por 

- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 3
Prof.: Lic. Lucila Kleinerman

Alumnos
Guañabens, Matìas L.U.: 32.531.262-0
Taboada, Eric L.U.:

1o Cuatrimestre
2009
Blade Runner: Sinopsis
En la ciudad de Los Ángeles, en noviembre de 2019, Rick Deckard es llamado de su retiro cuando un Blade Runner excesivamente confiado —Holden— recibe un tiro mientras llevaba a cabo la prueba Voight-Kampff a Leon, un replicante fugitivo.
Deckard, dubitativo, se encuentra con Bryant, su antiguo jefe, quien le informa que la reciente fuga de replicantes Nexus-6 es la peor hasta el momento. Bryant informa a Deckard acerca de los replicantes: Roy Batty es un comando, Leon es soldado y obrero, Zhora es una trabajadora sexual entrenada como asesina y Pris un ’modelo básico de placer’. Bryant también le explica que el modelo Nexus-6 tiene una vida limitada a cuatro años como salvaguarda contra su desarrollo emocional inestable. Deckard es acompañado por Gaff a la Tyrell Corporation para comprobar que la prueba Voight-Kampff funciona con los modelos Nexus-6. Ahí, Deckard descubre que Rachael, la joven secretaria de Tyrell es una replicante experimental, con recuerdos implantados que le permiten contar con una base emocional.
Deckard y Gaff allanan el apartamento de Leon mientras él y Roy obligan a Chew, un diseñador genético de ojos, a que les envíe con J.F. Sebastian, pues él les puede permitir llegar a Tyrell. Más tarde, Rachael visita a Deckard en su apartamento para probarle que ella es humana, pero huye llorando al enterarse que sus recuerdos son artificiales. Pris conoce a Sebastian y se aprovecha de su bondad para lograr entrar en su apartamento.
Las pistas encontradas en el apartamento de Leon llevan a Deckard al bar de Taffy Lewis, lugar en que la tatuada Zhora realiza su espectáculo con una serpiente. Zhora intenta desesperadamente huir de Deckard por las calles atestadas de gente, pero Deckard logra alcanzarla y la "retira". Tras el tiroteo, Gaff y Bryant aparecen e informan a Deckard que también hay que "retirar" a Rachael. Convenientemente, Deckard observa a Rachael a lo lejos pero, mientras la sigue, Leon le desarma repentinamente, y Deckard recibe una paliza. Rachael dispara a Leon, salvando la vida de Deckard y ambos se dirigen al apartamento de Rick, donde discuten las opciones que tiene Rachael. En un tranquilo instante de intimidad musical, ambos se empiezan a enamorar.
Entretanto, Roy llega al apartamento de Sebastian y se vale del encanto de Pris para convencer a Sebastian de ayudarle a reunirse con Tyrell. Ya en la habitación de Tyrell, Roy demanda que prolongue su vida y pide perdón por sus pecados. Al no ver satisfecha ninguna de sus solicitudes, Roy asesina a Tyrell y Sebastian.
Deckard es enviado al apartamento de Sebastian después de los asesinatos. Allí, Pris le prepara una emboscada, aunque Deckard consigue dispararle tras una lucha. Roy regresa, atrapando a Deckard en el apartamento, y comienza a perseguirlo a través del edificio Bradbury hasta llegar al tejado. Deckard intenta escapar saltando a otro edificio quedando colgado de una viga. Roy cruza con facilidad y mira fijamente a Deckard — en el momento en que éste se desprende de la viga, Roy lo sujeta por la muñeca, salvándole la vida.
Roy se está deteriorando muy rápidamente (sus 4 años de vida se acaban), se sienta y relata con elocuencia los grandes momentos de su vida concluyendo: "Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir". Roy muere dejando escapar una paloma que tiene en sus manos, mientras que Deckard le mira en silencio. Gaff llega poco después, y marchándose, le grita a Deckard: "Lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?".
Deckard regresa a su apartamento y entra con cuidado, cuando nota que la puerta está entreabierta. Allí encuentra a Rachael, viva. Mientras se van del lugar, Deckard encuentra un origami que ha dejado Gaff (señal de que se les ha permitido escapar). Finalmente, la pareja se dirige a un futuro incierto .

Blade Runner: ¿Què es lo que hace humano al humano?
ANALISIS
El personaje en el que se centra el anàlisis de la responsabilidad subjetiva es Deckard, una especie de policìa que se encarga de detectar y exterminar androides, seres creados artificialmente que sirven como màquinas a los seres humanos. A travès de la coartada neuròtica para evitar la angustia, responde a la demanda de un Otro al que da consistencia comportàndose como instrumento, degradando a sus vìctimas a la condiciòn de màquinas. Sin embargo, a lo largo de la pelìcula, los lìmites que diferencian a estas màquinas de los seres humanos empiezan a caer y su posiciòn como sujeto es fuertemente cuestionada.
El primer tiempo lògico del circuito de la responsabilidad puede ser ubicado ya desde una de las primeras escenas, cuando Bryant manda a buscar a Deckard hacièndolo arrestar. En la conversaciòn que estos tienen a continuaciòn, Bryant le dice: “Sabes que no hubieras venido si sòlo te lo hubiera pedido”. Esto resulta ejemplar para lo que serà la hipótesis clìnica sobre la posiciòn subjetiva de Deckard. Èste se sostiene de manera ambivalente frente a la demanda, donde si bien “juega” a presentar cierta rebeldìa u oposiciòn, frente al mìnimo mecanismo legal o coercitivo cede, alegando para sì que no hay elecciòn posible. “No lo hago porque me lo pide, lo hago porque no me deja alternativa”, podrìa ser una articulaciòn posible de la respuesta egosintònica que se da a sì mismo.
Deckard empieza sosteniendo que el ya no trabaja para èl, que "ya habìa renunciado desde antes de entrar ahì" y que volvìa a renunciar en ese momento. Al parecer, ya en este momento algo en esa situaciòn, en el trabajar para èl, o en el trabajo mismo que se le solicita, le "hace ruido". Sin embargo, no puede terminar de hacerse responsable de rechazar el trabajo ni de aceptarlo voluntariamente.
Bryant lo amenaza con que si Deckard no es policìa, difìcilmente pueda ejercer de otra cosa, como ùltimo intento de convencerlo para aceptar la misiòn. Deckard le dice a Bryant: "Sin elecciòn, no?". Bryant le contesta: "Sin elecciòn". Desde el primer momento, en la escena del arresto, parecen estar jugando a asumir los roles de amo y esclavo, como si ninguno de los dos tuviese otra alternativa. Aquì aparece la eleccion, en el sentido del "decisionismo" que articulan Lacan y Sarte. Deckard le da consistencia al Otro, encarnadolo en el que fue su jefe, velando la elecciòn que està realizando en ese momento: la elecciòn de obedecer.
De esta manera se ahorra el esfuerzo que supondrìa una verdadera decisiòn de no obedecer, con las consecuencias que podrìa acarrear, o bien de asumir que la decisiòn de aceptar la misiòn recae pura y exclusivamente sobre èl. Tal como lo prueba el experimento de Milgram, escudàndose en un acatamiento total a las figuras de autoridad, la gente por ser obediente puede llegar a lìmites insospechados.
Hay cierto montaje elegido en esta escena, que recuerda al interrogatorio de Ibietta, el cual en un momento sumamente dramàtico, elige burlarse de aquellos que lo interrogan. Incluso en esas condiciones extremas, Ibietta siente la necesidad de agujerear a ese Otro; la consistencia que les da a aquellos que amenazan con darle muerte lo incita a querer descompletarlos mediante la burla. Deckard va en un sentido opuesto pero analògico: se barra a sì mismo, escondiendo detràs de la consistencia que le da a su jefe la posibilidad de elecciòn que tiene todavìa al momento de aceptar la misiòn, desresponsabilizàndose por todas las ejecuciones que ha realizado en el pasado. Deckard vendrìa a ocupar el rol de aquellos que interrogan a Ibietta, de los que amenazan con fusilarlo.
Cuando se dirige a la corporaciòn Tyrell a investigar, Deckard es recibido por Rachel, que serà la primera en interpelarlo. Deckard habla de los replicantes como “màquinas”, que pueden ser beneficiosas o peligrosas, no siendo las beneficiosas asunto de èl. “No es asunto mìo”: Viendo sòlo el peligro en las “màquinas” que “retira”(tèrmino usado para la ejecuciòn), se permite una còmoda deshumanizaciòn de aquello a lo cual “se ve obligado” a privar de vida. Esta es la respuesta que Deckard sostiene la mayor parte de la pelìcula, egosintònica, negando y distorsionando su propia inquietud con respecto a lo que hace, yendo a favor del efecto particularista que sostiene su profesiòn. Esto es un ejemplo trasladado a la ciencia ficciòn de uno de los rasgos humanos màs perturbadores. Sin ir màs lejos, tanto en la Alemania nazi como en la dictadura del 76`, la deshumanizaciòn de aquellos que fueron torturados o asesinados era un requisito previo para poder cumplir con la tarea. De esta manera, no se sentìan identificados con las vìctimas de su accionar, y podìan sostener cierta integridad afectiva sin sentir una contradicciòn interna que los hiciese cuestionarse al respecto.
Rachel le pregunta si alguna vez retirò algùn humano por error, a lo que èl le contesta que no. Ella le recuerda que ese es un riesgo que siempre està en esa profesiòn¬. En ese momento, la conversaciòn es interrumpida por el Tyrell, el creador de los replicantes. Le pregunta por la tècnica que usa para interrogar a los replicantes, y quiere ver como es que funciona con un humano. Le sugiere que le realice la prueba a Rachel. Deckard se da cuenta de que Rachel es una replicante. Tyrell luego le dice en privado a Deckard que Rachel no lo sabe, que le fueron implantados recuerdos, que asì se los puede controlar mejor. Rachel espera a Deckard en su casa, aduciendo que querìa verle. Le dice que no sabe porque Tyrell le dijo eso, y le pregunta si el cree que es una replicante. Le muestra una foto donde està con su abuela. Ante esto, Tyrell empieza luego a ennumerar una serie de eventos que corresponden a la memoria de ella, de los cuales tiene un conocimiento preciso, con lo cual le demuestra que no son sus recuerdos, sino que fueron implantados. Rachel reacciona con angustia, y se va, ante lo que Deckard se muestra afectado. Esto prodrìa considerarse como una especie de interpelaciòn, desde el lado de lo afectivo, y en realidad cobrarà verdadero significado en la escena final de la pelìcula, la cual comentaremos màs adelante. Algo en lo humano de Rachel viene a cuestionar la idea que tiene Deckard de los replicantes, situando en Rachel algo màs allà de lo maquìnico, lo particular. Hay un ligero paralelismo entre la identidad falseada de Rachel con “recuerdos implantados”, con los casos de apropiaciòn ilegal de niños, donde algo siniestro en la filiaciòn es obturado por esta desmentida, esta ilusiòn que encubre la situaciòn real. El problema de los recuerdos falseados relacionados con la propia identidad-adelantamos: la condiciòn de replicante de Deckard-, es tambièn aquì un primer tiempo lògico siendo interpelado: el hecho de sentir emociones y tener recuerdos no es garantìa de su condiciòn de humano. Este cuestionamiento seguirà apareciendo a lo largo de la pelìcula.
Màs adelante, Deckard es instado a retirar a Rachel, pero lejos de cumplir con la orden, comienza una relaciòn amorosa con ella. La escena comienza cuando ella le salva la vida dando muerte a un replicante que estaba por matarlo. Ambos quedan afectados por los hechos, y Deckard trata de tranquilizarla explicàndole que “asì es el trabajo”. A esto ella le contesta que no està en ese trabajo, sino que “ella es” ese trabajo. Luego, ella le pregunta si el se realizò a sì mismo el test que usò para saber si ella era una replicante.
Es en esta escena donde situamos la interpelaciòn principal de la pelìcula, a diferencia de D`Amore, que la ubica màs adelante. Esta es la ùnica escena donde hay una respuesta del sujeto por el lado del deseo, dando lugar a algo nuevo. La pregunta que le hace Rachel sobre el test, que abre el interrogante en la pelìcula de si Deckard es o no un replicante, lo interpela sobre las supuestas diferencias entre èl y aquellos a los que persigue, no encontrando una respuesta para esa pregunta. Es un punto donde desfallece el particular previo, donde algo de lo singular emerge para descompletar el universo que funcionaba hasta ese momento. Es entonces esta interpelaciòn, esta pregunta por su propia condiciòn de humano o replicante, antes obturada por la coartada neuròtica del fantasma de Deckard, la que situamos como el segundo tiempo lògico del circuito de la responsabilidad. Aquì Deckard es culpable de nunca haberse preguntado por su propia condiciòn, de nunca haberse sometido a su propia ley, ni de pensar en una ley que fuese màs allà de la sugerida por la policìa para la cual trabaja. En relaciòn con la responsabilidad jurìdica, el hecho de ser representante de la ley y estar amparado en los còdigos de la misma para ejercer sus ejecuciones, obtura la posibilidad de hacerse responsable como sujeto deseante. En este sentido, la posiciòn de Deckard es opuesta a la de Antìgona, que yendo en contra de las “leyes del hombre” sostiene su acto en las “leyes del cielo”. Deckard obtura las leyes de su deseo a favor de la demanda de un còdigo legal al cual pretende completo, para no hacerse cargo de la inexistencia de un Otro sin barrar que lo dejarìa a solas con su elecciòn.
Oscar D`Amore ubica el momento de la interpelaciòn en una de las ùltimas escenas, donde Batty, lider de los replicantes, juega con Deckard. Lo deja vivir para perseguirlo durante los ùltimos minutos de vida que le quedan, antes de morir de una muerte programada. Aquì se conjugan la necesidad y el azar: la necesidad en la muerte programada que empieza a deteriorar a Batty cuando comienza la persecuciòn, y el azar de que coincida con el momento en que ellos dos se encuentran. Cuando Deckard cuelga del techo, a punto de caerse y morir, el replicante le dice: “Es toda una experiencia vivir con miedo. Eso es lo que significa ser esclavo”. Deckard no resiste màs y cae, pero el replicante lo salva. Le dice unas palabras, y luego muere.
Esta escena guarda su complejidad. Centremonos en el personaje de Batty por un momento. En una escena anterior, Batty interpela a su creador, Tyrell, por la oscuridad de su origen, del porquè de su muerte. Ante la respuesta insuficiente, deshumanizante, lo asesina. Sabiendo que su muerte es inminente es que va al encuentro de Deckard. Cuando llega y ve a su mujer, otra replicante, asesinada por el policìa, empieza con este juego de dejarlo vivo para darle caza, invirtiendo los roles. En su muerte, y en la muerte de su partenaire y otros compañeros replicantes, algo de su propio deseo parece ponerse en marcha. De la misma forma que Ibietta frente a su muerte, cuyo deseo de vivir se traduce en el intento de burlar a sus opresores, Batty va màs allà de la venganza buscando que algo de lo singular de su vida trascienda su muerte. “Lo visto se perderà como làgrimas en la lluvia”, le dice a Deckard luego de salvarlo, lo salva para que dè testimonio de la singularidad de su vida, màs allà del ser replicante o humano. Asì, agujerea la coartada de Deckard, salvado por segunda vez por aquellos a los que solìa dar muerte, quedando perplejo ante lo singular del acto que acaba de presenciar. A su vez, trasmite ese otro mensaje: “no se es esclavo por ser replicante, sino por subyugarse al miedo”, marcando aquello que lo diferencia del obediente Deckard.
Retroactivamente, el gesto que tuvo Batty con Deckard le señala al bladerunner eso ùltimo que todavìa no estaba dispuesto a asumir: la elecciòn de perdonar la vida siempre es una opciòn, y el miedo a desobedecer es elegir la esclavitud. Batty, pròximo a su muerte, decide salvarlo, mostràndole que la decisiòn de “matar o morir” es màs un artifiicio elucubrado por Deckard que una situaciòn real. El despliegue de la escena invertida con el perdòn de la vida al final, ese ùltimo testimonio que hace hincapiè en lo singular de cada vida màs allà de los ròtulos, resignifica todo un historial de ejecuciones desde la culpa que involucra a Deckard en la elecciòn de llevarlas a cabo.
Pero no es sin una ùltima interpelaciòn que esto sucede, pues es tambièn otro personaje el que le muestra a Deckard la opciòn de desobedecer las òrdenes de Bryant para perdonar una vida: Es Gaff, quièn al ir a su encuentro en la terraza donde sucede la escena con Batty, le dice que es una làstima que no hayan podido dejar con vida a Rachel. De esta forma, hace alusiòn a que le dieron la orden de “retirarla” y que ya se habìa encargado de eso. Cuando Deckard vuelve al departamento, la puerta està abierta, pero cuando la encuentra comprueba que està viva. Salen del departamento, y el nota que hay un origami en la puerta, la marca caracterìstica de Gaff: èl entiende que èl estuvo allì, pero no la asesinò, sino que la dejò con vida. Esto resignifica el comentario que le hizo en la terraza, en un acto casi irònico, dando a entender la poca seriedad que le atribuyò Gaff a la orden en sì cuando algo de lo humano està en juego(en este caso, es evidente que Gaff se habìa percatado de la situaciòn entre Deckard y Rachel).
Esta escena no se agota ahì, sino que viene a resignificar las primeras escenas que ya mencionamos, aquellas que empiezan a cuestionar a Deckard sobre la posibilidad de ser un replicante. En determinado momento de la pelìcula, Deckard sueña con un unicornio, y la escena parece incongruente e intrascendente. Sin embargo, el origami que Gaff deja como señal de que eligiò no matar a Rachel, es un unicornio. Esto puede ser un elemento azaroso, o bien significar que Gaff tiene conocimiento sobre los sueños de Deckard, lo que sugerirìa sus recuerdos tambièn son implantados, como los de Rachel. La frase que le dirige a Deckard en la terraza es, textualmente: "Lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?". Podrìa leerse en esta frase, teniendo en cuenta los datos que se ven a posteriori en la pelìcula, una pregunta por la condiciòn de Rachel, Deckard e incluso el mismo Gaff, indagando sobre què es estar vivo, yendo màs allà de la dicotomìa replicante-humano. En este caso, la pregunta aparece desplegada, problematizando sobre un punto ciego que Deckard cierra anticipadamente, sin llegar todavìa al tiempo tres de la responsabilidad subjetiva.
Deckard es asì casi empujado a elegir al final, siendo un espectador pasivo de estos tres actos èticos que interpelan su posiciòn como sujeto frente a su deseo. Deckard es ob-ligado a re-spondere por sus acciones retroactivamente, a pagar su deuda: culpable de no querer saber si èl es o no replicante, culpable de sostener un falso “matar o morir”, y culpable de no desobedecer una orden. No hay responsabilidad subjetiva sin culpa, de la misma manera de que no hay ètica si no es sostenida desde un còdigo moral. El hecho de “saberse” culpable de la situaciòn permite otro tipo de responsabilidad, culpable de lo que dice y hace, fundando el circuito de la responsabilidad retroactivamente. El efecto sujeto, o sea el tercer tiempo lògico del circuito, donde frente a la interpelaciòn que neesariamente exige una respuesta el sujeto es capaz de desplegar un acto ètico, es difìcil de precisar en la pelìcula: ¿Deckard elige realmente, o sigue la corriente de los actos èticos de Rachel, Batty y Gaff? El dejar con vida a Rachel y escapar juntos, deja abierto el final, dando lugar a que algo de lo nuevo pueda aparecer. La pelìcula termina sin cerrar algunos de estos interrogantes, quedando el tercer tiempo lògico como un supuesto a futuro.
Bibliografìa
-  Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga
-  D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
-  Michel Fariña, J. (1998). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de cláse teórica. Publicado en la página web de la cátedra.
-  Mosca, J. C. (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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