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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos
Prof. Tit. Reg. J. J. Fariña – Catedra I

Comisión: 1
Profesora: Gorocito, Patricia
Alumnas: Igarza, Celina
L.U.: 312298810

Kelly, Ma. Clara
L.U.: 344919130

Segundo Parcial
Curso de verano
2011

Introducción
Cuento: “Creo, vieja que tu hijo la cagó”

El relato seleccionado para el presente informe cuenta la historia de Juan Antonio Felpa. El cuento nos sitúa en la noche previa al gran clásico de futbol local. Juan Antonio Felpa tenia 26 años, estaba casado, era padre de un bebé de meses, obrero de Fábricas Unidas, y a su vez, el arquero del Sportivo Atlético Club, archirrival del Argentino.
De vez en cuando, paraba penales en diferentes posiciones tirando su cuerpo hacia ambos lados. Incluso se le dibujaba una sonrisa que él no percibía cuando pasaba el tiempo atajando penales mentalmente. Su fantasía predilecta era la de un partido 0-0, y faltando un minuto, penal a favor del equipo contrario. Un silencio y miradas expectantes, y luego él en el aire, atajando la pelota, cayendo al piso convirtiéndose en el héroe del partido. Otras veces había pensado un 1-0 a su favor, pero esa fantasía no le gustaba tanto porque tenía que compartir la gloria con su compañero que había metido el gol.
Felpa se despierta a las 7 de la mañana ese 16 de septiembre de 1964. El clima no podía ser más espectacular. Luego pensó en que más tarde visitaría a su padre, Jesús Eladio Felpa, que estaba internado, para consolarlo un poco de que no podría asistir al gran partido.
Su ídolo era Amadeo Carrizo, arquero de River Plate. Él se sentía el Carrizo del pueblo, imitaba algunos de sus gestos y había conseguido una gorra a cuadros similar al del arquero estrella.
Mientras escuchaba por la radio los preparativos del partido, expectantes a quien se quedaría con el primer lugar de la liga Cañadense, tomaba mates con su mujer, Mercedes. Orgulloso le contaba como sus amigos y su patrón le habían estado hablando del partido toda la semana.
En el hospital, su padre fanático del Sportivo, le dio varios consejos. Nunca había estado muy de acuerdo que su hijo sea arquero, ya que estos le parecían medio imbéciles, pero por amor a su hijo, dejo de lado el prejuicio y lo alentaba en cada partido. Como no podía ir a la cancha, iba a escuchar los gritos que llegaran de ahí desde la ventana del hospital.

Almorzó con sus compañeros en la sede del club y salieron para la cancha. Ya en el vestuario respiraron el olor a futbol. Luego de los tres gritos de guerra a modo de ritual,
salieron para el túnel. Sabían q ese día dejaría hablando al pueblo por varias semanas.
El primer tiempo fue trabado e impreciso. Los equipos se tenían miedo y estaban tensos. Pocas situaciones de gol y ninguna habían sido aprovechada.
El segundo tiempo fue un poco mejor pero casi no llegaban al área. El partido seguía sin cambios en el marcador.
Felpa se había calzado su gorra por el sol, sus pocas intervenciones habían sido buenas pero no muy espectaculares. Faltaba cuatro minutos, y el enano Zarate, defensor del Sportivo, saca con la mano la pelota del área. ¡Penal!. Mientras del lado de Argentinos era una fiesta, los del Sportivo se quedaron tiesos, como desencajados. Todo lo que sucedía era muy similar a la fantasía de Felpa. El sol había bajado, así que muy resuelto, se quitó la gorra y la tiró dentro del arco.
Cuando el Beto Nieves pateo la pelota a once metros de distancia, Felpa volaba en la dirección del sueño, hacia la derecha. Se abrazó a la pelota en el aire y antes de caer ya sentía que era la alegría más grande de su vida.
Toda la hinchada gritaba a coro “Fel-pa Fel-pa”. Nadie sabe lo que se le cruzó en ese momento, porque en veinticinco años nadie pudo hablarle de lo sucedido sin que se enojara. Lo cierto es que se levantó del suelo sintiendo toda la gloria, y queriendo inmortalizar el momento retratándose en una fotografía, fue a buscar la gorra que se encontraba adentro del arco con la pelota bajo del brazo. El árbitro, algo confundido, cobra el gol, mientras la hinchada del Sportivo se agarraba la cabeza no pudiendo creer lo sucedido. El padre de Felpa, que quedó sorprendido por el cese de los murmullos, intuyó que algo malo había sucedido, y mostrándose entre preocupado y triste le dice a su mujer: “Creo, vieja, que tu hijo la cagó"

Análisis

En base a este recorte del cuento llamado “Creo, vieja, que tu hijo la cagó”, vamos a analizar el circuito de la responsabilidad y otros conceptos teóricos tales como: categorías de particular, universal-singular propuestas por la cátedra, efecto particularista, necesidad-azar.
Ubicamos como primer tiempo cuando el protagonista, Juan Antonio Felpa, una vez atajado el penal, se dirige a buscar la gorra dentro del arco, con el objetivo de inmortalizar su gloria en una fotografía. Podemos observar claramente una acción con determinados fines que agota los objetivos para los cuales fue concebida.
Como segundo tiempo, momento en el que el sujeto recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de que algo anduvo mal. Las cosas fueron más allá –o más acá- de lo esperado. , podemos ubicar cuando el árbitro cobra el gol y Felpa no consigue la gloria sino todo lo contario, un rotundo fracaso. El Tiempo dos, es el momento de la interpelación, el sujeto se ve interpelado. Juan Antonio Felpa puede optar por reprocharse hasta el último día de su vida, el hecho de haber entrado al arco sin encontrarle explicación alguna, o tildarse de verdadero idiota; o bien tomar un nuevo posicionamiento subjetivo respecto de aquello que sucedió, exigiendo a si mismo una respuesta más allá de su conciencia, responsabilizándose de su existencia como Sujeto.
Este tiempo dos interpela al tiempo uno, lo resignifica porque es la culpa lo que lo obliga a responder. El sujeto sin saberlo, ya anticipa en su accionar en el tiempo uno, una verdad que se evidenciará sustancial para su existencia.
Marcado los dos tiempos del circuito de la responsabilidad en el primer piso, el cual corresponde al relato de lo sucedido, vamos a aventurarnos a plantear una hipótesis clínica, la cual se ubica en el segundo piso o en un plano superior.

Sostenemos como posible hipótesis clínica, el hecho de que una vez llegado el momento de que el deseo más anhelado de Juan Antonio se hace realidad, y que por fin puede ubicarse como el gran triunfador, el sujeto no puede posicionarse como tal, lo cual suponemos que está en íntima relación con el sentimiento inconsciente de

culpa, por ello es que arruina su momento de gloria tan ansiada, metiéndose el gol en contra.
Como lo menciona su padre, Felpa “la caga” en el momento en que está a punto de convertirse en un héroe.
Para argumentar la hipótesis clínica, tomaremos como referencia el texto de S, Freud “Los que fracasan al triunfar” (1916)
Dice Freud al respecto: “(…) hacemos la experiencia de que en ocasiones ciertos hombres enferman precisamente cuando se les cumple un deseo hondamente arraigado y por mucho tiempo perseguido. Parece como si no pudieran soportar su dicha, pues el vínculo casual entre la contracción de la enfermedad y el éxito no puede ponerse en duda.”

Aunque la acción de Felpa constituya una singularidad en situación, él no es el que produce un acto ético, no hay acto ético ya que porta una moral con la cual no puede romper. El sujeto no llega a interpelarse respecto de su deseo inconciente, el cual hace que en el momento que todo indica que va a convertirse en un triunfador, realiza una acción inconciente para no tener que vérselas con eso, para no tener que vérselas con lo insoportable que le significa convertirse en un triunfador.

.“El trabajo analítico nos muestra fácilmente que son poderes de la conciencia moral los que prohíben a la persona extraer de ese feliz cambio objetivo el provecho largamente esperado.” Y agrega: “El trabajo psicoanalítico enseña que las fuerzas de la conciencia moral que llevan a contraer la enfermedad por el triunfo, y no, como es lo corriente, por la frustración, se entraman de manera íntima con el complejo de Edipo, la relación con el padre y con la madre, como quizá lo hace nuestra conciencia de culpa en general.”
Intuimos que el hecho de que Felpa no se haya responsabilizado de su triunfo, se debe a que si ello sucediera, el sentiría estar ocupando el lugar de su padre en relación a su madre, emergiendo de este modo un sentimiento de culpa por ceder a su

deseo inconsciente incestuoso, y ganar así la admiración de su madre. Por otro lado, este escenario posee el agravante de que su padre está en una situación
convaleciente, lo cual puede atribuirse al incremento del sentimiento de culpa por parte de Felpa hijo.

Ubicamos como categoría universal-singular, la ley universal de interdicción, la cual se expresa singularmente en el deseo incestuoso inconsciente de Felpa, y en su fracaso al triunfar.
Respecto de lo particular, nos ubicamos en un pueblo de la Provincia de Santa Fe, donde se juega un superclásico del futbol local. Asociamos a ello, los valores pertinentes a la época y lugar, tales como alcanzar y sostener la gloria en un pueblo donde predomina el “qué dirán” y el “estar en boca de todos”, así también como la necesidad de satisfacer ciertos mandatos parentales, como es en nuestro caso de ser el arquero del club, del cual es fanático su padre, y desempeñarse con honor en su puesto.
Por otro lado, existen dos órdenes diferentes, que son ajenos a las acciones del sujeto y que se encuentran fuera de su control. El primero de estos es el azar, el cual desconecta causa y efecto. Corresponde a lo causal, lo contingente, lo accidental, y se lo denomina coloquialmente “suerte”. Dentro del mismo, ubicamos al defensor Zarate y la acción de sacar la pelota con la mano, entendiendo que es un movimiento completamente azaroso. Qué diferente hubiese sido si esa pelota hubiera sido expulsada del área con cualquier otra parte del cuerpo y no se cobraba el penal.
Asimismo, el resultado 0-0 se encontraría del lado del azar, ya que hubo infinidades de jugadas durante el partido que podrían haber terminado en un gol. Esta claro que no hubiese constituido el momento tan soñado de Felpa si el marcador indicaba otro resultado.
Respecto del disparo de Nieves, sostenemos que la dirección de la pelota, hacia la derecha, que coincide con la dirección del momento soñado de Felpa, fue mera obra del azar.
En otro marco, encontramos que el hecho de que su progenitor esté internado en el hospital forma parte de los eventos azarosos.
Lo necesario es el segundo de estos dos órdenes. Se remite a lo inexorable, lo riguroso, lo forzoso, lo fatal, y se lo llama vulgarmente “destino”. A los efectos del

mismo, Juan Antonio Felpa es el arquero y tiene que atajar el penal, lo cual se ubica como lo inflexible.

BIBLIOGRAFIA

• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Freud, Sigmund.: “Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico”. Cáp. II “Los que fracasan al triunfar”. Obras completas. Volumen 14 (1914-1916).Amorrortu Editores. Bs.As., 1978.
• Michel Fariña, Juan Jorge.: “The Truman Show”. Clase dictada en la Facultad de Ciencias Soiclaes de la UNLZ. 8 de noviembre de 1999
• Mosca, J. C. (1998).: Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Creo/vieja/hijo/cago/elpepiopi/19880401elpepiopi_10/Tes



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