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El cine y el tiempo

por Russi, Mauro

Antes del atardecer

Esta película es la segunda de una trilogía llamada antes del amanecer, antes del atardecer y antes de la medianoche. No es una simple secuela, sino que tiene un plus que la hace destacar. Son los mismos personajes, es decir los mismos actores, tiempo después. Nos sumerge en el paso del tiempo de los mismos, de veinteañeros que empiezan a tomar sus propios caminos a un hombre y una mujer de aproximadamente 40 0 50 años en la última película. Este efecto del paso del tiempo no solo se observa en sus cuerpos sino en sus diálogos.

Por mi parte, hay un detalle que generó en mí una significación muy especial de esta película, ya que comencé a verla desde el final, no desde el final de la película sino desde la última película de la trilogía. Y siempre me convoca a pensar en la idea del deseo, la angustia, el amor, el azar y la determinación. Y por otro lado, un análisis sociológico que me permitió hipotetizar por qué sucedió de esa manera. No es una certeza lo que intentaré transmitir sino al contrario hacer dialogar el plano subjetivo con el social, generando tensiones que no se resuelvan en el trabajo pero que permitan abrir interrogantes al analizar la película desde otra perspectiva. Por eso tomaré como eje dos discursos: uno psicoanalítico y existencialista y otro sociológico.

La hipótesis central será plantear como el psicoanálisis en una sociedad de consumo, que pauperiza el deseo sumergiéndonos al orden una necesidad material sin sentido, tiene lugar como potenciador de la subjetividad y de su “Verdad liberadora” en palabras de Jaques Lacan. Lacan dirá al respecto que “No hay ninguna razón para que nos hagamos los garantes del ensueño burgués. Un poco más de rigor y de firmeza es exigible en nuestro enfrentamiento de la condición humana y por eso recordé la última vez que el servicio de los bienes tiene exigencias, que el paso de la exigencia de la felicidad al plano político tiene consecuencias” (Jaques Lacan; Seminarios 7 pág. 362)

Para esto el eje de análisis estará ubicado en el Tiempo. Ese concepto abstracto que ha sido pensado, o se ha intentado por lo menos, para poder darle cuerpo simbólico y así trabajarlo conceptualmente.

¿Por qué el tiempo?

Porque este film tiene la peculiaridad de que el paso del tiempo, que dicen que paso, es verídico realmente pasó ese tiempo entre grabación y grabación. Este un factor importante porque todos estamos atravesados por el mismo, pero a su vez todos tenemos un tiempo subjetivo. Muchas veces masificado como veremos más adelante.

Por otro lado está siempre latente, y a veces hasta explicito, la importancia que cobra el tiempo en esta película. Ya hemos visto una primera aparición de su inevitable paso. Las agujas del reloj no se detienen ni siquiera para los actores. Es interesante porque así como una fotografía capta un momento, una película que llamativamente es una secuencia de fotografías, por lo menos antiguamente, capta un momento y lo logra reproducir para reencontrarlo con otro momento mucho tiempo después en una misma secuencia fílmica, logrando un dialogo surrealista interesante.

Reseña histórica-estética de la película

La película dirigida por Richard Liklater en el 2004 podría considerarse desde una perspectiva más “personalista”, enfocada desde la vida del director, como una reactualización creativa de un momento de su vida, de su propia historia, pero nuestra idea es trascender esa intimidad y enfocarnos en su creación, no solo visual, sino en la riqueza de sus diálogos, de su música y de los detalles que por un interés personal llamaron mi atención. Interés, como adelanté anteriormente, enfocado en el Tiempo.

Al inicio de la película el espectador queda captado por las calles parisinas bellamente empedradas y con la luz del atardecer que le brinda un tono nostálgico, acompañado por la canción “an ocean apart” cantada por Julie Delpy, que es una de las protagonistas. Una puerta de entrada a un bello jardín, que es el Promenade Plantée, transmite una sensación de apropiación de la escena y poco a poco uno se va perdiendo en la sonoridad y en las imágenes.

Esta película es rica en detalles escenográficos, ya que se filma en dos sitios muy propios de la cultura literaria europea. Uno es el Shakespeare and Company donde el personaje presenta su libro frente a la prensa, lugar popular entre estudiantes anglosajones que viven en París.

Otro sitio llamativo es Le Pure Café donde se sientan a charlar los protagonistas y donde se genera un llamativo suceso respecto a la propina.

Por último uno de los grandes emblemas de Paris es el río Sena, donde viajan en barco mientras dialogan sobre sus presentes. Es una vista que acompaña al dialogo, o quizás al revés, y permite al espectador apreciar una vista inigualable.

El film transcurre en aproximadamente 30 minutos, según la película, que es el tiempo que tiene Jesse, el escritor de la novela por la cual ambos protagonistas se reencuentran, para ponerse al día con Celine e intentar entender que sucedió que no apareció en aquel momento como habían pactado y poder llegar a tiempo a abordar el avión que lo llevara de regreso a su casa, donde lo espera su familia. 30 minutos para ponerse al día acerca de 9 años de vida, de experiencias diversas a causa de que el pacto de encontrarse 6 meses después no pudo concretarse. Donde en este encuentro “casual” se observa que cada uno tiene su vida encaminada.

Pareciera que ninguno tendría motivos para acercarse al otro, más que para recordar un momento romántico y reírse del desencuentro. Podría ser una de esas anécdotas que se reavivan al reencontrar nuevamente viejos amores y amistades.

Incertidumbre, Subjetividad y Azar

El tiempo del deseo

Los protagonistas están siempre ubicados, a mi entender, en una posición ingenua del por qué están ahí, en ese momento dialogando. “You promised to stay in touch when we’re apart, You promised before i left that you’ll always love me.” You promised… dice la letra de la canción del inicio y su dulce melodía permiten adentrarnos en una historia que excede a Paris como cuna del amor platónico, que excede a los personajes inmersos en la ingenuidad, sin darse cuenta que en su acto pusieron en juego su deseo. “Yo puedo querer adherirme a un partido político, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la elección de una manifestación más original, más espontanea que la que se llama voluntad” (Sartre; El existencialismo es un humanismo. Pág.18). Excede, suplementa lo moral, es originaria, no es un simple cumplir una promesa que se hicieron anteriormente con la idea de volverse a ver, reencontrarse en una supuesta espontaneidad. Para esto traman el no pasarse teléfonos para no comunicarse, con una cierta estupidez romántica que sostenga la promesa. Se trata de un pacto de reencuentro donde queda determinada la hora, el lugar y el día. Pero sin pensarlo abrieron las puertas al azar lo cual “implica incertidumbre”. (Mosca, J. C. Ética: Un horizonte en quiebra. Pág. 118).

El azar irrumpió impidiendo que el pacto determinado previamente fuese posible. Irrumpe un quiebre en el control del tiempo. Un quiebre, donde a uno de los personajes el paso del tiempo le hizo saber acerca de la eternidad de la existencia, fallece la abuela de Celine impidiendo a la misma asistir al compromiso pactado.

El deseo clama en la oscuridad del encierro neurótico ser escuchado. Donde se cede al deseo, hay culpable. Donde se cede al deseo hay goce. Hay una verdad oscurecida por una obediencia superyoica al mandato del Otro. Volviendo al film nos encontramos al final del mismo con un Vals con dedicación, el deseo calienta la voz de Celine que en puño y letra le compone a Jesse una canción que recuerda perfectamente en su rítmica, en su melodía y su letra.

Reitero el reencuentro se logra, ahí están pero 9 años después. Juntos, “this time”, nombre con el cual titula Jesse a su libro, en ese momento. La protagonista le reprocha a Jesse entre llanto que ella les enseña amar a los hombres, incluido a él, y después estos se casan con otra mujer. Se cuestiona porque no le proponen a ella, si bien está convencida de que diría que no. Siempre me resuena el peso del no convincente. En su angustia, en su llanto, ella sabe qué diría que no. Un no que se articula con la dialéctica del deseo. Un “no” como motor del deseo, ya que posibilita un posible encuentro con el anhelado amor de sus fantasías.

Jessi, como se mencionó antes, hace hincapié en el tiempo. Siempre va más allá del mismo, intenta salirse de sus agujas que lo inmoviliza durante toda la película. Un tiempo que lo apremia con la espera de un avión a abordar. Es su tiempo, tiene sus propios 30 minutos para tomar una decisión que nunca sabremos cuando la tomo. Si antes de reecontrarla, apenas la vio, durante el paseo o al final en su departamento mientras la observaba bailar. No importa, nunca lo sabremos. Remontémonos al final del film para ver más claramente esto. Previo a las últimas palabras que dan lugar al cierre de la película, Celine le menciona a Jesse que va a perder su vuelvo mientras baila al ritmo de la canción “Just time” de Nina Simone. Otra referencia al tiempo en la música. Él la mira, se sonríe y le dice que ya sabe. Él ya había tomado una decisión. En resumen tenemos una gran presencia del tiempo tanto en Jesse, como Celine, en la música, y en detalles de la película.

Música y deseo

Continuando con lo mencionado en el apartado anterior, al final se observa la escena en la que están en el departamento de ella, donde elige cantarle un Vals con dedicatoria. En un fragmento del mismo dice “no me importa lo que digan, yo sé lo que fuiste para mí ese día”. Ella menciona al día cuando todo ocurre de noche, antes del amanecer. Algo inquietante hay con esa confusión pero, que para mí, resignifica toda la película. “Solo quiero otro intento, solo quiero otra noche” continúa la canción. En otro fragmento dirá “mi corazón es tuyo hasta que muera” y sonríe pareciendo que cae en la cuenta de algo que nunca sabremos.

El equívoco del día en vez de la noche ¿hará referencia a que esa vez ella sintió el calor del amor, la voz de su deseo en la oscuridad de la noche? ¿ Da cuenta de un tiempo subjetivo donde los límites del tiempo se encuentran desfigurados confundiéndose, o simplemente no importando, la diferencia entre el día y la noche? En el momento en que sonríe no mira a Jesse. No sabemos que mira. La cámara solo la enfoca a ella. Solo sabemos que sonríe como pensativa. Algo recordó. ¿Será que el “no” tan convincente de la escena de la limusina se resignifica cobra peso en ese momento? ¿Será que el tiempo de espera cobró en ella otra significación?

El tiempo pesa, corre que te alcanza

Sin redundar demasiado en conceptualizaciones que escapan a la idea del recorrido de este ensayo tomaré la idea del Biopoder o Biopolítica. Podríamos pensar rápidamente con Foucault y Negri y Hardt que en el pasado de la sociedad disciplinaria el foco estaba en individualizar. El castigo era sobre los cuerpos y donde había instituciones propias de disciplinamiento. Hoy nos encontramos en la era de “(…) la globalización de la producción capitalista y su mercado mundial representan una situación fundamentalmente nueva y un cambio histórico significativo” (Negri y Hardt. Imperio. Pág 22). Y agregaría que en cada momento socio-histórico hay en su universo una producción de subjetividades que la habitan. Me pregunto… ¿la sociedad produce subjetividades y estas a su vez producen a la sociedad?

Las fronteras del mundo quedan desfiguradas a causa de la revolución tecnológica, ya ni siquiera es necesario viajar para poder contactarse con alguien y poder verlo y escucharlo. Freud dirá en el malestar de la cultura que asemejarse a dios tiene su precio. La cultura y la seguridad de su cohesión implican una pérdida de nuestro narcisismo, un relegamiento de nuestra satisfacción pulsional, un contrato social al cual nos adherimos, consciente e inconscientemente, sin el cual la ley del más fuerte sería la que prevalezca.

Ya no estamos en presencia de la hegemonía del control disciplinario sino de un control global, sobre la social, es decir sobre la población.

“El poder se expresa pues como un control que se hunde en las profundidades de las conciencias y los cuerpos de la población y, al mismo tiempo, penetra en la totalidad de las relaciones sociales.” (Negri y Hardt. Imperio. Pág. 37)

Tomo este recorrido conceptual para hipotetizar acerca del porque el encuentro fue posible por ese libro y, a su vez, como la postura ética de la singularidad en situación suplanta el universo preestablecido. Recordemos que se reencuentran por un libro de Jesse, están en un país diferente al cual se vieron por primera. Él es estadounidense y ella es francesa. Un libro que se popularizo y atravesó las fronteras logrando masificarse en dos sociedades con historias y culturas diferentes. ¿Por qué? ¿A qué responde que ese libro haya sido tan aclamado por el consumidor a nivel mundial?

Como adelanté al inicio, mi eje esta puesto en el tiempo. El tiempo en la globalización es un tiempo efímero, las marcas del paso del tiempo se quieren anular, ya no hay tiempo para nada. ¿El libro permitirá al lector sumergirlo en una historia donde escapa a su posición de consumidor-consumido por el tiempo? El control del tiempo, y su cristalización como tal, marca un mecanismo de control sumamente eficaz y casi imperceptible. Ya no es tan explícito como en la sociedad disciplinaria sino que al contrario los tiempos se marcan sin que nos demos cuenta. Para ser consumidores nuestro tiempo tiene que estar regulado, pero tiene que ser una regulación que al mismo tiempo sea a pedido del consumidor. “Para el consumidor cabal y maduro, actuar de esa manera es una compulsión, una obligación. Pero esa “obligación”, esa presión interiorizada, esa imposibilidad de vivir la vida de otra manera, se le revela disfrazada de ejercicio del libre albedrío, tal vez el mercado ya lo escogió como consumidor” (Bauman, Z. La globalización: consecuencias humanas. Págs. 111-112). Pero agregaría a esta cita lo anteriormente mencionado, es el sujeto quien opta por ubicarse cómodamente en ese lugar a cambio de su libertad.

¿Por qué el éxito del libro?

Cuando escribo estas líneas recuerdo que un amigo una vez me dijo “el poder estar charlando con alguien y que no levante el teléfono debería ser considerado un acto de amor del más sincero”. Estamos siempre hiperconectados, no podemos dar lugar a la soledad ni a la reflexión y con gran dificultad sostener una conversación cara a cara, sin ser interrumpidos por alguien que no está allí en ese momento. Acá ya se observa las raíces imperceptibles de la hegemonía cultural regulando nuestros tiempos.

Ya no podemos pensarnos como ciudadanos, sino como consumidores. Ortega Y Gasset en su libro “La rebelión de las masas” indica que en este tiempo actual tenemos a nuestra disposición más diversidad de objetos para nuestra libre elección. El liberalismo económico, o mejor dicho el neoliberalismo y los organismos financieros que atravesaron en nuestro país, nuestras políticas y consumieron a nuestro Estado actuaron, de la mano del mercado, como agente regulador y propiciador de subjetividad: el consumidor, el endeudado. Es una sociedad donde los compromisos se esquivan.

¿Podríamos pensar que el libro del protagonista es sumamente “marketinero” ya que logra captar anhelos y deseos de los lectores?

Como se aprecia en la rueda de prensa, los periodistas están sorprendidos por la historia y pareciera que no logran creer que haya sido real. Que dos personas, de dos países diferentes, se encuentren en un tren en Viena y se brinden varias horas de un día para charlar, conocerse y hasta hacer el amor. En una sociedad donde todo es ahora y ya, donde las modas pasan rápido y donde la demanda es manipulada por la oferta, un libro habla sobre tomarse su tiempo para vivir. Mostrando que se vive más en un par de horas que mucha gente en toda su vida.

“Sería igualmente ideal que el consumidor no abrazara nada con firmeza, no aceptara ningún compromiso hasta que la muerte nos separe, no considerara necesidad alguna plenamente satisfecha ni deseo alguno consumado. (…) Solo cuenta la volatilidad, la temporalidad intrínseca de todos los compromisos; ésta es más importante que el compromiso en sí, al que, por otra parte, no se le permite durar más que el tiempo necesario para consumir el objeto de deseo (mejor dicho, el tiempo suficiente para que se desvanezca la deseabilidad del objeto)” (Bauman, Z. La globalización. Consecuencias humanas. Pág.108)

El amor en los tiempos del consumo es un amor que se agota fácilmente, donde el lazo afectivo y social se encuentra transformado y pauperizado en lazos virtuales y relaciones sin compromiso. Ya que todo compromiso genera ataduras en la carrera por el éxito. No hay tiempo que esperar, y menos para esperar al otro.

Es un ciclo infinito. Y esto es lo que a mi parecer hace de interesante el libro de Jesse respecto al tiempo. Es una lucha incesante entre el gozar y el placer. Esta vivencia del protagonista es placentera, en poco tiempo logran ir en contra del tiempo. Logran disfrutar de una cuota de tiempo que no les impide correr. El libro permitió a los lectores adentrarse en una historia de amor en la que el tiempo apremiaba pero se sumergía en una atemporalidad anhelada, y por momentos impensada. Y esta idea es la que se encuentra en el film en su secuela, solo 30 minutos en los que constantemente se le recuerda al protagonista masculino sobre el apremio del tiempo pero este logra una y otra vez esquivarlo haciéndose el desentendido. ¿A quién no le gustaría ir caminando tranquilo al trabajo o a una clase sin importarle si llega tarde, evitando la espera de los medios de transportes y su uso muchas veces incomodo?

Psicoanálisis ¿ensueño burgués?

El “no” de Celine da lugar a la espera, pero no una espera nostálgica. Sino una espera de que no cualquiera suplantara lo que ella desea. Una espera que da lugar a un acto subjetivo donde el deseo se pone en juego. El psicoanálisis, desde su posición ética, aboga por la responsabilidad del sujeto frente al deseo que lo habita. “La singularidad es lo que se sustrae al régimen del uno” (Lewcowicz, I. Ética. Un horizonte en quiebra. Pág. 59). Hay una sociedad que impone, que preexiste. Pero siempre en juego está la decisión del sujeto en situación, en una sociedad donde se busca quitar el peso de la responsabilidad continuamente.Como dije antes, un consumidor responsable de la ética del psicoanalisis no es rentable. El eslogan nada es imposible, acompañado de la mano de un exceso de estímulos que promocionan o convocan a consumir, termina generando la perdida del sujeto en su singularidad en una vorágine de mercancías tan innecesarias como indeseadas, sin posibilidad de metabolizar todos esos estímulos que se nos presentan en simultáneo y que contaminan nuestra cotidianeidad.

Ahora bien, volviendo a la hipótesis central planteada al inicio del trabajo, el psicoanálisis funciona como potenciador del movimiento que suplementa el universo preestablecido, cerrado, ya que promueve la aparición de las singularidades en situación. Da lugar a discursos bloqueados. ¿A qué me refiero con esto?

Tomo un fragmento del texto de Ignacio Lewcowicz titulado “Particular, universal, singular” en el cual plantea que “una situación cualquiera-sociocultural, clínica, estética, política-se presenta espontáneamente para sus habitantes como completa; la potencia de nominación de su lengua como irrestricta; la capacidad de sus leyes para cubrir lo real, como integral. Una ley moral, por ejemplo, parece renunciar unos principios en cuya ejecución quedarían codificadas todas las situaciones posibles. Pero el destino de lo simbólico parece consistir en desfallecer ante su real. Por los caminos concretos que fuera, se le presenta un punto en que fracasa. La cadena simbólica entra en impasse; la ley no sabe pronunciarse-y se sabe impotente para operar en estas circunstancias-. Ese punto de impasse es el campo de la intervención que nomine, que traiga al ser de la situación eso que había quedado excluido a priori. El universal previo se revela como meramente parcial. El punto de singularidad vehiculiza la exigencia de una nueva ley, ésta si universal, que deje atrás el limitado horizonte restrictivo de la legalidad previa.

El universo se ha ensanchado, se ha suplementado a partir de una singularidad. Esa singularidad era el único lugar en que se estaba poniendo en juego un universal que fuera más allá del restringido universo situacional. Esa singularidad, por eso mismo, era universal.” (Ignacio Lewcowicz. Ética. Un horizonte en quiebra. Pág. 63).

El psicoanálisis como potenciador de subjetividad permite que cada sujeto se interpele retroactivamente respecto a su posición dentro del universo, permitiendo que surja un sujeto responsable respecto al deseo que lo habita, nominando aquello que queda sin lugar. En esta nominación que plantea Ignacio Lewcowicz, cobra visibilidad esa singularidad en situación que sumplementa y amplía el universo preestablecido.

La posición fatalista del consumidor, y las justificaciones economistas y sociohistóricas, solo implican un no responsabilizarse del acto de cada uno. En palabras más informales, es más fácil seguir la marea o hasta ir contracorriente, que serían las dos caras de una misma moneda/universo, que responsabilizarse respecto al deseo. Perdiéndose el sujeto en la masificación del consumo. El biopoder o biopolítica, con sus dispositivos de poder global, generan efectos particularistas. Esto significa que “un rasgo particular devenga condición universal” (Michel Fariña. Ética. Un horizonte en quiebra. Pág. 52). En este caso el pasaje del consumo para vivir a vivir para consumir.

Desde esta perspectiva el “El sujeto es siendo. Nunca del todo realizado, pero siendo. De eso debería dar respuesta, de la razón de su ser en la razón deseante, en lo calculable y también en lo incalculable y no representable de su ser” (Mosca, J. C. Ética. Un horizonte en quiebra). Es en su acto.

¿El “no” de Celine y el libro escrito por Jesse son actos en situación? No me atrevo a decir que el libro escrito por el protagonista sea un acto ético leído retroactivamente, sino que su acto podría encontrarse mirando la primera película, 9 años antes de ese encuentro. Más exactamente en el momento en que decidió hablarle a Celine, que sería lo que le permitió escribir el libro. El “no” de la protagonista a los varios amantes que tuvo en su vida es retroactivamente un acto ético dando lugar a su deseo. Ella responde frente a su deseo, en esa sonrisa, que mencione anteriormente en el trabajo, mientras toca la canción dedicada a Jesse algo de lo mencionado puede verse.

Para finalizar el trabajo tomo una cita de Jaques Lacan para dar cuenta del posicionamiento ético del psicoanálisis en relación con el universo establecido de lo social:

“Una parte del mundo está orientada resueltamente en el servicio de los bienes, rechazando todo lo que concierne a la relación del hombre con el deseo-el o que llamo la perspectiva postrevolucionaria. La única cosa que puede decirse, es que nadie parece darse cuenta de que al formular así las cosas, no se hace más que perpetuar la tradición eterna del poder-continúen trabajando, y en cuanto al deseo, esperen sentados “ (Lacan, J. Seminario 7. Pág.378).

De eso habla el psicoanálisis en postura ética, dar lugar al tiempo del deseo tan obturado por el tiempo del consumo.

Bibliografia

Bauman, Z. (1999) La globalización: consecuencias humanas. Buenos aires, Editorial Fondo de cultura económica.

Fariña, M. Ética.(2011) Un horizonte en quiebra. Capítulos IV y VIII Buenos Aires: Eudeba.

Fariña, M. & Solbakk, J. H. (2012) Bioética y cine. Tragedia griega y acontecimiento del cuerpo. Buenos Aires, Editorial Paidós.

Foucault, M.(Curso 1975-1976) Defender la sociedad . Buenos Aires, Editorial Fondo de cultura económica.

Lacan, J.(1964) Seminario 7: La ética del psicoanálisis. Buenos Aires, Editorial Paidós.

Hard, M. y Negro, A.(2002) Imperio. Prefacio. Págs.: 11 a 16; Cap. 1 “El orden mundial” págs. 19 a 33; Cap. 2 “La producción biopolítica” Págs. 35 a 50. Buenos Aires, Editorial Paidós.

Ortega y Gasset.(1939) “La rebelión de las masas” . Buenos Aires, Editorial Orbis S. A.

Sartre, Jean. (1946) El existencialismo es un humanismo. Buenos Aires, Editorial Octaedro.



NOTAS





COMENTARIOS

Mensaje de Mauro Russi  » 21 de septiembre de 2015 »  

Interesante Lectura y aporte de Barrionuevo.

El film como toda creación escapa a las manos del autor y queda en la lectura que le da cada uno. Me parece interesante la mirada que le das, y estoy de acuerdo en tu aporte de traer el contexto socio-histórico.

Saludos y gracias por comentar!



Mensaje de Natalia Soledad Miyaner  » 15 de septiembre de 2015 » nataliamiyaner@gmail.com 

"Cuando en el análisis, el autor habla de por qué el éxito del libro se hace mención al amor en los tiempos de consumo, donde en la actualidad el lazo afectivo y social se encuentra transformado en lazos virtuales y relaciones sin compromisos, me parece interesante agregar el aporte que hace Barrionuevo, en “adolescencia y juventud, consideraciones desde el psicoanálisis” en donde resalta la importancia de las características del momento histórico – socio – económico en el que se encuentre el sujeto, en tanto influyen en expectativas y proyectos que se construyen y en las posibilidades de concreción de los mismos. En la actualidad, “el joven inmerso en un mundo globalizado, tendrá que procurar sostener su deseo inmerso en un contexto que facilita el goce y jerarquiza el acto, el tener por sobre el ser, y que presenta condiciones de inseguridad que no permiten construir proyectos de largo alcance”. Simultáneamente la sociedad de consumo ofrece al sujeto una amplia gama de recursos que otorgan masivamente goce solitario, en encierro narcisistico que aísla y debilita o deteriora los lazos sociales.
Lo que el film viene a mostrarnos, es la enorme potencia del amor. El sentimiento que los une está multiplicado por el motivo de no haberse tenido. La historia nos lleva a pensar y a sentir cuán profundo puede ser el amor no concretado, al cabo el más puro, aquel que no puede ser contaminado por la rutina. Y una vez más, una ciudad emblemática como París vuelve a convertirse en testigo de esta historia de amor extraordinaria. Pero ¿Puede una trilogía cinematográfica aspirar a ser ejemplo universal del amor?, ¿Podemos entender las relaciones de pareja si nos fijamos en Jesse y Céline?
El film es, por tanto, una nueva reflexión sobre la relación entre el amor y la felicidad, la fugacidad de la vida y la necesidad de ser valientes a la hora de encontrar a la persona adecuada."



Mensaje de   » 14 de septiembre de 2015 »  

Gracias por el aporte Florencia, muy interesante!



Mensaje de Florencia Castro  » 5 de septiembre de 2015 » florenciacastro@outlook.com 

Algo mínimo que agregar respecto del deseo. Parece ser que algo de ese orden se devela en la contradicción neurótica de Celine. Da la sensación de que por medio de esas contradicciones quisiera huir de su deseo, pero en ese intento lo pone en manifiesto, por ejemplo dice querer amar y ser amada pero prefiere estar sola. Jesse le marca estas discordancias e inmediatamente ella intenta justificar con algún argumento la validez de las mismas, y con esa contra-argumentación pone en juego aún más algo del orden de su deseo.



Mensaje de Mauro Russi  » 3 de septiembre de 2015 » maurorussimartin@gmail.com 

Desde ya muchas gracias a ambos por los comentarios. Respecto al comentario de Villar; me tome el tiempo de ver la película para responderte. Llamativamente también el personaje, o uno de los principales a mi gusto, es el actor que encarna a Jesse. Es una muy buena película que invita también a reflexionar el concepto de tiempo, sobre todo desde el vinculo familiar.

En relación al comentario de Lorena me quede reflexionando con tu frase "Creo que estamos en un momento donde se habla de la dificultad de construir relaciones por las implicancias que tiene el amor (incertidumbre, encuentro con la falta, etc), y ésta película atraviesa las cuestiones de época y viene a mostrarnos algo constitutivo del amor".
Estoy de acuerdo, pero agregaría que es eso intolerable de las relaciones afectivas en general de una sociedad en la que todo está planificado, perversamente, para ser descartable rapidamente sin mayores implicaciones. La idea de que poco importa el otro, que el otro se arregle, así como, la intolerancia frente a las personalidades de los demás es producto de una transformación de los lazos sociales, no se si pauperizados pero sí transformados, basados en la construcción, según lo pienso, de la subjetividades con una fuerte impronta hedonista e individualista.
Con lo cual, las relaciones afectivas y el amor cambian, o mejor dicho, la percepción que se construye de las mismas cambia.

Gracias nuevamente por los comentarios y espero que mi respuesta aporte un grano de arena al comentario de ustedes que ha aportado a mi enriquecimiento intelectual. Saludos!



Mensaje de Lorena  » 31 de agosto de 2015 » lorenamunoz_psi@hotmail.com 

Muy interesante el análisis que realiza el autor. El análisis sociológico, la subjetividad y su construcción en la época me resulta de gran interés. En este caso, yo creo que se trata de una película donde se pone en juego el “amor cortes”, el de otros tiempos. Creo que estamos en un momento donde se habla de la dificultad de construir relaciones por las implicancias que tiene el amor (incertidumbre, encuentro con la falta, etc), y ésta película atraviesa las cuestiones de época y viene a mostrarnos algo constitutivo del amor. Lo que las mujeres quieren es que les hablen, y Jesse viene a ocupar ese lugar. Dice E Tendlarz: “la demanda de ser el falo del Otro vuelve a las mujeres más dependientes de los signos de amor (…) espera su satisfacción de los signos de amor que espera recibir a través de las palabras. El amor pasa por las palabras”.
Y dice Lacan: “El sujeto con quien, entre todos los sujetos, tenemos el vínculo de amor es también objeto de nuestro deseo”. Amamos el objeto de deseo. Y añade: “Si este objeto les apasiona es porque ahí dentro, oculto en él, está el objeto de deseo, ágalma”. Esto, como mencionaba, creo que excede las cuestiones de época. Ahora, como dice Badiou, “el desafío es transformar lo efímero en duración”. Transformar el encuentro de Celine y Jesse en una relación duradera.



Mensaje de Villar  » 15 de agosto de 2015 »  

Solamente queria agregar que la obsesion por el tiempo (real) es algo que persigue a este director, tambien autor de "BOYHOOD", filmada a alo largo de (creo) unos 11 años en tiempo real, mostrando el crecimiento de protagonista y personajes...

Muy buen trabajo!
Saludos!



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Película:Antes del atardecer

Titulo Original:Before Sunset

Director: Richard Linklater

Año: 2004

Pais: Estados Unidos

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