos lógicos que plantea el circuito de la responsabilidad y por ello dar cuenta de un efecto sujeto de características singulares para Greg y para Ibbieta como ya hemos analizado a lo largo del trabajo.

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