Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2010 > Crimenes y pecados >

por 

ANALISIS DEL FILM “CRIMENES Y PECADOS”-

Una reflexión final surgida en el film, llena de sentido y belleza éticos, se erige introductoria para esta exposición; y dice: “A lo largo de nuestra vida hemos de enfrentarnos a decisiones angustiosas, elecciones morales. Algunas son a gran escala….Pero todos nos definimos a través de nuestras elecciones. Somos, de hecho, la suma total de nuestras elecciones..”.
En medio, la historia de vida de un prestigioso ciudadano, JUDAH, que inmerso en lo que hemos dado en llamar “la moral de los bienes” –pero autoconstituído desde la fe-, cruzó la línea hacia la tentación y el goce de un amor clandestino que inesperadamente, hace tambalear la seducción que trajo y trae consigo el prestigio, la posición social, los amigos, la moral, la familia.
Un amor prohibido que agota y exige más allá de las promesas incumplidas; que demanda una elección en los términos de la “necesidad”: DOLORES, su amante, no puede vivir sin él y hará lo imposible para zanjar el duelo que implica la pérdida de ese amor.
Un amor que no es correspondido de idéntica forma por JUDAH. El no es capaz de sacrificarlo todo: una vida de apariencias en que los lazos sociales parecen estructurar el valor y la dignidad de JUDAH- SUJETO- “JOYA”.
Y en esta encrucijada para continuar “portándose bien”, “sublimar”, “respetar”, surge la decisión por parte del protagonista de matar a DOLORES.
Y el matar, pensar en matar, lo interpela y transporta al pasado, a la infancia, a las enseñanzas del padre (vocero de Dios); en este aprés coup, intenta resignificar las experiencias de esa época primordial, buscando consuelo y respuestas en los referentes religiosos que lo examinan, lo fragmentan y lo interrogan.
A modo de confesión dirá que “…Dios es un lujo que no me corresponde” tratando de buscar algo ahí que lo conmueva en la decisión última; para luego, ir más lejos: “¿De qué me sirve la Ley si me impide vivir con justicia?”
Una justicia que lo protege en su mundo de bienestar y privilegios..
En este punto, ya no hay nada que hacer más que racionalizar.
Entonces…¿Puede una amante trastornar toda una vida??
A partir de lo expuesto, desentrañaremos los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad que se dan en el caso particular.
Un T1 en que el protagonista decide llevar adelante el crimen de DOLORES; una acción que por supuesto, se condice con el universo de discurso en que JUDAH se halla “sujetado”; ergo, eliminar lo que perturbe su vida de bienestar.
Supone, por cierto, que el matar – la agotará los fines para los cuales fue planeado el crimen: continuar siendo por y para la sociedad, el SUJETO – “JOYA”; no defraudar a su esposa, a los amigos ni a la comunidad.
A posteriori, algo sucede con este acto – delito: es puesto en profundo cuestionamiento, confrontado a partir de un “algo” que lo convoca a ir más allá de esa muerte.
Deviene para JUDAH el momento de interpelación subjetiva; y virtud de ella y por ella, la pregunta: “QUÉ ES LO QUE HE HECHO”, LO TRASTORNA.
Pero cual paradoja, su interpelación interna buscará respuestas y refugio en quien coadyuvó a la muerte de DOLORES, en su propio hermano JACK, un rebelde a la causa paterna y a los principios morales inculcados, y no en quien oportunamente había confiado su ruina moral, el RABINO BEN.
En esta línea, si se me permite disentir con los materiales de trabajo alcanzados para la interpretación en curso, su amigo BEN no es ni su voz de la conciencia ni su confesor.
Si la sentencia personal fue que “Dios es un lujo que no me corresponde”, la elección decisiva será la de vivir en el mundo real; y la solución para la conflictiva dilemática planteada por el crimen, viene de la mano del oscuro mundo de JACK.
Este T2, lleno de elementos disonantes que interpelan y que buscan respuesta a los grandes interrogantes éticos y religiosos evocados por JUDAH, persiguen un sentido en el campo de la responsabilidad, en tanto EL SE SABE CULPABLE.
La cuestión es qué hacer con esta culpa; porque definitivamente, la culpa a la que nos referimos es producto del mecanismo simbólico patentizado en la interpelación subjetiva.
VEAMOS LA CUESTION DE LA RESPONSABILIDAD:

En una primera aproximación, responsabilidad jurídica –como una de las formas de la responsabilidad moral- y culpa componen el clivage de la fórmula: “Si es responsable entonces es culpable”.
Pero es otro el plano que nos convoca en este contexto: Diremos con JINKIS que “el solo hecho de saberse culpable de la situación en juego permite la posibilidad de otro tipo de responsabilidad no clivada. Por lo que la respuesta esperable queda supeditada a ese pasaje por la culpa, condición para el circuito de responsabilidad subjetiva”.
Se trata de una respuesta que implique un cambio de posición en el Sujeto frente a las circunstancias. Es una transformación donde el primer sorprendido es el protagonista.

Coordinaremos estas conclusiones con la acción cometida por JUDAH:
Por un lado, se lo interpela jurídicamente en relación al hecho y circunstancias de la muerte de DOLORES.
JUDAH miente para mantener las formalidades de un Sujeto de Derecho.
Preguntamos… ¿Pudo haber orientado esta interpelación a la Dimensión Ética?
JUDAH miente y niega; y al negar toda interpelación jurídica, también niega toda inscripción de responsabilidad en este sentido.
En esta posición de desresponsabilización, cierra toda objeción o reproche en relación al acto criminal.
En otro orden, observamos que los momentos en los que la vacilación y los remordimientos afloran insistentemente a partir de la pregunta: “QUE HE HECHO”, nos devuelve la riqueza de la interpelación que mencionáramos supra, y que busca resignificar el T1 del acto perpetrado por JUDAH.
Es a partir de estas vacilaciones donde las mayores potencialidades del protagonista deberían explayarse, pero también es negada una apertura a la responsabilidad subjetiva.
No obstante la interpelación, JUDAH cierra el circuito de aquella.
No hay acto fundante de sujeto. No hay inscripción de una singularidad en tanto no hay una “profunda intervención subjetiva que la produzca” .
No hay un “efecto sujeto” que nos conduzca al T3 del circuito de la responsabilidad que venimos transitando.
JUDAH actuó en función de su deseo, pero no hay inscripción del deseo en una dimensión ética “que haga desfallecer los particulares previos” .
Hay también aquí una desresponsabilización subjetiva por cuanto no acepta el desafío del deseo; lo clausura; tapona toda emergencia de una singularidad.
O como bien dice CALO: “..NO HAY HUMILDAD DE ACEPTARSE SUJETO ALLI, DONDE EL INCONSCIENTE HABLA”.

La HIPOTESIS CLINICA que recorre este análisis interpretativo del film nos muestra que JUDAH no asume ni asumirá nunca la responsabilidad por sus acciones, taponando, como expresara precedentemente, la virtuosidad de un insight profundo a lo más íntimo de su ser.
Sin embargo, destaco como observable un intento de respuesta a la situación planteada, a la interpelación subjetiva propiamente dicha la que, desde este lugar, no es otra que la de anestesiar la culpa, para evitar toda implicación posible.
De esta forma, JUDAH – SUJETO – “JOYA” continuará viviendo en su mundo de bienestar y privilegios, pero socavándose en su subjetividad.
Por último y en relación a este punto, quedó un interrogante sin respuesta… la metáfora judía del PADRE: “LOS OJOS DE DIOS NOS SIGUEN A TODAS PARTES..”
¿Cómo entrelazar esta metáfora con el sujeto JUDAH a advenir??
DESTINO!!

SOBRE EL AZAR Y LA NECESIDAD:

En lo que podríamos llamar una cita de “Inconsciente a Inconsciente” entre JUDAH y CLIFF –otro personaje del film- un significante común los une en el descenlace de la historia: la muerte.
Para JUDAH, como argumento del crimen perfecto para una película, relatado sucintamente a CLIFF, productor de cine.
Venimos a enterarnos al final, que el AZAR jugó a favor de JUDAH en la resolución del crimen de DOLORES: a otro criminal, con varios delitos en su haber, le fue adjudicado el hecho imputable, circunstancia que merecerá para JUDAH, una reflexión simplista: “otro crimen más, no hace la diferencia..”•
TENER UN POCO DE SUERTE ES MEJOR QUE PLANEAR!!! había dicho el rabino BEN en una de las charlas sostenidas oportunamente…
Tomando en cuenta estos indicadores en juego, y desde la perspectiva personal, verificamos que por azar justamente, JUDAH deviene inocente del crimen, porque la aparición de UN OTRO, no determinado en el tiempo pero que reunía las condiciones propicias de imputabilidad, contribuyó a borrar toda responsabilidad por su ACTO DE MATAR.
Por AZAR, no pasó del bienestar a la total pobreza material que implica precisamente, la coacción física.
Ahora bien, con relación a la necesidad, quisiera introducir previamente, una frase de Fariña, que reza: “…la muerte es un ejemplo del orden de la necesidad” .
Sabemos que por necesidad, JUDAH debía actuar en términos de una elección: alguien o algo debía sacrificarse: pero, ni él estaba dispuesto a sacrificar la gloria y la ambición que lo elevara a una condición suprema, (económica y personal) ni DOLORES estaba dispuesta a perder a su amor, por lo que tratará de hacer todo lo posible para salvar a la pareja, aún ante su inestabilidad.
Pero este indicador, no es aplicable a la situación en análisis. Pues si bien debemos hablar siempre de necesidad en términos situacionales, la necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación.
Aquí hay una grieta; la acción de JUDAH, si bien no llegó a inscribirse en términos de responsabilidad subjetiva, tampoco se jugó en términos de la necesidad como indicador a analizar en el particular.

Por último, mis apreciaciones y puntos de contacto entre este historial, centrado en JUDAH, y el de IBBIETA; el personaje del “EL MURO”.
En IBBIETTA, hay inscripción de responsabilidad subjetiva, en tanto la inscripción de su deseo ve finalmente la luz: el deseo de vivir, una vida por otra: la suya por su compañero GRIS.
IBBIETA se hace cargo de ese deseo, no fue cedido..; SI LO HUBIERA HECHO, AHÍ EL QUIST DE LA CULPABILIDAD.
Por otro lado, nada tiene que ver esto con responsabilizarlo por la muerte de GRIS, porque ello ya sugiere otro escenario: el escenario moral, y en los términos en que está narrado el cuento, nada debería imputársele a IBBIETA por su delación.
En este punto de encuentro, sostengo que si de algo es culpable JUDAH, es de haber cedido su deseo en pos del sometimiento a una vida pobre en subjetividad.
Si bien obró según su deseo, se niega a inscribirlo en la dimensión ética, en tanto no admite la responsabilidad.
IBBIETA sí lo hace!!! Su forma de llorar o de reír, quedará para interpretación personal de cada uno.

MARCELA F. RODRIGUEZ
DNI: 18.402.234
PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS.
COMISION 11. PROF. ARMANDO KLETNIKI.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: