por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2da Evaluación Parcial CV2012

Titular: Fariña, Juan Jorge Michel
Profesor: Fernando Pérez Ferretti
Comisión nº 1
Alumnas: Gambazza Bárbara L.UNº346589910
bargambazza@hotmail.com
Gimenez Jesica L.UNº32289147-0 yessigimenez_3@hotmail.com
CAMINO
Jesús dijo:
YO soy el camino, y la verdad, y la vida;
Nadie viene al padre, sino por MÍ. Juan 14:6

La película elegida titulada “Camino”, ha sido dirigida por el director Javier Fesser en España, en el año 2008. Inspirada en hechos reales, la película relata la historia de una niña de once años enferma de un tumor maligno, que se enamora meses antes de su muerte. Su nombre es Camino y vive con sus padres en Madrid, inmersos en los principios del Opus Dei. Su madre Gloria, agradece por esa enfermedad a Dios, argumentando que Él tiene razones que el hombre no comprende. En sus oraciones, ofrece el dolor de su hija por los más necesitados. Reza siempre junto a Camino y señala que no debe quejarse por el dolor ya que Jesús ha elegido eso para ella. Para Gloria, la enfermedad de Camino es una bendición de Dios.
José, el padre de la niña, es un hombre que trabaja en una empresa de seguros. Lo interpelan constantemente las palabras de su esposa, pero nunca la contradice ni se atreve a decir nada. Permanece en silencio, angustiado por el dolor de su hija. En cuanto su esposa los deja solos, intenta animar a la niña leyéndole historias que ella elige. José escucha a su hija, conoce sus verdaderos anhelos, pero simplemente calla.
Nuria, la hermana mayor de Camino, se va de su casa a los 18 años para vivir en un convento en Pamplona. Antes de su mudanza, mantenía una relación amorosa con un muchacho del que no supo nunca más nada.
Pero José y Gloria fueron padres de un tercer hijo, Alejandro. En la película, la escena del niño es transmitida a través de un sueño de Camino, en el que la niña recuerda un acontecimiento ocurrido años antes. En dicho sueño, Camino entra a la habitación de sus padres y ve un bebé llorando. La escena inmediata, que continúa perteneciendo al sueño de Camino, muestra a José que se despierta sobresaltado de su cama y encuentra la cuna vacía. De esta manera, se dirige a una habitación próxima y halla a su esposa con el niño en brazos muerto. Nuria y Camino, siendo sólo unas pequeñas, entran en la habitación ubicándose al lado de su padre. Gloria, sonriente declara: “Jesús vino a buscarlo, no saben lo contento que se fue, no pude decirle que no se vaya”. Camino mira a su padre y muy angustiada le pregunta: “¿tú también lo dejaste ir papá?” El sueño continúa y luego Camino despierta llorando.
Camino debió ser trasladada a Pamplona para un mejor tratamiento. A decir verdad, es el capellán el que incita a la familia para el traslado ya que se trata de un hospital con otro tipo de tratamiento, en el cual se tienen presente los valores de Dios. Debido a su trabajo, José no permanece con la niña pero viaja a visitarla diariamente. Una noche, José se encuentra solo en la casa de Madrid y por accidente se le cae una pequeña llave que se detiene junto a su pie. Incitado por su curiosidad, José la toma y, al reconocer que se trataba de la llave que abría una pequeña caja de Gloria, se dispone a abrirla. Dentro de la caja, José se encuentra con una pequeña cajita que él mismo había regalado a Camino para que guarde sus secretos y finalmente, descubre una cantidad de sobres de carta junto con una foto del novio de la adolescencia de Nuria.
Esa misma noche, José viaja a Pamplona con las cartas, la guitarra que solía tocar su hija mayor, la cajita de los secretos de Camino y unas flores para su hija enferma (las cuales Gloria lleva a la iglesia alegando que “hay otros que las necesitan más que nosotros”). Al llegar al hospital, se encuentra con sus hijas y su esposa en la habitación de la niña. Nuria lo saluda y se marcha inmediatamente sin darle oportunidad a entregarle las cosas que llevaba para ella. Gloria baja a comer y José se queda a solas con su hija menor.
En dicha escena, Camino le relata a su padre que Nuria no había hecho otra cosa que hablar sobre el Padre “como si vos no existieses”. Habló sobre el novio de Yeyé (así es como Camino llamaba a su hermana) y preguntó a José: “¿por qué la dejaste ir?” José le comentó que esa era la vida que había elegido Nuria.
Al día siguiente, José visita nuevamente la habitación de su hija a quien encuentra muy angustiada. Camino le reprocha a Dios no ayudarla a curarse. La madre, presente en la habitación, se dirige avergonzada a buscar al capellán para confesarse los tres. A solas con su padre, Camino le pregunta “¿cuál es el problema de Dios, si todo lo puede y todo lo sabe? ¿Por qué no hace que me curen?” José llorando le confiesa que no posee la respuesta a esa pregunta. Camino le implora que la lleve a Viena y luego le pregunta: “¿también dejarás que yo me vaya?”.
José, consternado por la conversación con su hija, se dirige rápidamente a la iglesia, mira fijamente a un santo y con un movimiento brusco arranca una de las flores que se encontraban en el altar. Al darse vuelta se topa con su esposa quien le pregunta qué estaba haciendo; “’ ¡le llevo flores a mi hija! ¡Y hoy mismo voy a Madrid a buscarle ese vestido que tanto quiere!” Gloria lo mira, llora y le comunica la dirección de la tienda.
José vuelve a Madrid, compra el vestido y va a una panadería llamada Viena en la que, sin saberlo, trabaja la mamá del niño que tanto le gustaba a Camino. Cuando le pregunta el nombre, el niño contesta: “Cuco”. ¿”Cuco?” pregunta José. La mamá del niño aclara que se llama Jesús, pero le dicen Cuco de chiquito. El niño entrega una carta para Camino y José emprende el regreso a Pamplona. Sin embargo, nunca llega a destino, ya que choca con un camión y muere.

La película nos pareció muy pertinente para situar el circuito de la responsabilidad, ya que puede observarse a simple vista el permanente sentimiento de culpa y arrepentimiento en el personaje de José. Nos resultó una película exquisita, muy interesante y con escenas realmente emotivas.
No queremos dejar de nombrar una escena en particular, en la que Nuria encuentra su guitarra en la habitación de Camino, quien ya estaba en condiciones muy delicadas, y comienza a cantar una canción bellísima. Toda esa angustia generada por las escenas anteriores, se calman en esa melodía, regalando suspiros de alivio y serenidad. Y mientras las notas siguen conmoviéndonos, el director nos reúne con José, completamente angustiado, aferrado al cuaderno de Camino. Nuria deja de cantar y Camino sonríe…todos sonreímos.
Análisis de la película
Partiendo de los conceptos vistos en clase, situaremos el circuito de la responsabilidad con sus dos tiempos, teniendo en cuenta el personaje de José. El primer tiempo, en el que el sujeto lleva adelante sus acciones con determinados fines y que, se supone, se agotan en ellos, lo ubicamos en el momento en el que José queda en silencio luego de la pregunta de Camino al morir Alejandro: “¿tú también lo dejaste ir papá?”. José decide no intervenir, continúa su vida bajo las palabras de su esposa. En el circuito, el segundo tiempo está constituido por un indicador que señala un exceso en lo acontecido en ese primer tiempo. Se caracteriza por los indicios de que algo de lo que estuvo haciendo el sujeto, resulta disonante. En este tiempo, el de la interpelación, es en donde el universo particular sostenido se resquebraja, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto. En palabras de María Elena Dominguez: es el “momento propicio para la emergencia de una singularidad, que en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” . En el film elegido, situaremos este segundo tiempo en el instante en que José encuentra las cartas de Nuria y la cajita de secretos de Camino guardado bajo llave en un alhajero de su esposa, luego de volver del hospital a como lo hacia todas las semanas debido a su trabajo, llega a su casa y al entrar a su cuarto se le cae sin querer la llave del alhajero de su esposa, decide abrirlo, dispuesto a entregar en manos las cartas a Nuria no pudo lograrlo ya que al llegar al convento lo recibe una mujer diciéndole que su hija no se encontraba ,recibió las cartas pero las guardo bajo llave, de esto Nuria nunca se entero y regreso también la cajita de secretos a Camino aclamando ella papá ¡la encontraste! momento en el que José se encuentra excedido por su acción o, mejor dicho, su inacción de aquel primer momento. Es en este momento que José se plante la pregunta de su hija, esta vez no las voy a dejar ir.
Comenzamos a observar innumerables figuras de la culpa. José expresa remordimiento, arrepentimiento. Comienza a actuar, movido por el sentimiento de culpa. En varias escenas, el personaje expresa una angustia incontrolable, principalmente en aquella nombrada anteriormente, en la que Nuria nos regala su música.
La culpa obliga a una respuesta en el circuito de la responsabilidad, es decir, dado el tiempo dos, que es el tiempo de la interpelación, la culpa hace a la retroacción, permite que se retorne a la acción por la que se debe responder.
Estos diferentes sentimientos de culpa, empujan a José a arrancar una flor del altar, desafiando a los santos, desafiando a su esposa y al mismo Dios.
¿Cómo discernir responsabilidad y azar en un caso así?
En este trabajo podemos observar como estos conceptos se hacen visibles. ¿Podemos hacer responsable a José de que la llave se le haya caído al abrir la puerta de su cómoda? ¿Por qué se cae la llave?
Efectivamente, porque está mal sostenida, y como lo sugiere Fariña en su texto “Responsabilidad: entre necesidad y azar”, por la ley de la gravedad, que como ya sabemos atrae los cuerpos hacia el centro de la tierra salvo que exista una fuerza igual o superior en sentido contrario. La ley de la gravedad es un ejemplo de lo que llamaremos el orden de necesidad, digamos que en realidad lo sucedido no se explica sólo por la presencia de necesidad. En este sentido, si la llave que se cayó e hizo que José abriera el alhajero se hubiera caído fuera del alcance visual de nuestro personaje, nada de esto hubiese pasado. José no abría la caja y no encontraba nada. A la vez, quizás en otro momento de su vida en que no estuviera en juego también la enfermedad de Camino, nada hubiera impulsado a José a comenzar a tomar la decisión de llevarle las cartas a Nuria. Podríamos decir que, el haberse caído las llaves fue una combinación de necesidad y azar. La enfermedad de la niña se explica mediante la necesidad. Los tumores aparecen en la vida del ser humano sin explicación alguna. Es algo forzoso, inexorable, inflexible. Se muestra cómo una serie de azar deviene necesidad para luego abrir una grieta y podamos observar la responsabilidad del sujeto que antes no se podía visualizar.
¿Qué es lo que interpela a José? Conjeturamos que hay un desplazamiento del padre por el Padre con mayúscula. José no tiene un lugar allí, donde ya se encuentra Dios y a nadie más necesitan. Si Dios todo lo puede y todo lo sabe, él no puede ni sabe nada. Para él es más fácil que todo lo haga Dios, está cómodo en ese lugar, por eso no actúa, por eso queda callado.
José no fue padre de Alejandro al que dejó morir; no fue padre de Nuria, ella eligió a Dios como su Padre. Y a Camino, ¿también la va a dejar ir? José no es nada si no ocupa su lugar en el mundo: el de padre y esposo. Y es Jesús quien siempre ocupó ese lugar. Jesús se llevó a Alejandro y a Nuria. Jesús ama a su esposa, ama a sus hijos y ellos lo aman a Él.
¿Dónde ubicar la responsabilidad jurídica en el caso de José? No olvidemos que la familia pertenecía al Opus Dei, siendo el siguiente su mensaje principal:
 Vida ordinaria. Siendo miembros de la familia de Dios a través del bautismo, los cristianos están llamados a la santidad, una vida coherente con su nueva condición de hijos de Dios. La mayoría de los cristianos deben santificarse en el mundo, escribe Escrivá.
 Santificación del trabajo. Cualquier trabajo que hacen los cristianos debe ser hecho con espíritu de excelencia, como un servicio efectivo para las necesidades de la sociedad. Así será un ofrecimiento debido para Dios. En su trabajo de servicio, Jesús hizo todo bien (Marcos 7:37)
 Oración y mortificación. De la Caridad (amor de Dios) brota la oración constante, apoyada en normas de piedad por las que el cristiano se relaciona con Jesús sacramentado y la Virgen María. La mortificación, la "oración de los sentidos", se hace especialmente a través de una lucha deportiva para adquirir las virtudes humanas. Estas acciones se ofrecen en la Misa, centro y raíz de la vida católica.
 Caridad y apostolado. Los cristianos deben dar la máxima importancia a la virtud de la caridad: comprensión, compasión, cortesía, ayuda a los necesitados y corrección fraterna. La caridad exige el apostolado, dando lo mejor a la gente: el mismo Dios, fuente de paz y alegría.
 Unidad de vida. El cristiano que practica estas enseñanzas no tiene una doble vida, una vida de fe completamente ajena a su trabajo cotidiano. Por el contrario, tiene una "unidad de vida" —una unión profunda con Jesucristo, Dios perfecto y Hombre perfecto, una persona en que la potencia divina se une con la ordinaria actividad humana. Así, el trabajo de un verdadero cristiano se transforma en trabajo de Dios, Opus Dei.
La responsabilidad jurídica de José es seguir los pasos encomendados en el mensaje del Opus Dei. En un encuentro con el capellán, antes de que Camino sea trasladada a Pamplona, José comenta su preocupación por la mudanza de la niña, a lo que el sacerdote responde que debería seguir el ejemplo de su esposa y dejar de dudar, así como también dudó cuando Nuria marchó de su casa.
Pero en cuanto José encuentra las cartas, queda perplejo, algo lo excede. La retroacción al primer tiempo lo conduce a actuar. Se produce un quiebre en lo particular, y nos encontramos ante la dimensión de lo singular-universal. José no calla más.
Un camino nos invita a avanzar, a trasladarnos, a movernos. Un camino nos guía hacia otro lado. Acompaña nuestros pasos a cada segundo. La huella que construye nuestro andar. Eso, construir. Frente a un camino, observamos atentamente su horizonte, con la incertidumbre de lo que encontraremos al caminar. Arriesgarnos a encontrar algo nuevo o quedarnos en la densa estabilidad de lo mismo. ¿Habrá algo mejor, algo peor? Inmóviles ante lo desconocido dudamos. Nos sumergimos en la rutina de lo seguro, guardamos el deseo en la almohada en la que lentamente caemos adormecidos. Y dormimos.
Pero José despertó, se aferró a su Camino y avanzó.

Biografía:
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
www.opuesdei.org.ar
• Fariña J.j.M.: Responsabilidad: entre necesidad y azar
• “Camino” Film dirigido por Fernando Fessel. 2008.



NOTAS

Película:

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