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Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires

Psicología, Ética y Derechos Humanos.
Cátedra 71 I - Fariña, Juan Jorge Michel.
Primer cuatrimestre – 2010.
Comisión 28.
Horario: Martes de 14.15 a 16.00.
Fecha de entrega: 08/06/10.
Profesoras: Serué, Dora.
García Karo, Tamara.
Piropo, Patricia.
Alumnas: Caraballo, Paula. L.U: 33160290/0.
Gatto, Ornela. L.U: 302262150

CONSIGNA DE EVALUACIÓN:

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

1. En el texto “Los impasses del deseo y el deber”, Eduardo Laso realiza un comentario sobre el film “Código de Honor” de Sean Penn. El personaje en el cual centra su análisis es en Jerry, un policía que está por jubilarse. El día de la fiesta de despedida en el trabajo ocurre una llamada de urgencia. En el bosque han encontrado una niña brutalmente asesinada. Jerry termina haciéndose cargo de visitar a los padres de la víctima para informarles del hecho y trata de consolarlos diciéndoles que van a encontrar al asesino. Es en esa situación que la madre de la víctima toma sus palabras y le hace prometer por su alma que va a cumplir con lo que acaba de decir.
Buscando un asesino, Jerry termina encontrando algo no calculado: el amor, una familia y el lugar de padre y esposo. La oportunidad de armar una nueva vida, de tener un proyecto futuro. Pero el amor que encuentra en Lori y su hija opera tanto como desvío del cumplimiento de la promesa, como de recurso para alcanzar a atrapar al asesino, en la medida en que se valga de la niña como carnada. Justamente a una niña frente a la cual se ubica desde un deseo de padre, lo que implica que ese objeto sea sagrado y no sacrificable. De este modo, Jerry queda dividido entre el amor y el mandato de cumplir con la promesa dada.
Como consecuencia, Jerry viste a la niña con los rasgos de las otras víctimas y la pone a jugar frente a la ruta donde pasan autos. El cumplimiento del deber y de la promesa termina sirviendo al mal, ya que Jerry se queda sin familia y sin razón.
Jerry persiste hasta el final en poner a la niña en peligro, por lo cual Laso plantea que el protagonista es un detective kantiano. La ética kantiana implica un deseo de ley en tanto deseo de que se cumpla la ley formal, el imperativo categórico, al precio de los afectos y anhelos personales, vale decir, a costa del sacrificio de cualquier objeto que pudiera tener valor fálico para el sujeto. Se trata de reducir el deseo a la ley misma hasta que el deseo reduzca al imperativo categórico mismo.
La Ley Moral para Kant se enuncia “obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal.” Se trata de una ley incondicionada que establece las condiciones del deber ante el cual el sujeto se tiene que someter. En este sentido también es posible plantear la responsabilidad moral y jurídica en el actuar de Jerry. La cual restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia, es el sujeto autónomo de la voluntad e intención. Es el sujeto del derecho, es decir, el sujeto imputable por definición.
Por el contrario, la responsabilidad subjetiva es aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente, que hace al sujeto responsable por definición. Está en el corazón de la dimensión ética y surge de la hiancia en lo simbólico que llama al sujeto a responder, produciéndolo. El sujeto se sitúa como efecto de la palabra que lo divide. Algo extraño irrumpe y quiebra todo sentido; el yo se desorienta frente a esto que perteneciéndole le es ajeno. Se produce un sujeto de deseo inconsciente.
Jerry por su parte, retrocede en su deseo de padre para cumplir con un mandato del Otro. No logra hacerse responsable de su deseo (responsabilidad subjetiva) sino que es responsable de cumplir con su promesa y deber (responsabilidad moral).

2. Tomando en cuenta el circuito de la responsabilidad en el caso de Jerry se localiza el primer tiempo en el momento que Jerry le promete con su alma a los padres de la niña asesinada, que encontrará al criminal. Domínguez plantea que el tiempo uno es “donde se realiza una acción que se supone se agota a los fines para lo que fue realizada”, aquí la acción es la promesa.
Es necesario un segundo tiempo que resignifique el primero. Éste es el momento en el que la niña (hija de Lori), a quien Jerry le había tomado cariño y lo posicionaba en el rol de padre, le pide permiso para encontrarse con “el mago”. Aquí se retoma la promesa del tiempo uno. Es el tiempo de la interpelación, en el cual el sujeto debe tomar una posición. Por un lado Jerry puede hacer uso de esa oportunidad y ofrecer a la niña como objeto de tentación a un violador para cumplir con su deber moral y por otro puede decidir no hacerlo y no ceder ante su deseo de ser padre.
Tomando el texto de Domínguez, podríamos decir que en este segundo tiempo, “el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo”.
Teniendo esa disyuntiva Jerry elige apostar por esa promesa hecha cediendo ante su deseo de ser padre y de formar una familia. Elige ser responsable -jurídico/moral- y repetir eso que siempre signó su vida.
El tercer tiempo que sería el de la responsabilidad subjetiva, no se puede pensar en este caso. Tomando a Juan Carlos Mosca se sostiene que la responsabilidad interpela al sujeto, quien debe o puede, dar respuesta, responder por su acto, Jerry, por su parte, no pudo responder ante su acto. Aún cuando Lori se entera del plan que tenía Jerry para encontrar al asesino, y lo confronta salvando a su hija, Jerry se queda a esperar al criminal, repitiendo una y otra vez, “ya va a venir”. Esto sostiene su imposibilidad de hacerse responsable subjetivamente de su acto.

3. Juan Carlos Mosca en su texto: “Responsabilidad, otro nombre del sujeto” plantea que “el azar implica incertidumbre (…) es lo no determinado” en la película se localiza en el accidente que tuvo el asesino antes de llegar a la cita con la niña, este acontecimiento azaroso cambia el rumbo del desenlace, salvándole la vida a la niña y a su vez dejando al descubierto el plan de Jerry.
Como elemento de necesidad se sitúa el momento en que Jerry informa a los padres de la víctima sobre el asesinato y en medio del dolor de los padres trata de consolarlos diciéndoles que van a encontrar al asesino. Es en esa situación que la madre de la víctima toma sus palabras y le hace prometer por su alma que va a cumplir con lo que acaba de decir. Un dicho al pasar, de circunstancia, tirado a los padres a los efectos de calmarlos, termina siendo una promesa de carácter sagrado que lo compromete en el núcleo de su ser.
Por necesidad entendemos lo que no atañe al sujeto, es lo no atribuible a la responsabilidad, y lo sitúa al sujeto en el lugar de dar una respuesta.

4. Tomando el texto de D’Amore: “Responsabilidad subjetiva y culpa”, se plantea que en el circuito de la responsabilidad hay un tiempo uno, luego un tiempo dos de interpelación, que resignifica el primero y que facilita una toma de posición.
Si la respuesta a esta interpelación es una decisión se da lugar a la responsabilidad subjetiva y al tiempo tres. Aquí aparece el efecto sujeto y el acto ético, que es el acto en el que se produce un sujeto de deseo inconsciente. Aquí se puede dar o no la aparición de la culpa inconsciente. No hay responsabilidad sin culpa pero también la culpa puede venir como tapón donde no hay advenimiento del sujeto.
Por otro lado si la respuesta a esta interpelación responde a un mandato del Otro, como en el caso de Jerry, no se abre lo universal-singular y no hay responsabilidad subjetiva sino jurídica, que abre un abanico de posibilidades de respuestas morales: sentimiento de culpa, proyección, negación, intelectualizacion y formación sintomática, que no favorecen el efecto sujeto. Aquí no se da lugar a un tiempo tres.
Jerry, por su parte, tuvo una respuesta a la interpelación que fue guiada por la moral, primeramente, niega su culpa al elegir quedarse a esperar al criminal, repitiendo una y otra vez, “ya va a venir”. Y luego proyecta la culpa hacia la madre de la niña asesinada en el bosque, quien le había hecho prometer con su alma que iba a encontrar al asesino. Al final de la película (así como al principio) se lo puede ver a Jerry exclamando: “ella lo dijo”, mientras llora. Jerry niega y proyecta la culpa en el Otro sin poder hacerse responsable de sus actos. La culpa tapona en Jerry el despliegue de lo Singular-Universal.
D’Amore dice en el texto que la culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, aquí tenemos el carácter económico que comprende una deuda, contraer una deuda es contraer una culpa. (En términos jurídicos).
Lacan sostiene que de lo único que el sujeto es culpable es el de haber cedido ante su deseo. Por tanto, se sostiene que Jerry de lo único que es culpable es de haber cedido ante su deseo de ser padre.

5. Juan Carlos Mosca en su texto: “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”, toma la pieza literaria de Jean Paul Sastre, “El Muro”. El Muro transcurre en la guerra civil española (1936-1939, La Falange conducida por Franco, ataca la República). Un grupo de prisioneros republicanos en manos de la falange es arrojado a un sótano y deberán esperar a la mañana siguiente a que los lleven al muro y los fusilen. Llega la mañana, todos salen del sótano, pero Pablo Ibbieta, el protagonista, debe esperar. Luego lo obligan a declarar, le piden que denuncie al líder anarquista Ramón Gris, ofreciéndole su vida a cambio. Ibbieta habló para engañar y burlarse de ellos y dijo: “esta escondido en el cementerio”. Quiso mentir pero dijo la verdad, allí encontraron a Gris y lo mataron. Por tanto, Ibbieta no fue fusilado y volvió al patio con los demás prisioneros.
La necesidad en Ibbieta es la presión a la cual fue sometido. El azar por su parte, es cuando se burla de los falangistas dando un falso paradero de Gris –el cementerio- y éste por coincidencia se hallaba allí porque se había peleado con sus primos que lo estaban escondiendo.
Ibbieta, a diferencia de Jerry, es responsable de haber deseado vivir, responsable de querer burlar al Otro, de querer engañarlo, aceptando al mismo tiempo sus reglas, su goce. Responsable de una apuesta que puso en el campo del otro el querer burlarlo, para salir de la alienación en que lo puso la alternativa: La Bolsa o La vida, pero lo que emergió fue el sinsentido. Lacan en “La Ciencia y la Verdad” plantea que de nuestra posición de Sujeto somos siempre responsables y que el error de buena fe es entre todos el más imperdonable.
Para pensar el circuito de la responsabilidad, a diferencia de la película, en el caso de Ibieta planteamos tres tiempos. Un primer tiempo en el cual Ibbieta dice que Gris está en el cementerio. Luego, el protagonista es llevado al patio y el panadero García le comenta que atraparon a Gris en el cementerio. Aquí se aparece el segundo tiempo con la pregunta de Ibbieta: ¿en el cementerio?, y se hecha a temblar, el tiempo dos retorna en el uno. Y más tarde un tercer tiempo, en el cual Ibbieta vuelve a decir: ¡en el cementerio! Acompañado de risa y llanto. Esto da cuenta de la propia posición de sujeto dividido. Hay responsabilidad en Ibbieta que se expresa como sujeto de deseo.
Hay tres modos de respuesta a la interpelación (tiempo dos), por un lado la elección y la opción en las cuales el deseo está en relación a los otros. Y por otro, la decisión para la cual hay que cortar y soltar algo. La decisión la toma el sujeto fundándola en otra posición de la que tenia antes. Aquí está en juego la responsabilidad e interpelación subjetiva. El deseo inconciente está en las antípodas de los ideales.
Se puede dar cuenta que en el caso de Jerry, no hubo una decisión en su respuesta a la interpelación, sino que por su parte cedió a su deseo para cumplir con su deber, por lo cual se produjo un despliegue de lo particular y moral. Además no hay responsabilidad sino que se responde en relación a los ideales del otro. Contrariamente, Ibbieta tomó una decisión al decir “cementerio“. La decisión es sin garantías y en soledad. Se realiza porque se está a la altura del deseo. Algo se funda como novedoso en el sujeto y se despliega lo Universal-Singular (la ética).

BIBLIOGRA FÍA:

Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.

Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.

Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Laso, Eduardo: “Los impasses del deseo y el deber”.



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