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Desengaño: el más radical de los engaños

por Montesano, Haydée

Una vez más, el pasaje del título de un film desde su lengua de origen a otra lengua, nos interroga respecto del proceso de traducción, si el propósito es respetar y trasladar el sentido original, o si se inscribe en la búsqueda de una mejor colocación de la película en el circuito comercial de las distribuidoras. Sin embargo, “You will meet a tall dark stranger”, la película de Woody Allen, cuyo título que podría ser traducido como: Se encontrará con un extraño alto y moreno, fue leído como: “Conocerás al hombre de tus sueños”; en este caso, la respuesta parece quedar en un punto de vacilación que, luego de ingresar a una lectura del film que nos permita articular su línea argumental con el campo de la ética en el contexto clínico, nos llevará a incluir el título original y su modificación como parte del material dado a leer. Volveremos sobre este punto una vez desplegado el análisis de la película en general.

El film se inicia cuando Helena baja de un taxi, y mientras camina buscando una dirección, al pasar frente a una pared oscura, haciendo las veces de un fondo negro, el narrador dice: “Shakespeare dijo que la vida estaba llena de ruido y furia y al final no significaba nada”. Todo parece indicar que ingresaremos a una historia que intentará demostrar el sinsentido de la vida; una mirada realista, que valiéndose del paso de comedia nos dará la evidencia del desengaño.

Helena ha llegado a su destino, la consulta con Cristal, una adivina que es la última esperanza de esta mujer deprimida por la reciente separación de Alfie, su marido durante 40 años. Se debe agregar también, que esta mujer no sólo ha sido abandonada por un esposo, además, aquellos de los que se podría esperar una respuesta que aloje su dolor, han desertado; su hija, la psiquiatría y la psicoterapia, cada uno a su manera, desconoce a Helena en una clasificación: depresiva.

Sally, la hija, está atravesando una crisis personal y de pareja, por lo que no tiene resto para acompañar a su madre, de la que sin embargo, recibe ayuda económica. Agradece la aparición de Cristal que la releva de soportar a su llorosa madre, aun cuando piensa, junto con su marido y allegados que la adivina es una farsante que lo único que hace es robarle el dinero. Si bien este es el nudo argumental que nos concierne para nuestro propósito, no dejaremos de mencionar que se trata de una obra coral, en el sentido de hilvanar diferentes historias de personajes relacionados entre sí. Sobre este coro, adelantamos que se trata de un conjunto de personajes que construyen sus desalientos en una relación fallida al deseo y la construcción de la realidad. Desde Alfie y la negación frente al paso del tiempo, que lejos de ponerlo a salvo de la temida vejez, lo lanza al ridículo decadente; hasta Roy, el esposo de Sally, que siempre ve lo que desea a través de la ventana del vecino. Ya sea la mujer deseada o la novela que él no puede escribir, la condición para desear es que el objeto sea de otro, en una sucesión especular que llega al colmo cuando la que fuera su mujer hasta unas horas antes, se constituye deseable en cuanto la ve en el juego reiterado de las ventanas, la de la casa que dejó hace unos instantes y la del departamento donde se ha mudado con su nueva pareja. Aunque pudiera pensarse que Roy dio un paso para resolver la frustración de su existencia, sólo ha girado en falso para seguir sosteniendo el mismo lugar en la escena.

A todo esto, mientras Alfie, Sally y Roy se desencuentran con el campo del deseo, en nombre de un realismo decepcionado, Helena avanza en la construcción de la realidad, que tejida en la trama de los sueños, la orienta en una relación posible al deseo.

El guión juega con el equívoco. Con el punto de vista asentado en el contexto que construye la perspectiva realista, van apareciendo afirmaciones de Helena, producto de sus encuentros con Cristal, que son leídas como insensatas o definitivamente locas. La convicción de conocer a un extraño interesante, la confirmación de vidas pasadas o la indicación estricta sobre el destino de sus ahorros, son los puntos soporte en los que Helena diseña su salida de la depresión y articula el sentido de su vida, pero esto no será advertido hasta tanto no se produzca un giro en el relato. En el momento en que vemos derrumbarse los proyectos de Alfie, Sally y Roy, con la evidencia de una mezquindad que los hunde en el fatal desengaño, Helena, concreta su encuentro con un hombre bajo, bastante calvo, pero no tanto como para saber que no es moreno. Ya sobre el final vemos irrumpir una nueva lógica, la que muestra la opción de la metáfora. Helena puede jugar con sus vidas pasadas y decidir cuál es el pasado que le corresponde porque ha elegido qué vida le pertenece.

Como parte de su estilo narrativo, Woody Allen propone recorridos en los que el acontecimiento se revela en el lugar inesperado; juega con el entrecruzamiento de lógicas que montan la escena en el escenario más improbable. Esta articulación entre el acontecimiento y el lugar donde ocurre, puede remitir a la idea de utopía. Literalmente, u-topia quiere decir: no lugar y sin desconocer la variada gama de sentidos que alcanza el término, podemos tomar como acepción la que nos permite pensar en aquello que, siendo deseado, no es localizable, no tiene lugar en la realidad. Sin embargo, si sostenemos que la estructura de la realidad es una construcción ficcional por el hecho de habitar el lenguaje, es posible comprender que la realidad es modificable en la dirección que orienta el deseo. Esta idea se apoya en los argumentos que desarrolla Lacan en el seminario 14, “La lógica del fantasma”, en el que articula la relación que hay entre realidad y deseo, entramada en la estructura que formula el montaje entre lo simbólico y lo imaginario, velando lo real; real que, para este caso ubica al deseo. La idea de montaje permite entender el armado de la escena fantasmática y la frase, con valor de axioma, será la que ordena la lógica con la se construye la realidad. Dicha frase, en la particularidad de cada historia, es la que enuncia lo que hará de repetición para consolidar el lugar que se ocupa en la escena. El recorrido de un análisis opera sobre esa lógica para permitir que la trama de la realidad se teja con las hebras del deseo, articulado en una nueva escena en que se posiciona el sujeto en una relación posible al deseo. Se puede concluir que esta es la dirección de un tratamiento que se soporta en la ética del deseo, tal como planteo Lacan la ética del psicoanálisis.

Volviendo a la película y a la luz de lo propuesto, se hace posible leer que en su argumento subyace una doble crítica, por una parte la que alude a los espacios que debiendo dar una respuesta al padecer, se muestran agotados y desajustados a la hora de inscribir el campo de la subjetividad; ya sea desde la psiquiatría y su recurso medicamentoso, hasta las psicoterapias cuya sordera las lleva a fracasar, lo que da por resultado espacios en los que no hay lugar a la emergencia del sujeto del deseo. Por otra parte, también queda cuestionada la perspectiva realista que ubica como verdad última el sin sentido de la vida; aunque la historia se abre con la alusión a la frase de Shakespeare: La vida es un cuento narrado por un idiota, llena de sonidos y furia que nada significa, el desenlace del film muestra cómo del sin sentido se construye sentido. Que la vida nada signifique puede ser leído como la inexistencia de un destino prefijado que incluye un sentido acabado, por lo tanto será la invención particular la que construye una historia que se orienta en el sentido que funda el deseo. El juego, tal vez irónico, que introduce la película es el de situar en el vínculo con una adivina, que supuestamente “lee el futuro”, como si este ya estuviera escrito, la opción a construirlo.

Volviendo al título de la película, este alude a la frase habitual con la que los clarividentes engañan a sus clientes; en la historia de Helene, la frase resulta burlada en la inversión de los datos físicos del “extraño” a conocer, hecho que vuelve a confirmar que en todo caso, la adivina sólo ha permitido que su clienta avance desde su anhelo o tal vez debamos decir desde su propio sueño, que ha sido rescatado en la conversión del título original, para el mercado hispano parlante.

Bibliografia

- Allen, W. (2010) You will meet a tall dark stranger Film
- Lacan, J. (1966) El seminario. Libro 14: “La lógica del fantasma”. Inédito



NOTAS





COMENTARIOS

Mensaje de Rosana Ethel Viz  » 14 de noviembre de 2011 » rosanaeviz@yahoo.com.ar 

Al excelente análisis realizado, me gustaría sumar una reflexión sobre la posición de Cristal, la adivina , que claramente, cada vez mas profundamente va influenciando la vida de Helena, hasta llegar a un punto, donde se visualiza que Helena solo hace lo que Cristal le dice. Se puede observar esto cuando llega el momento de que su hija le pide el dinero prestado para el desarrollo de su proyecto y Helena se lo niega porque Cristal le dijo que no era un buen momento para realizar actividades financieras. Creo que Helena empeora con el paso del tiempo, y alli se ve la situación de riesgo en la que sigue estando Helena por no haber sido asistida profesionalmente.



Mensaje de María Florencia González  » 11 de noviembre de 2011 » gonzalez_florencia@hotmail.com 

Me parece un análisis muy original de la película… La vi varias veces y nunca había reflexionado acerca de las diferencias en relación al título y a la traducción en español.
Respecto al debate que se abrió en las respuestas al trabajo de la autora, me gustaría agregar que Woody Allen una vez más se rie de la "realidad", tal como lo hizo en el film "Melinda y Melinda" donde nos lleva a plantearnos cómo un mismo hecho puede ser leido como una comedia o como una tragedia. En "Conocerás al hombre de tus sueños" el planteo es parecido, reirse de la realidad y plantear las posiciones de los personajes desde un mismo lugar: todos buscan "ser felices" y las respuestas posibles serán tanto desde la realidad como desde lo más fantaseoso. Me parece que Woody Allen hace énfasis en algo más que interesante: creer en algo! Como dijo la compañera, " la neurosis precisa CREER (tener fe)".
Muy buen trabajo y muy lindo debate!



Mensaje de Anahi Correa  » 11 de octubre de 2011 » correa_anahi@yahoo.com.ar 

Me quedo con lo del encuentro con un hombre posible y la diferencia entre sentido y destino que elaboràs a partir de las respuestas y el texto. Me gusta esa lectura de que Helena burla el designio. El marido (ex-marido,me corrijo)parece ir por el camino opuesto, acercandoce cada vez mas a su ideal de juventud eterna se alejarìa cada vez de màs de su deseo...



Mensaje de   » 4 de octubre de 2011 »  

Es muy interesante la trama que se va construyendo con las lecturas realizadas.
A partir de lo dicho hasta ahora, creo que se puede plantear que el título en inglés (jugando con la frase típica de las "adivinas")es burlado por Helena, que lejos de obedecer el designio, construye el encuentro con un hombre posible, el que la medida de sus sueños (como metáfora que hace entrever al deseo) le aporta la condición de ser y no ser, a la vez, a ese hombre en tanto "objeto del deseo". El título del mercado hispano parlante ya ha leido este desenlace.
Respecto del problema del sentido, coincidimos en que no es Uno como tal, en ese caso sería destino. El sentido podría ser pensado como la apertura de la pregunta ¿qué me quieres? o ¿qué me quieres decir? o eso es lo que dices, pero ¿qué quieres?.



Mensaje de Anahí Correa  » 4 de octubre de 2011 » correa_anahi@yahoo.com.ar 

Hablando sobre sentidos y sin sentido, la traducción cambia y agrega sentido al titulo original. El hombre que "ve" la médium no sería otro que aquel que vendría a dar sentido a la vida de Helena. Quién sino el hombre de sus sueños!?
Lo que no cierra es que este, no es ni alto ni moreno como dijera la médium en la frase tomada para titular el filme.
Con lo cual creo que la pregunta queda abierta: sera ESE y NO OTRO (alto y moreno) el sentido de la vida que busca Helena?
Y la respuesta que me oriento a extraer del filma es que no hay un sentido de la vida, sino en todo caso, unos, varios, aunque todos ellos indisolublemente ligados al amor. Y que a pesar de ser solo uno entre otros posibles, al elegir un sentido, la neurosis precisa CREER (tener fe) en que se trata del elegido (el destinado) (The one, como se dice en ingles)Que todo cierre aunque no cierre. Y de la única manera es con fe (la cual como bien se sabe es completamente ciega igual que el amor)
El amor, ya lo diría Freud, es una cura a la neurosis, igual que la religión, aunque distinta al psicoanálisis y destinada a fallar porque obtura la pregunta por el deseo. Cura sintomática pero cura al fin, la depresión a Helena se le fue! El pesimismo freudiano obliga a preguntar por cuanto tiempo? Si la vida es un cuento contado por un idiota no importaría verdad?
Sin embargo la vida se resignifica con la muerte y creo mas en la siguiente frase "lo importante no es como se vive sino como se muere"
Muy bueno el trabajo!



Mensaje de Ezequiel María Pereyra Zorraquin  » 3 de octubre de 2011 » ezequielpz@hotmail.com 

Me parece muy interesante comenzar con un cuestionamiento sobre la posibilidad o imposibilidad de traducir.
Me hizo acordar al personaje de Liniers: "El Señor que traduce los títulos de las películas"
http://www.cinerama.ec/wp-content/uploads/2007/03/436131221_a43fd989b4_o.jpg
La traducción, el pasaje de una lengua a la otra, no es sin un peaje que se cobra el traductor. A veces puede enriquecer un texto y otras empobrecerlo, ese juicio de valor quedará a instancias del tercero: el lector.
En este caso el título estaría funcionando entre la habilitación y el mandato, ¿pero es el mismo en el inglés original que en el español traducido? Cada uno tiene sus particularidades. Ahí la imposibilidad de traducir, el pasaje de unas coordenadas geográficas y temporales a otras, no es sin transformación. Son éstas las dos variables que el hombre no puede controlar… y con las que lucha incansablemente y en las que se sostiene su condición deseante. Por todo esto el análisis sobre el lugar de la adivina creo que es muy rico.
Pero siguiendo con el tema de las traducciones, me encontré con la discusión Newman-Arnold, sobre la que Borges ha dicho: “Universalmente, supongo que hay dos clases de traducciones. Una practica la literalidad, la otra la perífrasis. La primera corresponde a las mentalidades románticas, la segunda a las clásicas”. En la ideología clásica importan menos los escritores que los textos y el traductor no está obligado a retener las irregularidades del texto, para esta ideología la literatura es anónima, los textos borradores que siempre admiten corrección y los traductores son quienes tienen la oportunidad de llevarla a cabo. Para la ideología romántica el autor es más importante que el texto y el traductor es un mal necesario. Es interesante ver lo que ha hecho Borges in situ. En la Odisea y Las mil y una noches planteó una ideología clásica porque esas obras se produjeron de esa manera. En el prólogo a la traducción de Whitman dice: “El idioma de Whitman es un idioma contemporáneo; centenares de años pasarán antes que sea una lengua muerta. Entonces podemos traducirlo y recrearlo con plena libertad”. Sergio Pastormerlo en su artículo "Borges y la traducción" (de donde he parafraseado la mayoría de lo expuesto) nos dice: “Borges afirma la figura del autor allí donde esta figura es firme, y la borra donde es borrosa”. Y creo que todos podríamos adherir a la paráfrasis de Pastromelo sobre Borges, quien nos dice “hace dos siglos que nadie se declara romántico porque no hay quien sea otra cosa”.
Nos dice Haydée Montesano, “del sin sentido se construye sentido”. Y si hay traducciones es porque hay lectores o espectadores de esas traducciones, montones… que ya no sólo leemos o vemos obras con las particularidades de los autores, sino tamizadas por las de los traductores… ojalá el traductor escape a la tentación del particularismo del personaje de Liniers.



Mensaje de Beatriz Silvina Caviglia  » 1ro de octubre de 2011 » caviglia@inti.gob.ar 

Excelente análisis. Solamente me gustaría agregar unas cuestiones en las que pensé cuando vi la película y que están relacionadas con el primer párrafo de este comentario, con el “sinsentido de la vida”, al que la autora hace referencia a partir de la frase que se escucha en off al comenzar la película: “Shakespeare dijo que la vida estaba llena de ruido y furia y al final no significaba nada”.
Creo que el relato de Woody Allen está atravesado por la pregunta neurótica sobre el ser y la muerte lo cual queda plasmado en varios de sus personajes: Helena con su creencia en la reencarnación, Alfie intentando “detener el paso del tiempo”, como dice Helena, y Jonathan quien utiliza los servicios de una “médium” para comunicarse con su esposa fallecida. Todos procurándose respuestas al sinsentido de la vida y de la muerte.
Así como lo es la religión, las profecías y las supersticiones son intentos humanos de darse un sentido, de sortear la inexorabilidad de la muerte, de abolir incertidumbres, de desencontrarse con la castración. Cuestiones todas que quedan figuradas a través de estos personajes.


Película:Conocerás al hombre de tus sueños

Titulo Original:You will meet a tall dark stranger

Director: Woody Allen

Año: 2010

Pais: Estados Unidos