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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I

Profesor Titular Regular: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

SEGUNDA EVALUACIÓN

Comisión 24 – Docente: Lic. Ollier, Alejandro
Jueves: 11:00 hs.

1º cuatrimestre 2010

Alumnas:

Enríquez, Eliana Lucía LU 33 112 086/0
eliana_enriquez_87@hotmail.com

Mironescu, Paula Eugenia LU 32 996 392/0
paulamironescu@hotmail.com

Crímenes y Pecados

(“Crimes and Misdemeanors”)

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
A partir de los comentarios La mirada de Dios y las ventanitas del alma de J.J. Michel Fariña y Judas de Laura Sperber, podemos afirmar que el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es Judah Rosenthal. Un exitoso médico oftalmólogo, el cual ve peligrar su integridad en el momento en que su amante, Dolores Paley, se presenta decidida a hablar con su mujer, Miriam Rosenthal, sobre las irregularidades de Judah tanto en la pareja como en el manejo de dinero.
Podríamos decir que Judah ante la situación a la que se enfrenta, la inminente divulgación de su amorío con Dolores durante los últimos dos años, debe elegir entre dos posibilidades, confesar sus faltas o hacer lo que sea necesario para mantener estable su prestigio, y deberá tomar una decisión que cambiaría su vida para siempre.
En el texto se plantea que Judah “eleva a la dimensión de lo universal-singular valores endiosados en el circulo socio-cultural en el que se desarrolla su vida” (1), llevándolo a decidir que “su felicidad merece el precio de la vida de otro ser humano” (1). Es decir, que la hipótesis formulada sería que ante la disyunción que se le plantea, donde se esperaría que Judah responda por medio de un acto ético, él apela a manejarse basándose en “la felicidad de los bienes” (1), es decir, su moral, aquella que pone en lugar privilegiado al prestigio, el dinero y la posición social. Todo su accionar esta basado en estos principios, intentando comprar el silencio de Dolores a cualquier costo, ya sea ofreciéndole dinero a ella para que no hable o contratando a alguien para que la haga callar.
Por otro lado, podríamos decir que se plantea la hipótesis de que más allá de la moral por la cual se rija cada sujeto en sus acciones, siempre está abierta la posibilidad de elevar los actos al campo de la ética y no regirse meramente por intereses narcisistas y particulares. Es aquí donde se introduce el paralelo entre, por un lado, la posición que toma Ben el rabino, quien separa y pondera la Ley, “sin la Ley, todo es oscuridad” dice, de aquello que puede ser considerado un pecado y ante el cual es preferible confesar y esperar un perdón, lo cual seria propio del campo de la religión y por lo tanto de la moral. Si bien la postura tomada por Ben no pertenece al campo de la ética, podríamos decir que ésta da un paso más allá de la actitud tomada por Judah. Y, por otro lado, la posición que toma Judah, quien ante la posibilidad de confesar el crimen, toma como salida el hecho de regir sus actos basándose en que “los ojos de Dios todo lo ven”, sin embargo él se posiciona como “un hombre de las ciencias, (…) escéptico”, a pesar de sus raíces familiares religiosas. Podemos ver aquí la paradoja que se plantea en el texto, donde Judah, quien a pesar de su profesión de oftalmólogo, “no ve la dimensión de sus decisiones” (1), es decir, no contempla la magnitud y trascendencia que adquirieron los hechos luego de tomada su decisión. Por el contrario Ben “es ciego y nos recuerda que mas allá de la felicidad está la ley que nos subsume a todos” (1). Aquello que comenzó siendo una infidelidad se convirtió en un crimen. Ben, por su lado, quien a raíz de una enfermedad está perdiendo la vista, es aquel que se corre del marco de la religiosidad para observar los hechos desde otra perspectiva acorde al marco jurídico.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad que organizan la situación.
La responsabilidad subjetiva, distinta de la aceptación y/o reparación del hecho, es aquello que interpela al Sujeto para que responda por su acto, lo lleva a preguntarse por la razón de su acción, y lo conduce a que se ponga en acto como tal. La responsabilidad se despliega en un circuito de tres tiempos lógicos, cuyo desenlace es el advenimiento de un Sujeto y la consiguiente asunción de la responsabilidad subjetiva.
Señalaremos un primer tiempo donde el sujeto lleva a cabo una acción de manera voluntaria y conciente que, según supone, se agota en los fines para los que fue realizada. En relación al film, ubicaremos aquí el momento en que Judah toma la decisión de aceptar la propuesta que le realizo su hermano Jack acerca de matar a Dolores. Esto se ve cuando el dice “yo oprimo un botón, podría volver a dormir”, creyendo que con esta acción de callar para siempre a Dolores y su intento de revelar sus faltas cometidas, de este modo su vida, a los ojos de su entorno, se mantendría estable. Todo parece concluir cuando por fin da la orden a su hermano para que Dolores sea asesinada.
Como segundo tiempo puntuaremos el momento donde el sujeto se confronta con su acción, la cual da muestras de un exceso respecto de lo acontecido en el primer tiempo, es decir que la misma evidencia consecuencias. Es un momento de interpelación subjetiva, es decir, de repregunta del sujeto ante aquello que realizó intencional y concientemente. Es decir, retroactivamente el sujeto es interpelado respecto de su posición ante aquel acto y lo resignifica, ya que dicha acción genera efectos internos al sujeto, los cuales son vividos con sorpresa y ajenidad. De este modo, se abre una pregunta que cuestiona la posición tomada en aquel primer momento. Producto de ello, se origina un sentimiento de culpa que obliga a responder por aquel acto. Esta culpa, si bien es condición necesaria para la posterior asunción de la responsabilidad subjetiva, no indica que el sujeto la haya asumido aun, ya que para ello se requiere un cambio de posición subjetiva. En relación a la película, ubicaremos aquí la secuencia en que Jack le comenta que Dolores ya estaba muerta, y donde Judah se mostró sorprendido y shockeado. En ese momento recuerda, mientras se abstrae de la escena familiar en la que se encuentra, una escena en la que él es afectuoso con Dolores. Por lo tanto, podemos inferir en esta situación, la sorpresa de Judah ante el efecto que dicha noticia tuvo en él. Dolores está muerta, sus problemas deberían haber desaparecido pero, sin embargo, esto no sucede. Y es en este momento donde Judah reacciona sobre la gravedad del hecho, se resignifica aquella convicción de que sus problemas desaparecerían junto con la muerte de Dolores, y exclama: “Creo que he hecho algo terrible”. Es aquí donde se instala la culpa que da cuenta del malestar que aun perdura en él (“No puedo más con esto”, “No he dormido bien”), Judah debe responder frente al acto cometido.
Finalmente, se despliega un tercer tiempo, el cual puede darse o no, donde el sujeto debería poder responder por sus actos, es decir, asumir su responsabilidad subjetiva, la cual difiere y no se confunde con la responsabilidad jurídica. Consiste en una toma de posición en relación a lo universal. Podríamos hipotetizar que Judah ante la posibilidad de responder y asumirse responsable frente a su acto no evidencia, a nuestros ojos, la asunción de la misma en términos subjetivos. Podemos suponer que no se evidencia un cambio de posición, ya que en cierto modo, podríamos hipotetizar que Judah transforma el crimen en un mero pecado, restándole gravedad al hecho. Aquellas raíces religiosas sobre las cuales había sido educado, sobre todo por su padre, se ponen hoy al servicio de una coartada, mediante la cual, si bien explicita una culpa que en un primer momento lo agobia, la misma no se abre paso hacia una asunción de la responsabilidad. Observamos esto en el momento en el que Judah mantiene la conversación con Clifford, donde narra los acontecimientos a modo de “argumento increíble” para una película y no a modo de confesión, y concluye diciendo que de repente “una mañana despierta y brilla el sol (…) y misteriosamente la crisis ha desaparecido”, es decir, que todo se arregla y “con el pasar del tiempo, ve que no es castigado”. Parecería ser que su justificación y, por tanto, su no asunción de la responsabilidad estaría dada por la creencia de que “mucha gente carga con muchos hechos malos” y que “todos tenemos pecados”, “la gente carga con pecados...de vez en cuando tiene un mal momento...pero pasa y con el tiempo, todo desaparece.” Podríamos pensar, tal como se planteó anteriormente, Judah transforma el crimen cometido en un pecado, y adjudicándole al asesinato la misma gravedad que los pecados que cualquiera puede cometer, posicionándose como un pecador más.
Basándonos en el análisis hecho en función del circuito de la responsabilidad podemos plantear, a modo de hipótesis clínica, que la finalidad última que condujo a Judah a llevar a cabo el asesinato de Dolores fue la de preservar su imagen completa frente a la mirada de los Otros, Dios, su familia, sus colegas y todos aquellos quienes él supone que lo admiran. Detrás de esta acción puede verse la constante obstinación por salvaguardar su posición social y su prestigio, aun en detrimento de una vida humana, lo cual nos lleva a pensar que Judah so posiciona como no dispuesto a perder nada. Recordando lo que planteaba Lacan acerca del historial freudiano del hombre de las ratas, podríamos decir que con la negación que Judah hace respecto de la importancia de sus faltas cometidas (engaño amoroso, malversación de fondos, asesinato de Dolores), en realidad lo que estaría tratando de negar correspondería a una falta a nivel estructural y del orden de lo simbólico. La culpa generada por la retroacción del segundo al primer tiempo obliga a una respuesta y, en el caso de Judah, lo lleva a responder de un modo particular, negando lo acontecido. Él mismo comenta que “en la realidad racionalizamos, negamos… o no podríamos seguir viviendo”, dando cuenta que su respuesta frente al acto cometido es la de negar lo acontecido, “con el tiempo todo desaparece”, dice. Es decir, el circuito se cierra en la mera negación de la culpabilidad. Reflejo de ello seria la actitud de Judah de creer que todo es posible, que todo se compra con dinero, y que “termina por convencerse de que él es lo que parece” (1), lo que lo conduce a tomar como certezas aquellos elogios que de él se dicen: “al que más apreciamos (...) es a Judah, el amigo, el marido, el padre, el compañero de golf”. La conducta de Judah parecería revelar una actitud que sostiene que las faltas no cuentan, en tanto sean invisibles a los ojos de los otros. Es por ello que en la escena final, cuando se revela que ya nadie sospecha de Judah, su culpa se “desvanece” tornándose hacia la negación, lo cual le permite vivir tal como si nada hubiese pasado. Manteniendo una completud a nivel de la imagen, él todo lo puede. A su vez, esto lo conduce a reducir dicho crimen, en un “pecadillo”, dándole al tema el valor de una suerte de comedia…“comedy is tragedy, plus time”, afirmaba Lester, hermano de Ben. La omnipotencia que envuelve a Judah hacia el final del film, demostraría que, sirviéndose solo del paso del tiempo, logró convertir un crimen, en una ficción.
Al respecto podemos arriesgar una última hipótesis en relación a la conducta de Judah, tomando como indicador el momento en que, al leer la carta enviada por Dolores a Miriam, lo primero que viene a su pensamiento es el recuerdo de su padre refiriéndole que “los ojos de Dios todo lo ven”. Esto podría aludir a que Judah se estaría rigiendo por lo que éste Dios indica y no por su propia moralidad internalizada, lo que podría dar cuenta de una suerte de labilidad superyoica. Podemos preguntarnos hasta qué punto esa interpelación es puramente subjetiva o si en realidad esa ley religiosa donde, “los ojos de Dios todo lo ven”, no estaría operando como interpelación que viene desde afuera.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
La responsabilidad se instala en la grieta que se abre entre la necesidad y el azar. Respecto de estos dos, si bien no se puede ubicar a un sujeto responsable cuando se presentan en su forma más pura, el sujeto es convocado, de todos modos, a decidir a partir de las consecuencias que éstas acarrean.
Podríamos decir que el azar abre a lo imprevisible, lo incierto, aquello que ocurre con causas que no pueden calcularse, ya que son ajenas a la decisión y la voluntad del sujeto. Es por lo tanto, algo de lo que no puede hacérselo responsable. Con respecto a la necesidad, podríamos decir que es aquello que escapa a la posibilidad de acción del sujeto y que circunscribe los grados de libertad que tiene para actuar. Ubicamos como azar el hecho de que Miriam no haya leído la carta enviada por Dolores, la cual explicitaba que “la situación debe confrontarse de alguna forma”, siendo que la misma ya había sido recibida por ella en la mañana y no decidió abrirla. Debido a este acto arbitrario, es Judah quien lee primero la carta, pudiendo ocultarla a los ojos de su esposa y así evitar que ella se entere. Producto de este hecho se presenta la categoría de la necesidad, la cual ubicamos en el hecho de que la carta acota las posibilidades de acción de Judah. Obligadamente, deberá elegir entre acceder a perderlo todo, ya sea por confesión propia o por confesión de Dolores, lo que implicaría perder la estabilidad de su prestigio y de su vida matrimonial, o buscar una alternativa a dicha situación, que le permita conservar el status quo. Él no es responsable por esto, es decir, va más allá de su propia elección, ya que es Dolores quien decide confesar su romance ante Miriam. A partir de cómo queda configurada la situación se abre la brecha para pensar la responsabilidad, la cual dependerá de la posición que Judah asuma frente a aquello que se le impone como azar y necesidad.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
La culpa pone en evidencia un sujeto interpelado por aquello que, aunque vivido como ajeno, le pertenece y lo perturba. En relación al film, las figuras de la culpa que podemos ubicar son, en un primer momento el autorreproche y en un segundo momento la negación de la magnitud de los hechos. En relación al autorreproche, consideramos que el mismo se evidencia en los momentos en que Judah, luego de que su hermano le informa que Dolores había sido asesinada, exclama: “Creo que hice algo terrible (…) no puedo creer lo que hice” y en el momento en que confiesa a su hermano: “Lo hice. Es irrevocable y ahora debo pagar. Tuve que contenerme para no confesarle a la policía”. Al respecto podemos decir que la culpa se evidencia claramente, ya que es el mismo sujeto el que expresa que su accionar es moralmente malo y se reprocha al respecto. Si bien le correspondería asumirse responsable jurídicamente, dada su condición de sujeto autónomo, es decir aquel que, en sus plenas facultades, opera a partir de la voluntad y la intención, Judah opta por no asumir responsabilidad alguna. Podríamos decir que, una vez cometido el asesinato de Dolores y ante la posibilidad de confesar, Judah eligió callar y, tal como lo cuenta a Clifford, director de cine y cuñado de Ben, en la última escena del film, permitió que otro fuera culpado en su lugar, desresponsabilizándose totalmente del acto, y desligándose, al parecer, de toda culpa. La otra figura de la culpa que ubicamos, es la negación de la magnitud de los actos por él cometidos. Al respecto podemos decir que, ya lejos de asumirse responsable jurídicamente, la presencia de la culpa, como indicador de que hay una responsabilidad subjetiva pendiente de ser asumida, nos permite pensar si efectivamente el circuito se desplegaría, o no, hacia un tiempo tres. En el caso de Judah, tal como ya lo indicamos anteriormente, esto parecería no ocurrir, y las responsabilidades, tanto jurídica como subjetiva no son asumidas.
Respecto de la figura de la culpa, podemos decir que Judah logra hacer un pasaje desde el autorreproche, el cual podría ser más hostigador para el sujeto, hacia la negación, la cual le permite restar valor a los hechos cometidos, calificándolos de meros pecados.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta.
Se podría establecer una comparación, en relación al circuito de la responsabilidad, entre los personajes Ibbieta, del cuento “El Muro”, y Judah, lo cual nos permitirá arribar a una conclusión acerca de dicho circuito. Respecto del tiempo uno, en el caso de Ibbieta, se desarrolla una acción de modo intencional y conciente, la cual consistió en efectuar una especie de broma a los falangistas tendría como efecto anteponer la vida de su amigo, Ramón Gris, sobre la propia. En el caso de Judah, también se desarrolla una acción intencional que el sujeto considera que se agota en los fines para los que fue realizada, la cual consistió en matar a Dolores y así dar por concluidos sus problemas y recobrar la estabilidad. En relación a esto, podemos decir que mas allá de que los objetivos perseguidos difieren en su nobleza o malicia, ya que Ibbieta prefirió salvar a su amigo, y Judah salvarse a si mismo, en ambos casos el tiempo uno se estructuró como una acción que los sujetos suponían que no iba a tener consecuencias inesperadas a futuro. Sin embargo, en el tiempo dos, se revela que dichas acciones evidencian efectos sorpresivos, ya que reciben una interpelación subjetiva que da indicios de que la acción no se agoto allí. En el caso de Ibbieta, dicho efecto se presenta como externo, ya que constituye un hecho perteneciente a la realidad, la muerte de su amigo Ramón, producto de aquella broma que jugo a los falangistas. En el caso de Judah, el efecto presentado es interno, ya que constituye el efecto que nota al advertir que a pesar de la muerte de Dolores, su intranquilidad persistía.
Podríamos concluir indicando que más allá de la singularidad de cada situación, se evidencia cómo el circuito de la responsabilidad se presenta, desplegándose del mismo modo, en término de los tiempos lógicos, en todos los casos.

Bibliografía

(1) Sperber, Laura: Judas. En Ética y Cine. Editorial Universitaria de Buenos Aires. JVE ediciones, 2001

(2) Michel Fariña, J. J: La mirada de Dios y las ventanitas del alma. En Ética y Cine. Editorial Universitaria de Buenos Aires. JVE ediciones, 2001

(3) Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

(4) D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

(5) Mosca, J. C.: Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires. 1998



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